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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2012

Siria
Oposicin frustrada, injerencia externa y repercusiones en la regin

Alberto Cruz
CEPRID


La injerencia extranjera en Siria es cada vez ms clara y evidente. A los esfuerzos sauditas (con el inestimable apoyo de sus satlites de las monarquas del Golfo, especialmente Qatar) para atizar el enfrentamiento sectario sunn-shi para debilitar el eje Siria-Hizbul-Irn hay que sumar los esfuerzos occidentales (EEUU y la UE) por derrocar a Bachar Al-Assad. Tanto unos como otros, por el momento, han fracasado en sus intentos. Tras diez meses de protestas, el gobierno de Al-Assad an se mantiene, ms dbil, pero con importantes apoyos entre un amplio sector de la clase media de las principales ciudades del pas y, sobre todo, del ejrcito y los aparatos represivos y de seguridad. Otro factor, y no menor, es la divisin de las fuerzas opositoras en siete grandes organizaciones o coaliciones y la deriva evidente hacia el enfrentamiento sectario (el Siria gobierna la minora alau). Pero, adems, se constata que las sanciones internacionales no tienen el efecto deseado y no sirven para derrocar a su gobierno. Y por si fuese poco, la deriva sectaria opositora est provocando un repliegue en las posiciones de Turqua, que de una inicial beligerancia con Siria ha pasado a un discreto segundo plano y a reforzar sus vnculos con Irn.

Estas son las razones por las que estos actores externos han alentado a una parte significativa de la oposicin, cada vez ms frustrada, tanto a buscar puntos de unin poltica como a dar el paso hacia la lucha armada a gran escala y, sobre todo, buscar la forma de alentar una agresin blica como la ocurrida en Libia. Lo que en un primer momento fueron movilizaciones pacficas ha dado el paso hacia enfrentamientos armados de un mayor calado siguiendo los pasos que se han dado en Libia. No es, como dicen los opositores, consecuencia de la negativa del gobierno sirio a adoptar cambios, sino de su propia incapacidad para desmarcarse de los designios injerencistas extranjeros. Los discursos y los documentos opositores ya no disimulan su frustracin y vienen a reconocer su incapacidad para derrocar a un gobierno que slo dejar el poder por medio de una agresin externa.

El punto de inflexin se comenz a dar casi en el mismo momento en que se derrocaba a Gadafi (con su posterior asesinato). Eso fue en octubre de 2011, el mismo mes en que se constituye el Consejo Nacional Sirio con el programa de derrocar al rgimen en seis meses y establecer un gobierno interino (1). La finalidad era evitar que Al-Assad llegase a la primavera de 2012, cuando est establecido que el pas debe adoptar una serie de reformas de gran calado anunciadas en el mes de agosto del ao pasado por Al-Assad y reiteradas el 10 de enero de este ao (2)- que incluyen una reforma constitucional en la que el partido gobernante dejar de ser hegemnico, unas elecciones legislativas pluripartidistas y que terminaran en 2014 con la celebracin de unas elecciones presidenciales. En su declaracin fundacional, el CNS se autodefine como direccin principal de la revolucin, por lo que se arroga la representatividad tanto dentro como fuera de Siria y alienta de forma abierta la intervencin exterior para derrocar a Al-Assad: bajo la excusa de que cualquier intervencin extranjera podra socavar la soberana de Siria dice que las organizaciones internacionales deben cumplir con su responsabilidad para proteger al pueblo sirio por todos los medios legtimos (3).

Cules son? No los especifica, pero su secretario general, Samir Al-Nasher, lo dejaba meridianamente claro al afirmar que la ONU debe determinar cules son esos medios, financieros o militares. Y se pregunta: Qu habra pasado en Bengasi si no hubiese actuado la OTAN? (4). La principal fuerza del CNS, la Hermandad Musulmana, tambin se ha manifestado en la misma direccin: su principal dirigente, Ahmad Al-Riyadh Shaqfa, es un firme partidario de una zona de exclusin area similar a lo que la OTAN hizo en Libia (5). Ms claro, agua. Y por si an hay escpticos, he aqu lo que dice el portavoz y presidente del CNS, Burhan Ghalioun: cuando solicitamos la intervencin internacional pedimos la aplicacin de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente la clusula de proteccin de los civiles (...), no vamos a aceptar cualquier intervencin sin el consentimiento del CNS (6).

