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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2011

Arabia Saudita emerge como potencia regional

Alberto Cruz
CEPRID


El equilibrio de poder de EEUU en Oriente Prximo se est resquebrajando. Los pilares sobre los que se asentaba este poder, Israel-Egipto-Arabia Saudita, se agrietan sin que desde Washington sepan muy bien cmo reaccionar. Una de esas patas est fuera de servicio momentneo (Egipto) y las otras dos se estn envalentonando hasta extremos impensados hace poco tiempo.

El caso ms paradigmtico es Arabia Saudita. Convertido en el nico pas de la OPEP que tiene capacidad para suministrar por s slo casi cualquier cuota de petrleo que considere oportuno Occidente y asediado por las revueltas populares que se estn produciendo en su patrio trasero y, de forma especial en Bahrein, ha decidido asumir de forma abierta un liderazgo que hasta ahora mantena de forma indirecta en la regin y ha sido el catalizador de dos iniciativas novedosas en el mundo rabe: la aceptacin de un nuevo ataque a un pas rabe (Libia) por parte de Occidente Arabia Saudita fue uno de los impulsores de esta idea en la Liga rabe-, con amparo de la ONU, y la invasin de otro pas rabe (Bahrein) con tropas propias y de otros pases del Golfo para acallar las protestas ciudadanas en contra de la monarqua bahrin. Dos acciones con las que Arabia Saudita pasa al primer nivel en la geopoltica y que, a medio y largo plazo, sitan a la monarqua wahabita como un competidor de Israel hasta el punto de hacer al rgimen sionista inservible para los intereses estadounidenses.

De las dos iniciativas, y pese a la aparatosidad de una posible guerra contra Libia ofrecida a Occidente para tener manos libres en el Golfo-, la que tiene un mayor calado geoestratgico es la de Bahrein (1) puesto que sita a Arabia Saudita en un nivel muy similar al Irak de Saddam Hussein en la dcada de 1980, cuando se inici la devastadora guerra contra Irn tras el triunfo de la revolucin islmica de 1979 en el pas persa. Es decir, Arabia Saudita se convertira en el nico pas capaz y dispuesto- a llegar al enfrentamiento con Irn. El atizar el conflicto sectario sunes-shies como est haciendo y la amenaza puesta en prctica de no aceptar ningn tipo de reclamacin shi en los pases del Golfo, donde son el sector social ms oprimido y depauperado pese a ser mayora de la poblacin como en Bahrein, ponen de manifiesto hasta dnde est dispuesta a llegar la monarqua feudal wahabita.

Hoy da, Arabia Saudita es el nico pas rabe que sigue la estela de EEUU y considera que Irn es quien fomenta la inestabilidad en la regin. Por lo tanto, conviene recordar que en septiembre de 2010 Arabia Saudita compr a EEUU material de guerra por valor de 64.000 millones de dlares: 84 aviones F-15, 70 helicpteros de combate Apache, 72 helicpteros Black Hawk, 36 helicpteros ligeros y municin para ellos, entre lo que destacaba las llamadas bombas inteligentes. El Stockholm International Peace Research Institute no dud en calificar esta venta de armas como el mayor acuerdo en al historia [de venta de armas] de EEUU y aadi un dado mucho ms esclarecedor: entre 2005 y 2009 el 54% del total de las ventas de armas estadounidenses fue a parar a los pases del Golfo Prsico(2).

Arabia Saudita ha visto que Estados Unidos ha permitido a Israel mantener una posicin en la que su doctrina de seguridad requiere un tipo de hegemona regional a travs de la ocupacin y el libre uso de la fuerza militar y ha hecho lo propio. De hecho, el lenguaje con que EEUU ha justificado la invasin saudita de Bahrein a posteriori- es muy similar al que utiliza para justificar las acciones de Israel contra los palestinos.

Este nuevo papel geoestratgico saudita pone a EEUU en una tesitura de difcil solucin, puesto que implica a medio y largo plazo el debilitamiento de Israel como aliado estratgico y el reforzamiento de Arabia Saudita como pas con capacidad para imponer su propio equilibrio en el mundo rabe. En este sentido, Israel ya no sera tan necesario para EEUU como lo ha sido y lo viene siendo hasta la fecha.

Es algo que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, reconoci implcitamente en una conferencia ofrecida en la Universidad Americana de Washington en pasado 12 de marzo: Lo que estamos viendo en Oriente Medio es hoy un dramtico cambio en el equilibrio de poder regional-un cambio en la distribucin relativa de poder en contra de Estados Unidos y nuestros socios regionales a favor de la Repblica Islmica de Irn y sus aliados (3). Lo poda haber dicho ms alto, pero no ms claro. Dos das despus, las tropas sauditas ocupaban Bahrein y tres das despus la represin de la monarqua bahrin pona fin a las protestas ciudadanas, mayoritariamente shies.

