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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2013

Apuntes para la comprensin del proceso poltico uruguayo

Rodrigo Alonso
Rebelin


(...) el demcrata, que representa a la pequea burguesa, esto es, a una clase en transicin, donde se juntan y se embisten los intereses de dos clases, piensa estar por encima de la lucha de clases en general.

Carlos Marx. El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte

 

Cmo flor en primavera, el socialdemcrata florece en las fases de auge del capital. Se asume dueo de ideas avanzadas y progresistas, aunque no sospecha que de todas las formas polticas, es la nica que construye su pica creyendo inocentemente en la fbula burguesa de la ilustracin y la democracia republicana y liberal. Habla de la importancia de los consensos, de polticas de Estado que trasciendan los gobiernos y, en su formato perifrico, suea con la construccin de un capitalismo nrdico. La historia poltica uruguaya de los ltimos diez aos lo tiene como actor central bajo el seudnimo de progresista.

Con frecuencia, el anlisis del proceso poltico se centra en las formas y manifestaciones (candidatos, agrupaciones partidarias, equipos de asesores, etc), olvidando que la poltica es la expresin del movimiento de la lucha de clases. Haca ese nivel debemos llevar el foco: pensar la representacin poltica en el marco de la lucha de clases y el proceso de acumulacin de capital. Lo importante no es tanto como se van desarrollando y resolviendo las diferentes peleas inter-partidarias por el control del gobierno, sino como se va desarrollando la lucha de clases, especficamente, cmo se reproduce y qu forma asume el bloque de poder. El Frente Amplio (FA) en el gobierno, qu nos dice sobre el desarrollo de la lucha de clases en Uruguay?

La conquista del gobierno por parte del FA es al mismo tiempo una necesidad del capital como una imposicin al mismo, que resulta de un doble proceso: a) la prdida de legitimidad poltica de los gestores estatales que tradicionalmente se encargaron de la representacin poltica de la burguesa en Uruguay (Partido Nacional y principalmente Partido Colorado) lo que dificult seriamente la capacidad de la clase dominante para mantener el orden social por medio de esas formas polticas; b) el paulatino ascenso de una nueva forma poltica que abarcaba sectores obreros y trabajadores, sectores pequeo burgueses y facciones descontentas de la burguesa. El sentido estratgico sntesis de este bloque se condensaba en un frente anti-neoliberal y en trminos ideolgicos asuma fundamentalmente la forma progresista o socialdemcrata, sin desmedro de que sus sectores relativamente ms avanzados alcanzaran a diagramar una perspectiva neo-desarrollista. El punto de inflexin que reuni los dos procesos fue la crisis neoliberal del 2002 y la posterior eleccin nacional de 2004. El triunfo del FA y su ascenso al gobierno nacional fue la manifestacin visible de ese movimiento.

El carcter contradictorio de la llegada del FA al gobierno se mant uvo durante la gestin y su presencia en el mismo. Si por un lado la gestin del FA le impona ciertos lmites a la burguesa (consejos de salarios, mayor cumplimiento relativo de las leyes laborales, tiba reforma tributaria, uso de excedentes para la aplicacin de polticas sociales, etc.) y colocaba en el gobierno a un nuevo elenco burocrtico que no vena del rin de la burguesa y por tanto no responda a sta de forma incondicional; al mismo tiempo redundaba en una mayor estabilidad poltica va contencin de los nimos polticos ms combativos de los sectores populares y ampliaba la base social del bloque interesado en la estabilizacin del proceso de acumulacin capitalista. En la fase de crecimiento y renacimiento de vastos sectores de la economa uruguaya, se revitalizan las bases materiales para los consensos, tanto inter-burgueses, como entre sectores burgueses y pequeo burgueses, incluso con los sectores populares. Dicho en otras palabras, en la fase expansiva de la economa uruguaya de los ltimos 10 aos, la burguesa pudo permitirse convidar a los sectores pequeo burgueses y trabajadores de alta calificacin, a ser usuarios de segunda del gran festn del crecimiento y con esto la base social del orden se ensanchaba, abriendo las condiciones para la relegitimacin del capitalismo de mercado y la democracia liberal como ejes centrales del horizonte histrico posible.