Esta es la razn por la que el CNS inicialmente se opuso con vehemencia a cualquier plan de la Liga rabe (pese a la beligerancia de esta organizacin, hegemonizada por Arabia Saudita, que ha suprimido la membresa de Siria e incentivado la imposicin de sanciones econmicas) y se manifiesta crtica con el papel de los observadores que hasta mediados de enero estarn visitando el pas. Al mismo tiempo, y a pesar de la retrica y como consecuencia de la cada vez mayor frustracin por no lograr el derrocamiento de Al-Assad, el CNS est alentando de forma clara los enfrentamientos armados a gran escala en Siria siguiendo el esquema libio. Porque Libia es el espejo en el que se mira el CNS y el que ya es su brazo armado, el denominado Ejrcito Sirio Libre (7).

El ESL es anterior al CSN, su creacin se puede fechar en el mes de junio con el inicio de la desercin de ciertos militares que se negaban a tomar parte en la represin. Desde entonces se repite con insistencia que son ms de 10.000 los desertores (hay quien llega a hablar de 20.000), cifra a todas luces irreal puesto que, de ser as, se asistira a una guerra abierta que no existe en la actualidad. Antes de constituirse como tal se denominaba Movimiento de Oficiales Libres. Tambin apuesta por la intervencin extranjera y la zona de exclusin area al tiempo que reclama armar el movimiento de protesta como se hizo en Libia (8) y afirmaba en su origen estar coordinado con la Autoridad General de la Revolucin Siria, otro grupo opositor ahora en estrecha relacin con el CSN.

Argumentando la represin que se ejerce, real a todas luces aunque las cifras ofrecidas como buenas (ms de 5.000 muertos) son bastante cuestionables, como reconoce la propia Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU cuando afirma que no tiene datos fiables pero confa en sus fuentes (9) una comisin de la ONU emiti un informe el 23 de noviembre de 2011 en el que certificaba que se cometan violaciones de los derechos humanos pero no con la categora de crimen internacional-, una oposicin cada vez ms frustrada ante la fortaleza de Al-Assad ha dado el paso que vena anunciando desde su creacin: seguir el modelo libio. Y para ello, nada mejor que recurrir a quienes lo pusieron en prctica, los propios libios. Y con quienes les armaron, alentaron e instruyeron: los occidentales y las monarquas del Golfo.

La santa alianza: salafistas y servicios secretos occidentales

En los ltimos meses, tanto la prensa occidental como rabe ha informado de un hecho que por s slo debera llevar a la reflexin, por mucho que los auspiciadores de la existencia de una revolucin popular lo nieguen: el ELS recibe ayuda, armas e integrantes, no slo de los servicios secretos occidentales (10) sino del nuevo rgimen libio. Sin el menor tapujo, las Fuerzas Especiales Britnicas reconocen en su pgina web que entrenan a los rebeldes sirios en zonas de Turqua, as como en Libia y el norte de Lbano (11).

Que se entrene a los rebeldes sirios en Libia y que haya salafistas libios entre sus fuerzas es de una importancia crucial puesto que el rgimen libio que encabeza el Consejo Nacional de Transicin ha sido el nico en el mundo que ha reconocido de forma oficial al CNS como representante legtimo del pueblo sirio al tiempo que ha cerrado la embajada siria en Trpoli. Si bien, como se ha dicho, es el nico rgimen que adopta tal medida, el siguiente en la lista ser el tunecino, lo que deja bien patente el cariz abiertamente reaccionario de las llamadas revueltas rabes y cmo sirven a sus principales patrocinadores (12). No fueron en ningn momento revueltas populares con la sola excepcin de Egipto-, sino de una clase media empobrecida y sin aspiraciones de poder que, una vez logrado, revela su verdadera cara y sirve a sus principales patrocinadores. Los tunecinos intentan ocultar este paso con otros, como el recibimiento del primer ministro palestino en Gaza.

