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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2014

Uruguay
Desarrollo del subdesarrollo

Rodrigo Alonso
Zur


En los ltimos tiempos parece que hay una idea que nadie discute, que a todos cautiva y detrs de la cual habra ms de tres millones de aspiraciones: Uruguay debe y puede ser un pas desarrollado y primermundista.

Esa idea apareca entre lneas en aquel pasado slogan frenteamplista Un gobierno honrado, un pas de primera. Lo dijo en su condicin de ministro de economa lvaro Garca (Uruguay puede ser un pas desarrollado, y si nosotros no nos metemos esa idea en la cabeza no lo vamos a lograr)1. Sendic hijo, a su manera, nos sugiere lo mismo cuando le llama a su think tank Propuesta Uruguay 2030, quiz haciendo referencia al ao al que lleguemos plenamente a la sociedad del consumo de masas, ltimo estadio de las etapas del desarrollo del que hablaba Walt Whitman Rostow. El propio Jos Mujica tambin es optimista y nos dice por ejemlpo que Uruguay No ser un pas desarrollado sino desarrolla su interior2. Para la vieja derecha, hacer de nuestra patria un capitalismo completo, siempre fue su mayor aspiracin.

Son muchas las voces que nos auguran un futuro entre Suecia y Finlandia. Recorrer pacientemente, de forma ordenada y sin sobresaltos, el camino que an nos resta para ser un pas desarrollado, parece ser el gran desafo por delante que requiere el consenso de todos los uruguayos y la formulacin de polticas de Estado de largo plazo. Todos en un mismo barco, en la larga marcha haca la utopa de las clases dominantes perifricas: un capitalismo escandinavo. Qu burguesa no querra un capitalismo donde lo ms cercano a un conflicto social ocurre cuando tu perro hace caca en la vereda del vecino?

Norbert Lechner deca que crear un orden es una forma de crear continuidad. Siguiendo ese pensamiento podemos decir tambin que crear continuidad es una necesidad para la manutencin de un orden. En ese sentido, la idea de que vamos rumbo a ser un pas desarrollado funciona como un metarrelato. La perspectiva del desarrollo nos coloca por delante una utopa que permite montar un escenario de movimiento colectivo y de continuidad que organiza y le otorga sentido y unidad al cauce social en clave histrica. No se trata de un montaje premeditado, es ms bien la necesaria pica que construyen los sujetos dominantes detrs de su proyecto histrico. Es un recurso del discurso, una narrativa que se legitima con la presencia del rumbo a lo trascendente, en este caso, el alcance de una sociedad desarrollada, objeto ampliamente legitimado en la matriz de opinin global y local.

En el metarrelato del desarrollo no hay clases sociales en contradiccin, ni tampoco hay relaciones centro-perifera entre pases. Es posible resolver la cuestin social con polticas de estado sin tocar los intereses de las clases dominantes y se puede acabar con las relaciones de dependencia de los pases perifricos respecto a los pases centrales sin cuestionar el orden geopoltico ni afectar los intereses de stos ltimos.

As como todos podemos ser Steve Jobs, todas las naciones pueden ser Noruega. La pespectiva del desarrollo es a los pases lo que es a los individuos la idea de la movilidad social ascendente. La posibilidad est, el desafo es nuestro. De nosotros depende el triunfo, y ms importante an, de nosotros depende el fracaso tambin. No ascendimos socialmente porque no nos levantamos a las cinco de la maana a estudiar computacin o no tuvimos una actitud Cero Falta. Si an estamos en el subdesarrollo fue porque no hemos aseguramos el clima necesario para la inversin extranjera o no nos va bien en las pruebas PISA.

El papel que otrora cumplan conceptos como civilizacin, progreso o modernizacin, hoy lo cumple la idea de desarrollo y en menor grado la de crecimiento. La perspectiva del desarrollo oficia como fuerza disciplinadora en al medida que acaba operando como un legitimador del proyecto capitalista perifrico. La no menos abstracta y difusa nocin del manejo ordenado y responsable de la macroeconoma permite la mediacin entre el metarrelato y la poltica concreta. El terreno de lo posible en materia de poltica econmica est bien delimitado en nombre del manejo serio de la macroeconoma; y, en un nivel ms especfico, la inflacin opera como los signos vitales, las pulsaciones se aceleran cuando el IPC (ndice de Precios al Consumo) se acerca al umbral de la temible barrera de los dos dgitos.

No se trata de menospreciar la importancia del crecimiento, la macroeconoma o la inflacin, sino de visualizar cmo estos elementos, amparados en el metarrelato del desarrollo y oficiando como mediaciones, operan en el discurso dominante para el mantenimiento del orden poltico de clase en el Uruguay contemporneo.

Decir que la perspectiva del desarrollo, entendida sta como la promesa de que seremos un capitalismo desarrollado al estilo europeo o norteamericano, ms que una aspiracin seria no pasa de una suerte de trampa ideolgica, de ninguna manera debe interpretarse como una crtica al crecimiento o el desarrollo tecnolgico en s. Por el contrario, es preciso el desarrollo de las fuerzas productivas, incluso en mayor medida y bajo otra orientacin que lo que podra hacerlo nuestro precario capitalismo perifrico uruguayo. No estamos contraponiendo aqu la nocin de desarrollo a una especie de arcaismo ecolgico; no se trata de negar la modernidad sino de dar la disputa por su sentido.

Mas all de los humos de haberse credo durante un tiempo el mito de la Suiza de Amrica, cules son las bases histricas reales para pretender ser un capitalismo escandinavo? Del mismo modo que no todos los barrios de Montevideo pueden ser cmo Carrasco (de dnde seran las mucamas y los jardineros de estos nuevos Carrascos?), el capitalismo global tampoco tiene espacio para muchos ms EUAs.

Al margen de las limitaciones estructurales que tiene el capitalismo a nivel mundial para permitir a su periferia niveles de vida mnimamente aceptables, el propio relato local de la perspectiva del desarrollo comienza a hacer agua cuando las condiciones del proceso de acumulacin se enlentecen en Uruguay y en la regin. Cmo seguir conciliando un relato que nos convoca a alcanzar el fin de la historia convirtindonos en un capitalismo desarrollado con una realidad que ya comienza a mostrar en el horizonte las seales del ajuste econmico (reduccin de salarios y baja del gasto pblico)?

Al fin y al cabo no importan las bases reales de la utopa capitalista en la periferia, de hecho no existen. A los efectos de la manutencin del orden poltico lo importante es la consolidacin de un metarrelato que nos contagie la esperanza de estar rumbo a la tierra prometida del capitalismo primermundista. Mientras que en los hechos, el nico desarrollo que estamos realmente vivenciando, sea, como bien lo defini Andr Gunder Frank hace ya ms de cincuenta aos, el desarrollo del subdesarrollo.

Notas:

1 http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_79187_1.html

2 http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_232940_1.html

Fuente: http://www.zur.org.uy/content/desarrollo-del-subdesarrollo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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