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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2012

Australia
Damien Hooper y Peter Norman, los otros Assange

Alberto Cruz
CEPRID


Australia tiene dos hroes contestatarios actuales y otro antiguo. El conocido, Julian Assange. Los desconocidos, Damien Hooper y Peter Norman. El primero ha suscitado la solidaridad del mundo contestatario por la persecucin de la que es objeto tras haber publicado en WikiLeaks miles de documentos que ponan de manifiesto cul es la actuacin diplomtica de EEUU en todo el mundo y las servidumbres de la inmensa mayora de pases y ciertas oposiciones democrticas a los intereses de la, todava, superpotencia aunque cada vez con menos poder. La persecucin a que ha sido sometido, el montaje de las acusaciones, el asilo diplomtico concedido por Ecuador, el rechazo al mismo de EEUU y la actitud neocolonial britnica al intentar asaltar la embajada ecuatoriana y negar el salvoconducto a Assange no hacen ms que certificar el contenido de lo publicado por WL.

En Londres tambin ha ocurrido algo que ha pasado desapercibido pero de un gran calado: en los recientes Juegos Olmpicos Damien Hooper sali a disputar su primer combate de boxeo no con el chndal obligatorio de cada pas, sino con una camiseta en la que luca la bandera de los aborgenes, el principal pueblo originario australiano. El escndalo en Australia fue maysculo, su gesto fue considerado una afrenta a la bandera nacional y el Comit Olmpico Australiano amenaz con retirarle de los Juegos si no rectificaba su actitud. Hooper tiene 20 aos, quera boxear y ante las presiones prometi no volver a ponerse la camiseta, pero ayud a tapar definitivamente el asunto que joven boxeador fuese derrotado en su siguiente combate. Rpidamente fue devuelto a casa.

En defensa de su gesto argument que la bandera de los pueblos originarios est reconocida en la constitucin australiana y l la port con orgullo porque soy un aborigen y no slo represento a mi pas, sino a mi pueblo, a mi cultura y a mi familia. Y record que otra indgena, Cathy Freeman, port las dos banderas, la australiana y la aborigen cuando gan la medalla de oro en 400 metros en los Juegos Olmpicos de Sdney. Pero claro, una cosa es hacerlo en casa y otra en el extranjero. Por curioso que parezca esa fue la postura del Comit Olmpico Australiano, quien aadi a modo de justificacin al amenazar a Hooper que Freeman port las dos banderas, no slo una. El gesto de Hooper tiene mucho ms que un valor simblico. Se atrevi a romper la regla de no poltica en los Juegos Olmpicos y puso de manifiesto la hipocresa occidental. El caso de Londres es claro: recordar a atletas israeles muertos en una accin palestina en los Juegos Olmpicos de Mnich de 1972 s, portar una bandera aborigen en la competicin, no.

El pionero

Hooper no hizo otra cosa que coger el testigo que hace 44 aos levant otro hroe annimo australiano: Peter Norman. La polmica por la camiseta, la actitud del Comit Olmpico Australiano, las amenazas y la digna actitud del joven aborigen sirvieron, a la postre, para que Australia iniciase la rectificacin cuarenta aos ms tarde! de la sancin a que someti a Peter Norman, medalla de plata en los 200 metros lisos en los Juegos Olmpicos de Mxico de 1968, por solidarizarse con Tommie Smith y John Carlos (oro y bronce, respectivamente) que levantaron el puo enguantado de negro- y bajaron la cabeza cuando son el himno de EEUU en un gesto de protesta por la segregacin a que se someta a la comunidad negra y la negativa del stablisment blanco a reconocer sus derechos civiles y polticos.