Como es lgico, una vez que se hizo evidente la presencia de miembros salafistas libios en las filas del ELS el desmentido del nuevo rgimen libio (cosa que no han hecho los opositores sirios) no tard en llegar. Pero los informes sobre la asistencia militar libia son incontestables. Incluso la cada vez ms sectaria cadena de televisin Al-Jazeera, que jug un papel de primer orden en la campaa de demonizacin de Gadafi y sus supuestos crmenes de guerra al tiempo que oculta la represin en Bahrein o como ha hecho ahora cuando Arabia Saudita ha reprimido con saa, y causando muertos, una movilizacin shi en la localidad de Awwamiya en Provincia Oriental (13)-, se hizo eco de una reunin entre el CNT libio y el CNS ya en el mes de octubre, el da 17 para ser exactos, en la que se acord entre las dos organizaciones toda clase de asistencia, incluyendo la militar (14). No slo fue la cadena qatar, sino el diario de obediencia saudita Al-Sharq AlAwsat quien recoga la misma informacin dando nombres y afirmando que los representantes del CNS se haban reunido con funcionarios libios y oficiales del ejrcito para discutir la cuestin del apoyo militar y logstico al levantamiento sirio, adems de hombres (15). La actitud de estos dos medios rabes hay que interpretarla en un pretendido afn de mostrar una cierta imparcialidad de sus patrocinadores en unos momentos en los que la Liga rabe negociaba con el gobierno sirio el envo de observadores bajo el patrocinio de Rusia.

La realidad es la que es, por mucho que los desmentidos de unos y a penas de otros se produzcan un da s y otro tambin. El CNS se ve obligado ahora a afirmar, con muchos matices, que se opone a la lucha armada porque teme que lleve al pas a una guerra civil. El ESL afirma que est comprometido con la plataforma del CNS y el principio de protestas no violentas y que slo acta en defensa de esas protestas. Pero de ambas afirmaciones surgen dos certezas: una, que si hay miedo a una guerra civil es que hay un sector significativo de la poblacin que apoya al gobierno de Al-Assad; otra, que cuando el ESL afirm inicialmente haber ordenado un alto el fuego durante la visita de los observadores se constata que no slo realiza acciones defensivas. De hecho, si se denuncia que el gobierno contina con la represin pese a la labor de los observadores, tambin es cierto que las acciones del ESL siguen y derivan hacia ejercicios evidentes de terrorismo como han puesto de manifiesto los atentados en Damasco.

El papel de los observadores

Se entra aqu en otro elemento a tener en cuenta: los observadores. El bloqueo econmico y poltico al que los regmenes rabes, bajo la gida saudita, imponen a Siria ha obligado a este pas a aceptar la presencia de observadores de la Liga rabe. Pero no ha sido a cualquier precio. Fue el gobierno sirio quien logr imponer parte de sus condiciones sobre la presencia de estos observadores, aunque tambin es evidente que son una especie de Caballo de Troya para la Liga rabe. Los ltimos movimientos, con reuniones urgentes a la mitad de su mandato para discutir su papel sobre el terreno ponen de manifiesto la inseguridad con la que la Liga rabe y sus patrocinadores se mueven. Se pensaba que iban a constatar los crmenes de guerra de que es acusado el gobierno, pero sus primeros informes rpidamente desautorizados- ofrecan una imagen de la realidad sobre el terreno que dista mucho de eso. Esta es la razn por la cual se comenz a cuestionar su papel, se ha resaltado la figura de su presidente como represor y casi genocida el sudans Mohamed Al-Dabi, quien no fue cuestionado por lo mismo cuando alcanz un acuerdo con la ONU sobre Darfur- olvidando que todos y cada uno de los generales de todos y cada uno de los pases de la Liga rabe pertenecen a unas instancias de poder que tienen muy poco de demcratas. Lo que se busca no es la verdad, sino la condena. Por eso EEUU se ha reunido en varias ocasiones con el presidente de la Liga rabe para abordar el papel de los observadores (16) recomendndole ajustar el papel de stos.

