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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2015

Entrevista al poeta Vktor Gmez
Para seguir bailando

Arturo Borra
Rebelin


En Bailas (nueve aproximaciones al cuerpo), del poeta espaol Vktor Gmez -de reciente aparicin en Ejemplar nico-, uno no puede dejar de leer un trabajo de sustraccin potica, algo que falta, que no aparece, como si en el propio cuerpo del texto fuera necesario batallar con lo no-dicho y puede que tambin con lo indecible que hay en todo cuerpo. Por usar una metfora, en esta impresin de lectura es como si el lenguaje hubiera entrado en huelga y el agujero fuera ms real que la palabra o, mejor dicho, como si al final, la palabra misma se hubiera tornado un agujero que reenva a lo real no desde la certeza sino desde la interrogacin. En vez de la evidencia del cuerpo, nos topamos con el cuerpo como enigma, al punto que podramos retomar lo que alguna vez plante el poeta argentino Hctor Viel Temperley: Voy hacia lo que menos conoc en mi vida: voy hacia mi cuerpo. Y aqu, en efecto, el cuerpo es esa dimensin desconocida del sujeto que no cesa de ser la puerta de acceso a la experiencia, una puerta en la que tambin aparece el placer y el sufrimiento. En su estructura elptica, las preguntas se acumulan. A modo introductorio, quisiera retener solamente nueve de ellas, en un juego conversacional que podra complementarse mediante la lectura del poemario.

Vktor Gmez: -Antes de responder a la primera pregunta, quisiera incidir en la gnesis de Bailas?, segundo libro de encargo. El primer encargo, indirecta e inexactamente solicitado por Enrique Cabezn fue Incompleto, escrito en apenas 17 das, tan fragmentario y elptico como este escrito y al que aad una coda titulada Perfeccione lo intil a lo intil, al igual que en Bailas? donde la coda se llama P(l)us. Las referencias automticas en mi escritura intuitiva y de tanteo, desde las palabras centrales Incompleto o intil hasta ese Bailas? que como bien acertara a decir un poeta cordobs El que no sabe caminar, baila y el remate en plus o su deriva en pus valieron en ambas plaquettes, formatos o dispositivos menores, para testimoniar la precariedad desde la que se proyecta una poesa de la orfandad y la fragilidad, de la incompletud y la inutilidad. Cuando en mayo de 2014 aceptara preparar un cuaderno para la coleccin Potica y peatonal de Gabo Vials, lo que tena en mente era recoger unos pocos poemas ya publicados junto a dos o tres inditos, a modo de seleccin de textos que perfilaran mi trocha, mi no camino abierto desde 2005 hasta 2015. Fue inmediato el ttulo, no pensado, sino telegrafiado como por un relmpago: Bailas?. Intu en ese Bailas? dos asuntos prioritarios en mi inters lector. El cuerpo. La escritura. Fue en agosto, cuando en el entresueo despus de comer, que un segundo relmpago ilumin dos escasos segundos mi relajada cabeza y como una frase musical uniera a Bailas? el Le dijo la soga al ahorcado. Lo que luego ocurri hasta la entrega en enero del manuscrito final lo explico desde las preguntas que me formulars. Slo advertir, en rigor, que la falta y la fragmentacin de este baile son propiamente mi manera de estar en el mundo, de dialogar o moverme en l, de asumir desde la poesa y el pensar crtico una cierta soledad, edad al sol, cegada, que obliga a ir a tientas, con suma prudencia en las casi afirmaciones, en las preguntas, en los retos o restos de esperanza o amor que defiendo o comparto.

Por qu nueve aproximaciones al cuerpo en una reunin de 33 poemas? Y sobre todo, cules seran esas nueve claves de lectura del cuerpo, independientemente que se planteen nueve secciones y un plus (que es tambin herida que supura)?

