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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2005

El No francs puede abrir la puerta a Otra Europa Posible

G. Buster
Viento Sur/ Rebelin


La victoria del No al Tratado Constitucional de la UE en Francia y probablemente en los Pases Bajos el 1 de junio supone un golpe muy importante al proyecto neoliberal de construccin europea. Un golpe que agravar una profunda y progresiva crisis de legitimidad, de la que son exponentes el ciclo de luchas sociales iniciado con la huelga general del sector pblico en Francia en 1995 y que se prolonga hasta hoy, con huelgas generales o parciales en casi todos los pases de la zona euro; el No del primer referndum irlands sobre el Tratado de Niza; la crisis de las Comisiones Santer y Prodi (y ahora Barroso) por escndalos de malversacin o corrupcin; la divisin entre la vieja y la nueva Europa por la guerra de Iraq y la alta abstencin en las elecciones al Parlamento Europeo y el referndum de ratificacin espaol.

 

Crisis de legitimidad y crisis del proyecto neoliberal europeo

 

Esta crisis de legitimidad del proyecto neoliberal tiene razones estructurales y subjetivas. El proceso de reestructuracin neoliberal de la economa europea, iniciado en su fase actual con el Tratado de Maastricht, responde y agrava a la vez un bajo nivel de crecimiento econmico y de capacidad de competir en la economa global con EE UU y Japn. El bajo crecimiento medio de la productividad de la economa europea, resultado de una dbil inversin tecnolgica, obliga desde los aos 90 al capital europeo a buscar un aumento de los beneficios a travs de la explotacin del trabajo, bien directamente reduciendo salarios y aumentando las horas de trabajo, o desmantelando el llamado modelo social europeo.

 

Pero ese modelo social europeo, es decir la extensin del estado del bienestar a los trabajadores europeos, era la clave de bveda del pacto social construido tras la II Guerra Mundial como consecuencia de la Guerra Fra. Era la base del europeismo de las direcciones sindicales cristiano-demcratas y social-demcratas que apoyaron el proceso de construccin europeo. Todo eso se ha ido desmoronando despus de Maastricht a golpe de las polticas econmicas neoliberales que preparaban la introduccin del euro y extendan el mercado nico. La ampliacin a los nuevos estados miembros de Europa Central ha llevado este proceso ms all, al ejercer una presin exterior sobre los salarios y los derechos laborales con el chantaje de las deslocalizaciones. La precarizacin y la competencia desregulada con los trabajadores emigrantes estn siendo la ltima fase de este proceso, que no solo esta reestructurando la composicin misma de la clase obrera europea, sino tambin sus identidades y sus lealtades polticas.

 

La Unin Europea se ha desarrollado por encima de la correlacin de fuerzas concreta y del pacto social de la postguerra en cada estado-miembro. Es en realidad una acumulacin de regimenes y acuerdos intergubernamentales, gestionados por una burocracia prcticamente autnoma, que aplica las mejores practicas de las polticas neoliberales para establecer un nuevo mercado nico ms all de las regulaciones internas de los estados miembros. Responde a la necesidad de un nuevo instrumento de gobernanza de las oligarquas europeas que no dependa de los equilibrios de intereses de los estados nacionales, que sustentan en definitiva su legitimidad en el voto de los trabajadores a travs de los partidos polticos y el sistema de representacin parlamentario y estn limitados por ella. Una correlacin de fuerzas que es mucho ms favorable a las clases dominantes de los EE UU, que cuentan con un sistema constitucional mucho menos vulnerable a las presiones de las otras clases sociales. De ah que la oligarqua del viejo continente ni es federalista ni quiere en realidad establecer un sistema poltico europeo basado en la democracia representativa. Lo que quiere es legitimar la situacin actual de un aparato administrativo y burocrtico capaz de asegurar con los mnimos controles sociales y ciudadanos las condiciones necesarias para el funcionamiento del mercado nico europeo y apoyarlo en la economa mundial frente a sus competidores.

 

El Tratado Constitucional ahora rechazado en Francia intenta convertir en ley esas polticas neoliberales y dotarlas de una legitimidad ficticia. A ellas y al aparato burocrtico, la Comisin, dependiente de los ejecutivos de los estados miembros, mediante una parodia de democracia. La derrota sufrida por la oligarqua europea en uno de los dos pases centrales de su proyecto de construccin europea es tan importante porque el Tratado Constitucional era la respuesta estratgica a la crisis de legitimidad popular, a los problemas de gestin e integracin tras la Ampliacin, y a la competencia en el mercado mundial con EE UU, para lo que es imprescindible un aparato administrativo capaz de cumplir muchas de las funciones estatales de la Administracin norteamericana, sumando y coordinando los recursos de los estados miembros pero sin crear un estado federal democrtico liberal europeo.

