Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2012

Alemania
El fin de la ilusin socialdemcrata

Alberto Cruz
CEPRID


Los socialdemcratas del SPD alemn ya tienen a su candidato para enfrentarse a Angela Merkel en las elecciones de septiembre del ao que viene. Es Peer Steinbrck, ex ministro de Finanzas en el primer gobierno de la canciller, uno de coalicin entre cristianodemcratas y socialdemcratas entre los aos 2005 y 2009. Casi toda su vida poltica ha ocupado cargos de responsabilidad en temas econmicos y de finanzas no slo en el gobierno federal, sino en los land de Schleswig-Holstein y de Renania del Norte-Westfalia. Es, por lo tanto, el hombre perfecto para que el SPD intente desbancar a Merkel de la cancillera germana y que indica al resto de Europa de qu va la cosa en Alemania: continuar con el control subyacente de la UE y marcar su rumbo econmico.

Steinbrck es uno de los mximos exponentes del ala derecha del SPD, si es que hay alguna otra ala en este partido pese a alguna crtica puntual o postura particular en algn land determinado. Ha sido elegido por unanimidad de los 35 miembros del comit ejecutivo para captar al electorado de centro, segn reconocen en el SPD. Con esta eleccin, el SPD da lo que tambin ha sido definido como un paso adelante pero, en realidad, son muchos pasos atrs. Otros ms en la senda que ya comenz a transitar a finales de la dcada de 1990 tras la desaparicin del muro de Berln. Desde entonces hablar de socialdemocracia no es ms que una ilusin que se ha mantenido porque al capitalismo le interesa. La socialdemocracia no es ms que la otra cara de la moneda capitalista y de ah que haya habido alternancia poltica en los gobiernos, eso que eufemsticamente se denomina centro-izquierda y centro-derecha, pero que no se haya tocado la esencia del sistema capitalista. Quien manda es el capitalismo, y ahora, el financiero.

Steinbrck es, tambin, el preferido por todos los medios de comunicacin alemanes dado que le consideran el mximo representante del modelo alemn que viene impulsando su partido desde el ao 2003 el SPD fue el precursor de las polticas neoliberales, los recortes sociales y en dar prioridad al mercado antes que al ciudadano- y que con tanto ahnco defiende ahora Merkel, es decir, reducir el gasto pblico con la excusa de combatir la crisis. Echar un vistazo a todos los editoriales publicados tras su nombramiento es bastante clarificador de lo que nos espera en caso que sea capaz de derrotar a Merkel: elogios y recordatorios de cmo desregul a los bancos y recort la asistencia social para ayudar a capear la crisis provocada por la cada de Lehman Brothers que, a su vez, provoc un pequeo terremoto en la banca alemana que se solvent con la puesta en marcha de un fondo de rescate de 480 millones de euros a costa del contribuyente.

No debe sorprender el amor que le profesan los llamados medios de comunicacin porque con este tipo de polticas fue el responsable de la mayor catstrofe sufrida por el SPD en Renania del Norte-Westfalia en toda la historia del partido, de la que slo se ha recuperado ahora en las elecciones de mayo de este ao por el hartazgo con la poltica de Merkel. El que el SPD recuperase el gobierno de este land se debe no slo a este factor, que es el determinante, sino tambin a que su nuevo candidato hizo lo posible por alejarse de lo que Steinbrck hizo y ahora propugna. Por ejemplo, hablando de una poltica dura contra el sector financiero y por eso gan. Hubo quien, dentro del SPD, crea que este nuevo dirigente de Renania del Norte-Westfalia, Hannelore Kraft, era el idneo para que el SPD recuperase su esencia socialdemcrata, pero no fue ms que una ilusin. No cuenta con apoyos dentro del mximo aparato del partido. Est bien para un land, no para todo el pas porque con su discurso sera incapaz de acercarse al voto conservador. El fin de la ilusin socialdemcrata y toda una declaracin de principios sobre qu es hoy el SPD.

Eso s lo hace Steinbrck, que no arremete contra el sector financiero sino que se milita a hablar de una mejor regulacin. No es extrao. Steinbrck es un hombre muy bien relacionado con empresas como Porsche, Telekom o ThyssenKrupp, de la que ha sido un alto directivo. Y no es extrao que el SPD votase en bloque a favor del pacto fiscal y de estabilidad impulsado por Merkel porque, como repiten sin cesar los llamados medios de comunicacin, de votar en contra el SPD se abra situado en la marginalidad poltica.

Steinbrck representa un retorno a las mismas y terribles polticas que impuls el SPD desde 1995 hasta el 2005 en coalicin con Los Verdes, no hay que olvidarlo- en todos los gobiernos que ha tenido, tanto en los land como en el gobierno federal y luego en el gobierno de coalicin que mantuvieron la CDU (cristianodemcratas, el partido de Angela Merkel) y el SPD desde 2005 hasta el 2009, cuando la CDU logr la mayora necesaria para deshacerse del SPD y formar gobierno con los liberales del FPD. Entonces Steinbrck no tuvo ningn empacho en hablar de regular los mercados financieros (2008), en su etapa como Ministro de Finanzas, pero no movi un solo dedo para que ello fuese posible. Ahora vuelve a hablar de lo mismo.