Sin embargo, no hay una correlacin tan evidente entre estas palabras y la accin saudita; es decir, a juicio de este analista Arabia Saudita no actu con la connivencia a priori de EEUU pese a la visita del secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, a Bahrein el da anterior a la invasin- sino que puso encima de la mesa la poltica de hechos consumados, al estilo de Israel. Es el desacuerdo ms flagrante entre Arabia Saudita y EEUU en las ltimas dcadas y, por extensin, entre el resto de pases del Golfo y que pone de manifiesto la determinacin. Incluso militar, de impedir otro Irn, lenguaje que vienen utilizando desde hace tiempo los sauditas para referirse a las revueltas populares en Bahrein (4).

Esto pone de manifiesto que Arabia Saudita anuncia que ha salido de la parlisis poltica en que se encontraba por la enfermedad de la gerontocracia que la gobierna, ha decidido aparcar por el momento el proceso sucesorio y ante la progresiva prdida de influencia en el Golfo ha asumido el papel protagonista para evitar que los cambios que se estn produciendo en el mundo rabe amenazan a la casa real y a su sistema poltico an a costa de enfrentarse a su gran aliado, los EEUU.

Hasta este momento la poltica estadounidense en la zona se sustentaba, bsicamente, en la capacidad de proyectar una enorme cantidad de ayuda, especialmente militar, para fortalecer el poder duro de los regmenes aliados a nivel interno para evitar las revueltas a pesar de los llamados -desde la primera presidencia de Bush padre- a la democratizacin de esos regmenes. Poder militar y reformas polticas no casan muy bien, por lo que la legitimidad de EEUU a la hora de invocar la democracia y los derechos humanos ha saltado por los aires estos ltimos meses. Eso, sumado a la incapacidad manifiesta de EEUU de lograr alguna concesin, por mnima que fuese, de Israel para hacer avanzar el tan trado y llevado proceso de paz con los palestinos. Tras el golpe de Arabia Saudita, las pretensiones estadounidenses de libertad y democracia para Oriente Prximo quedan en manos de uno de los regmenes ms represores del mundo.

No es extrao, por lo tanto, que salvo en Libia los intereses estadounidenses estn amenazados, ms o menos seriamente, en el resto de pases rabes. En Tnez, Egipto, Lbano, Bahrein y Yemen el malestar popular con EEUU es notorio y este malestar alcanza tambin a los gobiernos interinos que intentan mantener la misma estructura de poder existente hasta ahora, pese a las revueltas. Los gobiernos que surjan en estos pases sern algo menos entusiastas respecto a otros planes estadounidenses, como los relativos a Irn y en este sentido es sintomtico cmo ha desaparecido de la primera plana de la actualidad el expediente nuclear iran-, y se vern obligados a realizar una poltica exterior algo ms autnoma que la seguida hasta aqu, incluida la decisin de amparar la guerra contra Libia que fue adoptada por una Liga rabe en la que haba al menos tres representantes (Tnez, Egipto y Lbano) pertenecientes a los gobiernos derrocados.

Por lo tanto, y por sorprendente que parezca, tal vez estemos asistiendo a ese Nuevo Oriente Medio que est en la mente de los estadounidenses desde la invasin y ocupacin neocolonial de Irak en 2003, ese que Condoleezza Rice anunci durante la guerra de Israel y Hizbul en 2006 y que es justo lo contrario de lo que EEUU esperaba. Pero este nacimiento lleva a aparejado el debilitamiento de EEUU como potencia en la zona y el surgimiento de hijos respondones, como Arabia Saudita. Por lo tanto, una forma de recuperar parte del poder perdido sera entablar relaciones con los hasta ahora malditos y terroristas, como es el caso de Hizbul. Este gesto, no tan impensable como parece a primera vista (5), devolvera a Arabia Saudita el golpe propinado en Bahrein y pondra nuevamente las cosas en su sitio, con EEUU marcando la poltica a seguir aunque queda una incgnita an por resolver: la actitud hacia Irn.

Si como se dice en los mentideros de Washington las cosas van tan rematadamente mal para EEUU en Oriente Prximo que obligan a dar ese giro copernicano, Arabia Saudita se quedara sola junto a Israel- en su fobia hacia Irn y los shies. El peridico conservador estadounidense lo dice grficamente: la cuestin de Hizbul es, por ahora, objeto de anlisis por parte de los especialistas de inteligencia y no de responsables polticos; la Casa Blanca admite que es algo que tiene que ver con la situacin actual aunque teme que plantearlo [abiertamente] genere nuevas ondas de choque con Israel, Arabia Saudita y otros pases.

Notas:

(1) Alberto Cruz, La atencin est el Libia, el inters geoestratgico en Bahrein http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1092

(2) http://www.sipri.org/yearbook

(3) http://www.american.edu

(4) The Daily Star (Lbano), 17 de marzo de 2011.

(5) The Washington Post, 17 de marzo de 2011.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. [email protected]

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1119



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