VG: -El asunto de los nmeros no es casual, evidentemente. Se fue constituyendo en la progresin del trabajo de unir fragmentos a su imn. Cuando comenc a revisar textos escritos y publicados en libros, buscaba el hilo conductor del tropos que da unidad a este bailar, el cuerpo. Y descubr que en toda mi escritura, de manera simultnea y progresiva las sensaciones concretadas desde la experiencia corprea, fisiolgica, bioqumica o psquica alternaban con ideas reformuladas desde mis lecturas de libros para m sustantivos, en tanto que haba establecido dilogos con ellos, es decir, relectura gozosa y problemtica. A los siete libros publicados entre 2010 y 2014 (Hurfanos an, Los Barrios invisibles, Detrs de la casa en ruinas, Incompleto, Diciembre, Trazas del calgrafo zurdo y Pobreza) sum poemas escritos ex profeso para publicaciones en revistas as como textos dedicados a amigos y los inditos, sin ms. Y una novena seccin, nueva, empezada en mayo de 2014, la que da ttulo al conjunto, Bailas? Le dijo la soga al ahorcado donde inclua textos que exploran el deseo, la insatisfaccin, la voluntad y la insurreccin, el fracaso y la resistencia a desaparecer tras haber desaparecido (el cuerpo). Este noveno bloque incluye un poema que es decisivo, que concluye con Hoy no necesitamos ms realismo: queremos Magia. Surgi de una conversacin larga por chat con Pedro Montealegre, creo que de febrero de 2014, en la que el poeta chileno me animaba a escribir sin pudor, a vivir sin vergenza, a ser lo ms fiel, leal y libre que pudiera. A ser autntico, a riesgo de ser incomprendido o rechazado. A no mentir, porque la poesa no admite a los cobardes ni a los mentirosos. Esto, llevado a una actitud vital, y de escritura tambin, pasa por darle al cuerpo una autonoma y autoridad, frente al despotismo del logos, de la razn instrumental, que vira 180 para encaminar por otro no-lugar la existencia, la amistad o el amor, la escritura creativa, las lecturas electivas, el desaprendizaje esencial para alcanzar una mayor ligereza y poder volar. Un volar de un cuerpo sin alas. Llegados aqu, hablamos del 3 de enero de 2015, ya daba por agotadas mis fuerzas en lo que estaba tomando personalidad propia, este Bailas? Pero se precipit la muerte repentina de Pedro Montealegre. Nos lleg la noticia como un mazazo el 11 de enero, noche de domingo en la que deambul durante casi tres horas por una ciudad despoblada, fra, de luces plidas, y en la que de una manera extraa so despierto, sent fuertemente, corporalmente, la presencia de la ausencia, que dira Darwix, as como pulsiones que no tienen traduccin y que apenas pude, insuficientemente, transcribir en P(l)us. Las 9 secciones cien la incompletud que el propio nmero evoca, as como la falta para el redondeo al 10. Ese uno que no est estando, fantasmtico, es parte del cuerpo inconcebible pero irrenunciable, y que llamaramos ese otro que tambin me constituye. El ajustar a 33 textos, por otro lado hace referencia a la edad de Cristo. Creo que toda escritura potica participa de alguna manera de lo mstico, no de lo religioso, de lo espiritual concebido como esa parte de lo fsico que la fsica no alcanza a describir, comprender, tan siquiera a veces a percibir y que une la parte con el todo y ese todo con el vaco, y el vaco con el orden y el orden con el caos y el caos con la parte. El 33 digamos que para m evidencia una misteriosa perfeccin que sobrepasa a la inteligencia humana y cuya experiencia ha aportado a personas de todas las culturas y pocas una muy elevada, altsima plenitud de consciencia y conciencia, de logro vital, del que slo intuyo parpadeos a travs de la poesa o la lectura (en un sentido amplio) de sus vidas. Quiz los msticos, tan perseguidos por el poder de su poca, tan subversivos e insurrectos, tan inetiquetables, sean los maestros involuntarios a los que remite mi poesa. Y ojo, que msticos y ateos (eludiendo a los cnicos) comparten muchas cosas. Esto lo digo hoy, sin haber sido muy consciente estos aos de esa deuda. Dicho con un lenguaje otro, hay personas cuya vida ha sido especialmente iluminadora, admirable, pues su manera de estar en el mundo ha sido un manantial de compasin, libertad, generosidad, sensibilidad, audacia, humildad, coraje. A los que sus conciudadanos otorgaron la autoridad al reconocerles como buenos para el pueblo. Se me ocurre decir Ellacura, Bety Cario, Vicente Ferrer, Rigoberta Menchu, Teresa de Calcuta, Vicente de Paul, Edith Stein. Si la poesa que escribo, tan torpemente, aspira a algo, es a visibilizar esas buenas prcticas, esa manera de estar en el mundo, de priorizar, atender, cuidar, la vida, las vidas. Creo que hay otras formas de vivir y convivir que no procuren dao, abusos, tortura, asesinato. Unas formas de vida menos patolgicas. La Salud de los vnculos suma 33. Sus trochas, vayas por donde vayas, suman nueve.

