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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2010

La lucha por la memoria es una lucha por el futuro

Pedro Casas
Rebelin


La sociedad espaola, incluido yo mismo, ha tardado 30 aos, desde la transicin del rgimen fascista de Franco hacia la incompleta democracia parlamentaria actual, en darse cuenta de la importancia de restituir la historia en lo que a la vulneracin sistemtica de los derechos humanos se refiere. Tras varios aos de trabajo titnico de algunas organizaciones memorialistas, la intervencin de un juez ambicioso (que bajo su estrellato oculta su responsabilidad en vulneraciones graves de derechos humanos y polticos, como torturas a detenidos bajo su custodia, cierre de peridicos, procesamiento por terrorismo aunque no se haya cogido ni una piedra, etc.), ha contribuido para que hayamos dimensionado colectivamente la magnitud de los crmenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo en la posguerra: ms de 100.000 todava desaparecidos 70 aos despus, a los que hay que sumar los otros miles de fusilados y represaliados con paradero conocido.

Ningn crimen puede quedar en la total impunidad, y menos cuando se realiz de manera tan extensa y planificada. Lo penoso es que los poderes pblicos, sobre todo los gobiernos socialistas, no slo no han impulsado procesamientos a los responsables (todava viven muchos), sino que su mezquindad les ha impedido si quiera declarar nulas las sentencias dictadas contra los que lucharos por la legalidad republicana asaltada por los rebeldes fascistas.

La lucha por la memoria afecta al pasado (justicia), al futuro (conocer la historia para no repetirla), y tambin al presente: La impunidad que se pact en la transicin signific que buena parte del aparato judicial, militar y policial siga estando ocupado por los mismos responsables de la dictadura, como estamos comprobando ahora.

A los golpistas y responsables del exterminio planificado hay que juzgarles, adems por un deber de justicia, para que tomen buena nota quienes pudieran albergar futuros planes golpistas. Pero lo ms importante, a mi entender, es hacer ver a los fascistas lo intil de su criminal proceder, en la medida en que seamos capaces de continuar, con ms bros si cabe, la lucha de quienes dieron su vida por unos ideales de justicia y libertad que debemos hacer realidad.

Creo que el mejor homenaje que la sociedad puede y debe realizar a las vctimas de la represin, adems de su restitucin y enterramiento digno, que por supuesto se merecen, es que seamos capaces de tomar el testigo y continuemos la lucha por los ideales por los que cayeron asesinados.

En Argentina, pas que he podido conocer este verano, se est realizando un proceso de recuperacin de la memoria que en estos momentos lo coloca a la vanguardia mundial. Como algn militar se lamentaba, es la primera vez en la historia que los vencedores son juzgados por los vecinos, lo que nos muestra que esto es posible. La batalla se est librando en muchos frentes, no slo el judicial (con la anulacin de las leyes de punto final y las decenas de juicios que se celebran en estos momentos en todo el pas), sino tambin el investigador para recuperar a los 500 nios robados, o el simblico con la construccin de parques de la memoria, colocacin de placas o la recuperacin de los Centros Clandestinos de Exterminio y Desaparicin como lugares de recuerdo histrico del terrorismo de Estado, y que son objeto de visitas guiadas donde el contexto poltico ocupa un lugar prioritario en las explicaciones.

Qu lejos estamos aqu de aquellos avances! Deberamos reconocer con humildad el fracaso de nuestra modlica transicin, de la que gobernantes prepotentes han alardeado por el mundo entero, para aprender de este proceso en el que nos llevan la delantera en aquel pas y en otros como Chile.

Pero no van a ser todo lamentos, pues al trabajo muy importante de varios aos de recuperacin de fosas y otros, hay que aadir las rondas que todos los jueves se vienen realizando en la Puerta del Sol desde hace varios meses, y con una fuerza que parece ir a ms, lo que muestra que no estamos tan mal como algunos agoreros del pesimismo nos quieren hacer creer continuamente. Todava quedan lugares de exterminio, que lograremos recuperar para la memoria, con permiso o si l de los gobiernos del PP o PSOE (dos aos se cumplen ahora del derribo bochornoso de la crcel de Carabanchel). Y pienso que habr que ir pensando en convocar alguna gran manifestacin por este tema, en la que lanzara el reto de que cada vctima de la represin franquista, con nombre y apellido, tuviera quien levantara su memoria y su lucha, para mostrar que pudieron apagar sus vidas, pero no sus ideales, que perduran en las generaciones posteriores.

Pedro Casas es miembro del Ateneo Republicano de Carabanchel

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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