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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2010

Reino de Espaa: la Huelga General del 29-S y su salida poltica

G. Buster
Sin Permiso


La convocatoria de la huelga general del 29 de septiembre por parte de CC.OO. y UGT es la respuesta a la mayor agresin contra los derechos sociales de los trabajadores tras la instauracin de la democracia en el Reino de Espaa. En un giro de 180 grados, el Gobierno Zapatero ha roto un compromiso explicito con su base social de que defendera la capacidad adquisitiva de los salarios, las pensiones y el gasto social y encabeza una agresin sin precedentes que, en lo fundamental, desarrolla el programa neoliberal del Partido Popular y de la patronal CEOE.

La rapidez y la profundidad de esta ruptura, en nombre de una gestin de la crisis econmica y financiera a favor de los beneficios de las grandes empresas y bancos, ha supuesto una cada en las expectativas de voto del PSOE de ms de ocho puntos. El proyecto poltico de Zapatero un equilibrismo entre intereses sociales y avances parciales en los derechos democrticos- ha quedado desarbolado, provocando una crisis de hegemona en la izquierda social y poltica sin precedentes. Y esa falta de proyecto poltico y social es acompaada por el miedo a un cambio radical en la correlacin de fuerzas: en lo social por una reestructuracin del mercado de trabajo que agrave los efectos de la crisis econmica para las clases trabajadoras; en lo poltico por una victoria de la derecha en las elecciones autonmicas y municipales en el 2011, empezando por CiU en Catalua, y del PP en el 2012 que ahonden y profundicen una contrarreforma reaccionaria.

Para los trabajadores es esencial resistir este giro a la derecha con la huelga general. Restablecer la capacidad de negociacin sindical y frenar el dumping social en salarios y pensiones del gobierno Zapatero. La reconstruccin de la izquierda parte de esa resistencia social de sindicatos y movimientos sociales contra las polticas neoliberales del Gobierno Zapatero. Pero al mismo tiempo, para poder sostener esa resistencia en el tiempo, necesita abrir la perspectiva de un nuevo proyecto poltico de izquierdas ms all del "zapaterismo" que implique cambios profundos en la representacin poltica de los trabajadores y trabajadoras. La necesidad de ese proceso de reconstruccin es transversal al conjunto de la izquierda y debe ser abordado a la vez desde una perspectiva unitaria y de alternativa a las polticas neoliberales que han provocado y gestionado la recesin de los ltimos tres aos.

Del agravio a la sensacin social de injusticia

La sensacin de agravio e injusticia de los trabajadores son el punto de partida de la convocatoria de la huelga general del 29 de septiembre. Pero ese agravio cobra formas diversas, porque la crisis econmica y fiscal afecta de manera distinta a los diferentes sectores de la clase obrera y la pequea burguesa. El paro ha mordido con especial saa en la construccin y las industrias que la abastecen, donde el numero de trabajadores inmigrantes y temporales es ms alto y la capacidad de imponer los resultados de la negociacin sindical ms dbil. Junto con los jvenes que acceden por primera vez y las mujeres, con una dbil tasa aun de participacin, los trabajadores precarios son los que han quedado excluidos del mercado de trabajo. Pero tambin han aumentado los EREs y las reducciones de plantilla, cuando no los cierres, en empresas industriales y de servicios con un importante nmero de contratos indefinidos y mayor densidad sindical.

La experiencia traumtica de la prdida del empleo o la incapacidad de los jvenes de conseguir uno para independizarse de la familia, se extiende por toda la clase trabajadora en forma de miedo a sufrir esa misma situacin, con la perdida de los derechos laborales y el estatus social que implica el empleo. El ataque a las pensiones, la extensin de la edad de jubilacin, el recorte de la inversin pblica y del gasto social en sanidad y educacin dan cuerpo a ese miedo con recortes del salario indirecto de los trabajadores, que es una parte fundamental de los avances democrticos de los ltimos aos, a pesar del importante dficit que se ha mantenido e incluso acrecentado con la media de la Eurozona.

Pasar del agravio individual y sectorial a la sensacin social de injusticia, es construir colectivamente desde la izquierda un sentido comn que explique la razn de estos ataques, seale a los beneficiarios y de instrumentos de respuesta global a las vctimas. Salir de la pasividad y de la divisin, que son efectos sociales de la crisis, exige plantear unitariamente una respuesta que recoja los distintos agravios de todos en un solo plan de resistencia y abra un debate democrtico sobre un proyecto alternativo.

Este esfuerzo de rearticular un discurso social de la izquierda es responsabilidad inmediata de los sindicatos de clase como organismos unitarios y defensivos de los trabajadores. Frente a la "inevitabilidad del ajuste" neoliberal y la explicacin bastarda de que las contrarreformas laborales buscan "defender" a los trabajadores en paro o temporales frente a los "privilegios" de los que tienen contratos indefinidos o convenios sindicales (como ha ocurrido en el caso de los controladores areos, a semejanza del inicio de la contrarreforma laboral de Reagan en EE UU), la negociacin sindical busca generalizar a los sectores mas dbiles las reivindicaciones conquistadas por aquellos trabajadores en sectores estratgicos, mayor densidad sindical y capacidad de presin.