Norman no levant el puo ni baj la cabeza. Era blanco. Pero se solidariz con Smith y Carlos portando en el podio una pegatina de apoyo a la lucha por los derechos de los negros en EEUU, la misma que llevaban los dos corredores estadounidenses. Un gesto de apoyo al Black Power de Smith y Carlos, que le haban contado sus planes antes de la ceremonia y que contaron con su apoyo. Mientras Norman portaba la pegatina como muestra de apoyo, la mayora de los atletas blancos estadounidenses se desgaitaban en insultos racistas hacia Smith y Carlos. La pegatina deca Proyecto Olmpico por los Derechos Humanos y los tres se la pusieron un poco por encima del nombre de sus pases en el chndal. Norman acall a los atletas blancos estadounidenses al bajarse del podio y atender a los micrfonos: Yo creo que todos los hombres nacen iguales y deben ser tratados de la misma manera" (1).

Al igual que Smith y Carlos en EEUU, Norman fue sancionado por el Comit Olmpico Australiano. Se convirti en un paria. Se le prohibi participar en los Juegos Olmpicos de 1972, pese a haber logrado la marca necesaria para ello, y, de hecho, se le prohibi correr en cualquier competicin si no ofreca una disculpa por su comportamiento. Incluso su familia sufri constantes hostigamientos y ataques racistas. Pero Norman nunca se arrepinti de su gesto ni se disculp por l. Muri el ao 2006 de un ataque al corazn. Los portadores de su fretro fueron Tommie Smith y John Carlos, con quienes siempre mantuvo una estrecha relacin tras la protesta de Mxico. En el funeral, Smith y Carlos dijeron pblicamente que nadie en toda Australia debe ser honrado, reconocido y respetado ms que Peter Norman. Fue un chivo expiatorio, pero su lucha por la justicia, su carcter, fuerza y humanidad deben ser reconocidos.

La rebelin de Damien Hooper en Londres ha servido para que Australia devuelva a Norman sus rcords (su tiempo de 2006 segundos en los 200 metros lisos de Mxico es an el rcord nacional australiano en esa distancia) y se disculpe a ttulo pstumo por la persecucin a que fue sometido en una solemne declaracin propuesta por el Parlamento (19 agosto de 2012) en la que tambin se reconoce el importante papel de Peter Norman en la promocin de la igualdad racial.

La larga lucha de los aborgenes

El gesto de Hooper es algo ms que una protesta aislada o una ancdota. Como la digna postura de Norman en solidaridad con los derechos de los negros, es el retrato vivo de cmo los pueblos originarios en todo el mundo luchan, an, por el reconocimiento de sus derechos. Australia, EEUU, Nueva Zelanda y Canad fueron los nicos pases que se opusieron a que en el tardo ao 2007 la ONU, y despus de 40 aos de debates, aprobase la Declaracin de Derechos de los Pueblos Indgenas.

No fue hasta dos aos ms tarde, en 2009, cuando dio Australia marcha atrs y se adhiri a la Declaracin (el resto de opositores lo han ido haciendo de forma escalonada, siendo los ltimos en sumarse a ella Canad y EEUU en 2011 aunque con reservas por la cuestin de la autodeterminacin, soberana de los territorios indgenas y la no adecuacin de la DDPI a la legislacin interna sobre la propiedad de las tierras). Precisamente sobre EEUU, el Relator Especial de la ONU para los derechos de los pueblos indgenas acaba de hacer un llamamiento al gobierno de EEUU a corregir los problemas provenientes de errores histricos, polticas fallidas y barreras sistemticas a sus garantas fundamentales como parte de las obligaciones internacionales contradas al adoptar la DDPI (2).

Los pueblos indgenas de todo el mundo han estado sometidos a la opresin, exclusin de los procesos de toma de decisiones, marginacin, explotacin, asimilacin forzosa y represin constante. Pese a la disparidad de continentes, pases, lenguas y culturas sus problemas, quejas e intereses suelen ser muy semejantes, de forma especial en todo lo referente a la tierra y a mantener su identidad y patrimonio cultural. A pesar de algunos avances y de las declaraciones bienintencionadas, an queda mucho camino por recorrer. La ONU sabe que por el simple hecho de haber aprobado unas cuantas declaraciones de derechos no se ha solucionado el problema. Y as lo tena que reconocer muy a su pesar en 2010: Pese a los esfuerzos realizados en los ltimos 40 aos para mejorar las condiciones y aumentar el reconocimiento de los derechos indgenas por medio del derecho y la poltica, el recurso a los tribunales, el dilogo nacional y el aumento de las oportunidades de direccin, todava no se ha logrado dar cabida plenamente a los derechos indgenas (3).

La ley y la trampa, el reconocimiento sobre el papel y no en los hechos. La misma historia de siempre. El 8 de noviembre de 2010, un ao despus de suscribir la DDPI de la ONU, el gobierno australiano (laborista, con el apoyo de los Verdes y algunos diputados independientes) anunci la creacin de un grupo de expertos para elaborar una propuesta de reforma constitucional, que ser sometida a referndum, sobre el reconocimiento de los derechos de los aborgenes y de los isleos del Estrecho de Torres (otro pueblo originario de Australia). La idea era que estuviese lista para su referendo en diciembre de 2011, pero ya casi estamos a finales de 2012 y an no lo est. Y del referndum, ni rastro.

El reconocimiento constitucional de estos derechos es motivo de lucha electoral entre laboristas y conservadores desde entonces. Pero ni unos ni otros son partidarios de incluir el derecho a la autodeterminacin de estos pueblos y el informe de los expertos est atascado sobre la nocin de soberana de los aborgenes sobre sus territorios ancestrales, aspectos ambos que s recoge la DDPI. Los dos partidos ven en estos derechos un claro separatismo. Y los laboristas, tan progres ellos, dicen que nadie ha definido qu es eso de soberana aborigen y nadie habla que, en principio, el 99% de los australianos se oponen a ella (4). As piensa el ex primer ministro de Nueva Gales del Sur y hoy Ministro de Asuntos Exteriores de Australia del gobierno laborista.

La realidad es que tres aos despus de que Australia reconociese la DDPI y cinco despus de la aprobacin por la ONU an no hay un cuerpo legal que la sujete. Por eso el gesto de Damien Hooper adquiere ms valor. Como en su momento lo fue el de Peter Norman. En Australia hay ms de 500 pueblos aborgenes, ab-origine, desde el origen en latn, y as les denominaron los conquistadores ingleses a mediados del siglo XVII. Han sufrido una de las represiones ms duras de la historia de los pueblos originarios en cualquier parte y parece que tienen que esperar an para tener derechos plenos.

No fue sino hasta 1992 cuando tras una sentencia de la Corte Suprema a instancias de los aborgenes- se anul el principio legal, vigente desde la colonia britnica, segn el cual las tierras aborgenes eran terra nullius, vacas, por lo que no pertenecan a nadie y podan ser ocupadas legalmente. Por los colonizadores, claro. Pero la tierra usurpada nunca les fue devuelta, los diferentes gobiernos utilizan todo tipo de trabas legales para impedir su devolucin a los aborgenes y su prdida tiene un efecto devastador a nivel social y psicolgico para estos pueblos.

Como en Canad y EEUU (5), los nios aborgenes eran arrebatados a sus padres si haban sobrevivido a las matanzas- y obligados a vivir en internados, en su mayor parte de misioneros cristianos, con el fin de erradicar cualquier vestigio de su cultura e integrarles en la sociedad oficial. En esos internados se les prohiba hablar su propia lengua, se les impeda el contacto con sus padres e, incluso, se separaba a los hermanos. Se les asimilaba a cualquier costo y se presentaba a los que alcanzaban algn puesto de cierta responsabilidad, como uno que lleg a parlamentario, como el modelo que deban seguir los aborgenes. Cuando salan del internado era para trabajar, pero el sueldo no se les entregaba a ellos, sino que lo administraban los patronos. Esta es una prctica que an hoy se mantiene en algunas zonas del Territorio del Norte de Australia (donde vive el 30% de la poblacin aborigen) y afecta principalmente a los anangu. No fue hasta 2001 cuando se propuso en el Parlamento una Mocin de Reconciliacin (?) en la que se ofrecan disculpas a los aborgenes. Pero esta mocin slo se aprob en 2008, un ao despus de aprobarse en la ONU la DDPI que no suscribi Australia finalmente sino hasta el ao 2009. La mocin fue considerada el preludio de la firma de la DDPI y en ella se hace hincapi en el tema de los internados. Pedimos disculpas especialmente por haber arrebatado a los nios aborgenes y a los isleos del Estrecho de Torres de sus familias, sus comunidades y su pas se dice, y se aboga por escribir una nueva pgina en la historia de Australia que, a lo que se ve, an se sigue escribiendo en blanco. Se piden disculpas, tal vez perdn, pero no se ofrece ni una miserable compensacin por ello. Los golpes de pecho tampoco se han traducido en mejoras en cuestiones sanitarias, educativas o de vivienda.

Los aborgenes hoy siguen enfrentndose al racismo y a la exclusin. Tienen la tasa de mortalidad infantil ms elevada de esa zona de Oceana (38 veces ms que los recin nacidos no aborgenes), la esperanza de vida ms baja (una media de 11 aos menos en los hombres y 9 en las mujeres respecto a la poblacin blanca; dos aos menos de vida que los maores de Nueva Zelanda, por ejemplo), el paro entre ellos es el 24% mayor que entre los no aborgenes y son el 26% de la poblacin reclusa cuando suponen escasamente el 5% de la poblacin total de Australia. Por no hablar del 44% de todos los isleos del Estrecho de Torres con diabetes de tipo 2, segn la Organizacin Mundial de la Salud.

Pasaporte aborigen para Assange

Son precisamente los aborgenes uno de los grupos que ms se han movilizado en Australia en favor de Assange. La Asociacin Indgena por la Justicia Social (ISJA) ha ofrecido su colaboracin a la Coalicin de Apoyo a Assange y WikiLeaks y ha ofrecido un pasaporte aborigen al fundador de WL (9 de septiembre de 2012), que recogi su padre el pasado 15 de septiembre.

Los aborgenes afirman que al igual que a ellos se les neg, y sigue negando, el viaje libre por las tierras australianas y cualquier tipo de asistencia durante siglos quieren con este pasaporte considerar a Assange como uno de los suyos ya que con l podr desplazarse a cualquier lugar de las naciones aborgenes. Aaden que Assange es vctima de quien no cumple con las obligaciones internacionales, algo de lo que es culpable Australia: un pas que no slo no asiste a Assange si no que sigue manteniendo vigentes leyes y polticas racistas que continan causando un dao incalculable a los aborgenes y a los isleos del Estrecho de Torres (6).

Las ltimas encuestas conocidas dicen que si hubiese un referndum sobre el reconocimiento de los derechos de los aborgenes el 63% votara afirmativamente en lo referente a lengua, cultura y no discriminacin. Pero no hay mencin alguna a los territorios y a la soberana. La Australia blanca, la que rechaz y hostig a Peter Norman y se escandaliza ante Damien Hooper sigue hoy muy vigente y activa. Eso s, con cariz democrtico.

Notas:

(1) La histrica protesta de los tres atletas puede verse en http://www.youtube.com/watch?v=VcGfUuH82dQ.

(2) Relator pugna por medidas para corregir errores histricos con indgenas en EEUU, 11 de septiembre de 2012, www.un.org/english/news

(3) Situacin de los pueblos indgenas en el mundo, enero de 2010. www.un.org/indigenous

(4) Stronger Futures will kill us, http://indymedia.org.au/2012/03/04/%E2%80%9Cstronger-futures-will-kill-us%E2%80%9D

(5) Alberto Cruz: Pueblos originarios en Amrica. Gua introductoria de su situacin, Ed. Aldea, Pamplona diciembre 2010.

(6) Green Left, 10 de septiembre de 2012. Un vdeo de esta organizacin en apoyo al gesto de Damien Hooper en Londres puede verse en

http://www.youtube.com/watch?v=zxskAGHjsw4

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Es autor de Pueblos originarios en Amrica. Gua introductoria de su situacin, editado por Aldea con la colaboracin del CEPRID (Pamplona, diciembre 2010). En l se hace un recorrido por todos los pueblos indgenas del continente americano, desde Canad a Chile. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] y a [email protected] [email protected]

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1513



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