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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2010

Una, grande y libre

Pedro Casas
Rebelin


Lo recuerdan, no? Quiz convenga contar a los ms jvenes que ese era el lema con el que el fascismo de Franco defina a la patria, por el que dieron su vida algunos miles de soldados rebeldes, y tambin por el que fueron asesinados cientos de miles de defensores de la legalidad republicana, y que priv de libertad a millones de espaoles. Esa era la consigna de su nacionalismo.

Era? O sigue siendo?

El martes 26 de octubre pasado Rajoy, presidente del post franquista Partido Popular, pidi menos estado de las autonomas que asegure la unidad del mercado. Y no estaba slo, pues Botn, presidente del banco Santander que le acompaaba, se pronunci en la misma lnea. Seguramente que no sorprender esta coincidencia, aunque siempre es de agradecer, ante la desinformacin reinante, que las cosas se muestren con claridad.

Pero la larga sombra del franquismo sociolgico que nos inyectaron en vena a sangre y fuego durante los 40 largusimos aos de dictadura, todava muestra graves efectos secundarios en el conjunto de la sociedad, y, sobre todo, en el espectro poltico.

El surgimiento del partido UPyD de Rosa Dez (como antes Ciudadanos en Catalua) sabemos que tiene mucho que ver con esta rancia concepcin del nacionalismo espaol, al que se quiere dar una fachada progresista. De ah el apoyo que recibe de medios de comunicacin, algunos supuestamente progresistas y otros situados en la extrema derecha.

Pero no acaba aqu la larga sombra. El da anterior al discurso de Rajoy, destacados dirigentes socialistas (su secretario general Zapatero, el nuevo secretario de organizacin Iglesias, y el mismsimo presidente del Congreso Bono) se declaraban aliviados y entusiasmados por el anuncio realizado por su compaero de partido Montilla, presidente de la Generalitat, de no repetir la frmula del tripartito cataln.

Estas declaraciones muestran, tambin a las claras, el derechismo de los dirigentes del PSOE que les sale por sus cuatro costados. Les molesta profundamente gobernar con partidos situados a su izquierda, pero que tienen voz propia en asuntos de estado, y no siempre se comportan como muletilla dcil y subordinada.

En cambio parecen sentirse cmodos con un gobierno en Euskadi sostenido por el Partido Popular del que declaran ser enemigos. Y tampoco sienten sonrojo por mantener los socialistas un gobierno de derechas (UPN) en Navarra, frente a otras frmulas ms a la izquierda que su parlamento permitira.

Cuando Anguita criticaba a los socialistas le acusaron de hacer la pinza con el PP, porque a veces coincidan en la oposicin al gobierno, aunque por muy diferentes razones. Cuntas veces coinciden, en aspectos sustanciales de la poltica econmica y de estado, los supuestos partidos enfrentados PP y PSOE? Es eso tambin una pinza, o es que estn en el proceso de fusin hacia el PPOE (como alguien ha nombrado con acierto)?

Y puestos a recordar, no olvidemos tampoco lo que deca la traidora y flamante nueva ministra Rosa Aguilar cuando era alcaldesa de Crdoba, que Madrazo le haca perder votos por gobernar con partidos vascos, pero no porque fueran de derechas (no ms que el PSOE, dicho sea de paso), sino por su concepcin diferente de la organizacin del Estado.

Necesitamos una profunda cura de desintoxicacin de esta droga franquista que fue suministrada de manera sistemtica a la sociedad espaola, porque hay sntomas evidentes de recada. Y la naturaleza de este droga requiere que el tratamiento se realice en la calle, en una terapia comunitaria y alejada de la soledad televisiva.

Que los partidos se derechicen no es lo grave; lo grave es que la sociedad y sus electores les acompaen y no les exijan cuentas. Salgamos a la calle.

Pedro Casas es activista vecinal

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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