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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2005

El proyecto milenio o la globalizacin capitalista compasiva

G. Bster
Rebelin


En enero del 2005, Jeffrey Sachs present el Informe del Proyecto Milenio [i] al Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan. El informe, que pretende ser un plan prctico para alcanzar los Objetivos del Milenio, fue encomendado a un grupo multidisciplinario de 250 especialistas, divididos en diez equipos, bajo la direccin de Sachs. Debe de servir para orientar los debates de los jefes de estado y de gobierno en la Cumbre del Milenio de septiembre del 2005 y como base de sus decisiones sobre poltica de cooperacin para el desarrollo a nivel global.

Su importancia es, por lo tanto, indiscutible. Ms cuando pretende convertirse, con el respaldo de Naciones Unidas, en el nuevo paradigma de las polticas de cooperacin para el desarrollo, sustituyendo al Consenso de Washington. Un nuevo paradigma que podramos denominar Consenso de Monterrey + Informe del Milenio. Las palabras iniciales del informe no pueden ser ms prometedoras: El prximo decenio nos brinda la oportunidad de reducir en un 50% la pobreza en el mundo. Miles de millones ms de personas podrn aprovechar los beneficios de la economa mundial. Pueden salvarse decenas de millones de vidas. Las soluciones prcticas existen. El marco poltico esta establecido. Y, por primera vez el costo es verdaderamente asequible. Sean cuales fueran los motivos que puedan impulsar a cada uno a resolver la crisis que plantea la pobreza extrema derechos humanos, valores religiosos, seguridad, prudencia fiscal, ideologa-, las soluciones son las mismas. Lo nico que se precisa es pasar a la accin.

En realidad, los objetivos del Milenio fueron adoptados en la Cumbre del Milenio del 2000 con cierto escepticismo. Un escepticismo que el Informe reconoce ha vuelto a encontrar y que es uno de los obstculos que pretende superar. Pero ese escepticismo es quizs el resultado de la experiencia prctica del fracaso de la poltica de cooperacin para el desarrollo desde los aos 50, de la disminucin de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) mundial desde la dcada de los aos 80, de la falta de consenso acadmico de la teora del crecimiento econmico sobre como abordar los problemas del subdesarrollo, del efecto negativo de las polticas de ajuste y pago de la deuda ligadas al Consenso de Washington y del crecimiento enorme, en trminos absolutos, de la pobreza en las ltimas dos dcadas. As que alguna razn hay para el escepticismo.

Por otra parte, los objetivos del Milenio parecen por muchas razones ineludibles: reducir para el 2015 en un 50% el nmero de personas que viven con menos de 1 dlar, pasan hambre o carecen de agua potable; que todos los nios y nias pueden completar la enseanza primaria; reducir en 2/3 partes la mortalidad infantil y en la mortalidad materna; detener epidemias como el SIDA o la malaria; hacer la deuda externa sostenible a largo plazo; aumentar la AOD hasta el 0,7% del PNB mundial; integrar a los pases en desarrollo en la economa mundial a travs de un sistema comercial y financiero abierto.

Lo nuevo y asombroso es la afirmacin de que el marco poltico esta establecido, el costo es asequible, las soluciones son evidentes y lo nico que queda es pasar a la accin. Hasta ahora, una afirmacin de este tipo solo la haban hecho los marxistas, para proponer a continuacin la revolucin socialista. Sachs y su equipo creen que es posible en la globalizacin capitalista hegemonizada por la administracin neoconservadora de Bush, con un consenso multilateral internacional bajo la gida de Naciones Unidas, aplicando un neoliberalismo de rostro humano y movilizando los recursos necesarios hasta ahora racaneados.

El profeta desarmado del neoliberalismo

Quizs convenga comenzar por el propio Jeffrey Sachs, convertido en los ltimos meses en el profeta desarmado del neoliberalismo con rostro humano. En un reciente libro y en una serie de artculos en revistas como Newsweek, The Economist e incluso Mother Jones, Sachs ha ampliado su anlisis ms all de los lmites impuestos por un informe oficial de Naciones Unidas [ii] .

Con el riego de ser esquemtico, este anlisis viene a ser algo as: La guerra contra el terrorismo lanzada por la Administracin Bush tras el 11 de Septiembre ha menospreciado las causas profundas de la inestabilidad global. Los 500.000 millones de dlares que gasta anualmente en defensa nunca traern la paz. En cambio, si invierte 16.000 millones de dlares en luchar contra la pobreza extrema, aplicando una estrategia multidimensional y la cooperacin global, con los conocimientos cientficos disponibles, es posible erradicar la pobreza extrema en una generacin. Es necesario, por lo tanto aumentar la AOD hasta el 0,7% del PNB mundial.

La pobreza extrema, que tiene mltiples causas, sita a toda una serie de pases y poblaciones en un crculo vicioso que exige una intervencin exgena para romper la trampa de la pobreza y las bolsas de pobreza y permitir su integracin paulatina en la economa mundial globalizada. La trampa de la pobreza no es responsabilidad de las poblaciones afectadas, sino de causas objetivas climticas, geogrficas y geopolticas como la explotacin colonial- y por lo tanto son inaceptables los juicios morales o racistas sobre las poblaciones afectadas. Lo que no debe impedir la exigencia de una buena gobernanza y la lucha contra la corrupcin. Pero la habitual carencia de la primera y la abundancia de la segunda son el resultado de la pobreza ms que su causa. frica es el caso ms patente y urgente.

El medio de aplicar esta estrategia debe de ser la reformulacin nacional de las Estrategias de Reduccin de la Pobreza (PRSP), impulsadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), con vistas al cumplimiento de los objetivos del Milenio, movilizando todos los recursos nacionales y asegurando el compromiso a largo plazo de la ayuda internacional, con una perspectiva no de tres, sino de cinco y diez aos.

A Sachs le gustan las metforas mdicas. La economa que predica es la economa clnica, basada en un diagnstico multidisciplinar del paciente concreto, pas por pas. Aplicar terapias de choque, interviniendo a la vez sobre todas las causas de las trampas de pobreza para crear sinergias. E incluso centra gran atencin en la lucha concreta contra pandemias como el SIDA, la tuberculosis y la malaria. En el fondo es como si la economa mundial fuera un ente biolgico, cuyo crecimiento normal se ve amenazado por la existencia de tumores, creados por clulas que, lejos de crecer normalmente con todo el organismo, sufrieran de un desarrollo anmalo y endgeno.

Tampoco ahorra crticas y ello le hace especialmente simptico para la izquierda liberal- a las polticas del Banco Mundial y el FMI: Creo que en Washington en los ltimos 25 aos, especialmente en este perodo conocido como la era del ajuste estructural no ha habido demasiado bsqueda de soluciones prcticas. Ha habido, si, mucha preocupacin por ahorrar presupuesto en los pases ricos. Gran parte de lo que estaba pasando en Washington tena un subtexto: mantener a los pobres lejos de los contribuyentes, exigirles que se aprieten el cinturn, pedirles que resuelvan sus propios problemas y que sigan pagndonos el servicio de la deuda [iii] . Es ms, pblicamente ha defendido que frica no pague su deuda externa [iv] .