Los puntos fuertes y dbiles de los sindicatos de clase

El sindicalismo de clase en el Reino de Espaa, en especial CC OO y UGT, ha sido capaz desde el 2004 de aumentar su afiliacin y el marco de la negociacin intersectorial, con una presin huelgustica que se ha situado de media anual por encima del milln de das perdidos y de 60,4 das de huelga por cada 1.000 trabajadores (la huelga general contra el Gobierno Aznar del 2004 super los 4,5 millones de das-persona y 248,9 das por 1.000 trabajadores)(1). Pero no ha podido limitar los efectos de la temporalidad introducida por anteriores reformas laborales ni forzar un aumento sustancial del gasto social, a pesar de la fase econmica expansiva y el carcter moderadamente reformista del Gobierno Zapatero hasta mayo de este ao. La resistencia y la movilizacin continua de la derecha social y poltica, el peso del sector neoliberal en la administracin econmica del estado y el Banco de Espaa y la presin del Banco de Santander y el BBVA han marcado los limites de una correlacin de fuerzas surgida en las movilizaciones sindicales y sociales del 2002-2004 contra el Gobierno Aznar.

La falta de lazos sindicales con los parados -cuyo carcter estructural ha sumado al 8% inicial otro 9% de la construcciones e industrias afines en el 20% actual tras la crisis-, y la "gestin en fro" del cambio poltico iniciado en el 2004 por parte del Gobierno Zapatero, evitando las movilizaciones sociales y cooptando a sus dirigentes en la administracin, ha provocado tambin en los sindicatos un envejecimiento de sus cuadros, la falta de recambio generacional y de capacidad de movilizacin sectorial y de empresa. Aunque la sustitucin del equipo de Fidalgo por el de Fernndez Toxo en la direccin de CC OO ha supuesto un giro importante que debe hacer matizar los aspectos negativos y hacer evaluar ms positivamente los cambios profundos operados en estos aos. El giro a la izquierda de la direccin de CC OO ha supuesto tambin la condicin necesaria para una radicalizacin de UGT y su distanciamiento del giro neoliberal del Gobierno Zapatero, manteniendo la unidad de accin sindical.

La evaluacin de las posibilidades de xito y el ejemplo de los cuadros

La participacin masiva en la huelga del 29 de septiembre depende, en definitiva, de como perciban los diferentes sectores de trabajadores su posibilidad de xito parcial o total. El sentido comn de injusticia se esta creando en la preparacin de estos meses de la huelga a partir de la explicacin sindical del ataque a los derechos sociales de los trabajadores por la reforma del mercado laboral impuesta, el plan de austeridad presupuestaria y la amenaza de una contrarreforma del sistema de pensiones. Pero la conviccin y firmeza de los cuadros sindicales es ahora esencial. De su ejemplo y determinacin en las prximas semanas depende la percepcin de que la huelga tendr o no un seguimiento masivo y por lo tanto de que es posible sumarse a ella por parte de los sectores ms dbiles frente a la patronal sin miedo a las represalias, acrecentando para todos los trabajadores la posibilidad de xito y la masividad de la huelga. Del clculo individual de rentabilidad entre el riesgo de la represin patronal y la posibilidad de obtener ventajas parciales o amplias de la huelga se pasa as a la apreciacin colectiva no solo de la injusticia sufrida sino de la posibilidad de resistencia y de la correlacin de fuerzas social.

Esa apreciacin de la correlacin de fuerzas social -que es al mismo tiempo la de la posibilidad de xito o no de la huelga general y por lo tanto de la apuesta de implicacin personal y colectiva-, es una construccin social que nace de la experiencia y del debate a distintos niveles. Y va ms all de los aspectos meramente sindicales o sociales para incluir una visin de las consecuencias y posibilidades polticas de la propia huelga general.

En primer lugar, que la convocatoria de la huelga general se realiza en una fase de contraofensiva neoliberal y de debilidad poltica y crisis terminal del proyecto "zapaterista". El principal miedo en este sentido es que el xito de la huelga general tenga un efecto prrico: que el xito de la propia movilizacin abra las puertas a una victoria electoral de la derecha, menos "presionable" por la izquierda social y poltica.

El miedo a una victoria electoral de la derecha

Encarar abiertamente en el debate preparatorio de la huelga general este miedo es esencial para mantener el carcter unitario de la movilizacin, incluyendo a los votantes del PSOE, que son mayora en UGT y CC OO. Y es tambin esencial para iniciar la reconstruccin poltica de la izquierda frente a la contraofensiva y gestin neoliberal de la crisis econmica.