La comisin de observadores ha visitado Homs, Hama y la mayora de los considerados puntos calientes de Siria. Sus impresiones preliminares favorecan la visin que ofrece el gobierno sirio y eso no gust. Haba que desacreditarla cuanto antes. Sobre todo, porque una encuesta de la Fundacin Qatar que no se puede considerar pro Al-Assad, precisamente- de la que se haca eco el principal diario en lengua rabe, Al-Quds Al-Arabi, afirma que el 55% de la poblacin apoya al gobierno de Al-Assad (17). Es evidente que los apoyos internos se han ido reduciendo, pero que despus de todo lo ocurrido contine con tal alto nivel de apoyo indica que un amplio sector de la poblacin apuesta por la continuidad del gobierno Al-Assad. Especialmente, la minora alau que le sustenta y la clase econmica media-alta (en su gran mayora sunn, aunque tambin cristiana) que vera en peligro sus privilegios. Slo si la economa se deteriora ms debido a las sanciones o a la cada del comercio exterior esta clase abandonara a Al-Assad.

Esto es lo que lleva a que, por una parte, desde la UE (con Francia a la vanguardia) se vuelva a insistir en la renuncia de Al-Assad y en que desde EEUU se amenace con nuevas sanciones a Irn, el principal valedor econmico de Siria en estos momentos. La principal de ellas, la prohibicin de comerciar con el Banco Central de Irn, ya se ha tomado y se est jugando con fuego con la amenaza de imponer sanciones a las exportaciones de petrleo iran, lo que est colocando la zona al borde del precipicio. Todo ello repercute en Siria, que vera cmo el pas estara abocado a una situacin muy similar a la de Irak durante el gobierno de Saddam Hussein, un dursimo bloqueo que llev a la muerte a un milln de personas y provoc que muchos de ellos buscasen alternativas a una situacin desesperada. Y esa alternativa fue el apoyo, as fuese tcito, a la invasin y ocupacin neocolonial del pas.

Segn Al-Quds Al-Arabi, la oposicin est dividida sobre cmo afrontar el tema de los observadores y, sobre todo, la injerencia externa de la que ya nadie duda. Los duros quieren desacreditar como sea a los observadores para acelerar el proceso de intervencin como en Libia (18). De ah la agresividad contra ellos, con agresiones incluidas (19). Y si antes criticaban a la Liga rabe, ahora la apremian a que meta en cintura a los observadores para que sean mucho ms crticos. Los ltimos movimientos, como la reunin del domingo 8 de enero, a mitad de su mandato y bajo fortsimas presiones de Estados Unidos, Francia y sus aliados rabes, Qatar entre ellos, para desacreditar el trabajo de los observadores hacen prever un informe final muy hostil pese a que las tensiones internas dentro de la Liga rabe obligasen a estos estados a aceptar la prolongacin de la misin de los observadores hasta el plazo previsto inicialmente y a reconocer, por primera vez, algo que hasta entonces no haban hecho: la existencia de grupos armados de la oposicin.

El caso de Qatar es especialmente relevante puesto que se ha convertido en la punta de lanza de la presin saudita y occidental, papel que ya cumpli en Libia. Su primer ministro y titular de la cartera de Asuntos Exteriores, Hamad bin Jassin al-Thani, viene realizando reiteradas declaraciones (20) sobre la necesidad de internacionalizar el problema sirio y plantear nuevas exigencias que van ms all de lo concertado en el protocolo acordado sobre la actuacin de los observadores, de forma especial el envo de asistencia tcnica de la ONU tanto en derechos humanos como en cuestiones militares y de seguridad. Esto es algo que vienen tratando de imponer EEUU y Francia, especialmente.

Pese a los intentos de Occidente y sus aliados rabes y de una oposicin cada vez ms frustrada, las protestas de circunscriben a la zona de Homs, Hama y unas cuantas localidades ms cerca de la frontera con Turqua. En las principales ciudades como Damasco, Alepo o Lakatia son espordicas. Un informe imparcial de los observadores debera certificar, con mayor o menor nfasis, esta cuestin y eso es lo que exaspera tanto a la oposicin como a Occidente puesto que esperaban que esos observadores fuesen el ariete para derribar al rgimen. Los entresijos de esa reunin extraordinaria de la Liga rabe del 8 de enero son muy esclarecedores al respecto (21). Primero, en la pgina web de la Liga rabe en la versin publicada del documento de los observadores no apareca una mencin a los grupos armados que finalmente s se introdujo en la versin final. Segundo, la controversia sobre la necesidad de pedir apoyo a la ONU para formar a los observadores, adoptada en el documento final como concesin evidente a quienes haban negado inicialmente la existencia de grupos armados de la oposicin. Una cosa por otra. Pero que el veredicto est dictado es incuestionable: el primer ministro y canciller de Qatar, el citado Al-Thani, calific de "improbable" una salida positiva a la labor de monitoreo de los observadores (22).