Director actualmente del prestigioso Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, Sachs comenz a aplicar su economa clnica nada ms terminar su doctorado en Harvard con 26 aos. Su primer paciente fue Bolivia, donde segn la hagiografa en uso acab con la superinflacin en dos aos, de 1985 a 1987, bajo el gobierno de Paz Estensoro. Para ello peg el peso al dlar, reestructur las industrias estatales con el despido de 2/3 de los trabajadores (77% en la minera de estao, 45% en los hidrocarburos), redujo drsticamente los salarios, congel las inversiones pblicas, liberaliz los precios y elimino los aranceles. Para hacer aceptable este ajuste, Sachs negoci con el FMI la suspensin consensuada del pago de la deuda. El PNB cay en los cinco aos siguientes y la inversin interna se desplom ms de un 50%. Bolivia, sin embargo, se integr en la economa mundial a travs del nico producto competitivo exportable que le quedaba: la coca. La cosecha de coca creci de 1985 a 1990 un 125% y el nmero de trabajadores en el sector de 350.000 a 700.000. Mientras que la minera desapareci y con ella los sindicatos, Santa Cruz de la Sierra se convirti en el nuevo polo de desarrollo econmico del pas. La Bolivia que conocemos hoy, con todas sus brutales contradicciones, es el resultado directo de la economa clnica de Sachs [v] .

Sin embargo, algo debi hacer recapacitar a Sachs, porque cuando se reuni en agosto del 2003 con el Gobierno de Snchez de Losada, sus consejos fueron muy distintos: Yo creo que hay dos pasos muy importantes. Hay que incrementar las inversiones sociales y tambin buscar nuevas lneas para la creacin de empleos y el crecimiento de la economa. Son dos retos, es necesario hacer ambas cosas.
Yo no estoy de acuerdo con algunas personas, como en Washington, que dicen que es necesario cortar el gasto pblico. Creo que es un error importante. Es necesario incrementar el gasto pblico para las inversiones humanas, para salud, educacin, carreteras, agua y sanidad. Yo estoy buscando dinero en el mundo de parte de los donantes, acreedores, de las instituciones internacionales, para que puedan dar ms ayuda a Bolivia en estos aos tan importantes [vi] .

Los dos siguientes pacientes fueron Polonia (1990) y Rusia (1991) con los que populariz la terapia de choque, convertida ya en poltica oficial del FMI y del Banco Mundial para los pases en transicin al capitalismo, que provocaron cadas en el PNB del 28% y el 40% respectivamente. Polonia solo volvi a los niveles anteriores diez aos despus y Rusia todava no lo ha hecho. La literatura sobre lo que pas es ms abundante que en caso de Bolivia y no es necesario citarla, con la excepcin de la crtica de Joseph E. Stiglitz, porque desde 1993 fue asesor econmico de Clinton y desde 1997 vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial: Los reformadores radicales de Rusia intentaron simultneamente una revolucin en el rgimen econmico y en la estructura de la sociedad. Lo ms triste es que al final fallaron en ambos objetivos: hubo una economa de mercado en la cual numerosos apparatchiks del partido simplemente fueron investidos con ms poderes para controlar y beneficiarse de las empresas que antes haban gestionado y en la cual las palancas del poder aun permanecan en manos de antiguos funcionarios del KGB. Hubo empero una dimensin nueva: apareci un puado de nuevos oligarcas, capaces de y dispuestos a ejercer un inmenso poder poltico y econmico [vii] .

Es probable que, como en caso de Bolivia, Sachs haya tambin aceptado esta crtica, que viene de otro neoliberal con rostro humano converso como es Stiglitz. Ambos comparten dos puntos en su nueva visin de la economa: la ineludible globalizacin de la economa capitalista mundial y la necesidad de un nuevo intervencionismo estatal y multilateral internacional para regularla a diferentes niveles.

Quizs sea conveniente detenerse brevemente sobre el primer punto porque, en definitiva, el debate sobre desarrollo del ltimo siglo XX lo ha sido sobre si es posible bajo el capitalismo. Sachs se adentra en este apasionante tema en un artculo publicado en 1999 para hacer su relato del surgimiento del capitalismo global y poner en evidencia las debilidades del marxismo. Tras alabar la capacidad de prediccin de Marx y Engels en el Manifiesto Comunista sobre el impulso civilizador de la burguesia, Sachs resume as sus errores: Marx no comprendi fundamentalmente que el valor econmico no es creado por el trabajo solo, sino tambin por la capacidad empresarial, el ahorro y el progreso tecnolgico. La herencia ms mortal de Marx, de hecho, fue su interpretacin de que el abismo entre ricos y pobres es resultado de la explotacin en vez de las diferencias de productividad. Este ataque marxista a la propiedad como resultado de una explotacin perversa ha alimentado las ideologas anticapitalistas del siglo XX [viii] .

El anterior prrafo es simplemente ridculo y solo demuestra el desconocimiento de Sachs de la obra de Marx. Sin embargo, en el mismo articulo, Sachs tiene intuiciones importantes: identifica la acumulacin primitiva del capital con las terapias de choque, la importancia de las instituciones polticas democrtico-liberales en los centros del sistema econmico internacional pero no en la periferia y del consiguiente sistema geo-poltico internacional imperialista, la necesidad de adaptar las estructuras productivas a los cambios tecnolgicos y cientficos. Al mismo tiempo no deja de ser desconcertante su negacin de los ciclos de auge y crisis del capitalismo (Quin iba a saber que la Gran Depresin era un fenmeno que ocurre una vez en doscientos aos, el accidente de un patrn oro moribundo y no una caracterstica intrnseca del capitalismo industrial?) despus de cinco grandes crisis financieras regionales en los aos 80 y 90 o su descripcin de la poltica econmica de Taiwan y Corea del Sur en los 60 como radicalmente distinta de la poltica de sustitucin de importaciones practicada en Amrica Latina. En su conjunto, su posicionamiento ideolgico no es otro que el de un socio- liberalismo con elementos arcaizantes de determinismo fisico y biolgico de los primeros autores liberales.

Pobres y pobreza

Todo lo anterior debera hacernos sospechar que el debate sobre las polticas de desarrollo y de cooperacin para el desarrollo tiene un importante contenido ideolgico y que suele implicar una visin de la historia de los ltimos quinientos aos, cuanto menos. No es un debate tcnico, sino fundamentalmente poltico.

El debate comienza en el Informe del Milenio con la misma definicin y cuantificacin de la pobreza y los efectos que sobre ella han tenido estas dos ltimas dcadas de globalizacin. Para aceptar la globalizacin como el nico marco posible es necesario partir de que sus efectos son finalmente benficos, aunque podran serlo mucho ms con las polticas adecuadas. Una afirmacin que, contra toda evidencia, comenz a hacer el PNUD en su informe sobre desarrollo humano de 1997.

