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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2010

Wikileaks : EU, contra el derecho a la informacin

Editorial de La Jornada
La Jornada


Tras la filtracin masiva de cables diplomticos estadunidenses realizada por Wikileaks, se ha recrudecido el entorno hostil en contra de ese sitio de Internet. A los ataques cibernticos cometidos en das previos contra la pgina, se suma ahora la decisin adoptada ayer por la empresa Amazon de expulsar a Wikileaks de sus servidores, en clara respuesta a las presiones ejercidas la vspera por el Senado estadunidense y la Casa Blanca. Por su parte, la administracin Obama anunci ayer la creacin de una oficina gubernamental encargada de investigar las filtraciones y evitar que stas vuelvan a producirse, en tanto que el Departamento de Justicia evala la posibilidad de llevar a juicio al fundador del sitio, Julian Assange.

El cerco poltico, jurdico y ciberntico que se cierra sobre Wikileaks tiene como contexto insoslayable las destempladas reacciones de Washington y sus aliados ante la revelacin de los telegramas referidos, y la manifiesta incomodidad que ha causado en la Casa Blanca y el Pentgono el saberse exhibidos en algunas de sus prcticas ms aejas e inconfesables, como la injerencia en asuntos internos de otros Estados y el recurso sistemtico del espionaje poltico. Tales elementos dan fuerza a las versiones de los administradores de Wikileaks, en el sentido de que las medidas anunciadas por la administracin Obama, e incluso las rdenes de captura contra Julian Assange, no obedecen a un afn legalista, sino de revancha poltica y control de daos, y a una redicin de la inveterada prctica de acallar al mensajero para diluir el mensaje.

As pues, de manera paralela al contenido de los cables diplomticos, la filtracin hecha por Wikileaks el pasado domingo ha exhibido, ante la opinin pblica internacional, la oposicin de Washington al avance de la transparencia un componente del desarrollo democrtico y civilizatorio, as como su proclividad a recortar garantas ciudadanas elementales como el derecho a la informacin en aras de la seguridad nacional.

Lo cierto es que, con ese mismo argumento, Washington ha intentado justificar en otras ocasiones los atropellos cometidos fuera de su territorio contra sospechosos de terrorismo, las agresiones blicas injustificables y atroces cometidas en Irak y Afganistn, e incluso al recorte de las libertades de sus propios ciudadanos puesto en prctica por las dependencias estadunidenses de inteligencia y seguridad, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Tal conducta confirma que, como se seal el lunes en este mismo espacio, el principal factor de tensin diplomtica y de riesgo para la seguridad y la paz mundiales no es la labor de Wikileaks, sino el espritu belicista, unilateral e imperialista de Washington, acentuado ahora por la defensa de la opacidad.

En suma, la hostilidad hacia el sitio de Internet desacredita an ms la imagen de Estados Unidos ante el mundo como autonombrado defensor de las libertades y los valores democrticos: antes bien, queda de manifiesto una doble moral frente a los derechos y libertades de las sociedades y un espritu paternalista y anacrnico respecto de lo que stas deben o no saber.

Es exigible que el gobierno de Washington modere esas actitudes, desista de su persecucin inquisitorial contra Wikileaks, y reconozca y haga valer el derecho de las personas a la informacin.

http://www.jornada.unam.mx/2010/12/02/index.php?section=edito



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