En muchos poemas, aparece la repeticin de enunciados negativos: () antes no sombra los peces ardidos no mueren, no moneda y los ejemplos podran multiplicarse... A qu se debe esa apelacin constante al negativo, a esa extraa afirmacin invertida, que introduce el no ser a cada paso de la escritura?

VG: − Viene quiz a un deseo de desaprender, y por supuesto de despresentarse y desprenderse de lo que fue mi formacin infantil, juvenil y de adulto en una sociedad basada en dogmas y aseveraciones duras, de ndole patriarcal, desptica, capitalista, donde el poder sobre los otros, las categorizaciones desigualizadoras, los prejuicios y dems haban formado una visin del mundo, el presente y lo humano terriblemente negativa. La negacin de esa negacin de lo humano, el negar las imposturas, la farsa que llaman realidad y es slo escenario para un manicomio donde los dementes son autoridad y el resto somos vctimas de sus irresponsables maquinaciones a veces la formulacin negativa me sirve para decir esto y lo contrario frente a lo dicotmico de muchos discursos, lo simultneo de muchas experiencias, y es tambin ah donde esos no juegan como una bisagra sobre el no ser entiendo a ms una parte de m o de otro que es desconocida, imprevisible. Y que tambin opera, no siempre conscientemente, en las relaciones inter personales, o en la construccin que hacemos de la realidad.

Tambin aqu aparecen algunos extranjerismos (sleepers, while, pice), como si la lengua materna no bastara nunca qu aportan esos otros trminos en una escritura ya de por s dislocada, extraada de la lengua en la que se escribe?

VG: − Desde nio me sent diferente, discordante, al mbito social de la escuela o la calle. Un hurfano. Un exiliado. Un extranjero. Adems de eso, mis procesos de escritura quisieran ser interdisciplinarios, interculturales. Amo la mezcla, el mestizaje. En este documento en concreto, Sleepers es una deuda con la fotgrafa Gema Polanco, por ejemplo. Y los otros extranjerismos son a su vez deudas con otros autores o artistas. Hay tambin una fascinacin por el sonido de voces extranjeras, una atraccin auditiva, casi musical. Y en ocasiones, esa atraccin sonora, no tiene tan siquiera un significado explicito, es desnudo significante. En el caso de pice en forme de Habanera la deuda es directamente con la msica, el lenguaje extranjero y universal por excelencia. No aspira la poesa a ser msica, aunque sea msica de sentido? Ya en Pobreza, donde ms fuerte se hace presente esa pluralidad de lenguas, hay una presencia de voces no mas, que dicen de m desde su desubicacin, su tensin con el poder, no visin otra de las cosas, experiencias, prioridades. Ac contino, incluso con un trabajo de elipsis, contencin, silencios, que estn en el umbral del lenguaje de los muertos, o mejor dicho, de los ausentes.

En cualquier caso, la pregunta por el cuerpo insiste a la vez que aparece algo que lo rebasa: () danzis an sin cuerpo eso es hu-manamente e x i s t i r. Puesto que parece haber una negativa al clsico dualismo entre cuerpo y alma o cuerpo y espritu, cmo podramos nombrar esa instancia, esa otra dimensin existencial del sujeto, que permitira esta danza sin cuerpo an y que, sin embargo, eludira esa visin dualista?

VG: − Es paradjico el existir. Y el bailar es propiamente, existir. Pero no hay tanto un sentido cerrado o unidireccional como varios ngulos de observacin y cuestionamiento. Por un lado, el bailar de la presencia y figura. Por otro el bailar fantasmtico que desde el deseo proyectamos en lo ertico, y que lleva a ese inalcanzable otro. Y en tercer lugar un bailar del recuerdo, que trae de nuevo lo que fue, lo re-vive, lo problematiza. Estas tres maneras de concebir lo danzante se pueden dar por separado o simultneamente. No es lo dual, sino la superposicin, lo que me perturba y a la vez se me confirma entre la vigilia y el sueo, entre el deseo y la realidad cernudiana, entre lo imposible necesario y los posibles innecesarios, entre el fracaso y el goce, entre las servidumbres voluntarias y la emancipacin. Creo que todo es cuerpo, tanto lo que en un momento se llam mente, corazn, alma, o reduccionistamente cuerpo. Yo experimento el cuerpo como un todo complejo y en gran medida desconocido. Digo: menos palabras: cuerpea! porque estoy ahora mismo en la conviccin de que cuerpeo, luego existo. Creo que un cuerpo es yo ms no-yo, por lo que vuelvo a esa mstica autnoma de las religiones y sus dogmticas rigideces que permite a ciertas personas ver, sentir, entender esa gran densidad y profundidad que llamaramos mundo y que abarca todo lo que al ser que baila le rodea, constituye. De lo micro a lo macro. De Arriba hasta abajo. Del afuera al adentro. No ser el cuerpo ese entre que conecta materia visible con materia invisible, presencia y ausencia, lo decible y lo indecible? Parece ser que la fsica cuntica y la mstica se rozan en una frontera: el ser humano: su cuerpo.

