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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2013

Brasil y Nero

Frei Betto
Alai


Ando de cabeza con la coyuntura brasilea. En la economa los ndices parecen un columpio. Los investigadores caminan en arenas movedizas. El Banco Central, ante el dlar se parece a mi abuelo con su perro Nero. Encerrado en el patio de la casa, se inquietaba cuando se aproximaba alguna visita. Los ladridos anunciaban la apertura del portn. Y tan pronto como mi abuelo haba dado la bienvenida al visitante, el Nero, enfurecido, se liberaba del collar que le ataba a la perrera y se diriga hacia el extrao. Mi abuelo, se deshaca en disculpas, mientras le golpeaba. Pero la tregua era breve, pues de nuevo regresaba el Nero, acelerado, gruendo, avanzando hacia el extrao que le despertaba recelo.

El dlar sube, el Banco Central se empea en bajarlo, los inversores extranjeros dan seales de abandonar el barco Brasil, y el gobierno quiere retenerlos a costa de regalas y discursos optimistas.

Tal como denunci el papa Francisco, si la Bolsa cae, se enciende en las lites la alarma de la inquietud. El oro transformado en polvo de momia. Como consecuencia, si aumenta la miseria, a quin le importa, excepto a los que no tienen acciones y sufren el hambre? Dos puntos menos en la Bolsa causan ms preocupacin en los medios que dos mil personas llevadas a la muerte cada da por falta de nutrientes bsicos.

Mientras la economa navega al soplo de vientos imprevistos, el gobierno se arma de medidas contracclicas a fin de mantener sujeto al dragn de la inflacin. Igual que mi abuelo se esforzaba con el perro Nero. Diga no a cualquier falta de delicadeza. Podra ser la gota de agua, advierte Chico Buarque. Con el ojo puesto en las elecciones del 2014, el Norte que imanta la brjula Brasil.

Hasta mayo todo pareca estar bajo control, con altos ndices de aprobacin alimentando el ego del gobierno. Hasta que las calles se llenaron de manifestantes. La nacin, acostada en cuna esplndida, despert.

Ha habido mejoras en diez aos de gobierno del PT? Sin duda. Ah estn los ndices de desarrollo humano de los municipios, divulgados por el IPEA; la cada significativa del costo de la canasta bsica; el aumento de la renta y de la longevidad de los brasileos.

Vean nuestras calles: atestadas de vehculos facilitados por los crditos abundantes y por prestaciones que a poco llegan hasta el juicio final. Esto pareca el pas de Alicia, una maravilla. La exoneracin de la lnea blanca permiti a gran nmero de familias de renta baja adquirir frigorfico, cocina, lavadora y otros electrodomsticos.

En el interior del Nordeste el asno cedi su lugar a la moto, y en la Amazona el remo al motor de popa. Cual ave fnix libre de las cenizas de la pobreza, al brasileo le nacieron alas y alcanz mejores condiciones de vida. Los aeropuertos, repletos, perdieron el encanto del espacio reservado a la lite. Zapatillas de dedos se ven en las salas de espera y, fuera del pas, el comercio aprende media docena de palabras en portugus para recibir adecuadamente a los turistas que cada semestre dejan millones de dlares en las tiendas de los mercados.

Alicia se transform en bruja? qu pas? Si todo iba bien, por qu tantas protestas? El gobierno subestim el sentido crtico del pueblo. No cre canales de dilogo con los movimientos sociales (tolerados, pero no valorados), ni con su base aliada. De repente se vio al Nero, insatisfecho, soltar sus ataduras.

Qu quiere la gente? Sencillo, querido Watson. En los pases desarrollados, como Inglaterra, Holanda y Suecia, primero el gobierno le asegur a la poblacin bienes colectivos, como el transporte, la educacin y la salud. La lnea pblica precedi a la lnea blanca. En el Brasil se fue por el camino contrario. Tenemos frigorficos, pero hay que tener cuidado de no beber mucha agua helada. Podra irritar la garganta y causar ronquera. El SUS, nuestro sistema pblico de salud, tiene la misma (des)igualdad de nuestros buses urbanos, y los planes privados de salud equivalen a una matrcula mensual en una escuela particular.

El gobierno alegaba falta de recursos para atender las demandas de bienes colectivos. El pueblo, paciente, lo crey. Hasta que el pas se transform en un inmenso parque deportivo: Copa de Confederaciones, Copa del Mundo, Olimpadas y Paraolimpadas. Como en el cuento infantil de Juan y la mata de frijol, estadios fabulosos surgieron como por encanto. Incluso el Maracan mereci una reforma, para satisfaccin de las empresas constructoras. Y, claro, ya no queda dinero para ampliar el metro, mejorar la educacin y dar un buen servicio de salud.

El rey est desnudo y su base aliada ahora no sabe con qu ropa se presentar a las elecciones del 2014. El gobierno federal vacila, o mejor, oscila entre permanecer como rehn de la promiscua alianza consagrada por el toma aqu, cede all y las reformas de estructuras -poltica, fiscal, agraria, etc.- por las que clama la nacin hace ya un siglo y como respuesta apenas escucha promesas que nunca se hacen realidad.

Peor que una pandilla de vndalos por las calles destrozando el patrimonio pblico y privado es utilizar recursos pblicos para aumentar la ganancia insaciable de la especulacin financiera y de los que maman las tetas del Estado gracias a licitaciones amaadas y a las obras faranicas en las que la corrupcin campea libremente sin que los ojos de la fiscalizacin se enteren ni el brazo de la justicia la alcance.

Frei Betto es escritor, autor de Aldea del silencio, entre otros libros. www.freibetto.org
Fuente original: http://alainet.org/active/66709


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