8 millones de trabajadores pobres

En todo este proceso, y segn los datos de la principal central sindical alemana, la Deutscher Gewerkschaftsbund (DGB), Confederacin de Sindicatos Alemanes, la situacin laboral se ha vuelto tan grave como en cualquier otro de los pases europeos. La precarizacin laboral afecta a 77 millones de trabajadores, con un crecimiento del 45% en los ltimos diez aos, y son las agencias de trabajo temporal quienes han pasado a casi monopolizar los contratos en detrimento del servicio pblico de contratacin. En esta dcada, 2002-2012, este tipo de contrataciones ha crecido en un 150%. Los trabajadores pobres ya son 8 millones en la Meca del capitalismo europeo, 23 millones de ellos han llegado a esta trgica situacin desde 2010 hasta ahora. Esta cifra supone el 231% de la poblacin trabajadora de Alemania. Y del total de los 8 millones de trabajadores pobres el 63%, algo ms de 5 millones, son mujeres. Para ellas, el gobierno de Merkel viene impulsando los llamados mini-job, un trabajo a tiempo parcial que no est sujeto a cotizacin social alguna por parte de los empresarios. Los mini-job no son vistos con malos ojos por el SPD.

Pero, a pesar de reconocer que el SPD tiene una gran parte en la responsabilidad de esta situacin, los sindicatos alemanes son reacios a cortar sus relaciones con la hasta ahora socialdemocracia y apuestan de forma clara por el mal menor. En ello casi les va la vida porque ha sido la socialdemocracia quien les ha alimentado en pocas de bonanza y les ha permitido moderar el descontento en pocas de flaqueza o cuando ha gobernado la otra cara de la moneda capitalista, el CDU. Como ahora. Sin embargo, hay un sindicato integrado en la DGB que considera que un mal es un mal. Es el caso del metalrgico IG Metall, que ha dado un paso para ir ms all y ha ganado el pulso que mantena tanto con el gobierno federal como con la patronal al conseguir un aumento salarial para este ao del 43%, el doble de la tasa de inflacin, convirtindose as en un referente para el resto de sindicatos y trabajadores puesto que es el mayor aumento salarial en Alemania desde 1992. Esto no ha gustado en el SPD.

Tampoco hay que sorprenderse por el hecho que el comit ejecutivo del SPD votase unnimemente por Steinbrck como candidato a la cancillera pese a negarse expresamente a precisar cul sera el programa idneo para alcanzarla derrotando a Merkel. Nada de mencionar una autocrtica por el comportamiento neoliberal del partido en los aos anteriores, nada de hablar sobre si el SPD va a mantener la edad de jubilacin en los 67 aos o la va a rebajar una de las principales reivindicaciones de la sociedad alemana- y nada de nada. Steinbrck dice que necesita espacio para mover sus piernas, es decir, para captar al electorado de centro.

Las primeras iniciativas del candidato socialdemcrata se limitan a conferencias y entrevistas en las que habla de defender los logros de la democracia con alguna tmida referencia al Estado social . Por supuesto, no especifica cmo. Eso tambin lo dice sin tapujos Merkel. A pesar de ello los sondeos otorgan al SPD el 29% de los votos que junto al 12% que dan a Los Verdes les colocan con el 41%, mientras que la CDU tendra el 35% y los liberales el 4%. O sea, muy parejos unos y otros. Salvo que se re edite la gran coalicin CDU-SPD de 2005-2009, las nicas alternativas posibles para que el SPD alcanzase el gobierno seran o bien la coalicin semforo (SPD-Verdes-liberales) o bien una coalicin con Los Verdes (nadie duda que se producir de nuevo) y, adems, lograr acuerdos con otras fuerzas polticas. Pero slo hay dos: el Partido Pirata (7%) y Die Linke (8%). Y Steinbrck ya ha manifestado por activa y por pasiva que no va a aliarse nunca, nunca con los rojos, los estalinistas y los amantes de la Repblica Democrtica Alemana, calificativos todos ellos que ha utilizado para referirse a Die Linke.

El Partido de La Izquierda (Die Linke) ha salido de un proceso duro, despus de haber perdido la representacin que ostentaba en la mayora de los land, sobre todo del Oeste del pas puesto que mantiene su fuerza en el Este, la ex RDA. Sus porcentajes aqu superan el 15% y hay localidades donde llega al 30% de apoyos. Debe ser a eso a lo que se refiere con desprecio Steinbrck. El 8% que le auguran las encuestas no est mal si se tiene en cuenta que tras la derrota sufrida en las elecciones de primeros de mayo en Renania del Norte-Westfalia se le otorgaba apenas un 6% a nivel federal (en las elecciones de 2009 logr el 12%). Es decir, ha subido dos puntos en tres meses como consecuencia de su renovada apuesta en su reciente congreso de junio de reforzar los planteamientos de izquierda, no debilitarles como planteaba un sector del partido, los realos, partidarios de acercarse a los socialdemcratas. Esta postura dubitativa frente al SPD haba sumido a Die Linke en un profundo debate interno que haba paralizado a la organizacin en aspectos claves como las reconversiones industriales o cierres de empresas de carbn o aceras. Sin embargo, ahora ha resurgido con fuerza y su apuesta decidida por poner el acento en las cuestiones sociales y econmicas frente a las polticas y culturales marca una lnea clara entre izquierda y derecha, puesto que sta es insensible a cuestiones como educacin, salud, vivienda y alimentacin dignas. El discurso de Die Linke es claro contra los grandes bancos, las corporaciones industriales gigantes y la participacin militar de Alemania en pases como Afganistn (1). Veremos si las expectativas se cumplen en las elecciones del prximo enero en el land de Baja Sajonia.

