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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2016

Uruguay
Compromiso por el crecimiento o tomar las riendas de la economa?

Rodrigo Alonso
Semanario Brecha


El pasado 31 de diciembre se public en La Diaria una columna de opinin del economista Fernando Isabella (A la izquierda del crecimiento econmico?) a propsito del cambio de ciclo econmico y los riesgos de apostar por polticas que en ese escenario no contribuyan con el necesario crecimiento del PBI. En apretada sntesis, la conclusin que sugiere el economista es que en un momento de retraccin econmica, donde se tensiona fuertemente la puja distributiva, hay que priorizar polticas que dinamicen el crecimiento, ya que promover la redistribucin tensionara demasiado las alianzas de clase. Por tanto, la apuesta estratgica de la izquierda debe ser por el crecimiento econmico para facilitar la redistribucin, en caso contrario podra ser castigada electoralmente en la prxima eleccin tal como le habra ocurrido a otros procesos del continente (Ver artculo [1]).

Si bien el artculo no se agota en lo anterior y aspectos que coloca respecto al diagnstico del escenario y la relacin entre fases de alza econmica y poder relativo de los sectores trabajadores son de recibo, no nos parece que el asunto que aborda est bien encarado sobre la base del par crecimiento-redistribucin y nos es imposible compartir una conclusin que, despejando las malezas del lenguaje y las guiadas terminolgicas al marxismo, se acaba decantando por algo muy similar a las viejas teoras del derrame.

A los uruguayos que vivimos de nuestro trabajo, esto es, la mayora social del pas, no nos basta con administrar el par crecimiento-redistribucin para enfrentar el complicado escenario que ya se nos viene encima. Estamos parados sobre una economa cuya productividad media es inferior a la de los capitalismos centrales, que tampoco destaca por su escala ni por la baratura de su mano de obra. Somos un pas ni-ni: ni alta productividad, ni mano de obra barata. En la nueva divisin internacional del trabajo sobrevivimos sobre la base de la exportacin de bienes primarios, y con la renta que por ello recibimos en parte dinamizamos una estructura econmica interna que de otra forma no sera viable o se vera sensiblemente reducida.

En un alto nivel de abstraccin, observando las tendencias generales y poniendo el foco en lo que son las determinaciones fundamentales del capitalismo uruguayo, tenemos que cuando baja la renta que recibimos del mercado mundial (baja el precio de las commodities) y baja adems el flujo de capitales externos que nos buscan para valorizarse, el conjunto de nuestra economa se resiente. En ese punto de inflexin, en que estamos entrando actualmente, para dar continuidad al crecimiento hay que echar mano al endeudamiento externo (hoy podemos decir que probablemente estemos a las puertas de un nuevo ciclo de endeudamiento externo), y cuando esto ya no es posible (para endeudarse hay que tener al menos la ficcin de que se podr pagar en el futuro), lo que le queda a nuestro capitalismo para continuar con su reproduccin, ahora a una escala menor porque quiebran empresas y aumentan los obreros sobrantes, es avanzar sobre el precio de la fuerza de trabajo, es decir, la baja del salario real y del salario indirecto (gasto pblico social). Los famosos ajustes son la expresin de este ltimo movimiento.

Dicho en otras palabras, la mayora social uruguaya, al igual que el resto de la latinoamericana, es rehn de una formacin socio-econmica que la tiene como principal variable de ajuste ante los avatares del proceso de acumulacin mundial. Por tanto, si no quiere ver como comienza a depreciarse su fuerza de trabajo y a descomponerse el tejido econmico nacional con el cambio de ciclo, no le queda otra que avanzar sobre el metabolismo del capital, no solo en materia de redistribucin del ingreso y la riqueza sino tambin en lo que hace al control directo de la produccin en reas claves y la apropiacin de porciones relevantes del excedente econmico para ponerlo al servicio de las necesidades sociales y el relanzamiento productivo. No se trata aqu de una cuestin de pica izquierdista, la propia formacin econmica nos pone ante la encrucijada de avanzar en transformaciones profundas o ver con impotencia el desarrollo de un ajuste antipopular y empobrecedor.

Por tanto, ante la magnitud y complejidad del problema por delante, el par crecimiento-redistribucin sobre el que gira el artculo de Isabella, basado en una premisa equivocada (el crecimiento NO es una sea de identidad de la izquierda ?) similar al lugar comn que dice que la derecha prioriza libertad y la izquierda igualdad, no solo acota inconducentemente la cuestin, sino que apenas roza su mera superficie, y peor an, por lo que dice, pero sobre todo por el men de alternativas que no menciona, acaba arrimando agua para el molino del ajuste.

Llamar a una suerte de compromiso por el crecimiento sin poner sobre la mesa la necesidad de modificar otro conjunto de aspectos sustanciales de nuestra economa, deja la sensacin de slogan vaco, ms propio de una consigna de las cmaras empresariales que de una reflexin de izquierda que se pregunta qu hacer ante un escenario de retraccin como el que se viene. Si no se est dispuesto a alterar aspectos claves de la formacin econmica uruguaya, la nica forma de apostar por el crecimiento en una fase de bajo precio de las materias primas es sobre la base del abaratamiento generalizado de la fuerza de trabajo. Semejante paquete no puede venderse como si fuera la necesidad estratgica del pueblo uruguayo y la nica forma de sostener un gobierno progresista en el Estado.

Que sern tiempos de enormes tensiones sociales no hay duda. La preocupacin por amortiguarlas es muy loable y entendible, la pregunta es si ello es posible y a qu costo. Nuestra opinin es que no lo es. Por algn lado deber cortarse la piola y est en las fuerzas polticas definir su ubicacin en un parteaguas que ser cada vez ms ntido.

Desde una perspectiva de izquierda, los lmites de los de abajo no pueden ser los privilegios de los de arriba. Una poltica que se detiene ante la posibilidad de afectar los intereses de los poderes fcticos porque esto elevar las tensiones sociales, an sabiendo que su contracara es el empobrecimiento de su base social, no es poltica, es ms bien su fin y lo que queda es la funcin del mero administrador del capital que puede desplegar una batera de polticas de mejora nicamente en las fases de alza y que ante la reversin del ciclo asume la administracin del ajuste y a lo sumo busca suavizarlo. Eso es lo que castigar el pueblo en la prxima contienda electoral.

Si las cosas se van decantando por la manutencin de los acuerdos y compromisos con el poder econmico y la renuncia a emprender reformas que avancen sobre el capital, entonces podemos estar ante el mejor de los mundos posibles para la derecha criolla: que el propio Frente Amplio aplique el ajuste que el capital reclama y luego pague los costos de ello dejando en bandeja las elecciones de 2019. Si as fuere, este cambio de ciclo y el ajuste por delante, no solo acabar dejando como saldo histrico un retroceso en las condiciones de vida de la mayora social, sino tambin la recomposicin plena de los vnculos entre los poderes fcticos y el Estado uruguayo.

Nota:

[1] http://ladiaria.com.uy/articulo/2015/12/a-la-izquierda-del-crecimiento-economico/

Rodrigo Alonso. Economista. Universidade Federal da Integraao Latino-Americana (UNILA)

Fuente: http://brecha.com.uy/compromiso-por-el-crecimiento-o-tomar-las-riendas-de-la-economia/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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