 

El glgota neoliberal del proceso de ratificacin

 

Solo dos estados miembros, Irlanda y Dinamarca, necesitan constitucionalmente ratificar por referndum el Tratado Constitucional de la UE. Y la experiencia previa en ambos estados no haba podido ser ms negativa. La decisin de Espaa, Francia, Pases Bajos, Luxemburgo, Repblica Checa, Polonia, Portugal y Gran Bretaa de ratificar el Tratado mediante un referndum consultivo responda en buena medida o a la confianza de que un resultado positivo seguro tendra un efecto benfico para el conjunto del proceso (y se podran beneficiar internamente frente a sus oposiciones los gobiernos que lo convocasen), o era un paso inevitable ante una fuerte oposicin popular que, de no ser consultada en referndum, pasara factura a los partidos implicados nacionalmente durante mucho tiempo.

 

Ni los estados miembros nrdicos, ni Alemania o Italia decidieron correr riesgos innecesarios ante la debilidad de sus propias coaliciones de gobierno, y en muchos de los estados de Europa central, el peligro era simplemente una fuerte abstencin tras los referndum de ampliacin de la UE.

 

La decisin de convocar los referndums consultivos se hizo en un momento de euforia tras el fin de la Convencin y para responder una vez ms al problema de la legitimacin del Tratado Constitucional. Despus lleg la alarmante seal de la abstencin en las elecciones europeas, la creciente resistencia social en el 2003-2005 (hasta los Pases Bajos tuvieron su primera huelga general en muchos aos) y la erosin electoral de Schroder, Chirac como consecuencia de sus polticas econmicas, y de Blair por la guerra de Iraq.

 

En el referndum espaol ya se vio que la apuesta poda ser arriesgada, cuando el 57,68% de los votantes se quedaron en casa, aunque el NO obtuvieron solo un 17,24% de los votos. El efecto bola de nieve positivo se empezaba a volver negativo y a amenazar con arrastrar a todo el proceso de ratificacin comunitario si Francia deca NO.

 

La importancia de la campaa francesa

 

De todos los estados que haban decidido el referndum consultivo como mtodo poltico de legitimar su ratificacin, Francia es la verdadera clave.

 

Pases Bajos es un pas importante como plataforma de inversiones de EE UU en Europa y es con Blgica y Luxemburgo un eslabn importante en el proceso de toma de decisiones comunitario como representantes de los pases pequeos. Pero no tiene peso demogrfico propio ni alternativa a una decisin comunitaria mayoritaria. Para Polonia, donde el euroescepticismo es importante, quedar fuera supone debilitar enormemente su posibilidad de ser el principal receptor de ayudas comunitarias en las Perspectivas Financieras 2007-2013 y verse condenada a una marginalidad perifrica cuando su clase dominante aspira a jugar un papel poltico en la UE similar al de Espaa. Gran Bretaa, en el filo del proceso comunitario por su relacin estratgica privilegiada con EE UU, es un caso excepcional en el proceso de construccin europeo y, fuera del Euro, puede quedar excluido del ncleo duro de las cooperaciones reforzadas previstas en el Tratado Constitucional y ver reducida su capacidad de influencia poltica en Europa, sin que ello cuestione el desarrollo del coraznde la UE, mientras se mantenga en una periferia definida por la pertenencia al mercado nico. Su referndum adems, es el ltimo del proceso y orientado no tanto a la legitimidad global del Tratado Constitucional como a cambiar la orientacin de su opinin pblica interna.

 

Francia, por el contrario, es no solo un contribuyente neto y con Alemania el principal motor del proceso de construccin europea, sino que la propia UE es impensable sin la pertenencia y el papel predominante en el proceso de toma de decisiones de la burguesa francesa. No en vano alguien como Giscard ha sido el presidente designado de la Convencin por el Consejo Europeo. El relativo debilitamiento de este peso central en la UE tras la reunificacin alemana y la Ampliacin daba al referndum francs una importancia nacional mayor, en la medida en que en Alemania la ratificacin del Tratado Constitucional ha sido exclusivamente parlamentaria. Y el hecho de que en Francia gobierne la derecha, mientras que en Alemania lo hace una coalicin socialdemcrata-verde por muy neo-liberal que sea su poltica, refuerza tambin el papel de Francia como defensora de los intereses directos de la gran burguesa europea.