Siguiendo esta lgica, las polticas sociales de combate a la miseria y la pobreza, por citar un fenmeno relevante de la gestin progresista, son al mismo tiempo una conquista y una necesidad para recuperar la humanidad de los sectores ms pobres, como un requisito del propio proceso de acumulacin capitalista que precisa reconstruir los enormes contingentes de superpoblacin relativa que haba generado el neoliberalismo para que puedan ser incorporados como fuerza de trabajo en el nuevo ciclo de acumulacin de capital, en otras palabras, restaurar el ejrcito industrial de reserva.

Visto desde la perspectiva de la manutencin del orden, la gestin del FA se percibe como lo que Gramsci llam Revolucin Pasiva, esto es, una revolucin desde arriba tendiente a restaurar la dominacin neutralizando otras salidas posibles de mayor radicalidad. El FA result en la salida de la burguesa para su crisis de hegemona. El crecimiento econmico sobre el cual descans su gestin gubernamental permiti el desarrollo de una democracia de cooptacin, reconstruyendo el bloque hegemnico, ahora amplificado tras la incorporacin de nuevos agentes.

La pequea burguesa, como gestora principal del gobierno progresista del FA, lo que hace es comandar el trnsito poltico por la frontera de lo tolerable para la burguesa. Pero como toda frontera es inestable y est amenazada por los propios sectores burgueses. De ah que los pequeos burgueses permanentemente extorsionen a los sectores trabajadoras con la necesidad de su defensa poltica ante la burguesa. Esto no es mera retrica, la amenaza es verdadera. Cuando las contradicciones se aceleran (por cambios en la coyuntura internacional, baja de los ritmos de acumulacin, etc), la pequea burguesa tiene dos opciones: o se asume definitivamente como gestora del proyecto del gran capital, lo que la obliga a distanciarse cada vez ms de los sectores populares, enemistndose con stos y perdindolos como base electoral y fuerza de choque (guardaspaldas polticos en el campo de la lucha de masas), o asume el enfrentamiento con los sectores burgueses, que en definitiva son su verdadera base social y que ante la desobediencia no dudarn en expulsarlos de la poltica gubernamental. Ante estos escenarios crticos, que pueden coincidir con la reversin de un ciclo econmico o el inicio de un proceso de achicamiento relativo de la plusvala global generada, la pequea burguesa no es capaz de sostenerse como tal, esto es, encarnando un proyecto orientado en torno al ideario socialdemcrata. Esto obedece, en ltima instancia, a que la pequea burguesa nunca tuvo ni tendr el poder, sino apenas la gestin, donde en una coyuntura particular de relativa bonanza, hace malabares para conciliar los intereses contrapuestos de las dos grandes clases. El destino inexorable de la expresin poltica pequeo burguesa es quedar entranpada en el fuego cruzado de la lucha de clases.

El Fa en el gobierno se consolida y se presenta como una forma poltica ms del orden burgus. Paradojalmente, lo que apareca como el punto alto de su historia con la conquista del gobierno nacional, es tambin la irrupcin de su propia crisis como pretendida alternativa histrica al servicio de las grandes mayoras del Uruguay. Luego de su triunfo electoral, el FA se posiciona claramente a contramano del rubo histrico de los cambios estructurales, y, en la medida que se consolida como expresin de la gestin pequeo burguesa de una fase especfica del Estado burgus, deber ser superado como forma poltica en el camino de los sectores populares haca la revolucin.

Rodrigo Alonso es estudiante de la carrera de Economa, Integracin y Desarrollo en la Universidade Federal da Integrao Latino-americana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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