La pobreza extrema -que los objetivos del Milenio quieren reducir en un 50%-, es definida como la pobreza que mata, pues priva a las personas de los medios para seguir con vida frente al hambre, las enfermedades y los riesgos medioambientales. Y se contabiliza en 1.000 millones de personas las que estn en esta situacin, casi una sexta parte de la poblacin mundial. Pero se contabiliza as por el procedimiento de monetarizar esa pobreza extrema en ingresos menores a 1,08 dlares diarios per cpita. El Informe ya adelanta lo discutible de este clculo al advertir que hay regiones donde los niveles de vida son ms altos y, por lo tanto, se es extremadamente pobre con ms dinero, sugiriendo 2 dlares como el umbral apropiado en Amrica Latina y los pases del este de Europa y la exURSS.

Esa ambigedad a la hora de monetarizar la pobreza en dlares sin duda ha aconsejado fijar tambin un criterio ligado a la seguridad alimenticia, incluyendo como segunda meta del primer Objetivo del Milenio reducir en un 50% las personas que no ingieren el nmero de caloras necesarias. Por la definicin anterior, son la mayora de los pobres extremos. Esta segunda meta, que en principio parece redundante con la primera, sirve en realidad para recoger una definicin de la pobreza que tiene su origen, aunque de manera muy simplificada, en la metodologa del Buro del Censo de EE UU [ix] .

La definicin de pobreza extrema con un umbral de 1 dlar diario tiene su origen en el Banco Mundial y su Informe del Desarrollo Mundial de 1990. No ha resistido el menor escrutinio cientfico [x] y supone una ruptura metodolgica con las definiciones de pobreza de Naciones Unidas y el Buro de Censo de EE UU, por citar dos fuentes reconocidas, aunque tambin discutidas [xi] . En realidad su nico objetivo es poder hacer proyecciones en base al crecimiento del PIB per capita. Pero no mide la pobreza real, que solo puede ser definida en su contexto social, la individualiza fuera del marco familiar y la pone en relacin de manera selectiva (porque solo se aplica a los pases en desarrollo) con la economa mundial al travs del dlar, cuando al mismo tiempo se explica como resultado de trampas de pobreza que impiden la insercin econmica de las comunidades e individuos en esa economa globalizada. De hecho, la propuesta de Reddy y Pogge de establecer umbrales por pases con criterios comparables parece, con todas las limitaciones sealadas por ambos autores, mucho ms lgica.

Todo este montaje sirve para concluir, gracias al estudio de Chen y Ravallion para el Banco Mundial (2004) [xii] , que de 1990 al 2001 el numero de personas viviendo en pobreza extrema se ha reducido en 130 millones, pasando del 28% al 21% (una disminucin del 7%) de la poblacin mundial, mientras que los ndices de malnutricin lo han hecho, segn la FAO, en un 3%.

Cuando se hace un desglose regional en el cuadro 2.3 del Informe, inmediatamente es observable que, a excepcin de Asia del Este y Sur de Asia, en todas las otras regiones del mundo en desarrollo han aumentado los pobres extremos en trminos absolutos. La gran reduccin de 165 millones de personas en el Este de Asia se debe al crecimiento econmico en China, mientras que en la India, el crecimiento de la poblacin sigue situando de manera estable a 360 millones de personas por debajo del umbral de 1 dlar al da. En definitiva, el gran xito de la globalizacin en su lucha contra la pobreza extrema se debe a la Repblica Popular China, su transicin al capitalismo y su integracin paulatina en la economa mundial a un ritmo de crecimiento superior al 8% anual. Sin embargo, el Informe parece obviar los estudios recientes sobre la evolucin de la pobreza en China, las enormes desigualdades regionales y el crecimiento de la poblacin flotante ms de 100 millones de personas- que busca trabajo de un lugar a otro [xiii] .

El Informe advierte tambin que, aunque el umbral de 1 dlar subestima la extensin de la pobreza en los barrios miseria de las zonas urbanas, 2/3 partes de los pobres extremos viven en las zonas rurales de frica y Asia. Es posible monetarizar la pobreza extrema en situaciones que se caracterizan precisamente por ser economas de subsistencia en crisis en las que el dinero solo juega un papel limitado?

En realidad esta pregunta nos retrotrae a los orgenes mismos de la constitucin del discurso sobre la pobreza a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, cuando sustituye al debate sobre los pobres, cuya ltima gran aportacin es la de Malthus. El concepto de pobreza como un estado de sectores importantes de la sociedad distinto del naturalismo que concibe a los pobres como resultado de una lgica natural fsica y biolgica no dominada por la virtud o la razn- esta ligado a la nueva ciencia de la polica social importada por el liberalismo ingls del Continente ante la amenaza de la Revolucin Francesa. Este salto es el que da la economa poltica clsica al pasar de la concepcin de la ley del valor de Adam Smith para el que la cantidad de tiempo de trabajo concreto invertido en la produccin de una mercanca es la base para exigir su precio en el mercado- a la de David Ricardo, para quin la competencia de las mercancas a travs de la oferta y la demanda establece un tiempo de trabajo abstracto como base de su precio, en una lgica de perecuacin de la tasa de ganancias, que se extiende a todos los factores de la produccin incluida la propia mano de obra. Las leyes que rigen ahora no son las de la Naturaleza, sino las del mercado.

Karl Polanyi primero y Mitchell Dean despus han reconstruido este debate terico y sus consecuencias legislativas con todo detalle [xiv] . Lo sorprendente es la continuidad de ese discurso liberal hasta nuestros das en el contexto de la globalizacin. A riesgo de simplificarlo, me permito el siguiente resumen. La defensa de la primera concepcin implic que se buscase trabajo para los pobres en casas de pobres que les pusieran en contactos con los otros factores de produccin de los que carecan. Sus sueldos deban ser el equivalente al valor de las mercancas producidas, lo que rpidamente, dado el aumento de los precios de los cereales por la escasez agrcola provoc peticiones de mejoras salariales y dficit financieros de las parroquias que sufragaban las casas de pobres. La solucin evidente era doble: desplazar a los pobres a las colonias, donde la naturaleza ofreca abundancia de recursos y no escasez, o que resignaran y trabajaran ms sin caer en la tentacin de nuevos subsidios que en nada servan para remediar su situacin, como defendi Burke.

La segunda concepcin, al establecer una relacin entre el valor de las distintas mercancas, permiti el desarrollo del concepto de umbral de pobreza, cuya primera expresin fue la propuesta de Ley de Samuel Whitbread en 1795-6. Whitbread propuso la fijacin de salarios mnimos, de acuerdo con el tamao de las familias, sobre la base del precio del trigo. La propuesta fue derrotada en el Parlamento tras un famoso discurso de Pitt defendiendo la filantropa de los propietarios y el equilibrio natural de las leyes de la economa.

