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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2015

Uruguay
Elementos para pensar la coyuntura y la apertura de una nueva etapa

Rodrigo Alonso
Rebelin

Una mirada desde la Economa Poltica


Uno. Nuevo escenario: se acaba el viento de cola.

Son varias las seales que indican que estn llegando a su fin las premisas materiales que permitieron la gestin progresista del capitalismo uruguayo.

Mientras que en los quinquenios 2005-2009 y 2010-2014 la economa creci un promedio anual de 5,9% y 5% respectivamente, para el quinquenio 2015-2019, la previsin es que lo haga al 2,7% anual2. El desempleo, que a fines de 2014 cerr en 6,6%, en junio de 2015 alcanz el 7,4%,. Las exportaciones de enero a agosto de 2015 han descendido un 16,5% en relacin al mismo perodo del ao anterior mientras que las importaciones se han contrado un 6,8% en el mismo perodo3. El salario real en los ltimos diez aos creci aproximadamente un 50%, con un incremento anual promedio cercano al 4,7%4. A juzgar por las nuevas pautas salariales para la negociacin del sector privado, es esperable que el salario real comience a estancarse o a crecer considerablemente por debajo del nivel anterior.

En trminos generales, la cada de los ingresos derivados de nuestras exportaciones es clave para entender el menor ritmo de acumulacin interna. A esta menor captacin de renta de la tierra derivada de una cada de los precios de los bienes exportados, se suma otra variable que tender a consolidarse: el fin de un ciclo de alta liquidez internacional dado el inevitable cambio en las polticas monetarias de los pases centrales. En los prximos aos es previsible que no haya la misma afluencia de capitales a nuestra economa que permitan compensar la disminucin de los ingresos derivados de las exportaciones. La menor afluencia de dlares dificulta el cierre de las cuentas externas y tiende a depreciar la moneda lo que a su vez presiona la inflacin. En el fondo, lo que est ocurriendo es la disminucin tanto del flujo de renta que alimenta la acumulacin del conjunto del capital en Uruguay, como de los capitales extranjeros que buscan nuestro territorio para valorizarse. La consecuencia de esto es una disminucin de la capacidad de valorizar capital en nuestra economa lo que implica tambin una menor capacidad de valorizar fuerza de trabajo, es decir, el incremento de la poblacin obrera sobrante.

Dos. El ajuste sobre la fuerza de trabajo.

Cuando se reduce el grifo de la renta de la tierra (baja de los precios de las materias primas) el recurso que queda para sustituir la renta es el endeudamiento externo o captacin de otros flujos de capitales (IED, etc). Es por tanto previsible que a pesar de que el crdito se encarecer en los prximos aos, el gobierno uruguayo deba recurrir a un incremento de los niveles de deuda externa. Si el endeudamiento es insuficiente o demasiado costoso y los precios de las materias primas no se recuperan, a los representantes de los capitales que se valorizan en nuestra economa no les queda otra opcin que comenzar a presionar por la desvalorizacin de la fuerza de trabajo. Esto se traduce en el inicio de una presin por la disminucin o congelamiento del salario real directo y/o indirecto (gasto social del Estado). Los ajustes o paquetazos neoliberales son en esencia la expresin de este movimiento.

Tres. El impacto a nivel regional.

Los impactos del cambio de ciclo trascienden a Uruguay. Una vez que toda Amrica Latina sienta de lleno los impactos del nuevo escenario, la tendencia estructural previsible es que los Estados latinoamericanos comiencen a disputarse entre s la menor cantidad de inversin extranjera que estar llegando y al mismo tiempo comiencen a disputar los mercados para la colocacin de las mercancas. La forma en que se procesa esta disputa es el otorgamiento de facilidades al capital para invertir (menores impuestos, polticas de competitividad sobre la base del abaratamiento de la mano de obra devaluaciones-, desregulacin ambiental, entre otros). La variable fundamental en esta pelea por la captacin de los capitales es la disminucin del precio de la fuerza de trabajo. A ello concurrirn los eventuales ajustes por venir. Cuando al menos uno de los pases de la regin aplica un proceso de ajustes acaba generando ventajas competitivas lo que empuja a las otras burguesas a seguir por el mismo camino para poder competir. Esto impone desafos al proceso integracionista latinoamericano, ya de por s poco activo. El ajuste en curso en Brasil puede ser clave en este sentido.

