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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2012

Se vende la naturaleza

Frei Betto
Alai-AmLatina


En vsperas de Rio+20 es imprescindible denunciar la nueva ofensiva del capitalismo neoliberal: la mercantilizacin de la naturaleza. Ya existe el mercado de carbono, establecido por el Protocolo de Kyoto (1997), el cual determina que los pases desarrollados, principales contaminadores, reduzcan sus emisiones de gases de efecto estufa en un 5.2 %.

Reducir el volumen de veneno vomitado por esos pases a la atmsfera implica reducir las ganancias. Por eso se invent el crdito del carbono. Una tonelada de dixido de carbono (CO2) equivale a un crdito de carbono. El pas rico o sus empresas, al sobrepasar el lmite de contaminacin permitida, compra el crdito del pas pobre o de sus empresas que todava no alcanzaron sus respectivos lmites de emisin de CO2 y de este modo queda autorizado a emitir gases de efecto estufa. El valor de ese permiso debe ser inferior a la multa que el pas rico pagara, en el caso de que sobrepasara su lmite de emisin de CO2.

Pero surge ahora una nueva propuesta: la venta de servicios ambientales. Lase: apropiacin y mercantilizacin de las selvas tropicales, bosques plantados (sembrados por el ser humano) y ecosistemas. Debido a la crisis financiera que afecta a los pases desarrollados el capital anda buscando nuevas fuentes de lucro. Al capital industrial (produccin) y al capital financiero (especulacin) se le suma ahora el capital natural (apropicin de la naturaleza), conocido tambin como economa verde.

La diferencia de los servicios ambientales es que no son prestados por una persona o empresa, sino ofrecidos, gratuitamente, por la naturaleza: agua, alimentos, plantas medicinales, carbono (su absorcin y almacenamiento), minerales, madera, etc. La propuesta es poner un basta a dicha gratuidad. En la lgica capitalista el valor de cambio de un bien est por encima de su valor de uso. Por lo cual los bienes naturales deben tener precio.

Los consumidores de los bienes de la naturaleza pasaran a pagar, no slo por la administracin de la "manufactura" del producto (igual que pagamos por el agua que sale por el grifo en casa), sino por el bien mismo. Sucede que la naturaleza no tiene cuenta bancaria para recibir el dinero pagado por los servicios que presta. Los defensores de esta propuesta afirman que, por tanto, alguien o alguna institucin debe recibir el pago (el don de la selva o del ecosistema).

Tal propuesta no toma en cuenta a las comunidades que habitan en las selvas. Dice una habitante de la comuidad de Katobo, selva de la Repblica Democrtica del Congo: "En la selva recogemos lea, cultivamos alimentos y comemos. La selva proporciona todo: legumbres, toda clase de animales, y eso nos permite vivir bien. Por eso nos sentimos muy felices en nuestra selva, porque nos permite conseguir todo lo que necesitamos. Cuando omos que la selva puede estar en peligro, eso nos preocupa, porque no podramos vivir fuera de la selva. Y si alguien nos ordenara salir de la selva, quedaramos con mucha rabia, porque no podemos imaginar una vida que no sea dentro o cerca de la selva. Cuando plantamos alimentos, tenemos comida, tenemos agricultura, y tambin caza, y las mujeres recogen mariscos y peces en los ros. Tenemos diferentes tipos de legumbres, y tambin plantas comestibles de la selva, y frutas y todo tipo de cosas que comemos, que nos dan fuerza y energa, protenas, y todo lo que necesitamos".

El comercio de servicios ambientales ignora esa visin de los pueblos de la selva. Se trata de un nuevo mecanismo de mercado, por lo cual la naturaleza es cuantificada en unidades comercializables.

Esta idea, que suena como absurda, surgi en los pases industrializados del hemisferio Norte en la dcada de 1970, cuando se dio la crisis ambiental. Europa y los Estados Unidos comprendieron que los recursos naturales son limitados. La Tierra no tiene forma de ser ampliada. Y est enferma, contaminada y degradada.

Ante esto los idelogos del capitalismo propusieron valorar los recursos naturales para salvarlos. Calcularon el valor de los servicios ambientales entre US$ 160 mil y 540 mil millones (el PIB mundial, o sea la suma de bienes y servicios, totaliza actualmente US$ 620 mil millones). "Es el momento de reconocer que la naturaleza es la mayor empresa del mundo, trabajando para beneficiar al 100 % de la humanidad, y lo hace de gratis", afirm Jean-Cristophe Vi, director del Programa de Especies de la IUCN, principal red global para la conservacin de la naturaleza, financiada por gobiernos, agencias multilaterales y empresas multinacionales.

En 1969 Garret Hardin public el artculo "La tragedia de los comunitarios", para justificar la necesidad de cercar la naturaleza, privatizarla, y garantizar as su preservacin. Segn el autor, el uso local y gratuito de la naturaleza, como lo hace una tribu indgena, acaba en destruccin (lo que no corresponde a la verdad). La nica forma de preservarla para el bien comn es volverla administrable por quien tenga competencia, o sea las grandes corporaciones empresariales. He ah la tesis de la economa verde.

Pero de sobra sabemos cmo enfocan ellas la naturaleza: como mera productora de "commodities". Por lo cual empresas extranjeras compran, en el Brasil, cada vez ms tierras, lo que significa una desapropiacin mercantil de nuestro territorio. (Traduccin de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de "El amor fecunda el Universwo. Ecologa y espiritualidad", entre otros libros. http://www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.


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