En 1797 Frederick Morton Eden defina as a los pobres como aquellos trabajadores imposibilitados de integrarse en la economa: El termino pobres entiendo que significa aquellos hombres libres que incapacitados para conseguir trabajo por la enfermedad, su ancianidad u otras causas se ven obligados a recurrir a las gentes caritativas para su subsistencia [xv] .

Comprese ahora con la que fue probablemente la primera definicin de pobreza, de acuerdo con la segunda concepcin, que debemos al magistrado de Londres, Patrick Colquhoun, en 1806: Sin que exista una gran proporcin de pobreza no puede haber riqueza, ya que la riqueza es el resultado del trabajo y el trabajo solo puede ser el resultado de la pobreza. La pobreza es ese estado y condicin social en la que el individuo no puede acumular el sobreproducto de su trabajo, o, en otras palabras, propiedad o medios de subsistencia, sino aquellos derivados del constante ejercicio de su industriosidad en las diferentes ocupaciones de la vida. La pobreza es por lo tanto un componente muy necesario de la sociedad, sin el que las naciones y comunidades no pueden existir en estado de civilizacin [xvi] .

Cincuenta aos ms tarde, Marx era capaz de establecer la relacin entre pobres, pobreza y capitalismo de una manera precisa: En el concepto de trabajador libre esta ya implcito que el mismo es pobre: pobre virtual. Con arreglo a sus condiciones econmicas es mera capacidad viva de trabajo, por cuyo motivo tambin esta dotado de necesidades vitales. Calidad de necesitado en todos los sentidos, sin existencia objetiva como capacidad de trabajo para la realizacin de la misma. Si ocurre que el capitalista no necesita el plustrabajo del obrero, este no puede realizar su trabajo necesario, producir sus medios de subsistencia. Entonces, sino puede conseguirlos a travs del intercambio, los obtendr, caso de obtenerlos, solo de limosnas que sobren para l de la renta ajena. En cuanto obrero solo puede vivir en la medida en que intercambie su capacidad de trabajo por la parte del capital que constituye el fondo del trabajo. Tal intercambio esta ligado a condiciones que para el obrero son fortuitas, indiferentes a su ser orgnico. Por tanto, virtualmente es un pobre. Como por aadidura la condicin de la produccin fundada en el capital es que el produzca cada vez ms plustrabajo, se libera ms y ms trabajo necesario, con lo cual aumentan las posibilidades de su pobreza. Al desarrollo del plustrabajo corresponde el de la poblacin excedente. En diferentes modos de produccin sociales, diferentes leyes rigen el aumento de la poblacin y la sobrepoblacin: la ltima es idntica a la pobreza [xvii] .

Todo ello tiene que ver especialmente con tres fenmenos que seguramente han sido los que han afectado a mayor nmero de gente en el siglo XX: el crecimiento de la poblacin mundial como consecuencia de la extensin de la medicina preventiva; la acumulacin primitiva que, a travs de la reforma agraria y la revolucin verde, redujo la economa de subsistencia agrcola a zonas residuales del planeta; y la urbanizacin que recogi en ciudades miseria a todo el nuevo ejercito de trabajo de reserva. La consecuencia de todos ellos, acelerados en las dos ltimas dcadas, por las polticas globalizadoras del mercado capitalista mundial, son las que han hecho aumentar sin precedentes las desigualdades sociales y con ellas el nmero de pobres y la pobreza [xviii] .

Trampas de pobreza, bolsas de pobreza y seguridad

El informe no puede ignorar esta realidad, pero la reconstruye en un discurso desarrollista de dos etapas de crecimiento diferenciadas, con problemas especficos de pobreza, hasta que las economas nacionales se integran en la dinmica del mercado capitalista mundial, que por si mismo crea riqueza y reduce la pobreza a situaciones marginales y comienzan a subir por si solas la escalera del desarrollo [xix] .

La primera fase es caracterizada como la trampa de la pobreza. Con ello se quiere describir a aquellas economas agrcolas de subsistencia que no estn conectadas plenamente al mercado mundial y en las que opera la acumulacin primitiva de capital. Es decir, la creacin de las condiciones sociales del mercado capitalista a travs de la separacin de la fuerza de trabajo de los otros medios de produccin y la aparicin de los trabajadores asalariados. Esta fase se caracteriza, evidentemente, por una falta de capital, puesto que el capital como relacin social no es dominante. Y para salir de la trampa hay que aumentar todo tipo de capital: humano (la cualificacin para el nuevo mercado de trabajo), fijo (infraestructuras que aseguren las condiciones de produccin), social (las relaciones sociales y polticas de produccin capitalista), medio ambiental o natural (sostenibilidad a corto plazo) y financiero (capital propiamente dicho).

Por su propia definicin, estas economas agrcolas de subsistencia estn limitadas por su ecosistema. Si este se rompe, dejan de ser sostenibles y el nuevo equilibrio puede significar la reduccin de la poblacin. El Informe subraya especialmente un determinismo geogrfico y ecolgico al atribuir la pobreza extrema de estas trampas, en buena medida, no a la virtud o maldad de sus habitantes, sino a los lmites naturales que le son impuestos en forma de escasez o enfermedades contagiosas transmisibles [xx] . Para superar esas limitaciones y situar a esas comunidades en un nivel social el del mercado mundial- en el que los limites son otros, es necesaria una inyeccin exgena de todo tipo de capital, permitiendo un crecimiento de la productividad agrcola a travs de una revolucin tecnolgica verde, una agricultura comercial y, como consecuencia, la emigracin de la mano de obra excedente a las ciudades.

Las ciudades se convierten as en el segundo escenario lgico de la escalera de crecimiento, a travs de la formacin de bolsas de pobreza en los enormes barrios-miseria de las megpolis, en las que la pirmide del desarrollo esta representada de manera jerrquica. Junto a la poblacin excedente marginalizada a la economa informal, hay una clase obrera sectorializada segn su lugar en la divisin mundial del trabajo de la economa global y una burguesa. De nuevo es necesaria una inyeccin exgena de capitales, de manera selectiva para estas bolsas de pobreza no mediante acceso a servicios universales, para ir reduciendo el nmero de personas que viven en ellas (al menos 100 millones de personas para el 2020, segn los Objetivos del Milenio). La descripcin de los barrios o ciudades-miserias del Informe no llega a la altura del elaborado por UN-Habitat en el 2003 y que inspir el conocido artculo de Mike Davis sobre este tema [xxi] . Sin el capital suficiente invertido en la creacin de las condiciones de mercado necesarias para asegurar los beneficios que atraigan a las multinacionales o la inversin extranjera, la fuerza de trabajo excedente solo puede emigrar a aquellas comunidades o economas que estn en un escaln ms alto de desarrollo o en la economa criminal globalizada.

El Informe recoge en este sentido la posicin de Sachs sobre el servicio de la deuda externa. Es mucho ms til redirigir ese capital hacia la inversin pblica de infraestructuras o de capital humano que permita, una vez derribadas las barreras proteccionistas a travs de los acuerdos de la OMC, la inversin de capitales extranjeros con tasas de ganancias sostenidas en estas subvenciones pblicas, que se constituyen en una nueva acumulacin primitiva del capital en esta fase de la globalizacin, en tanto que condiciones fsicas y sociales imprescindibles para poder integrarse en el mercado mundial.

En este esquema aparecen dos elementos nuevos en relacin con el Consenso de Washington y que estn ya apuntados en el nuevo Consenso de Monterrey. El primero de ellos es el papel de estado y del gasto pblico para movilizar, regular y garantizar las inversiones necesarias en infraestructura, capital humano y clima de negocios que aseguren el desarrollo pleno de la acumulacin primitiva de capital en las trampas de pobreza y sobre todo en el segundo peldao de integracin paulatina en el mercado mundial la segunda acumulacin primitiva en esta fase de la globalizacin- al mismo tiempo que se lucha de manera selectiva contra las bolsas de pobreza. Ese papel de mediador es tan importante en el nuevo esquema, que la ayuda directa al presupuesto y el papel de asesora de las instituciones financieras y tcnicas internacionales cobra nueva relevancia. El papel de las ONGs queda reducido a niveles de actuacin subordinados, especialmente dirigido al desarrollo del capital humano que exige una micro-gestin especializada, precisamente para poder hacerla selectiva frente a los esquemas rechazado de acceso universal a los servicios pblicos en los que se ha basado el estado del bienestar.

Junto a este nuevo papel del estado hay que subrayar el de la sociedad civil en su sentido ms amplio, es decir el de todos los actores interesados, cuyo consenso se trata de articular. Este es un punto especialmente delicado. Con el concepto de apropiacin (ownership) se enfatiza la necesidad de movilizacin consensuada de todos los intereses sociales. La apropiacin no es sinnimo de democracia, sino ms bien de articulacin de intereses coorporativos para una buena gobernanza. De esta manera, el concepto de sociedad civil vuelve a sus orgenes en el discurso liberal como el espacio de relaciones sociales en el que individuos iguales intercambian sus mercancas. Y esa igualdad genera un clima de negocios en el que es tan importante la competencia como la ayuda mutua coorporativista para mantener el marco socio-poltico en el que es posible.

La democracia puede existir en este esquema como un proceso evolutivo ligado al desarrollismo, pero no es imprescindible. Si lo es, la movilizacin desde abajo, la coordinacin de intereses en los planes nacionales que sean apropiados por todos los sectores con intereses (empresarios, sindicatos, ONGs, Iglesias.). Porque en una sociedad dividida y fragmentada por las bolsas de pobreza, el mayor peligro es el populismo, entendido como la exigencia de priorizar la satisfaccin de las necesidades inmediatas de la poblacin excedente de los barrios-miseria que estn excluidos de la economa mundial y por lo tanto no comprenden las exigencias que impone la jerarqua de prioridades de la nueva acumulacin primitiva en la fase de la globalizacin. Frente al populismo de las masas marginadas, es necesaria la apropiacin negociada de quienes participan a distintos niveles en el proceso de subir los escalones del desarrollo.

Con razn Sachs seala la importancia y complementaridad del Informe como una manera de integrar la problemtica del desarrollo en la guerra contra el terrorismo internacional. El discurso del Fin de la Historia de Fukuyama y el Choque de Civilizaciones, de Huntington sealaban que las amenazas al nuevo orden mundial neoliberal surgan de las resistencias a la modernizacin del mercado mundial de la periferia mas pobre marginada y de los estados fallidos incapaces de integrarse en el nuevo orden mundial neoliberal y de aquellas otras sociedades con un capital humano o civilizacin incompatible con los valores del mercado o el lugar que les asigna en l la divisin internacional del trabajo alentada por las economas ms ricas de la OCDE. El enemigo acaba siendo definido no por sus intereses o caractersticas socio-econmicas, sino por los medios que utiliza, el terrorismo internacional para hacer frente a los efectos sociales y econmicos destructivos del mercado mundial.

Ahora es posible un discurso ms complejo -que ana la preocupacin de seguridad geo-estratgica con la problemtica de la pobreza y el desarrollo-, por los propios limites que ha encontrado el discurso unilateral de los neoconservadores de la Administracin Bush en su lucha contra el terrorismo internacional en Iraq. Ese es el espacio poltico de la Cumbre del Milenio en el que el Informe puede convertirse en el nuevo paradigma de las polticas de desarrollo de la mano de una concepcin geo-estratgica multilateral como la Alianza de las Civilizaciones [xxii] .

Desigualdad, prioridades y condiciones

A diferencia de otros informes anteriores de los organismos especializados de Naciones Unidas, el del Proyecto Milenio no pone especial nfasis en el problema de la desigualdad. Como es conocido, los ndices de desigualdad entre pases han pasado de ser 3:1 a comienzos del siglo XIX a situarse a finales del Siglo XX en 20:1. Los estudios de Summers y Heston (1991) y de Maddison (2001), muestran como la desigualdad es algo inherente al propio desarrollo histrico del sistema capitalista mundial [xxiii]

Pero como en el caso del debate sobre la reduccin de la pobreza, Sachs y su equipo parecen adoptar la posicin de que las dos ltimas dcadas de globalizacin capitalista han supuesto una cierta convergencia en el abanico de la desigualdad, una tesis defendida por Sala i Martin en el 2001 y cuyos ms destacados exponentes han sido ltimamente Firebaugh y Goesling [xxiv] . Esta tesis se apoya, como en el caso de la pobreza, en el efecto de las cifras aportadas por China y la India.

En realidad estas posiciones surgieron de un intento de responder al estudio realizado en 1999 por Milanovic [xxv] , basado en el ingreso y el gasto familiar (y no la renta per capita), una metodologa que despus seguira el PNUD. Su conclusin era que haba habido un importante aumento de la desigualdad de 1988 a 1993 como consecuencia del crecimiento ms lento de las rentas rurales en Asia en comparacin con los pases industrializados de la OCDE en combinacin con una creciente desigualdad de rentas entre la ciudad y el campo en China y la cada de la renta en los pases en transicin. Esta posicin ha sido defendida tambin por estudios posteriores acadmicos, el PNUD y la CEPAL [xxvi] .

En realidad el debate tiene un carcter apologtico o critico de los efectos de la globalizacin. Pero como seal Amartya Sen, incluso si los pobres se hacen un poco ms ricos, ello no implica necesariamente que obtienen una parte justa de los grandes beneficios potenciales de la interrelacin econmica global. No es correcto preguntar si la desigualdad internacional crece o disminuye marginalmente. Para rebelarse contra la vergonzosa pobreza y las increbles desigualdades que caracterizan el mundo contemporneo o para protestar contra el acceso injusto a los beneficios de la cooperacin global- no es necesario demostrar que la masiva desigualdad o la injusta distribucin se esta haciendo marginalmente ms amplia. Se trata de dos temas completamente distintos [xxvii] .

Pero el tema de la desigualdad es importante en la medida que se considera el resultado inevitable de unas polticas de crecimiento que tienen que seleccionar ganadores o establecer un marco econmico en el que no todos pueden participar y que genera bolsas de pobreza. La otra cara de la moneda es la justificacin de las polticas selectivas de lucha contra la pobreza frente a la extensin del acceso a servicios pblicos universales. Las desigualdades creativas aparecen ya en la economa poltica clsica, en Adam Smith, extendindose como un hilo conductor que la engarza con Hayek e incluso con la izquierda liberal de Rawls, que exige que de alguna medida esas desigualdades beneficien a todos.

El neoliberalismo compasivo de Sachs simplemente descarta el tema, porque las exigencias de la lucha contra la desigualdad a nivel internacional chocaran con las pretensiones de una liberalizacin general de los mercados -que domina las negociaciones de la Ronda Doha de la OMC- a favor de un enfoque selectivo de tratamientos diferenciales como el que estuvo presente en los debates sobre desarrollo de los aos 60 y 70 bajo la gida de la UNCTAD. Y a nivel interno, como ya se ha sealado de una lucha selectiva a la extensin de los derechos universales de ciudadana.

De hecho, las prioridades del informe se derivan de este enfoque que combina la creacin global de condiciones de expansin del mercado mundial a travs de una liberalizacin sin restricciones y el Informe dedica un captulo a defender los objetivos de la Ronda de Doha de un acceso mayor de los productos de los pases pobres a los mercados ricos- y un reforzamiento de su oferta, mediante subvenciones a travs del gasto pblico interno y de la cooperacin internacional que debe sustituir a los tratamientos preferenciales- para asegurar unas condiciones fsicas y sociales de produccin competitivas. Se admite la asimetra y descompensacin del sistema comercial internacional como el resultado del nepotismo en la OMC de los pases ms poderosos, proponiendo para la Conferencia de la OMC de Hong Kong, en diciembre del 2005 un esfuerzo negociador que integre a todos los pases en nombre de los Objetivos del Milenio. Para poder crear las condiciones de las revoluciones verdes en los pases en vas de desarrollo es necesario el fin de las ayudas a la exportacin y reducir al 5% del valor de la produccin agrcola las ayudas internas para el 2015. Para poder impulsar las industrias, la introduccin de tarifas cero para la misma fecha, sin perseguir otros tipos de proteccionismo, es decir los standards sociales de produccin de la Organizacin Mundial del Trabajo. Adems, liberalizacin total de los servicios, para que tengan acceso a ellos los pobres. Es decir, el programa neoliberal sin complejos.

A nivel interno, la primera prioridad es la reorganizacin de los objetivos de las estrategias de reduccin de la pobreza impulsadas de manera condicionada por el FMI y el Banco Mundial para adaptarlos a los del Milenio. Esta propuesta ha provocado un importante rechazo por parte de ambas instituciones financieras internacionales. Es evidente de que ms all de lo ambicioso o realista de unos u otros objetivos, hay por detrs un pulso de poder. No es lo mismo que el peso de la orientacin de las polticas de desarrollo recaiga en el FMI y el Banco Mundial o en los organismos especializados de Naciones Unidas coordinados sobre el terreno. Como todo pulso de estas caractersticas, lo importante es la oferta. El Informe ofrece, si se adopta su metodologa, una reformulacin importante de la condicionalidad como seleccin positiva de posibles ganadores y no como fiscalizacin macroeconmica negativa; un compromiso de los donantes a ms largo plazo, que permita una planificacin de programas de 5 y 10 aos en vez de 3; y abogar por la suspensin del servicio de la deuda.

Como la reelaboracin de los Planes para los Objetivos de Desarrollo del Milenio (PODM) a partir de los antiguos PRSA exige paralelamente toda una readecuacin institucional y la construccin de un nuevo consenso de actores, el Informe en vista de que el 2015 se echa encima- aconseja poner en prctica mientras tanto una lista de acciones de xito rpido, acompaadas por la movilizacin de tcnicos descalzos para implementarlas. Las medidas ms importantes son de medicina preventiva, reproductiva o tratamiento de enfermedades contagiosas como el SIDA y la malaria; la distribucin a costes subvencionados de fertilizantes agrcolas y la plantacin de rboles; la extensin de la educacin primaria gratuita; la preparacin de terrenos para el desarrollo de ciudades-miseria y la concesin de ttulos de propiedad; promocin de la igualdad legal de hombres y mujeres, la lucha contra la violencia de gnero, y del papel de la mujer en los proyectos de desarrollo; y la creacin de oficinas de coordinacin para los Objetivos del Milenio a nivel de los gabinetes de los primeros ministro o jefes de estado.

Como ha sealado Illiana Olivi [xxviii] , la combinacin de prioridades y condiciones propuestas por el Informe llevan a concentrar la ayuda al desarrollo en los pases del frica Subsahariana en la zona de influencia de EE UU. Hasta el punto que cabe preguntarse si el razonamiento no ha partido de ese objetivo para fijar despus las condiciones: pases admitidos en la iniciativa HIPC (pases pobres altamente endeudados), ser elegibles para los programas de la Cuenta del Milenio de EE UU (MCA), contar o estar elaborando un PRSP con el Banco Mundial y someterse a los mecanismos de evaluacin del NEPAD. Pero otra posible explicacin, menos ligada a la influencia de EE UU y ms al marketing, es la importancia que el Informe da a un aumento sustancial de la AOD de ese pas hasta alcanzar el 0,7% -para lo que busca movilizar a un sector tan influyente como el caucus afro-americano del Congreso norteamericano- y al mismo tiempo asegurar una serie de xitos rpidos sobre los que poder construir el desarrollo de todos los programas restantes.

Esta opcin enfrentar al informe con el grupo de pases que por su zona de influencia neo-colonial o por otros intereses siguen considerando como prioritarios los pases de rentas medias con grandes bolsas de pobreza en Amrica Latina, Sur y Sudeste de Asia y Norte de frica, en los que la resistencia social a las polticas de ajuste estructural ha sido ms fuerte. Es decir, donde se concentran los peligros del populismo y del islamismo radical a los que se sita no el mbito de la lucha contra la pobreza sino de la seguridad o de la lucha contra el terrorismo internacional. Lo mismo se reserva a los estados fallidos o aquellos que no cumplan las condiciones. En estos casos, la ayuda al desarrollo que debe acompaar a las operaciones de contencin y seguridad preventiva es la ayuda de emergencia a travs de ONGs especializadas, como ha ocurrido en Ruando, Somalia, Iraq o Corea del Norte [xxix] . El Informe se declara en cambio contrario a las sanciones econmicas que pueden hundir aun ms en la pobreza a las sociedades sometidas a regmenes despticos.

Peor quizs para la credibilidad del Informe, en el selecto crculo de influencia al que quiere dirigirse, es la propia oposicin del FMI. Con ocasin de la Cumbre del G-8 en Escocia y el macro-concierto Live-8 en Londres, Raghuram Rajan, economista jefe del FMI y coautor del informe sobre desarrollo del Banco Mundial del ao 2000, adverta que sabemos mucho menos sobre lo que hace eficaz la ayuda al desarrollo que lo que le gustara al pblico o a los gobiernos. Actuando como si conociramos todas las respuestas podemos crear falsas expectativas. De hecho, dos informes del FMI hechos pblicos pocos das antes de la Cumbre del G-8, con la clara intencin de limitar las propuestas de aumento de la AOD y reduccin de la deuda externa, les atribuan efectos perversos al deprimir las exportaciones y crear tensiones inflacionistas, reiterando la eficacia de la orientacin actual del FMI en frica [xxx] .

A modo de conclusiones

En los primeros borradores circulados en Naciones Unidas de las conclusiones de la Cumbre del Milenio de septiembre del 2005, se recogen casi ntegramente las propuestas del Informe Sachs. Falta por ver todava las modificaciones que sufrirn en los debates, sobre todo tras las anunciadas 750 enmiendas del nuevo embajador de EE UU, John Bolton. Pero es evidente que se convertir en un referente esencial de las nuevas polticas de desarrollo iniciadas a partir del Consenso de Monterrey.

Como se ha sealado, el Informe esta muy lejos del consenso tcnico y cientfico que pretende. Es un documento profundamente ideolgico que debe ser discutido en esos trminos, no solo en cuanto a los Objetivos del Milenio, sino muy especialmente en cuanto a los medios que sugiere. Su mayor peligro es que puede convertirse en el referente del sector socio-liberal del movimiento altermondialista, una especie de Tercera Via de las polticas de cooperacin al desarrollo, dividir al movimiento y cerrar el debate sobre una alternativa real al subdesarrollo. Una alternativa que pasa por el cuestionamiento profundo del marco institucional de regulacin econmica global, de sus opciones polticas cuando se encuentran en crisis el Consenso de Washington- y el nuevo desorden mundial que le acompaa, empantanado en Iraq.

Es importante recordar que el crecimiento de la pobreza que conocemos hoy no es el resultado de una resistencia a la modernidad del mercado, no es la herencia de un pasado pre-capitalista. Es, por el contrario el producto directo de la lgica de la acumulacin del capital en su desarrollo desigual y combinado. Las dos dcadas de globalizacin neoliberal que hemos padecido no solo no han roto esta tendencia histrica, sino que le han dado un carcter mundial, poniendo las bases de su expansin en la medida en que los ciclos de la acumulacin capitalista hoy afectan a todas las economas nacionales. La primera crisis econmica capitalista en China zanjar el debate con ms eficacia que cualquier estadstica y mostrar hasta que punto el problema de la pobreza est ligado a la nueva fase de acumulacin primitiva del capital que es la base de la globalizacin del mercado mundial [xxxi] .

Es evidente que muchas de las medidas concretas que propone el Informe para la lucha contra la pobreza son propuestas positivas tomadas en si mismas. Forman parte de un programa democrtico de reformas. Pero la lgica global del Informe -a pesar de su defensa del aumento de la AOD mundial al 0,7%, el aplazamiento del servicio de la deuda o incluso su cancelacin parcial para los pases ms pobres, la lucha contra el SIDA y la malaria y la promocin de la mujer- se sustenta en la de un sistema que es el mismo el creador de la pobreza a travs del proceso de acumulacin capitalista.

Para la izquierda, la tarea prioritaria es recuperar un anlisis propio de la pobreza y de las causas del desarrollo del subdesarrollo, por utilizar la vieja formula de Gunder Frank, a partir del proceso de la acumulacin capitalista global y de su desarrollo desigual y combinado. Solo as podr recuperar la influencia ideolgica en este debate, como la tuvo en los aos 60 y 70, antes de la marea neoliberal. No slo porque ese anlisis es explicativamente mucho ms potente. Sino porque la experiencia prctica de las consecuencias del neoliberalismo en los aos 80 y 90, con sus crisis financieras, econmicas y sociales en Amrica Latina, Asia y los antiguos pases de la orbita sovitica, debera ser un recordatorio de lo que puede pasar si llegan a coincidir y sincronizarse a nivel global. Y porque en definitiva, el problema de la pobreza responde tambin a cual es la correlacin de fuerzas concretas. Si en los aos 60 y 70 fue posible intuir un cambio de horizonte en la lucha contra la pobreza, que se revirti en los aos 80 y 90 con la ofensiva neoliberal, fue como consecuencia de un ascenso de las luchas sociales y polticas. Esta por ver, y es tarea de todos, que el nuevo ciclo de luchas iniciados a mediados de los 90 con la insurreccin zapatista y las manifestaciones de Seattle tengan efectos parecidos.



[i] El Informe tiene por ttulo oficial Invirtiendo en el desarrollo: un plan prctico para conseguir los objetivos del Milenio. Puede consultarse en http://www.unmillenniumproject.org/. Tambin est disponible un resumen del informe.

[ii] Sachs, Jeffrey, The End of Poverty: How We Can Make it Happen in Our Lifetime, Penguin 2005 (Prlogo de Bono). The End of Poverty, Newsweek, 14 de marzo del 2005. Weapons of Mass Salvation, The Economist, 24 de octubre del 2002.Going the Sums on Africa, The Economist, 20 de mayo del 2005. The End of Poverty: An Interview with Jeffrey Sachs, Mother Jones, 6 de mayo del 2005. Para la solapa del libro, la editorial ha escogido los comentarios del financiero-especulador George Soros y del bilogo y divulgador de exito Jared Diamond, lo que, como se ver ms adelante, no es casual.

[iii] Mother Jones, O.C.

[iv] BBC News, Africa should not pay its debts, 8 de Julio del 2004: Africa debe decir: Muchas gracias pero necesitamos este dinero para hacer frente a las necesidades de nios que estn muriendo as que utilizaremos el servicio de la deuda en inversiones sociales urgentes en sanidad, educacin agua potable,control del SIDA.

[v] Los principales artculos y bibliografia de Sachs, pueden consultarse en http://www.earthinstitute.columbia.edu/endofpoverty/reading.html

[vi] Diario La Prensa, Sachs sugiere al gobierno aumentar la inversin social, La Paz 13 de agosto del 2003.

[vii] Stiglitz, Joseph E., El malestar de la globalizacin, Taurus 2002, pag. 208. Para una crtica marxista, ver Maraver, A., Las tensiones de la teora en la transicin del socialismo inexistente al capitalismo real, Revista CIDOB dafers Internacionals, NO. 32, 1996.

[viii] Sachs, Jeffrey, Twentieth-Century Political Economy: A Brief History of Global Capitalism, Oxford Review of Economic Policy, Vol. 15, NO. 4, pag. 91.

[ix] El US Bureau of Census emplea tres mediciones de pobreza: la mediana familiar (familias que viven con ingresos por debajo de la media nacional); el umbral de pobreza (calculado sobre la base de la utilizacin de un tercio del salario familiar para la obtencin de una dieta minima para todos sus miembros); y los criterios de pobreza para la asistencia social, que varia por estados. Adems calcula la pobreza comunitaria por barrios, como aquellos en los que ms del 20% de sus habitantes estn por debajo del umbral de pobreza y extremadamente pobres aquellos por encima del 40%. Para una explicacin del desarrollo metodolgico del umbral de pobreza en EE UU, ver The Nacional Research Council, Measuring Poverty, Nacional Academy Press, Washington DC 1995.

