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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2014

Padura, "El Hombre que amaba a los perros" y la razn del enemigo

Rodrigo Alonso
Rebelin


Mi odio nunca me permitir trabajar para construir la sociedad nueva. Pero es la mejor arma para destruir otra sociedad, y por eso los transform, a todos ustedes, mis hijos, en aquello que son: los hijos del odio. Con esas inverosmiles palabras, segn la novela histrica ficcionada de Leonardo Padura, El Hombre que Amaba a los Perros, Caridad Mercader del Ro se despeda de su hijo, Ramn Mercader, das antes de que ste pasara a la historia como el hombre que en 1940 mat a Len Trotsky con un golpe de picahielo de alpinista en la cabeza.

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El Hombre que Amaba a los Perros es de las ltimas y ms conocidas novelas de Leonardo Padura, escritor cubano en ascendente fama. El libro de ms de 350 pginas tiene como tema central el asesinato de Trotsky en 1940 a manos de Ramn Mercader, comunista espaol al servicio de los cuerpos de seguridad de la URSS.

Padura desarrolla su libro entrecruzando tres historias y personajes, la del propio Trotsky en sus aos de exiliado y perseguido, la de Ramn Mercader y sus pasos hasta convertirse en el asesino del ex-lder sovitico, y la de Ivn, un joven escritor cubano ubicado en los aos setenta, cuyo papel es oficiar como interlocutor de un Ramn Mercader ya viejo y relatar las dificultades de vivir en un Estado socialista.

El libro ha tenido un xito tremendo y se lo festeja y promueve desde espacios editoriales y medios periodsticos tanto de derecha, de izquierda como progresistas. En 2012 Padura gan el premio nacional de literatura cubana y no son pocos los que lo presentan como la renovacin de la literatura de la isla.

La derecha le ha puesto la alfombra roja a donde sea que va. Parte de la izquierda tampoco escatim elogios. Carta Maior, medio digital brasilero, le cede el lugar de un agudo intrprete de la historia. Para Pablo Stefanoni, en un artculo publicado en Brecha, el libro es sin duda un alegato contra el fanatismo [1] . La revista argentina Sudestada [2] se indign por algunas crticas dirigidas a Padura desde izquierdistas trasnochados y nos dice que el autor tiene el valor de decirnos lo que no queremos escuchar.

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Los hijos del odio.

La historia cuenta con varios comunistas: Ramn Mercader, Caridad Mercader (su madre), Kotov (agente sovitico que entrena a Ramn), frica de Las Heras (comunista espaola a la que Padura le inventa un romance con Mercader). Si bien todos son personajes reales, en el libro de Padura son caricaturas. Se los presenta como unas figuras resentidas, frustradas y tapadas de odio. Tienen la densidad y complejidad del ms simple de los personajes hollywoodenses. Se trata siempre de hombres fanatizados y enceguecidos por una causa que creyeron justa pero que luego se les revel una farsa. La representacin de los comunistas en la obra es una permanente reiteracin de una misma muletilla de manual de Guerra Fra.

Si el tratamiento que el autor hace de los personajes es poco feliz, el armado del encuadre histrico que subyace en la novela no es menos simplista. En el mundo reconstruido por Padura hay un principio y un fin, un eje central que todo lo puede y todo lo explica: Stalin.

La voluntad de Stalin es el motor de la historia. El lder sovitico es un ser omnisciente y omnipresente capaz de decidir y digitar todos los movimientos que ocurren, y es el entero responsable por todos los fenmenos que rodean la historia: desde la muerte de Trotsky, hasta la derrota de los republicanos en la guerra civil espaola y el ascenso del nazismo en Alemania. Todo el resto de los cuadros comunistas no son ms que un conjunto de obsecuentes ante los antojos del lder, quien no tiene ms motivaciones que una desmedida necesidad de poder mezclada con psicopatologas varias. En referencias a Stalin abundan expresiones como encarnacin del mal, esencia maligna, etc. El autor llega hasta el absurdo de atribuirle la muerte de 20 millones de soviticos; todo a travs del relato de los personajes, escudado en el carcter ficcionado de la obra.

En el libro de Padura la historia de los hombres deja de ser un proceso complejo donde la lucha de clases opera como determinacin fundamental para transformarse en la novela de las ocho: juego de intrigas, odios, resentimientos, el bien contra el mal y personajes principales cuya accin individual es la trama y el desenlace.

No se vaya a creer que en el relato de Padura la figura de Trotsky es mejor representada; se trata ms bien de un anciano derrotado a la espera de su muerte y que diariamente le agradece a Stalin un da ms de vida.

El Hombre que Amaba a los Perros no es un libro sobre nuestra historia; su tarea es ms bien la reconstruccin histrica a base de una moralina facilonga y deshistorizada que se disfraza de neutralidad humanista para acabar vehiculizando el relato del enemigo sobre lo que fue la Guerra Fra y el Socialismo Real. De ah su xito. Estamos ante la transformacin de la impresionante y brutal historia que envuelve la muerte de Trotsky en un cuento estilizado que bsicamente se encarga de continuar reforzando la matriz de opinin que la burguesa ha intentado construir para diseminar el sutil mensaje de Comunismo Nunca Ms. Es una vieja operacin (consciente o inconsciente, da lo mismo): recrear la historia desde un resumen liberal para demarcar el horizonte de lo deseable y lo posible. Algo as como lo que se har por estos das con los 25 aos de la cada del Muro de Berln.

A no confundirse, no hay en el libro de Padura una crtica (autocrtica?) emancipadora o libertaria de ningn tipo. Solo la derecha y una izquierda profundamente extraviada pueden andar por ah festejando semejante panfleto anticomunista.

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Perdn por la utopa.

La novela de Padura en s no debera ser una preocupacin mayor, la burguesa permanentemente contrabandea su racionalidad por medio de la ficcin (Hollywood quiz sea la mayor expresin de eso). Lo preocupante es que venga un escritor con chapa de humanista, nos cuente nuestra historia a partir de la narrativa del enemigo y nosotros lo festejemos, editemos y llenamos la red de crticas favorables.

Hasta qu punto hemos interiorizado el relato burgus sobre lo que fue el Socialismo Real que ya ni lo reconocemos y hasta llegamos a asumirlo como propio?

En vez de sumarnos al coro de autocrticos y arrepentidos para lavarnos las manos en las aguas del consenso liberal del fin de la historia, sera ms til hacer un balance serio de lo que fue la experiencia socialista del siglo XX, sin caer en la demonizacin liberal o en la mera glorificacin emocionada y nostlgica. Tenemos que ajustar cuentas con nuestra historia, recuperar el debate sobre la URSS y las otras experiencias socialistas, pero no desde la razn del enemigo ni desde las lecturas que nos presentan la historia como un cmulo de intrigas, patologas sicticas individuales y resentimientos colectivos.

La enorme derrota que la burguesa le propin a la clase obrera a nivel global en el ltimo cuarto del siglo XX todava se padece. Es lgico que por algunos aos prevalezca el relato del vencedor, ya sea bajo su forma puramente liberal o en su variante posmoderna. Al igual que en Macondo aqu ha llovido demasiado, nuestros sentidos haban sido colmados por la lluvia. Y en la maana del lunes los haba rebasado.


Notas

[1] http://www.rebelion.org/noticias/2013/5/168568.pdf

[2] http://www.revistasudestada.com.ar/article.php3?id_article=1242


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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