No slo aqu se plantea una crtica al facilismo de los predicadores y banqueros y una clara resistencia a cederles la flor del lenguaje... tambin hay una referencia al nosotros, a una responsabilidad para no ceder en ese terreno. Incluso hay una imprecacin ante esa cesin: el peso del azufre caer sobre cada uno de nosotros abrasar uno a uno centmetro a centmetro. Significa esto que somos responsables del uso que ellos hacen del lenguaje, de la tala que practican a diario? En qu sentido podramos serlo siendo que no controlamos esas prcticas de comunicacin?

VG: − Pudiera ser que la docilidad y cobarda a la que nos lleva la cultura del individualismo desconectado corporalmente se traduzca en prcticas artsticas, literarias, ms banales, insustanciales, debilitadas y acomodadas a la mansedumbre de lo estabulario, de lo rendido al poder, llegando a reforzar las lgicas del amo, llegando a negar lo que incluso a veces parecen querer articular, como grandes ideales, xito, progreso, justicia, fuerza, riqueza, orden como no existe la neutralidad, y toda accin dirigida a un otro es un acto poltico, desde mi relacin ntima con mi cuerpo, con el cuerpo del amante, los padres y sus cuerpos en degeneracin o los hijos en crecimiento y formacin, hasta cmo articulo mi cuerpo en su imagen social, o como reflejo los iconos modernos, la idea de belleza o fuerza fsica, la idea de cuerpo joven o sano, las disciplinas a las que sometemos el cuerpo en obediencia a un sistema castrense, etc., ese cuerpear que expone mi escritura es marginal, quiero decir, se mueve en el margen de una escritura centrada en el orden, belleza, seduccin o poder que la cultura hegemnica propicia y defiende como lo mejor. Aqu se me antoja lo mejor enemigo de lo ptimo. Lo ptimo es obsceno, literalmente. Llevado a lenguaje, hay que desordenar. No admitir el orden catastrfico, buscar modos otros de escritura que permitan al lector salir de la pantallizacin de la vida, la normalizacin de los modos de produccin y existencia, la neutralizacin de la mirada, la negacin del tacto y contacto corporal. Como bien apuntas, el lenguaje es el modo ms poderoso de controlar y dirigir el pensamiento humano. Pensamos desde estructuras gramaticales, y sintaxis pre-fijadas, que conllevan no tanto sentir, como un pre-sentir lo ya pre-dispuesto, pre-asumido. Las gramticas creativas, que se liberan de las frreas normas de un lenguaje basado en la espada y el escndalo tienen alguna posibilidad de praxis emancipatorias y no sumisas al sistema vertical en el que nos movemos. Se puede replicar estticamente los discursos de los strapas para acabar con la corrupcin, cobarda y despotismo vigentes? Lo fcil posibilitar lo justo, lo amado? La poesa tiene algo que decir, pero a costa de no venderse. La poesa no debera ser un venderse sino un desvendarse. Un ir al cuerpo a cuerpo, en desnudez, no en disfraz.

Convirtiendo el texto en una danza de significantes uno podra preguntarse: quines son los invitados, con qu lectores puede y quiere este texto bailar?

