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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2011

Potencias medias ponen en duda su supremaca
EEUU en declive en Oriente Prximo (I)

Alberto Cruz
CEPRID


Como no es nuestro cometido elaborar un plan eterno para el futuro, lo que tenemos que hacer es una evaluacin crtica y no tendenciosa de todo lo que nos rodea; no comprometedora, en el sentido de que nuestra crtica no puede temer sus propios resultados, ni temer enfrentarse a los poderes existentes

Karl Marx

La teora de las relaciones internacionales establece que una poltica exterior slo est al alcance de aquellos pases que tienen los medios y recursos suficientes para hacerse or fuera de sus fronteras. Esos medios y recursos son los econmicos, polticos, militares, estratgicos, ideolgicos y culturales. Se podra aadir, tambin, los demogrficos. Quien cumple todos estos requisitos es una superpotencia y tiene un papel hegemnico en las relaciones internacionales. Pero se da el caso de pases que cumplen con algunos de estos requisitos y juegan un papel protagonista, nunca hegemnico, en un aspecto regional. Esas son las potencias medias.

Tras la desaparicin de la Unin Sovitica, slo un pas cumple todas esas condiciones: los EEUU. Se puede discutir si China entra dentro o no del calificativo de superpotencia algo an irrelevante para los chinos que siguen su camino hasta el 2027, ao que ellos consideran habrn llegado a la paridad estratgica (poltica, econmica y militar) con EEUU- pero lo que no se puede discutir es que en los ltimos aos han surgido con fuerza una serie de potencias medias que, en ocasiones, estn fuera de los parmetros occidentales y que tienen un peso cada vez mayor en las relaciones internacionales. Es el caso de Brasil (en Amrica Latina), de Alemania (en Europa), de India (en Asia), de Rusia (que habra bajado un puesto al perder el rango de superpotencia tras la desaparicin de la URSS), o de Sudfrica (en frica). A ellos habra que sumar Irn, Turqua y Arabia Saudita, con un mbito un poco ms reducido: Oriente Prximo. Incluso se podra aadir a Israel, aunque con muchas reticencias y condiciones.

La mayora de estos pases forman parte del denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica) y han logrado tener cabida en los principales entes econmicos del mundo, como el G-20, y logrado mayores cuotas de poder en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Alguien ha calificado a estos pases como potencias emergentes. Un alguien occidental que utiliza un calificativo claramente colonial porque estos pases hace tiempo dejaron de emerger para pasar a ser una realidad incuestionable en el mbito no slo econmico, sino geopoltico e internacional. El caso ms claro es el de China.

Quien primero se dio cuenta de la realidad, como casi siempre, fue EEUU y a raz de cmo se haba posicionado el mundo tras la invasin y ocupacin neocolonial de Irak en 2003. A pesar de las apariencias, los ltimos aos de la Administracin Bush fueron un intento de amoldarse a la nueva realidad aunque, eso s, bajo los parmetros imperialistas clsicos seguidores de la teora del realismo poltico que impusiese Hans Morgenthau al finalizar la segunda guerra mundial- que dicen que EEUU tiene que luchar de forma constante y perpetua por la hegemona mundial.

La Estrategia de Seguridad Nacional de Obama

Con cada presidente, EEUU impulsa una Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) que es en la que se asienta el diseo imperial. Saberlo es interesante, conocerla es obligado. Bush puso en marcha dos en cada uno de sus mandatos, en 2002 (que sirvi de base para la invasin y ocupacin neocolonial de Irak) y en 2006 (que se reorient hacia la lucha global contra el terrorismo). Ambas tenan como eje central la reivindicacin de las acciones preventivas, aunque la segunda ya ms matizada hacia el terrorismo global.

Barak Obama sigui la tradicin. En 2010 present su ESN (1) en la que hay ms continuidades que novedades respecto a las anteriores. En su prembulo se define como una ESN de transicin puesto que se obliga a ocuparse de los problemas y retos contrados con anterioridad (es decir, las presidencias de Bush) antes que a afrontar los nuevos retos que aparecen en el horizonte de EEUU, pero con una consideracin que la hace novedosa: una apuesta por el multilateralismo siempre que ste sea beneficioso para los intereses de EEUU. Es decir, no es un fin de su poltica exterior sino un medio de la misma y un instrumento para conseguir sus fines. Por ello, se otorga un respaldo a la ONU hasta el ltimo momento, dejando la puerta abierta a una intervencin militar unilateral si es necesario para sus intereses; se insiste en la nueva estrategia imperialista de barniz humanitario, la denominada responsabilidad de proteger bien mediante acuerdos multilaterales o bilaterales, incluyendo el uso de la fuerza (ah est Libia como ejemplo), y hace un guio a los defensores del multilateralismo aparentando un acercamiento al Tribunal Penal Internacional aunque sin que ello signifique que tenga jurisdiccin alguna sobre los ciudadanos estadounidenses.