Las repercusiones en la regin

La agudizacin de los enfrentamientos est servida, y la guerra sectaria tambin. De hecho, la pgina web Debkafile (23), vinculada a los servicios secretos israeles, afirma que Arabia Saudita y Qatar estn financiando y armando una fuerza sunn con libios e iraques para un rpido despliegue en la frontera turco-siria en cuanto se produzca la intervencin extranjera.

El objetivo es crear una fuerza sunn capaz de hacer frente a los shies, especialmente Hizbul. Es un intento en el que los saudes vienen insistiendo desde 2005, con la creacin y financiacin de fuerzas como Fatah al Islam, que surgi en el campo de refugiados palestinos de Narh al-Bared y el norte de Trpol (una ciudad libanesa fronteriza con Siria) y el aliento y financiacin de las fuerzas sunnes pro-Hariri, ex primer ministro libans, que fueron derrotadas por Hizbul en un breve enfrentamiento de cuatro das en mayo de 2008.

Una de las principales exigencias de la Liga rabe es la presencia de medios independientes en Siria. Uno de esos medios, vetado por el gobierno sirio al igual que la sectaria Al -Jazeera, es la cadena de obediencia saudita Al-Arabiya, que suele arropar sus informaciones con noticias como la continua violacin de mujeres y nias, la mayora sunnitas (24) por parte de los seguidores de Al-Assad que, como se sabe, pertenecen a la minora alauita, cercana en sus prcticas y creencias a los shies.

El cada vez ms evidente enfrentamiento sectario est provocando un malestar creciente en Turqua, pese a haber acogido a estos mercenarios salafistas en su suelo, puesto que en caso de triunfar pueden establecerse muy cerca de la frontera con Irn y lanzar ataques en este pas (25), donde ya vena actuando una organizacin similar, Jundul, seriamente debilitada desde que en enero de 2010 su principal dirigente fuese detenido en un vuelo regular cuando volva de una reunin con los servicios secretos occidentales y rabes en Dubai.

Turqua, que lleg a decir que estaba dispuesta a considerar todos los escenarios de actuacin en Siria, se ha moderado un tanto en las ltimas semanas a medida que se aceleran los acontecimientos. Primero, porque la cifra de refugiados que llegaron a su territorio en los primeros meses de la revuelta se ha estabilizado (se cifra su nmero en unos 8.000). Segundo, porque Siria est jugando muy hbilmente la carta kurda, a quien est realizando concesiones importantes, para que sea posible movilizar a los kurdos sirios en acciones de apoyo al Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PKK), que han reavivado la guerra contra Ankara. Tercero, porque Turqua tiene otra importante minora en su territorio: los alauitas, cuyo nmero se estima en unos 5 millones, que no son precisamente los ms beneficiados por el resurgimiento econmico y poltico turco y estn cada vez ms preocupados por sus hermanos en Siria. Y cuarto, porque se est dando cuenta que la cuestin Siria va mucho ms all y tiene como objetivo secundario Irn. Por eso su ministro de Asuntos Exteriores, el carismtico Ahmet Davutoglu, ha visitado Tehern y dice pblicamente que Turqua no se va a sumar al bloqueo que EEUU y la UE quieren imponer al petrleo iran (26), lo que da un respiro evidente al gobierno sirio en cuanto al suministro de combustible.

La presencia de los observadores y sus declaraciones iniciales que le dan una cierta razn al gobierno de Damasco ha agilizado el proceso de unin de la oposicin con la finalidad de arropar y dar legitimidad a esa agresin. Incluso los Comits de Coordinacin Popular intentar responsabilizar al gobierno Al-Assad de este paso y afirman que es un deber de la oposicin el implicarse en estas actividades [a las que llama acciones internacionales] para darles la oportunidad de influir en ellas para llevarlas por el camino que ms convenga al inters nacional (27).