El giro a la derecha del Gobierno Zapatero es el resultado de la enorme presin internacional de instituciones financieras y polticas como el G-20, el FMI, la Unin Europea y el Banco Central Europeo, as como de la derecha social y poltica espaola, representada en el propio Gobierno y en sectores del PSOE. El "equilibrismo" de Zapatero en la fase de crecimiento econmico del 2004 al 2007 -que le permiti combinar el apoyo a los beneficios de las grandes empresas espaolas con aumentos del gasto social en el salario mnimo, las pensiones, las prestaciones por desempleo o la dependencia-, qued roto por su incapacidad y dificultad de gestin de la deuda pblica acumulada en el 2007-2010 como estmulos econmicos contra la crisis. Esa ruptura, que es la del propio proyecto del "zapaterismo", ha dado paso al giro neoliberal y las polticas de austeridad y contrarreforma laboral.

La reconstruccin de la izquierda, en este escenario de erosin de la correlacin de fuerzas, exige un discurso poltico que plantee primero la necesidad de una resistencia firme, pero tambin un proyecto de gobierno alternativo ms all del "zapaterismo" y del neoliberalismo. Como vaya tomando forma ese discurso en las distintas organizaciones de la izquierda social y poltica ser inevitablemente desigual y contradictorio. En el PSOE ha comenzado por el PSC con el balance negativo de la poltica de Zapatero en relacin con el Estatut de Catalunya y su alianza con CiU. Y en Madrid por la exigencia de primarias para designar al candidato que se enfrente a Esperanza Aguirre entre el representante de las ciudades obreras dormitorio del sur y el aparato central zapaterista de Ferraz, ligado a los sectores neoliberales del partido. En ERC e ICV, el balance del Estatut y de la gestin de gobierno del Tripartito cataln se une a la presin social frente a la pequea burguesa independentista. En IU, la refundacin no ha podido ir an ms all de un control de aparatos autonmicos, con un PC paralizado por la contradiccin de criticar al PSOE y querer asociarse a l en el prximo gobierno andaluz.

Construir una alternativa poltica unitaria a la izquierda del "zapaterismo"

La crisis de la hegemona del "zapaterismo" ha supuesto tambin la de una direccin poltica de la izquierda a escala de todo el Reino de Espaa. IU dej de jugar ese papel a menor escala en el 2007. Lo mismo esta ocurriendo hoy con el PSOE en buena medida. La reconstruccin de la izquierda implica as inevitablemente una poltica de alianzas de la izquierda social y poltica a todos los niveles para superar en un frente unitario la dispersin autonmica o nacionalista de su representacin poltica frente a una derecha unificada en un solo partido espaolista, el PP, y tres nacionalistas: CiU, PNV y CC.

Ms all de su responsabilidad en el terreno laboral, CC OO y UGT cuentan hoy con los nicos aparatos y direcciones estatales significativos de la izquierda a la hora de la movilizacin social. La huelga general del 29 de septiembre va a replantear de manera abierta una contradiccin soterrada: las reivindicaciones sociales y la representacin poltica que se reclama de ellas no coinciden. El PSOE de Zapatero ha dejado de ser un instrumento de proyeccin en las instituciones polticas de las reivindicaciones sindicales y de la izquierda social. Pero no aparece al mismo tiempo una alternativa a su izquierda, en un espacio fraccionado y sin coordinacin social o poltica.

Los intentos de avanzar en esa va, como la Refundacin de IU o la nueva confederacin Verde que apadrina ICV, tienen importantes limitaciones de orientacin estratgica. Dependen en buena medida para no quebrarse del xito de la huelga general del 29 de septiembre, pero no resuelven el problema poltico de una alternativa a la direccin "zapaterista" del PSOE que, sin embargo, es esencial para los sindicatos y su capacidad de resistencia a medio plazo a la gestin neoliberal de la crisis. Ms pronto que tarde, las direcciones de UGT y CC OO, sobre todo si la huelga general tiene xito en su convocatoria, no tendrn ms remedio que plantearse que para superar el miedo a una victoria electoral del PP, tienen que implicarse directamente a nivel de sus aparatos y cuadros en la construccin de una nueva alternativa de izquierdas.

En definitiva, fue un debate de estas caractersticas lo que llev a la fundacin en Alemania de Die Linke. En el Reino de Espaa la mejor posibilidad de reconstruccin de la izquierda alternativa reside en una implicacin y una hegemona en el proceso de los aparatos "realmente existentes" de la izquierda social, que son los sindicatos de clase, hacia los que se orientarn los nuevos cuadros que surgirn de la experiencia de la huelga general. Sealar la importancia de este debate sobre una salida poltica es tambin contribuir al xito de la huelga general y a la larga resistencia contra el ajuste neoliberal que la seguir.- G.B.,1 de septiembre de 2010

NOTA: (1) Ver "Developments in Industrial Action 2003-2007) http://www.eurofound.europa.eu/eiro/studies/tn0804039s/index.htm y "Developments in Industrial Action 2005-2009" http://www.eurofound.europa.eu/eiro/studies/tn1004049s/tn1004049s.htm, elaborados por el Observatorio Europeo de Relaciones Industriales (EIRO)

Gustavo Bster es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.

Fuente:
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3546


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