En esta ESN de Obama se otorga ms importancia a Rusia, China e Indonesia (por este orden) que a Oriente Prximo y aparece por primera vez una mencin a Brasil. Esta referencia, muy importante en el devenir de este pas latinoamericano, que ya se est acercando a las posiciones estadounidenses en poltica exterior a cambio de una vaga promesa de apoyar su candidatura como miembro permanente para un Consejo de Seguridad de la ONU renovado, ser abordada en un anlisis posterior. Tambin hay una mencin especial a India. Lo interesante para este artculo es cmo en la ESN de 2010 pierde importancia para EEUU el Gran Oriente Medio diseado con la invasin y ocupacin neocolonial de Irak en 2003. Ahora, Irak prcticamente desaparece de escena con una sola mencin a la retirada de tropas y relevo de responsabilidades-, Siria ya no es el malo de la zona y como nico objetivo queda Irn.

En ello ha tenido mucho que ver el espejismo de la victoria militar en Irak y Afganistn junto a la derrota estratgica de Israel en la guerra contra Hizbul en 2006 y, en menor medida, la agresin de este pas contra Gaza en 2008-, que son las que, en la prctica, han terminado con el orden unipolar y han impulsado la aparicin de otro orden nuevo, regional, en la zona que est suponiendo un verdadero quebradero de cabeza para EEUU.

Por ejemplo, es poco cuestionable que la destruccin a gran escala y el elevado nmero de muertes provocadas en Lbano y Gaza reforzaron claramente a Hizbul y Hams hasta hacerles imprescindibles en cualquier ecuacin que se plantee para solucionar la situacin en Lbano y Palestina. Son dos actores no estatales que pasan a ejercer un papel protagonista casi al mismo nivel que los Estados. Y el miedo que los regmenes reaccionarios rabes tienen a Hizbul se manifiesta en las acusaciones que se lanzan de estar detrs de casi todas las revueltas bien sea en Gaza o, como ha sucedido recientemente, en Bahrein.

Tambin es poco cuestionable que la extensin de la guerra de Afganistn a Pakistn por medio de los ataques con aviones no tripulados ha provocado la desaparicin de Pakistn como Estado soberano. Hay dos ejemplos que visibilizan esta apreciacin: la reciente puesta en liberad de un agente de la CIA que mat a dos sbitos pakistanes en una reyerta (con dinero de sangre por medio, el pago a las familias de una cuantiosa suma ofrecida por Arabia Saudita) y la disposicin de Pakistn a enviar soldados y policas a Bahrein para garantizar la supremaca sunn en este pas tras la invasin saudita que puso fin a las protestas democrticas contra la monarqua bahrin. En ambas decisiones, Pakistn ha seguido los dictados no ya de EEUU, sino de Arabia Saudita, convertida en potencia emergente de la zona.

Y tampoco se puede cuestionar con un mnimo de rigor intelectual que la guerra de Afganistn es desde hace mucho tiempo una guerra de liberacin nacional en menor medida la de Irak- con caractersticas cada vez ms claras de insercin de fuerzas islamistas y nacionalistas en ella y que por esta razn las fuerzas de la resistencia se incrementan da a da, as como su capacidad de accin militar y poltica.

Pero, adems, la guerra de Afganistn y el fiasco de Irak han contribuido a que la poltica en esa zona sea mucho ms regionalizada de lo que le gustara a EEUU, lo que ha llevado, inevitablemente, a una progresiva prdida de influencia de este pas. Por consiguiente, han aparecido nuevos actores que hay que tener en cuenta a la hora de analizar la poltica internacional de EEUU y que, como tal, est esbozada en la ESN 2010.

De una forma simple, se puede decir que en las relaciones internacionales la riqueza fortalece el poder de una nacin, y el poder es un medio para incrementar la riqueza de un pas. Cuando se habla de potencias emergentes, la simple utilizacin de esta denominacin debera ser fundamental para entender el nuevo papel de las potencias medias y las que no lo son tanto en Oriente Prximo.

Turqua

La primera de ellas es Turqua. El error de Israel al atacar la flotilla solidaria a Gaza en mayo de 2010 y la reiterada negativa occidental al ingreso turco en la Unin Europea ha provocado un reposicionamiento internacional de Turqua hacia el mundo rabe y musulmn en detrimento de su tradicional postura prooccidental. Hoy, Turqua es uno de los principales adalides de la solidaridad con Palestina y del rechazo al bloqueo de Gaza, la alianza con Israel est prcticamente rota, ha establecido una alianza estratgica con Siria, se ha acercado a Rusia (convertido el su primer cliente comercial) y, sobre todo, a Irn en aspectos econmicos (gas) y polticos (tema nuclear). Con este pas, al que ha visitado recientemente el presidente turco, Abdul Gul, el comercio bilateral ha alcanzado el valor de 8.000 millones de euros slo en 2010, casi triplicando el volumen de negocios de aos anteriores.

Esto, en trminos estratgicos, significa que EEUU ha perdido capacidad de influencia en la zona al no contar con la aquiescencia de uno de sus principales valedores y amigos, por mucho que forme parte de la OTAN y participe en el bloqueo naval a Libia. Sin la participacin de Turqua, es muy difcil un hipottico ataque a Irn por la va tradicional, por lo que slo quedara la opcin de utilizar el Golfo Prsico lo que, a su vez, supondra un grave riesgo para la economa capitalista mundial por las reservas energticas que hay en esta zona del mundo.

Turqua slo esperaba el momento oportuno para dar este paso. Un pas que es considerado la decimoquinta economa del mundo no poda quedarse quieto ante el reiterado desprecio occidental hacia sus pretensiones, ms desde que triunfase en las elecciones el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en 2002, revalidado en las de 2007 y vuelto a ratificar, de manera indirecta, con el triunfo en el referndum constitucional de 2010. En este tiempo se haba venido produciendo un proceso de islamizacin de la sociedad, de forma sigilosa, a s sea calificada de moderada que pona una alfombra roja al gobierno para dar este giro en su poltica exterior. El AKP se ha cuidado mucho de desafiar abiertamente los principios fundamentales del edificio secular instaurado en el pas por Kemal Ataturk, pero s les ha ido puliendo de forma discreta de forma que no le causase rechazo dentro de la clase media.

En contra de la manida visin occidental, circunscrita a Estambul y a los lugares de turismo y veraneo, este proceso se vena gestando desde hace tiempo en Anatolia (un territorio que cubre el 97% del total de Turqua) y, sobre todo, en una visin de justicia social de corte islmico que ha hecho de este pas uno de los menos afectados por la crisis econmica, hasta el punto de ser considerado por el Banco Mundial como uno de los pases ms solventes de la zona. Las cifras estn ah: en menos de una dcada, el AKP ha transformado a Turqua en un pas econmicamente potente, es miembro del G-20 y, coyunturalmente, forma parte del Consejo de Seguridad de la ONU en calidad de miembro no permanente, donde se ha destacado con fuerza: vot en contra de las sanciones a Irn y se abstuvo en la decisin de amparar la guerra contra Libia.

Esto ha sido posible por el apoyo de la clase media al AKP, que no tiene ningn reparo en combinar los valores islmicos con la creacin de riqueza. Algo muy similar a lo que los comerciantes calvinistas holandeses hicieron hace 300 aos y que lograron con ello convertirse en la columna vertebral de la sociedad. En Turqua est ocurriendo lo mismo. La clase media mezcla con aprecio las races islmicas histricas, con referencia a la Turqua otomana, con un sentimiento de orgullo nacional y prestigio internacional. Israel y sus aliados no tuvieron en cuenta este factor con el asalto a la flotilla solidaria ni con el rechazo al ingreso en la UE y ahora estn cosechando los resultados.

En el xito del AKP ha tenido mucho que ver la poltica de mano dura con los bancos, considerados la principal fuente de corrupcin en los gobiernos laicos anteriores, y que, a la postre, ha sido determinante para que este partido islamista moderado logre un importante apoyo en las clases medias y no haya chirriado socialmente el giro en poltica internacional.

La poltica econmica turca se puede calificar de keynesiana. En unos momentos en los que se manifiesta la crisis de la agenda capitalista neoliberal y su consiguiente prdida de legitimidad, Turqua ha sabido adelantarse a ello diversificando sus exportaciones y mirando no ya hacia Occidente, sino a sus vecinos y a los pases en desarrollo. La apuesta por unas relaciones Sur-Sur se ha convertido en el pilar fundamental del comercio exterior de Turqua y, a la postre, en el principal activo para su poltica internacional.

No es meramente una cuestin tctica. Allana el camino para el regreso de la antigua potencia otomana a la regin y boicotea los esfuerzos occidentales y rabes (con la excepcin de Siria) para aislar a Irn y desviar la atencin del conflicto rabe-israel hacia uno sunn-shi.

Nacionalismo con tintes islamistas

Turqua se ha dado cuenta que el panorama poltico en Oriente Prximo ha girado hacia un nacionalismo con tintes islamistas. La devastacin humana, fsica y psquica que para las masas rabes y musulmanas ha provocado la guerra de EEUU y sus aliados en Afganistn e Irak, as como la matanza de Gaza perpetrada por Israel, ha disminuido significativamente el poder de influencia de esos pases en la zona. Si hay que hacer caso de las encuestas, Gallup viene realizando una todos los aos en la que se constata la progresiva reduccin de las simpatas por EEUU en Oriente Prximo. Por dar un dato, en Turqua el 67% rechaza expresamente el papel de EEUU como potencia mundial.

Con una opinin pblica tan abrumadoramente en contra de EEUU no debera extraar el giro de Turqua, en contraste directo con su tradicional apoyo incondicional a la OTAN e Israel. Para las mentes neocoloniales de siempre, Turqua est poniendo en marcha un neo-otomanismo, denominacin de raz imperialista con la que se quiere introducir en el subconsciente colectivo que el giro turco en poltica exterior puede llegar a una colisin con los intereses occidentales. Sera algo as como imperio malo (turco) contra imperio bueno (Occidente). Pero con este giro, Turqua se est convirtiendo en un poder ms firme e independiente en Oriente Prximo respecto a EEUU, Israel y las antiguas potencias coloniales (Francia y Gran Bretaa, especialmente).

A parte de las razones aducidas, hay otras. En la OTAN, por ejemplo, el Ejrcito turco es el ms grande despus del de EEUU, pero por curioso que parezca no tiene acceso a los documentos relativos a las misiones militares y ni siquiera forma parte de los procesos de decisin (como ha quedado acreditado en el caso de Libia, donde acept participar en el bloqueo naval muy a ltima hora). Turqua es el nico miembro de la OTAN que no ha firmado acuerdo de seguridad alguno con la UE (algo que la UE s ha ofrecido a Israel, que no es miembro formal de la OTAN). Y eso pese a los esfuerzos que ha venido haciendo Turqua por ser aceptado, como el hecho de ser el nico pas musulmn en participar en las fuerzas de ocupacin de la OTAN en Afganistn donde tiene 1.815 soldados, ms que Espaa (1.505), por ejemplo. Con ello se pone de manifiesto la falta de voluntad de los pases de la OTAN (Europa, ms EEUU y Canad) de incluir a Turqua como uno ms en igualdad de derechos, aunque aqu habra que aadir los reiterados vetos que en ese sentido ponen tanto Grecia como Chipre.

Pero, adems, en Turqua hay un fuerte resquemor por la actitud europea sobre el ingreso en la UE. Desde que en 2005 comenzaron las negociaciones para la adhesin slo se han abierto 13 de los 35 captulos que son necesarios armonizar para la integracin plena de un pas. Un tercio en seis aos, mucho tiempo para un pas que ha visto cmo desde la UE se aceleraba el proceso de negociacin con los pases del Este de Europa mientras que con ellos se alarga hasta el infinito. Y cuando desde Alemania o Francia a raz de la prctica ruptura de Turqua con Israel tras el asalto a la flotilla solidaria- se ha ofrecido una asociacin privilegiada ha sido considerado poco menos que una afrenta puesto que no se ha pasado de las palabras a los hechos. Tpico de Occidente. Por lo tanto, si en 2009 haba un porcentaje del 22% de turcos que consideraban que el pas debera estrechar la cooperacin con la UE, tras la actitud europea de apoyo a Israel en el asalto a la flotilla solidaria (2010) el porcentaje baj significativamente hasta el 13% (2). Y eso a pesar que la UE es, con diferencia, el principal socio comercial de Turqua si se la tiene en cuenta como un todo y no pas por pas.

La cosecha que est recogiendo Turqua con su giro en poltica exterior no es pequea. Se ha convertido en un actor influyente en los Balcanes Occidentales, en Oriente Prximo (su ministro de Asuntos Exteriores puede estar mediando en la crisis de Bahrein, el primer ministro est haciendo lo mismo con Siria) y todo ello se manifiesta en que por primera vez en la historia, su candidato ha sido elegido de forma democrtica como presidente de la Organizacin de la Conferencia Islmica, compuesta por 57 pases.

Notas:

(1) www.whitehouse.gov/sites/default/files/rss_viewer/national_security_strategy.pdf

(2) Transatlantic Trends 2010.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. [email protected]

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1141



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