Por su parte, tambin el Comit de Coordinacin Nacional para el Cambio Democrtico, que hasta ahora se haba opuesto a la intervencin extranjera e impulsa la poltica de los tres noes (al rgimen, a la violencia y a la injerencia extranjera) se est dividiendo. Un pequeo sector ha anunciado un acuerdo con el CNS sobre el futuro del pas tras una hipottica cada de Al-Assad. Dicho acuerdo adopta una nueva decisin: ambas organizaciones se oponen a la intervencin militar extranjera (en referencia a las fuerzas occidentales), pero no entra dentro de este parmetro una intervencin rabe, que alientan (28) y en esa lnea va lo publicado por la pgina israel y las declaraciones, de nuevo, del emir de Qatar el sbado 14 de enero, una semana antes de que oficialmente finalicen su misin los observadores (29). El documento conjunto lleva por ttulo La Siria del maana y en l se afirma que cuando la situacin se calme en Siria, la Liga rabe convocar una reunin preparatoria con la oposicin y luego un llamado a constituir un gobierno para discutir el futuro de Siria. La filtracin del mismo no ha gustado nada. La oposicin se ha defendido diciendo que es slo un borrador que an no ha sido aprobado. Pero no se reniega de su contenido, en especial en lo referente a la intervencin extranjera puesto que, al menos en lo que atae al CNS, se insiste en la necesidad de internacionalizar la cuestin de Siria y llevarlo al Consejo de Seguridad [de la ONU] tan pronto como sea posible (30).

Lo recogido en este documento ha sido asumido, casi palabra por palabra, por el coordinador del CNS al referirse al discurso de Al-Assad en el que se ratifica y pone fecha para el inicio de las reformas y que se indica en la nota 10: el discurso insiste en la divisin y la guerra civil, por lo que la comunidad internacional y los organismos humanitarios deben trabajar con el fin de proteger a los civiles y la Liga rabe debe recurrir al Consejo de Seguridad [de la ONU] (31). Casi en el mismo momento, desde EEUU y la UE se ha vuelto a presionar a Rusia para que presente una resolucin acorde con las exigencias occidentales (hay que recordar que Rusia vet una propuesta occidental en octubre y luego present una propia, rechazada por los occidentales por tibia).

El fracaso inicial de EEUU en los comienzos de las revueltas rabes y su sumisin a los intereses sauditas est comenzando a cambiar, a medida que se acercan las presidenciales de noviembre de este ao. Tanto dentro del Partido Demcrata como en el Partido Republicano ven en el caso de Siria la oportunidad de recuperar el terreno perdido y retomar la vieja estrategia de Bush de poner en marcha el Gran (o Nuevo) Oriente Medio. Para eso es necesario que caiga el gobierno de Al-Assad. Pero hay varias claves a tener en cuenta. La primera, que Siria no est tan sola como parece dentro del mundo rabe. Irak, Lbano y en menor medida Argelia son sus principales aliados. Adems, estn los actores o estatales como Hizbul y Hams. Un informe demasiado hostil de los observadoresque ser hostil est claro, lo nico que no lo est el nivel de hostilidad- puede romper an ms la Liga rabe puesto que estos pases ya han dado muestras de que hay una lnea roja que no estn dispuestos a pisar. Siria no es Libia. La segunda, que el Ejrcito sirio est dando muestras de una sorprendente lealtad al gobierno al contrario que el Libia- por lo que la agresin extranjera, sea rabe o no, conllevara grandes riesgos y grandes prdidas en caso de enfrentamiento directo; por lo tanto, la nica opcin con la que cuentan unos y otros (y la oposicin) es la imposicin de unas zonas seguras muy limitadas dentro del territorio sirio, lo que incentivar an ms el enfrentamiento sectario. En el hipottico caso que se adopte esta medida, habra dos zonas: Turqua exigir controlar la que ataera a su frontera, lo que no gusta a los rabes que se veran obligados a crear otra bajo su control. Es decir, habra dos Bengasis, por utilizar la simbologa libia. Algo muy difcil de controlar en una era post Al-Assad.

Notas:

(1) Zaman alwsl.net, 15 de septiembre de 2011.

