Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2010

Conversaciones directas o indirectas, cul es la diferencia?

Khalid Amayreh
Rebelin

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El gobierno Obama, que parece haberse rendido completamente a la insolencia y negativa constante israel, est presionando a los dbiles y desorientados dirigentes de la Autoridad Palestina (AP) para que pasen de unas negociaciones indirectas o de proximidad con el rgimen de Netanyahu a unas negociaciones directas.

Para aquellas personas no iniciadas, la presin estadounidense podra hacer que parezca que una vez que empiecen las negociaciones directas entre el zorro israel y el cordero palestino los milagros van a empezar a descender uno tras otro en la zona.

Por lo que se refiere al primer ministro de Israel, el tristemente conocido mentiroso patolgico Benyamin Netanyahu, l tambin est urgiendo al Presidente Abbas a que entre inmediatamente en negociaciones directas con Israel porque las cuestiones serias no se pueden tratar por medio de negociaciones indirectas e impersonales.

Obviamente, los dirigentes de la AP, por su parte, son propensos a acceder a las negociaciones directas, pero estn tratando de conseguir unos acuerdos ms favorables que les salven del bochorno de sucumbir a los dictados israeles sin lograr ninguna de sus reivindicaciones, incluyendo la congelacin de la construccin de colonias judas.

George Mitchell visit esta semana la ocupada Palestina por ensima vez. Sin embargo, en vez de dar respuestas al presidente de la AP concernientes a cuestiones de seguridad y de fronteras, Mitchell ha volado a Beit Hanoun, en el extremo norte de la franja de Gaza, para ser testigo de las maravillas de los esfuerzos humanitarios israeles para aliviar el cruel bloqueo impuesto por cuarto ao consecutivo a los 1.600.000 palestinos que viven en este enclave costero.

A Mitchell, un diplomtico cobarde aunque slo sea porque no se enfrentara a sus anfitriones israeles en relacin a sus pecaminosos hechos y vergonzosos actos, le pareca que tena que deshacerse en alabanzas de las asesinas autoridades israeles por permitir la entrada de unos pocos sacos extra de harina y azcar para los concienzudamente privados de comida gazates.

Adems de su cobarda, Mitchell tambin est demostrando ser un descomunal fiasco. Es ms, a pesar de sus numerosas visitas e incontables reuniones con altos cargos israeles, no ha conseguido en absoluto apreciar correctamente la esencia del conflicto.

Su continua aplicacin del escenario irlands a la ms complicada cuestin palestina no slo est demostrando ser inviable y desaconsejable, sino estpida y absurda.

Al fin y al cabo, Mitchell no ha comprendido en absoluto que el conflicto en Palestina no tiene que ver con malentendidos de algn tipo sino con la apropiacin de una tierra ancestral de un pueblo por otro pueblo con la ayuda y respaldo de un Occidente inmoral, especialmente Estados Unidos, para el que los ideales de justicia significan muy poco.

Se trata de un acto de expoliacin que ha continuado desde el mismo momento en que las potencias occidentales decidieron superponer el derecho de los judos ashkenazi sobre los palestinos originarios para expiar siglos de persecucin de los judos.

Mitchell no es ignorante, pero es absolutamente ingenuo acerca de la ideologa sionista similar a la de los nazis, especialmente el sionismo religioso que es casi totalmente incompatible con los ideales universales de imparcialidad, democracia, civilizacin, paz, justicia y derechos humanos.

El sionismo religioso similar a los nazis es relevante porque hoy es la fuerza dominante en Israel. Controla el gobierno, el ejrcito y en gran medida a los medios de comunicacin. Tambin controla el discurso religioso dominante en Israel en el que la inmensa mayora de los rabinos estn dispuestos a cantar los himnos del fascismo judo a plena luz del da mientras los polticos nunca dejan de tratar de congraciarse con estos fanticos racistas.

Ms concretamente, la proliferacin del sionismo religioso a travs de la sociedad israel estos das se parece mucho a la propagacin de la ideologa nazi entre los alemanes en los pocos aos que precedieron al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Por ello, se puede decir sin temor a equivocarse que en las actuales circunstancias no existe absolutamente ninguna posibilidad de un acuerdo de paz genuino entre Israel y los palestinos, en especial uno que implique la retirada israel de Cisjordania y Jerusaln oriental.

En un pas en el que bajo la presin de los rabinos se intimida a los tribunales para que anulen sus veredictos, acabar con la siniestra ocupacin israel y garantizar a los palestinos una apariencia de justicia se convierte en una posibilidad rocambolesca.

Esto es lo que personas como Mitchell y otros occidentales ingenuos tienen que comprender antes de permitirse pregonadas visitas a la zona y de darnos falsas esperanzas de que la paz est a la vuelta de la esquina cuando, de hecho, est tan lejos y es tan difcil de alcanzar como siempre.

No creo ni por un instante que el llamamiento por parte de Obama y Netanyahu a negociaciones directas proceda de la buena voluntad por su parte.

Obama, que tiene a su disposicin todos los hechos acerca del conflicto israelo-palestino, debera ser completamente consciente de las intenciones israeles, a saber, que Israel no quiere la paz, no quiere pagar el precio por la paz y que slo se est permitiendo una gestin de la crisis con el objetivo de ganar ms tiempo para crear ms hechos consumados en Cisjordania.

Obama tambin debera ser completamente consciente de que Netanyahu es un mentiroso irredimible, un poltico patolgicamente deshonesto cuyas palabras son inconsistentes, un hombre que cree que se puede poner fin al conflicto en la ocupada Palestina por medio de la hasbara y la propaganda como, por ejemplo, tratar de convencer a Occidente de que Israel representa la primera lnea de defensa de la civilizacin occidental en el mundo musulmn.

No cabe duda de que la principal lgica que hay detrs del llamamiento de Netanyahu a una negociaciones directas con Abu Mazen es simplemente ganar ms tiempo hasta que Obama se convierta casi en un presidente en los ltimos meses de su mandato en la Casa Blanca, es decir, hasta que el presidente empiece a prepararse para su reeleccin, momento en el que la necesidad que tiene del apoyo judo se convierte en crucial.

Netanyahu calcula que si en coordinacin con el poderoso lobby judo de Estados Unidos consigue que las negociaciones directas con una desmoralizada AP se alarguen durante 12 o 18 meses ms, Obama estar en una posicin tan mala que ni siquiera ser capaz de carraspear voz ante Israel.

El equilibrio de poder entre Netanyahu y Obama ya se est inclinando a favor del primero. Sin embargo, Netanyahu no se contentar con una victoria por puntos y est planeando dejar KO al ingenuo Obama que parece pensar que sus expresiones de cario hacia los judos e Israel deberan ser correspondidas con el apoyo judo a su gobierno, especialmente durante las prximas elecciones presidenciales.

Es bastante posible que Obama se d cuenta de que independientemente de cunto tiempo se permitan Israel y la AP las negociaciones directas, el resultado esperado ser nulo dada la orientacin ideolgica del gobierno de Israel.

Pero en tal caso, que hara el gobierno Obama para tratar de volver a inventar la rueda?

Pues bien, la respuesta es clara. No tienen nada que perder mientras los dirigentes palestinos y en relacin a esta cuestin tambin el resto de los impotentes regmenes rabes desde Bahrain a Marruecos estn dispuestos dcilmente a aceptar cualquier cosa que proponga la Casa Blanca.

De ah que Obama est simplemente tratando a los esclavos como esclavos. Ni ms ni menos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter