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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2015

La encrucijada latinoamericana

Rodrigo Alonso
Semanario Brecha


La evolucin de las formaciones econmicas latinoamericanas siempre ha estado en estrecha relacin con los avatares de la economa mundial. Los ciclos de auge se asocian al incremento de los precios de las materias primas y la llegada de flujos de capital. Mientras que lo primero depende de la demanda de las economas industriales, lo segundo se relaciona con los niveles de la tasa de inters en estas economas. Bajas tasas de inters en las potencias promueven el flujo de capitales a las economas perifricas y viceversa. En fases de altos precios de las commodities y dinero barato, nuestros Estados consiguen que se valorice una mayor porcin del capital mundial en nuestros territorios y la economa florece: crece el PIB, la poblacin obrera sobrante se reduce y en el frente externo se aleja temporalmente (se posterga) el problema de la restriccin externa (falta relativa de divisas). En tales escenarios se comienza a hablar de los logros de la poltica econmica, y ciertamente los habr, pero ms importante que esto ser la propia dinmica de la acumulacin capitalista a nivel global y su impacto en los ciclos por los que transitamos.

Cuando las condiciones sealadas se revierten ocurre lo contrario. El crecimiento disminuye y la baja en el valor de las exportaciones y una menor llegada de capitales comienzan a presionar La balanza de pagos. En otras palabras, la regin comienza a experimentar una disminucin relativa como espacio de valorizacin del capital a nivel mundial y esto tiende a manifestarse en las cuentas externas. Inicialmente los gobiernos podrn recurrir al uso de sus reservas internacionales y/o al endeudamiento externo. Cuando estos mecanismos de diferimiento del problema ya no basten entonces la presin ser a la devaluacin de la moneda, lo que, sin mediar otras transformaciones claves, se acabar traduciendo en un proceso inflacionario empobreciendo los sectores populares.

El proceso que se abre luego de las sucesivas crisis neoliberales de fines del siglo pasado fue un claro ejemplo de ciclo de auge. Todo indica que hace algunos aos estamos arribando lentamente al fin del ciclo. Los precios de las materias primas ya comenzaron a descender y la poltica monetaria expansiva de los pases centrales (que mantiene la tasa de inters baja) comenzar a revertirse.

Una vez revertido el ciclo, lo que traer de la mano la disminucin de la porcin del valor mundial que es valorizado en Amrica Latina o que sta se apropia por va de la captacin de renta de la tierra, el ajuste ser inevitable. Lo que est y estar crecientemente en juego es sobre quin se aplica.

Si se apuesta al libre juego del mercado dejando flotar las monedas locales, tal como recomienda en su ltimo informe el FMI [1], entonces se procesar una presin inflacionaria que ser combatida con polticas monetarias y fiscales contractivas y que en los hechos acabar desplazando del acceso a bienes de los sectores con menor poder adquisitivo, caer la produccin y se incrementar el desempleo y la pobreza. Por medio de la devaluacin, el ajuste se procesa bsicamente por la diminucin de las importaciones que se destinan al flujo de consumo de los sectores populares (ya sea bienes finales o intermedios), lo que disminuye considerablemente la magnitud de mercancas que en esa economa reproducen la vida de stos sectores, es decir, disminuye el salario real. Si esto no se acompaa de un menor gasto pblico y polticas contractivas de la demanda interna agregada, ser la inflacin la que haga su parte dejando fuera del mercado a los sectores de menores ingresos. El ajuste monetario (devaluacin, contraccin de demanda interna, inflacin) ajusta por rango de ingresos y viene a ratificar el lugar que ya no tiene en el mercado un segmento importante de la poblacin.

Instrumentos como el control de precios y de cambios podrn ayudar en un primer momento, pero luego, si no se acompaan de otras medidas, siendo an nuestras economas de carcter privado y mercantil, los controles darn lugar a la escasez, la especulacin y los mercados paralelos.

La nica manera de evitar la aplicacin del ajuste clsico o la caotizacin econmica, es mediante el desarrollo de un nuevo ciclo de reformas que al mismo tiempo que ataquen frontalmente la desigualdad escandalosa que hay en nuestra regin, permita la recuperacin de soberana del Estado y de los trabajadores sobre las reas estratgicas de la economa y el producto social que resulta del trabajo comn. Esto implica afectar seriamente los intereses del 10% de la poblacin latinoamericana que controla casi el 40% del ingreso segn datos de la CEPAL, y de la porcin del capital internacional que se valoriza con dividendos e intereses que nuestras economas transfieren. Concretamente, este nuevo ciclo de reformas debe tener un frente tributario orientado a la disminucin de la desigualdad y a la recuperacin por parte del Estado de parte del excedente econmico hoy en manos privadas. Al mismo tiempo, deber orientarse a la recuperacin de la soberana de la poltica econmica sobre reas claves como la banca y el comercio exterior.

La encrucijada parece ser entre una nueva serie de ajustes de tipo neoliberal o un nuevo ciclo de reformas que permita consolidar los logros y continuar avanzando en materia de soberana econmica e inclusin social. Cuanto mayor sea la prdida de espacio econmico de la regin en el proceso de valorizacin mundial, mayor ser la acentuacin de la encrucijada planteada.

En este escenario, lo mejor que le puede pasar a las derechas latinoamericanas es que los gobiernos progresistas y populares privilegien el pacto con las elites regionales y sean ellos quienes apliquen el ajuste regresivo que nuestros capitalismos requieren toda vez que la dinmica de la acumulacin capitalista global nos desplaza como espacio de valorizacin.

Nota:

1. FMI. Las Amricas. El norte se recupera, el sur an espera. 2015. (disponible en www.imf.org)

Rodrigo Alonso es economista

Fuente: http://brecha.com.uy/la-encrucijada-latinoamericana/



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