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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2010

La justicia italiana investiga el Banco Vaticano (IOR) por presunto lavado de dinero
El Vaticano, otra vez bajo sospecha

Editorial de La Jornada
La Jornada


Luego del anuncio de que la justicia italiana investiga al Instituto para las Obras Religiosas (IOR) popularmente conocido como Banco Vaticano por presunto lavado de dinero, la sede papal defendi ayer, en un artculo publicado en el rotativo LOsservatore Romano, la integridad y transparencia de ese organismo, y atribuy el incidente a una incomprensin de las autoridades italianas. Por su parte, el presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, afirm sentirse humillado por la investigacin referida, y sostuvo que se est usando un error de procedimiento como una excusa para atacar al instituto, a su presidente, y al Vaticano en general.

No es sta la primera vez que el Vaticano se ve envuelto en escndalos por presuntos fraudes fiscales y lavado de dinero. Por citar algunos de los episodios ms clebres, debe recordarse la documentada participacin de la institucin financiera vaticana en operaciones de lavado de la mafia italiana, con la que estableci vnculos desde finales de la dcada de los aos 60 a instancias del banquero Michele Sindona, a la sazn asesor financiero de Paulo VI. Tambin, en 1982, la sede papal se vio involucrada en el escndalo poltico-financiero de la quiebra del Banco Ambrosiano cuyo principal accionista era el propio Vaticano, atribuida a los malos manejos del arzobispo Paul Marcinkus, entonces director del IOR. Es decir, existen elementos suficientes para poner en entredicho la transparencia e integridad del Banco Vaticano en lo que se refiere a las operaciones con dinero sucio.

En el caso presente, las investigaciones de la justicia italiana contra el IOR y sus dirigentes estn relacionadas con un hecho concreto: la realizacin de dos trasferencias bancarias una de 20 millones de euros a JP Morgan y otra de 3 millones al Banco del Fucino realizadas por orden de Gotti Tedeschi sin informar a las autoridades locales y sin proporcionar los datos del sujeto fsico o jurdico responsable del movimiento, en lo que implicara una violacin a las normativas de la Unin Europea contra el lavado de dinero.

As pues, la sede terrenal de la Iglesia catlica dista de ser una institucin inmaculada y no tiene por qu ser ajena a los fenmenos de corrupcin que recorren el mundo. Por el contrario, la historia vaticana registra, desde hace siglos, numerosos manejos monetarios fraudulentos, y actualmente no hay motivo para eximir al papado, en automtico, de sospecha, y menos para que las autoridades seculares le otorguen a priori exculpaciones penales o administrativas. Una de las facultades primordiales de los estados contemporneos es investigar las presuntas violaciones a la ley. Ni la jerarqua catlica ni ninguna otra institucin religiosa deben disfrutar, ante tal atribucin, de fuero o privilegio alguno. Por ello la investigacin relacionada con el IOR debe ser llevada a sus ltimas consecuencias y disipar o confirmar los indicios de movimientos financieros indebidos.

Una implicacin ineludible del episodio actual es que si las sospechas judiciales resultaran fundamentadas, ello colocara a la institucin que preside Joseph Ratzinger en una circunstacia particularmente indeseable, pues ahondara el desprestigio mundial que actualmente enfrenta la Iglesia catlica por los numerosos casos de agresin sexual protagonizados por diversos sacerdotes en diversos continentes. Ciertamente, la curia romana no ignora esta peligrosa posibilidad, y acaso ello explique la iracunda reaccin vaticana ante la pesquisa recin iniciada y el reclamo de impunidad, expresados ayer mismo por LOsservatore Romano, en el sentido de que el IOR no puede ser considerado un banco como los otros (pues) administra los bienes de instituciones catlicas a nivel internacional y () est fuera de la jurisdiccin de los diferentes bancos nacionales.

Al margen de lo que resulte de la investigacin referida, la Iglesia catlica no podr restaurar su credibilidad y su prestigio en tanto persista en reclamar, as sea con un lxico contemporneo, fueros medievales.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/09/23/index.php?section=opinion&article=002a1edi



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