 

Chirac pensaba utilizar todo ello para reforzar al mismo tiempo su posicin poltica interna: la del gobierno de la derecha frente a las movilizaciones sociales; la del sector ms dependiente de su poder presidencial en del partido gubernamental UMP frente a un posible rival como Sarkozy; cara a las elecciones presidenciales francesas del 2007 contra un Partido Socialista, dividido en dos, incapaz de liderar una nueva izquierda plural, repitiendo quizs la situacin de las presidenciales del 2002 cuando se qued solo en nombre de la Repblica frente a Le Pen, ahora defensor del NO de derechas. Es decir ocupando ya, con dos aos de antelacin, todo el centro del espectro poltico francs.

 

La experiencia del referndum sobre Maastricht de 1992 empujaba en el mismo sentido. El PS haba utilizado su posicin en el Gobierno para estructurar el bloque del SI, arrastrar a sus socios Verdes, a la UDF y a una minora del RPR gaullista, sobre la base del apoyo del voto de mayor edad (56%); las profesiones liberales (62%) y los titulados universitarios (61%), unas cifras casi idnticas a las que reflejaban las encuestas de opinin en el 2005, y que ahora forman mayoritariamente el electorado de la derecha francesa.

 

La divisin del PSF y la campaa unitaria del NO de izquierdas

 

La crisis del PSF tras la derrota del Gobierno Jospin y la debacle en las presidenciales del 2002, combinada con la creciente resistencia social a la poltica neoliberal del Gobierno Rafarrin, han ido reforzando el peso relativo interno de las distintas corrientes crticas y de la izquierda socialista, que han confluido tcticamente o por principios en el NO. Incluso una parte del aparato del partido, encabezada por Fabius, comprendi pronto que un SI conjunto con Chirac era un anticipo de derrota en las presidenciales del 2007.

 

En este contexto, la victoria en la consulta interna del PSF del SI no fue suficiente para que Holland impusiera su disciplina a los disidentes. El PSF se dividi en la prctica en dos partidos que hicieron sus propias campaas y organizaron sus propias estructuras paralelas. El aparato oficial socialista sin poder apoyarse en el Gobierno, mientras que el del sector crtico poda arroparse en la capacidad de movilizacin en la calle de la CGT, el PCF, la LCR y los movimientos sociales como ATTAC o la Confederacin Campesina. La dinmica unitaria de la izquierda social permiti crear una campaa poltica unitaria por el NO de la izquierda, apoyada en la opinin contraria al Tratado de un 67% de los trabajadores y de una proporcin aun mayor entre los jvenes.

 

El efecto multiplicador de esa campaa unitaria, con la creacin de 900 colectivos unitarios en toda Francia, ha sido enorme. Ha desmarcado adems el NO de izquierdas completamente del NO de la derecha lepenista, que podra haber recogido, segn las encuestas un 17% del voto. No solo hace difcil una posible recuperacin de este movimiento contra las polticas neoliberales en una nueva reedicin de la izquierda plural hegemonizada por el sector socio-liberal del PSF, sino que plantea polticamente la necesidad de una alternativa ms la izquierda, apoyada en las fuerzas polticas y sociales del NO.

 

El debate de cual debe ser esa alternativa esta abierto y como se plasme depender de que forma adopte la crisis de la derecha francesa, de la mayora del PSF y de la capacidad de mantenerse de las protestas sociales. La LCR ha lanzado ya la idea de unos Estados Generales del No de Izquierdas y ha adelantado un programa de lucha contra las polticas neoliberales del gobierno de la derecha en los prximos meses, cualquiera que este sea tras la inevitable reestructuracin.

 

 

 

El Plan B de la oligarqua europea y de la burocracia comunitaria

 

La campaa del miedo orquestada en apoyo de Chirac por la Comisin, el Banco Central Europeo y las dems instituciones comunitarias, que amenazaban con una crisis institucional, el debilitamiento del Euro, la subida de los tipos de inters y cosas por el estilo, ha estado acompaada por una participacin directa de Schroder y Zapatero en la campaa por el SI del PSF. La derrota del SI es su derrota y les pasar factura a nivel interno, sobre todo a Schroder, en pleno declive electoral y con la primera escisin en su partido por la izquierda, aunque sea pequea, desde hace casi ochenta aos.

 

El famoso Plan B en caso de derrota, que segn Giscard no existe, puede consultarse en internet en la web de la Fundacin Bertelsmann. Consiste en:

 

Continuar con el proceso de ratificacin en la UE y reiterar que el Tratado Constitucional no esta muerto ni su contenido es renegociable;

Repetir el referndum en un ao, siguiendo el precedente irlands;

Comenzar a aplicar por la va de los reglamentos comunitarios, las decisiones del Consejo y los acuerdos inter-gubernamentales partes sustanciales del Tratado Constitucional;

En caso de no ratificacin definitiva del Tratado, ir a una reforma del Tratado de Niza, incorporando captulos sustanciales del Tratado Constitucional en un nuevo Tratado Niza Plus, que no tendra que ser sometido a referndum mas que en Irlanda y Dinamarca.