VG: − Quiz en las respuestas anteriores se anticipan claves al respecto. Me resulta ms inmediato suponer quines no querrn bailar. Lo rgido. Lo fro. Lo egocntrico. Y quienes consciente o inconscientemente estn en esas coordenadas. S de alguien que propicio en gran medida este bailar. Y que en mi soar sigue bailando. Se llama Pedro. Pero hay miles de Pedro en la historia. Cada cual ha conocido alguno. Sentarse, silla, que es lo que nos une al dispositivo tecnolgico, es estar sedado. Bailar es lo contrario. Pedro, que pas los ltimos aos de su vida sentado por fuerza de una grave enfermedad me ense que hay que bailar. An a costa de despedirse del cuerpo. l ahora sigue bailando. Y lo hace para que los que escribimos sentados nos levantemos, y bailemos. Bailar: moverse con libertad, con autonoma, expresando bellamente con el cuerpo los lmites y grandezas, el dao o el goce. En realidad, lo que me movi a bailar vino desde fuera, desde los otros. As que yo he sido, esa es la verdad, simplemente alguien que ha seguido una msica y una invitacin. Invitacin que es atravesada por la vidamuerte, por la pobreza (moral, intelectual, corporal) y por una sensacin de orfandad propia y colectiva, retenida en miedos y normas en los orfelinatos de la sociedad actual, donde la poltica que ejercen los Grandes Agentes Sociales procuran nuestra sedacin o inmovilidad ante sus abusos, excesos, demencias. Bailas? Ah alguien me vino a decir.

Hoy no necesitamos ms realismo: queremos Magia dice atinadamente uno de los poemas, yendo ms all de la constatacin de lo cortante, del dao y las cuentas. Qu vnculo se plantea entre esta demanda de magia y un cierto erotismo (la fsica del deseo) que se respira en algunos de los poemas?

VG: − En mi relectura de ese poema, ya coment que es piedra angular del libro, el vnculo entre Magia y erotismo es la formulacin del potencial que tiene un cuerpo de liberarse de lo que lo oprime, inmoviliza, tortura. El erotismo deviene de nuestra condicin de animal sexuado y consciente de s mismo y de los otros. Y nuestra manera de vincularnos, de someter o rendirnos, es sexuada, es ertica, sin duda. Hay erticas de la derrota, de la posesin, del deseo, ya sea sublimado o alcanzable. Y hay una ertica amorosa. Esta ltima, compleja y atribulada, pues se da desde la mezcla de las anteriores, entiendo es la manera que tiene un cuerpo de orientarse a su plenitud. Est en constante tensin, lucha, fuga o alcance. Dijo Lacan que la sexualidad perfora la verdad. Ah lo dejo. Es un dilema, el gran reto, la gestin del deseo, que ha de superar miedos y tambin administrar energas. No nos la jugamos todo a una carta cuando algo que deseamos ardientemente nos lleva a tomar decisiones bajo cualquier otra perspectiva inasumibles? Hay una suerte de simpata o compasin que lleva a un erotismo blanco, que enlaza con lo mstico. Pero lo mstico tiene en la relacin sexual de amantes fogosos su ms reconocido smil. Por qu ser? por qu ser que la unin gozosa de dos cuerpos quiere ser la imagen de la plenitud del ser humano en relacin a lo indecible y ms vitalmente anhelado?

Casi al final, reaparece otra vez la necesidad de traer a los otros a la escena, a ciertos otros, bajo la forma no de la dedicatoria sino de la asociacin, incluso como reconocimiento de una deuda simblica. Por qu este nfasis persistente, habida cuenta adems que todos siempre ya estamos endeudados, que no hay sujeto sin deuda con el Otro, probablemente imposible de saldar?

VG: − As lo vivo yo. No podra dejar de ser yo si omitiera las incesantes deudas de gratitud que tengo con personas que me sostienen en este desequilibrio e incertidumbre, en esta orfandad de la existencia. Amar es la canalizacin de un erotismo en la duracin. Un imposible necesario. Una incompletud re-elaborando eso tan difuminado e insuficiente que llamaramos un yo y que en mi pobre existencia slo se sostiene como un nos-otros que empez con un cuerpo ausente, el de la madre biolgica, que a los dos aos fue insuperablemente acogido por dos cuerpos emanadores de la Altsima Afectividad, mis padres Lorenzo y Amparo, y que posteriormente mi crculo ntimo de amigos y familia ha ido reformulndome, hasta llegar a Jana y los hijos en comn, y de pocos aos para esta parte en amigos de madurez con los que he restablecido una amistad genuina e ingenua, que se afirma como el ms preciado tesoro. Esto formula un modelo de entender los vnculos y las relaciones sociales. Indispensable vivir desde la salud de los vnculos electivos para proyectar modelos polticos de redistribucin de bienes y servicios en los que no entre la lgica del egocentrismo, del yo-ello, sino del yo-t que comentaba Martin Buber. Vivo en deuda con los vivos y los muertos. Yo en gran medida soy la suma de sus atenciones y mi escritura es desde esa precaria y amorosa consciencia.