Cuatro. Posibles escenarios.

Por el momento no asistimos a la ruptura abierta del pacto distributivo de la ltima dcada sino a los inicios de su agrietamiento. Si la reversin del ciclo econmico se afirma y profundiza, la necesidad del achique puede pasar al nivel del ajuste y de un escenario de estancamiento del salario real y ralentizacin del gasto pblico podemos transitar a uno de reduccin salarial y ajuste fiscal, aunque antes de llegar a este punto es probable que el gobierno recurra con mayor fuerza al endeudamiento externo e interno.

Tres grandes escenarios hipotticos (y entre ellos muchos grises) en el corto y mediano plazo:

  1. Escenario de meseta y achique. La economa sigue creciendo a niveles aceptables pero por debajo del perodo progresista. El gobierno contiene las demandas sociales y se compromete a mantener el poder adquisitivo (las nuevas pautas salariales van en este sentido). En trminos de mejora del poder adquisitivo y condiciones de vida, hay un estancamiento. Se llega a una fase de meseta en materia de avances materiales para el pueblo.

  2. Escenario de retroceso y ajuste. La crisis internacional se profundiza, la economa uruguaya se estanca y el gobierno apuesta por el ajuste. Se inicia el retroceso abierto en materia de condiciones de vida en medio de una creciente intensificacin de la lucha poltica.

  3. Escenario de avance poltico de los sectores populares y nacionalistas por medio de un segundo ciclo de reformas. Los sectores populares toman la iniciativa poltica y jalonean al gobierno hacia el desarrollo de un nuevo ciclo de reformas que permitan avanzar en materia de soberana poltica sobre la economa y distribucin del ingreso y la riqueza. El clivaje ordenador del tablero poltico uruguayo se redefine bajo la oposicin de los sectores populares contra el bloque econmico dominante.

Hoy nos encontramos en el escenario A y probablemente en el corto plazo no est planteado un pasaje al B, pero no es descartable en vistas de los ltimos acontecimientos a nivel global. De cualquier manera, tanto en A, B y C es inevitable una intensificacin de la puja distributiva y la lucha de clases.

Cinco. Encrucijada.

En los capitalismos latinoamericanos, sin renta de la tierra alta ni disponibilidad de otros flujos de capital compensatorios (endeudamiento, IED), ambos elementos que parecen contraerse, a la burguesa no le queda otra opcin que avanzar en la desvalorizacin de la fuerza de trabajo para continuar manteniendo su tasa de ganancia y espacio econmico en la valorizacin mundial, lo que implica empobrecimiento relativo y hasta absoluto de la clase trabajadora, aumento de la poblacin obrera sobrante y proletarizacin de parte de la pequea burguesa y achicamiento de segmentos de la burguesa mercadointernista.

En perspectiva histrica, si la crisis del capital se profundiza, la clase obrera no tiene muchas alternativas: o ve cmo se desvaloriza su mercanca trabajo y comienza a fragmentarse y lumpenizarse; o avanza sobre la burguesa tomando el control del aparato productivo y planificando la produccin social orientada a la creacin de valores de uso para la sobrevivencia y la ampliacin de los mrgenes de independencia econmica y poltica. En el medio de esto ltimo existen una serie de mediaciones que precisan ser identificadas a la luz de los desafos de la construccin de hegemona teniendo en cuenta que el punto de partida es de relativa debilidad estratgica.

En un plano ms concreto, la nueva fase a la que arriba la economa uruguaya pone a la clase obrera y a los sectores de izquierda y progresistas del pas ante una delicada encrucijada: o construyen las condiciones para la realizacin de un nuevo ciclo de reformas estructurales que avancen en materia de soberana poltica sobre el metabolismo econmico y redistribucin del ingreso y la riqueza; o comienzan a ver con impotencia el estancamiento o retroceso en materia de inclusin social y mejora en la calidad de vida de las grandes mayoras nacionales en el marco del inicio de la descomposicin del tejido econmico nacional.

Notas:

2 Previsiones del Ministerio de Economa y Finanzas

3 Uruguay XXI

4 INE

Rodrigo Alonso es economista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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