[x] Chossudovsky, M., Global Falsehoods: How the World Bank and the UNDP Distort the Figures on Global Poverty, mimeo, Ottawa, 1999. Reddy, S. y Pogge, Thomas, How Not to Count the Poor, mimeo, Columbia University 2003.

[xi] Para la definicin de Naciones Unidas, ver Drewnowski, Jan, The Level of Living Index, UNRISD, Ginebra 1965. En cuanto al US Bureau of Census, Poverty in the United States: 1996, Washington DC 1997.

[xii] Chen, S y Ravallion, M., How have the Worlds Poorest Fared since the Early 1980?, Policy Research Paper 3341, World Bank, Washington DC 2004. Ver tambien Ravallion, M., Pessimistic on Poverty?, The Economist, 7 de abril del 2004, en la que responde a la acusacin de la revista de haber contado demasiados pobres. Por ltimo, el Informe no da el suficiente relieve a otro estudio relevante en este campo asi son los economistas- y que comparte los mismos errores metodolgicos bsicos. Me refiero a Salas i Martin, X., The World Distribution of Income, mimeo, Columbia University 2002.

[xiii] Para una explicacin de esta transicin y sus lmites, Bster, G., El PCCh y la transicin al capitalismo, Viento Sur, junio del 2003. Para los ms recientes estudios de pobreza en China, Zhang, M., Chinas Poor Regions, Routledge Curzon 2005.

[xiv] Polanyi, K, La Gran Transformacin: Critica del Liberalismo Econmico (1944), Ed. Piqueta 1989. Dean M., The Constitution of Poverty: Towards a Genealogy of Liberal Governance, Routledge, Londres 1991.

[xv] Eden, FM, The State of the Poor or a History of the Labouring Classes in England from the Conquest to the Present, 1797, citado por Dean, OC, pag. 142.

[xvi] Dean, OC, pag. 145

[xvii] Marx, K, Elementos Fundamentales para la Crtica de la Economa Poltica (Grundrisse), Ed. Siglo XXI de Espaa, V. II, pag. 110.

[xviii] Hobsbawm, E., Historia del siglo XX 1914-1991, Ed Crtica 2000, seala estos tres fenmenos en su captulo dedicado al Tercer Mundo.

[xix] Gran parte de este esquema fue ya desarrollado por la UNCTAD, The LDC Report 2002: Escaping the Poverty Trap, UN Nueva York y Ginebra.

[xx] Ver en este sentido el best seller de Diamond, J., Collapse: How Societies Choose to Fail and Succeed, Viking, 2005, que intenta hacer la historia de una serie de casos ejemplares de esas trampas de pobreza a lo largo de la historia de la Humanidad. Por eso apuntaba antes que los editores hubieran escogido el elogio de Diamond para el libro de Sachs, no era casual. Tiene que ver con la reformulacin del liberalismo como ideologa a comienzos del Siglo XXI, a partir de un socio-biologismo que recuerda al de su momento fundacional, que lo distingue de sus grandes exponentes de la ltima mitad del Siglo XX como han sido Hayek, Popper o Rawls, y que podra tener algn precedente en la obra de Robert Nozick. Creo que se trata de una pista que merece la pena investigar.

[xxi] UN-Habitat, The Challenge of the Slums: Global Report on Human Settlements 2003, Londres 2003. Davis M., Planet of Slums, New Left Review N0 26, marzo-abril del 2004.

[xxii] Es evidente que la propuesta del Presidente del Gobierno espaol Jose Luis Rodrguez Zapatero no surge con esta intencionalidad global, sino de las propias contradicciones de la nueva poltica exterior que tiene que disear frente a la participacin de Aznar en la Guerra de Irak, ocupando de alguna manera un terreno de iniciativa internacional frente a EE UU reservado en la UE al eje franco-alemn. Pero el xito posterior de la iniciativa, su impulso entusiasta por Turqua, la acogida de la idea por parte de Kofi Annan y el apoyo del propio Blair, como una manera de superar la parlisis en la poltica exterior comunitaria por la divisin entre la vieja y la nueva Europa responden evidentemente a una necesidad objetiva y no satisfecha por el discurso neoconservador de la Administracin Bush: la necesidad de dar legitimidad internacional a los gobiernos rabes aliados y de evitar una confrontacin civil en Europa con la importante poblacin musulmana inmigrante, que en definitiva constituye en buena medida su ejercito industrial de reserva .

[xxiii] Summers, R. y Heston, A., The Penn World Table (Mark5): An Expanded set of International Comparisons, 1950-1988, Quaterly Journal of Economics, N0 106, 1991. Maddison, A. The World Economy, A Millenial Perspective, CED-OCDE, 2001.

[xxiv] Sala i Martin, X., The Disturbing Rise of Global Income Inequality, papers, Columbia University 2001. Firebaugh, G. y Goesling, B., Accounting for the Recent Decline in Global Income Inequality, American Journal of Sociology, V. 110, N0 2, 2004.

[xxv] Milanovic, B., True World Income Distribution, 1988 and 1993: First Calculation Based on Household Surveys Alone, Economic Journal N0 112, 2002.

[xxvi] Por citar solo algunos artculos relevantes en este sentido: Ravallion, M., The Debate on Globalization, Poverty and Inequality: Why Measurement Matters, Policy Research Working Paper 3038, World Bank. Sutcliffe, B. World Inequality and Globalization, Oxford Review of Economic Policy, V. 20, N0 1.

[xxvii] Sen, A., How to Judge Globalism, The American Prospect, 2002

[xxviii] Olivi, I., El Informe Sachs: reflexiones sobre la asignacin geogrfica de la ayuda (ARI), Real Instituto Elcano, Anlisis N0 35, 8/3/2005

[xxix] Ruiz-Gimenez Arrieta, I., Las buenas intenciones: Intervenciones humanitarias en frica, Icaria 2003

[xxx] Balls, A., Aid will not lift growth in Africa, warns IMF, Financial Times, 30 de junio 2005.

[xxxi] Conviene recordar que la globalizacin no ha conducido a una nivelacin internacional de la tasa de ganancias, con la formacin de precios internacionales, sino que sigue estando basada en un intercambio desigual, como consecuencia tanto de niveles de productividad muy distintos como de los efectos concretos de las polticas reguladoras de las organizaciones econmicas internacionales, que favorecen claramente a los pases ms ricos y sus multinacionales. Ver en este sentido la fuerza de proyeccin que sigue teniendo el anlisis efectuado por Mandel, E., El Capitalismo Tardo, cap. XI, Ed. Era, Mxico, 1972. y Chesnais, F., La mondialisation du capital, Syros, Paris 1994.



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