Por otro lado es difcil valorar cmo me constituyen esos otros con los que no tengo afinidad o paridad, pero con los que interacto o convivo. Ellos tambin son en mi poesa, presencias dialogantes. Muchas veces, un extrao, incluso un molesto otro, me ha dado lecciones impagables de vida. Los ajusticiados, los encarcelados, los hurfanos, los viudos, los disminuidos fsicos, los encerrados en manicomios, los drogadictos, los deficientes mentales, los torturados o maltratados, los esclavizados, los excluidos, los sin techo, los aptridas, los viejos enajenados, los enfermos incurables, los prostituidos (ah podramos incluirnos muchos, verdad?) no son maestros irrebatibles de lo que es la existencia humana?

Finalmente, la referencia al plus es tambin pus, infeccin, dolor que supura en la piel, un dolor que es nombrado en la escritura y que aparece indisociable a ella, incluso si -como el cuerpo- va hacia la msica. La pregunta entonces es sobre la relacin entre el cuerpo y la escritura, entre la piel y el lenguaje

VG: − Deca el poeta cordobs Vicente Nez dos cosas interesante sobre la enfermedad: La enfermedad es un lenguaje, no un estado y los que estn sanos slo trabajan. Es desde la enfermedad, consciencia de los lmites, desde donde una escritura se vuelve creativa, rebelde, solidaria, poltica, apasionada, generosa, insurrecta, crtica. Yo entend que a Bailas? Le faltaba un plus, un algo la precipitada muerte del gran poeta Pedro Montealegre vino a proponer no la completud, sino la suturacin de una herida que se vuelve a abrir cada vez que muere un ser querido, es decir, que su cuerpo desaparece de nuestro tacto, contacto. Lo que corre o baila en lo indecible, ese pus zigzagueante, es un forma y fondo, mi tentativa de escritura ms all de la vida y ms ac de la muerte. Un vnculo amoroso, con los que ya no estn y con los que estando, algn da perder. Qu es importante en el aqu y ahora de una vida? Cmo exponerlo o para qu? Hay consuelo en la prdida? Cmo defender la alegra y la esperanza ante el sufrimiento y desaparicin de tantos Pedro, de tantos Lorenzo, Amparo, de tantos Vicente, Teresa, de tanto extranjero, extrao, vecino o preso, por tanto suicidado por la sociedad? No lo s expresar de otro modo que con la msica rota, imperfecta, de mi escritura. Si algo hay que decir al respecto, quiz est ah

Y para seguir jugando: agrego un plus yo tambin, y en ese plus aparecen las pinturas de Gabriel, porque cmo olvidar que aqu se traza tambin un puente? Ah entonces preguntara: qu le aporta al texto lingstico el texto icnico (el icono-texto) o ms precisamente, la imagen pictrica? A la inversa, qu le aportan a estas pinturas los poemas de Bailas?

VG: − Por un lado est la finitud del cuerpo, su realidad efmera, que en la obra plstica realizada de manera nica sobre cada camiseta, provoca una suerte de complicidad entre la pintura y el cuerpo. Ambos desaparecern. Aceptamos los lmites? Y me resulta muy visceral y positiva la experiencia de ver dialogar palabra e imagen, con total autonoma una de otra, con disenso y complicidad, con afinidad y distancia, sin posibilidad de traduccin. Un poeta hace msica con palabras y un pintor la hace con imgenes. Ut pictura poiesis denota cmo desde la antigedad lo visual y lo textual se encontraban en una frontera que separaba y una dos vecindades. Esa frontera no ser el cuerpo? Ese cuerpo no se expresa simultneamente con imgenes y palabras? Y esas imgenes, a su vez, no superan los lmites del poema, llevndonos a otro lugar? Tambin puede un poema ayudarnos a salir del marco del lienzo obra plstica. Se complementan sin resultar un todo, slo fragmentos a su imn, cuando el imn es lo real, lo realmente suficiente, lo bailable en la oscuridad. Es gozoso bailar. Y leer. En la cultura popular nos llega (pervive) lo sustantivo: el arte. Y es de todos. No tiene dueo. Ni fijeza, va cambiando y adaptndose. Lo hace porque lo que el ser humano ms valora es la libertad y la justicia (con pan y abrigo). Cuando ni cuerpo ni pintura ni libro (fsico) existan, quedar una huella, o no, una vibracin, unos movimientos tal vez? lo bailable del t con el t Bailas?

Blog del autor: http://arturoborra.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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