 

El problema de este Plan B, ms all de la voluntad poltica que refleja, es que es difcilmente imaginable un nuevo referndum en la situacin poltica francesa antes de las presidenciales del 2007. Que por otra parte dara pie a argumentar que porque no se celebra tambin en aquellos estados miembros como en Espaa donde el SI ha triunfado con menos de un 50% de participacin.

 

Y la negociacin de un Tratado Niza Plus es cuanto menos muy complicada en medio de las negociaciones sobre las Perspectivas Financieras 2007-2013, de las que dependen intereses estratgicos como la poltica agraria comn, las subvenciones para la Agenda de Lisboa, los fondos de cohesin y estructurales para los nuevos estados miembros, el cheque britnico y la fase transitoria espaola. Aadamos a ello el efecto poltico que tendr el NO francs en las luchas de resistencia a las polticas neoliberales en otros pases y en otros referndum (empezando por el de Pases Bajos el 1 de junio), en la crisis de la nueva Comisin Barroso y en la confianza de los sectores empresariales, con la economa ya en recesin en Alemania, Italia o Portugal y a punto de entrar en otros pases comunitarios.

 

El agravamiento de la crisis comunitaria ser sin duda grave, aunque hay que subrayar que el triunfo del NO francs es una manifestacin de la misma antes de ser una causa aadida. Tampoco conviene olvidar que la oligarqua europea y la burocracia comunitaria afrontan esta crisis desde una serie de instituciones que no dependen formalmente para su funcionamiento de ningn proceso de legitimacin que no sean las decisiones de los ejecutivos de los estados miembros y, en el caso del Banco Central Europeo que controla las tasas de inters del Euro- ni siquiera de ellos, porque es completamente autnomo. El Tratado de Niza sigue en funcionamiento, como estaba previsto en cualquier caso, hasta el 2009 y establece unas reglas de votacin para la adopcin de las nuevas Perspectivas Financieras que no estn en discusin.

 

Es necesaria una alternativa de izquierdas al proceso de construccin europeo

 

Que la crisis del modelo de construccin neoliberal de la Unin Europea sea terminal o pueda recuperarse tras el NO francs depende en buena medida si se extienden las luchas sociales en toda la UE y si la izquierda del NO es capaz de ofrecer y construir una alternativa poltica tanto a nivel de cada estado miembro como a nivel europeo.

 

Necesita para ello, en primer lugar, una tctica unitaria de acumulacin de fuerzas que supere todos los sectarismos del pasado y se plantee las tareas que tiene que acometer en el presente y en el futuro desde nuevas formulas polticas. La campaa unitaria por el NO en Francia es un ejemplo que hay que extender, combinando la movilizacin social de resistencia con la construccin de plataformas organizativas, como los Comits por el NO. En cada estado miembro de la UE adoptar una formula distinta. Lo importante es que la experiencia conjunta de resistencia cobre una forma organizativa unitaria desde los niveles ms inmediatos de barrio, centro de estudio o de trabajo, hasta las coordinaciones sindicales y las plataformas de organizaciones polticas. En ese esfuerzo deben estar desde las izquierdas de los partidos socialistas que, como en Francia o en Alemania han dicho NO, hasta las organizaciones de la izquierda alternativa, los PC, Ecosocialistas y la izquierda revolucionaria, impulsando un programa de accin por encima de debates de identidad ideolgica.

 

El Partido de la Izquierda Europea, que es el principal instrumento organizativo de la izquierda alternativa que existe a nivel institucional europeo, debera convocar una Convencin Europea de la Izquierda del NO, abierta a todas las fuerzas polticas que estn dispuestas a movilizar en esta perspectiva y debatir un programa de accin europeo conjunto. Al mismo tiempo hay que reforzar el movimiento de los Foros Sociales Europeos como lugar de encuentro y concertacin de los movimientos sociales.

 

En segundo lugar, hay que ofrecer un Plan B de la izquierda para hacer un giro de 180 grados en el proceso de construccin europea, rompiendo con el neoliberalismo. Es necesaria una Constitucin europea que recoja los derechos sociales y proteja un autntico modelo social europeo, poniendo las bases de una Europa de los ciudadanos que tenga en un Parlamento Europeo con poderes reales su centro de legitimidad e iniciativa legislativa. Las prximas elecciones al Parlamento Europeo deberan abrir un autntico proceso constituyente europeo. Un Parlamento Europeo que, en debate abierto y pblico, elaborase una Constitucin europea que fuese sometida a un nico referndum europeo y ratificada por todos los ciudadanos de la UE.

 

Ahora es el momento de concretar esa otra Europa posible que queremos.

 



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