El candidato del SPD es el ideal para el capitalismo alemn en estos momentos. La crisis europea tambin est pasando factura a Alemania, sus exportaciones se resienten. El Institut fr Makrokonomie und Konjunkturforschung (IMK), Instituto de Poltica Macroeconmica, reconoce que la tendencia de Alemania es hacia abajo (ha cado el 31% su exportacin en los pases de la zona euro en lo que va de ao) sin que se vean perspectivas de recuperacin a corto o medio plazo. Como consecuencia, se acentan las polticas de austeridad que son la sea de identidad de Merkel y del SPD, puesto que fue este partido quien las puso en marcha durante el gobierno de Gerard Schroeder, y ello conlleva que los trabajadores alemanes se vean cada vez ms amenazados con la precariedad laboral, los recortes y los despidos. Aqu merece la pena recordar que durante el gobierno del SPD (1998-2001) el entonces ministro de Finanzas, Oscar Lafontaine, se enfrent al canciller Schroeder porque lo que quera era dar un giro a la poltica econmica y en vez de potenciar el sector exportador plante potenciar la demanda domstica subiendo los salarios y el gasto pblico. Lafontaine perdi la partida y termin abandonando no slo el gobierno en 1999, sino el SPD en 2005 y hoy es uno de los principales puntales de Die Linke.

No se est, por lo tanto, muy lejos de una situacin de combatividad salvando las distancias- como la de los pases del sur de Europa. Pero mientras que aqu es controlable, especialmente por la debilidad sindical, en Alemania supondra la defuncin de la Unin Europea si los sindicatos la encabezan. Y eso slo lo puede evitar la socialdemocracia. Esta es la baza que juega el capitalismo. A fin de cuentas, tanto el SPD como la CDU coinciden en considerar que la nica solucin a la crisis pasa por Alemania y eso significa rectitud fiscal ante todo aunque con alguna diferencia, menor, sobre austeridad y crecimiento.

Hacia el ordoliberalismo

El SPD ha renunciado de forma clara a los parmetros clsicos de la socialdemocracia, ya apenas hay referencias ni siquiera a Keynes y se ha adentrando en lo que los economistas conocen como ordoliberalismo, una escuela de pensamiento tpicamente alemana surgida en los aos 1930-40 y que, siendo conservadora y derechista, se diferencia de los neoliberales clsicos en que considera la posibilidad de una cierta regulacin de los mercados, sobre todo los financieros. La Tasa Tobin va en esa direccin. A tenor de las declaraciones y proclamas de Steinbrck, esta postura se va a convertir en una de las seas de identidad del SPD. La hasta ahora socialdemocracia europea est virando hacia el ordoliberalismo. Defiende cada vez con ms ahnco sus planteamientos (poltica fiscal o algunos aspectos macroeconmicos en manos del gobierno, mientras siguen las privatizaciones del sector pblico, aunque otras cuestiones quedaran slo en manos de los empresarios y, en el caso de los sueldos, tambin de los sindicatos) y este discurso se puede or con intensidad en ciertas organizaciones hasta ahora socialdemcratas de Francia, Espaa, Italia y Grecia.

Se puede decir, por lo tanto, que las propuestas del SPD, que no son otras que las ya presentadas en 2009 aunque ms edulcoradas para captar los votos del centro, se han convertido en el punto de referencia para todos los socialdemcratas europeos, especialmente del sur. Significan potenciar las exportaciones a base de reducir la demanda domstica y el consumo, es decir, salarios ms bajos y menor proteccin social. Y, en sntesis, son las mismas que plantean quienes defienden el neoliberalismo. Lo nico que diferencia a los ordoliberales de los neoliberales es el grado de austeridad que sera necesario para impulsar y potenciar la exportacin puesto que ambos coinciden en la necesidad de reducir el dficit pblico del Estado para recuperar la confianza de los mercados, o sea, del capitalismo. Para los primeros, es imprescindible mantener una cierta estabilidad social, para los segundos da igual el coste porque lo prioritario es el dficit. Pero ambos coinciden en una defensa estricta del sistema capitalista. Pese a la retrica, asistimos al fin de la socialdemocracia y cmo se intenta ocultar su muerte aparentando dar un paso adelante cuando, en realidad, se dan dos o ms- pasos atrs.

Nota:

(1) Alberto Cruz, Alemania: Sin perdn (con la socialdemocracia y otras hierbas) http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1470

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su ltimo libro es La violencia poltica en la India. Ms all del mito de Gandhi, editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1545



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter