Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2010

Abbas no est capacitado para guiar al pueblo palestino

Khalid Amayreh
Intifada-Palestine

Traducido para Rebelin por Loles Olivn


La reaccin del presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas, a las ltimas provocaciones sionistas, incluida la campaa sin tregua de la expansin de asentamientos en Cisjordania, ha sido desastrosa y una calamidad.

Abbas ha emitido un sinnmero de declaraciones contradictorias, algunas indicando su disposicin a seguir participando en el denominado proceso de paz con Israel. Ello a pesar de que Israel sigue pisoteando el maldito y prostituido proceso, aunque slo sea porque se ha embarcado en la construccin de ms asentamientos y ms robo de tierras a expensas de los palestinos.

No se trata de un asunto menor. Los territorios ocupados son el disputado pedazo de queso proverbial que Israel sigue devorando da y noche, hasta tal punto que la mayora de los palestinos estn justificadamente preocupados de que no queden territorios donde establecer un Estado viable y territorialmente contiguo que sea digno de tal nombre. Algunos, incluyendo quien esto escribe, creen que ya es demasiado tarde para un Estado palestino.

Cuando Abbas se dirige a una audiencia palestina expresa su insatisfaccin con Israel y advierte de que puede retirarse de las conversaciones que mantiene a travs de Estados Unidos con Israel.

No es muy difcil diagnosticar la duplicidad y la incoherencia de Abbas. El dirigente de la AP no puede disgustar a Washington por razones obvias.

El linaje financiero del que depende la deforme entidad de Ramala procede de Washington. Adems, Abbas es consciente de que a un carraspeo de Obama o del Congreso de Estados Unidos, ambos bajo un eficaz control judo, se producira instantneamente un terremoto econmico y financiero en Ramala, y que miles de funcionarios perderan sus empleos y sus salarios.

As es como acaban los regmenes estpidos y en bancarrota que toleran ser rehenes de pases extranjeros porque el que paga la manda.

Abbas, afirma a menudo que no es ese el caso de su autoridad. Sin embargo, a este respecto, no se puede creer en sus palabras.

Entre tanto, Abbas, al igual que otros dictadores despticos del mundo rabe, deseara conservar una apariencia de legitimidad popular. Y lo hace pretendiendo que sigue siendo fiel a las constantes nacionales palestinas, cuando en realidad est tratando de destruirlas, a sabiendas o sin saberlo, mintiendo a la opinin pblica y desensibilizando a las masas palestinas.

En los ltimos aos, muchas personas concedieron a Abbas el beneficio de la duda alegando la enorme presin internacional a la que haba sido sometido as como la extraordinaria debilidad que abruma al mundo rabe.

Sin embargo, hay cosas que no pueden justificarse bajo ninguna circunstancia, aunque parece que Abbas no vea la diferencia.

Abbas sigue reduciendo los lmites nacionales palestinos al permitir a Israel ganar ms tiempo para construir ms asentamientos. Y cuando las medidas que se le exigen prueban ser demasiado vergonzosas o demasiado escandalosas, como la reanudacin de las conversaciones de paz en ausencia de una congelacin de la expansin de asentamientos por parte de Israel, Abbas corre a El Cairo, a Riad, o a Amman, rogando a los dirigentes rabes que le salven. Al da siguiente, aparece de nuevo en Ramala para decirle a las frustradas masas palestinas no puedo negarme a aceptar los consejos de nuestros hermanos, los lderes rabes.

En un pasado no muy lejano, los lderes rabes s que nos dieron consejos verdaderamente fraternales. Nos instaron a rechazar los planes sionistas y a resistir a su agresin. Sin embargo, desde hace muchos aos, el nico consejo rabe que hemos recibido de la mayora de las capitales rabes es un mensaje desmoralizador que llama a que nos rindamos a Israel y cedamos la totalidad o la mayor parte de nuestros derechos legtimos, incluido el derecho a la libertad y a la independencia.

En resumen, los regmenes rabes quieren de nosotros un dont worry be happy. En otras palabras, esos regmenes son un pasivo y no un activo en la lucha por la liberacin de nuestros pases de los grilletes del sionismo.

No s a ciencia cierta por qu Abbas se comporta como lo hace. Est senil? No es plenamente consciente de lo que est haciendo? Tiene una fe ciega en Barack Obama, el hombre que se altera ante la mera nocin de criticar la insolencia y la arrogancia del poder de Israel?

De acuerdo, la cobarda es un fenmeno natural al igual que el coraje, la sabidura y otros atributos buenos o malos. Sin embargo, no es lgico confiar la imperecedera causa palestina a un hombre que no puede y que no est capacitado para pilotar el barco nacional a las costas de la seguridad.

Al igual que el fallecido lder palestino Yaser Arafat, Abbas se niega a enfrentar la realidad tal como es. Tambin se est haciendo cada vez ms itinerante, prefiriendo estar lejos de la escena de los acontecimientos. Tambin le gusta mucho ms escucharse a s mismo, y cuando uno se enfrenta a l con noticias u opiniones que no le gusta or, se pone nervioso y pide a quien habla que se calle.

Abbas, atac en muchas ocasiones y con razn el estilo de gobierno de Yaser Arafat. Pensaba que la segunda Intifada era un desastre para los palestinos. Sin embargo, en vez de sugerir un enfoque ms prudente, Abbas ha llegado a la conclusin de que rendirse a Israel es la mejor alternativa, sin saber que Israel es lo ms parecido a un cocodrilo peligroso, cuanta ms carne se le da, ms exige.

De hecho, los ltimos gestos que Abbas y sus asesores han hecho respecto a Israel no slo han sido escandalosos desde el punto de vista de la dignidad nacional palestina. Tambin han sido polticamente desastrosos.

En el anlisis final, mostrar debilidad y poner en peligro la dignidad de nuestro pueblo no har que Israel acepte nuestros derechos usurpados.

Hoy en da, la causa palestina se encuentra en una encrucijada mientras Estados Unidos parece que ni quiere ni puede presionar al rgimen sionista para que ponga fin a la ocupacin que comenz en 1967.

No soy un profeta del pesimismo. Sin embargo, es difcil creer que Estados Unidos podra obligar a Israel a regresar a las fronteras de 1967 cuando no puede conseguir que el rgimen sionista prolongue una congelacin parcial e insignificante de los asentamientos durante unos cuantos meses ms.

En cuanto a lo que deben hacer los dirigentes palestinos frente a la insolencia sionista y la complicidad estadounidense con ella, el asunto no debera ser demasiado complicado: que Abbas, cuyo mandato ya expir hace mucho tiempo, dimita y se retire con dignidad.

Fuente: http://www.intifada-palestine.com/2010/09/abbas-is-unfit-to-lead-the-palestinian-people/



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