Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2010

Recuperando el espacio de la solidaridad real

Manuel Tapial
www.rumboagaza.org


En los ltimos aos nos hemos venido acostumbrando a or hablar de macro agencias de cooperacin internacional, dependientes de gobiernos estatales o regionales, que cada vez que vemos una gran catstrofe por la televisin acuden al auxilio de la poblacin civil. Siempre, o casi siempre, estas intervenciones son ejecutadas por personas que, a parte de una licenciatura, han cursado masters en cooperacin internacional o similares; los llamados profesionales del tercer sector.

Estas agencias, o el concepto de las ONGs tal y como las entendemos, son relativamente nuevas. Es en los aos 90 cuando se crean estas plataformas y aparece un marco legal dando cobertura a este tipo de entidades con el objeto, a mi juicio, de desactivar los movimientos de solidaridad internacional que haban surgido al calor de los procesos revolucionarios de Amrica Latina, y que contenan un claro propsito militante para as desideologizar la solidaridad abriendo paso al humanitarismo.

A las personas que venimos militando desinteresadamente en el mbito de la solidaridad, con nuestros pequeos proyectos cargados de ternura, no nos pasa desapercibida este tipo de cooperacin que vemos adems con ojos crticos.

En los ltimos tiempos hemos visto como los cooperantes y estas agencias acompaan a nuestros soldados en sus misiones blicas en Afganistn o Lbano y sin duda, a mas de uno estas compaas nos hace preguntarnos sobre los verdaderos objetivos de las acciones que se pretenden desarrollar en estos lugares, y si responden a una necesidad objetiva reclamada por la poblacin autctona.

Son muchas las campaas que surgen desde poblaciones oprimidas reclamando nuestra atencin y son muy pocas las que encuentran eco en nuestros pases de origen.

No es extrao por ejemplo viajar a Palestina y encontrarse con un recelo creciente en la poblacin que una y otra vez viene reclamando que se trabaje en los pases originarios de la ayuda para cambiar las polticas de nuestros gobiernos con respecto al pas ocupante; Israel.

Un claro ejemplo de esto es el llamamiento que hicieron decenas de ONGs palestinas en el ao 2005 a que organizaciones de todo el mundo se sumarn a la campaa Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel, campaa por otro lado muy alejada del concepto humanitario y a la que pocas ONGs espaolas se han sumado de manera activa. A esta campaa, por el contrario, se han sumado universidades, artistas de reputado prestigio, sindicatos, etc. y ha provocado que incluso Israel este estudiando una ley que castigue a las ONGs israeles que colaboren con ella, con la disolucin de estas entidades y la prisin para sus miembros como represalia a una marea que crece da a da en todo el mundo.

Otro claro ejemplo es el llamamiento hecho por la poblacin de Gaza a la ruptura del bloqueo por todos sus medios y que ha desembocado en una marea de Flotillas con este objetivo desde Europa, a la que no se han sumado ninguna de las grandes ONGs de nuestro pas, pero en las que si hemos participado personas a titulo individual o en reprsentacin de pequeas entidades.

Estas iniciativas que surgen desde la poblacin destinataria de nuestra cooperacin generalmente son propuestas incomodas para nuestros gobiernos y parece ser que tambin para estas grandes ONGs de carcter humanitario. Generalmente son los sectores mas comprometidos polticamente con capacidad para comprender las dimensiones de las crisis los que se adhieren a estas propuestas que pretenden atacar el origen de los conflictos; en el caso palestino, la ocupacin.

Es necesario echar un vistazo a nuestra historia mas reciente para comprender que estas iniciativas no son nuevas, y que la solidaridad que despiertan por nuestra parte, tampoco.

A modo de ejemplo cabe recordar que en los aos 80 existan cientos de colectivos de solidaridad con los procesos revolucionarios en Amrica Latina que anualmente organizaban brigadas de solidaridad. Estas brigadas generalmente estaban compuestas por mdicos que, cargados de compromiso poltico y social, marchaban de manera consciente a la primera lnea del frente a atender a los compaeros heridos. Los maestros, que tambin participaban de estas brigadas, tambin tuvieron un papel protagonista en la alfabetizacin de los ncleos rurales.

Estas brigadas atendan a la solicitud de los grupos revolucionarios que se encontraban inmersos en una batalla voraz contra las ideas neoliberales procedentes de EE.UU., y que mas tarde se acabaran imponiendo con el consiguiente destrozo social que acompaara a la contra revolucin.

En aquella poca, era imposible de distinguir los conceptos cooperante y activista. Uno y otro se fusionaban en compromiso poltico, sed de justicia social y sobre todo, en un espritu de compaerismo con nuestros receptores de la solidaridad que permita compartir en igualdad de condiciones sin el componente paternalista que parece dominar hoy da el mbito de la solidaridad.

En la actualidad, desde los poderes fcticos ya se han encargado de diferenciar ambos conceptos de una manera bsica entre buenos y malos. Se ha hecho una diferencia tendenciosa con el objeto de acallar la disidencia, social y poltica, en su democrtico derecho de pronunciarse ante lo que se consideran injusticias de las cuales nuestros gobiernos son cmplices.

Los ltimos acontecimientos ocurridos en las aguas del Mediterrneo, cuando Israel atac a la Flotilla de la Libertad que se diriga a Gaza, podramos enmarcarlos en un resurgir del compromiso social y poltico que ya se practicaba desde mucho antes de la profesionalizacin de la solidaridad.

La oportunidad que presentan las nuevas tecnologas, la comprensin de otras realidades y el respeto por ellas, y sobre todo, una coordinacin efectiva de mnimos por parte de diferentes organizaciones de Europa, ha permitido que personas de todo el mundo coincidan en acciones, amparadas por la legalidad internacional, que permiten poner de relieve el conflicto palestino y su verdadera naturaleza.

No sera exagerado decir que la globalizacin de la solidaridad ha demostrado que puede cambiar la realidad poltica de las regiones mas convulsas del mundo, con algo tan antiguo como los buenos deseos y la determinacin ideolgica como herramientas para combatir la injusticia y las ideologas dominantes que la sustentan.

Esta naciendo Rumbo a Gaza como alternativa al entretenimiento bien intencionado pero inerte en resultados a la hora de atajar los problemas del pueblo palestino, que no son de origen humanitario sino polticos, y que proponen las grandes elites de la cooperacin, las del master y licenciatura. Solo las personas, los ciudadanos y ciudadanas con o sin licenciatura, podemos cambiar la injusta realidad de Palestina, como antao; con voluntad, con sentido de la justicia, con determinacin y compromiso con los compaeros que padecen la opresin, de tu a tu, sin protocolos que convierten a unos en sbditos de nuestra ayuda y a otros en garantes de su humanidad, como hermanos sumados a su causa en busca de la justicia y la libertad. Es tiempo de pasar de las palabras a los hechos.

www.rumboagaza.org

 

 


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