(2) Prensa Latina (Cuba), 10 de enero de 2012.

(3) Sooryoon.net, 2 de octubre de 2011.

(4) As-Safir (Lbano), 3 de octubre de 2011.

(5) Syriahr.com, 3 de octubre de 2011.

(6) As-Safir (Lbano), 3 de octubre de 2011.

(7) The Daily Telegraph (Reino Unido), 3 de noviembre de 2011.

(8) Alarengin.net, 28 de junio de 2011.

(9) Informe A/HRC/S-17/2/Add.1 de la Comisin Independiente de Investigacin sobre la Repblica rabe Siria, 23/XI/2011.

(10) Le Canard Enchaine, semanario francs, afirmaba que oficiales de inteligencia franceses se reunieron en el norte de Lbano y el sur de Turqua con los representantes del ESL para ayudarles a organizar el ejrcito y formarles en la guerra de guerrillas (23 de noviembre de 2011). Le Figaro, tambin francs, ampliaba que Francia ofrece a los rebeldes sofisticados equipos de visin nocturna y equipos de comunicaciones (28 de noviembre de 2011). As-Safir, diario libans, se haca eco del diario turco Milliyet para reflejar que oficiales de EEUU y de la OTAN estn entrenando en el uso de armas sofisticadas a los miembros del ESL (8 de diciembre de 2011). La Red Voltaire recoga una informacin del diario espaol ABC en la que se menciona que los servicios secretos britnicos MI-6 son quienes en realidad dirigen el ESL (19 de diciembre de 2011). Este medio alternativo recoga que Al Qaeda (el Grupo Islmico Combatiente de Libia) ha trasladado entre 600 y 1.500 de sus efectivos a Siria a travs de Turqua.

(11) http://dmodusoperandi.wordpress.com/2012/01/07/la-fuerzas-militares-britanicas-en-su-pagina-web-se-jactan-de-entrenar-a-terroristas-sirios/

(12) El nuevo presidente de Tnez, integrante del partido islamista Al-Nahda, ha reconocido al CSN como representante legtimo del pueblo sirio. Tambin anunci que el embajador sirio sera expulsado de Tnez. El presidente y portavoz del CSN, Burhan Ghalyoun, ha dicho que la decisin oficial por parte de Tnez se tomar muy pronto (Sooryoon.net, 20 de diciembre de 2011). El reconocimiento libio al CSN fue muy temprano, en el mes de octubre, nada ms asesinar a Gadafi el da 20 de ese mes.

(13) Al-Quds AlArabi (Londres), 14 de enero de 2012. Esta informacin no aparece en la pgina web de Al-Jazeera ni en ningn otro medio de obediencia saudita.

(14) Al-Jazeera Tv, 18 de octubre de 2011.

(15) Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 10 de diciembre de 2011.

(16) Reuters, 6 de enero de 2012.

(17) Al-Quds Al-Arabi (Londres), 3 de enero de 2012.

(18) As-Safir (Lbano), 3 de enero de 2012.

(19) Ria Novosti, 10 de enero de 2012.

(20) As-Safir (Lbano), 9 de enero de 2012.

(21) Ibid.

(22) Prensa Latina (Cuba), 13 de enero de 2012.

(23) www.debka.com

(24) The Asia Times (Tailandia), 5 de enero de 2012.

(25) Reuters (Gran Bretaa), 5 de enero de 2012.

(26) Associated Press (EEUU), 12 de enero de 2012.

(27) http://traduccionsiria.blogspot.com/2011/12/intento-de-explicar-la-cuestion-siria.html. Aunque el escrito est firmado, el autor de este artculo considera que el escrito en cuestin asume el ideario de estos CCP. Una parte de ellos est en estos momentos coqueteando con el CNS y alentado de forma abierta la intervencin extranjera.

(28) As-Safir (Lbano), 11 de enero de 2012.

(29) Haaretz (Israel), 14 de enero de 2012.

(30) As-Safir (Lbano), 11 de enero de 2012.

(31) As-Safir (Lbano), 12 de enero de 2012.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su ltimo libro es La violencia poltica en la India. Ms all del mito de Gandhi, editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] o bien a [email protected]

[email protected]

http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1333



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