Portada :: Brasil :: Nuevo golpe contra la democracia: Impeachment contra Dilma
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2016

Golpe en Brasil
Los leones veganos no existen

Rodrigo Alonso
Semanario Brecha


la lucha poltica, en esencia, es la lucha de fuerzas e intereses, no de argumentos

Len Trotsky


La aprobacin del proceso de impeachment contra Dilma Rousseff el domingo pasado es un punto de inflexin en la historia sudamericana. Los puntos de inflexin o saturacin poltica, son momentos que redefinen el escenario y las relaciones de fuerza y que condensan en poco tiempo procesos de largo aliento. Su fuerza disruptiva radica precisamente en desencadenar la energa acumulada de contradicciones largamente contenidas. Para este caso, el impeachment era casi inevitable, la cuestin era como se llegaba a l. Ms que la batalla en s, lo importante es como arriban los ejrcitos a la misma; cuando amanece el da de las definiciones ya est casi todo dicho.

El resultado del pasado domingo se fue gestando desde hace aos. Creca junto con la popularidad de un Lula que a pesar de venir de abajo era el mejor aliado de los poderes empresariales. Creca tambin junto con la aprobacin generalizada de este lder de la izquierda vegetariana (Vargas Llosa dixit; la carnvora era la venezolana) con el que todos queran salir en la foto y que nos deca que ser de izquierda y revolucionario era cosa de jvenes y que en la madurez de la vida todos somos de centro, razonables. El domingo pasado era cada vez ms posible cuando el PT iniciaba su ciclo con un gorro rojo del MST y terminaba con Katia Abreu (representante del agronegocio) como Ministra de agricultura. Los sucesivos ministros de economa del rin de la banca hacan al domingo cada vez ms inminente y pattico. Cuando en las manifestaciones de junio de 2013, que comienzan por izquierda con reclamos por derechos sociales y econmicos, el PT apuesta al achique y acaba rebasado por un movimiento de masas cada vez ms derechizado y termina saliendo de la crisis con una agenda de compromiso con la derecha (contener el dficit fiscal, la inflacin y la corrupcin) el impeachment no paraba de crecer. Con el fin del ciclo de crecimiento econmico y el gobierno respondiendo con la ortodoxia econmica y el ajuste, el domingo y su resultado ya era un hecho al que solo haba que ponerle fecha.

Desde el inicio (ver carta ao povo brasilero1), no haba ms estrategia en el PT que la gestin y proyeccin mundial y regional del capital brasilero. Es cierto que su posicin en trminos institucionales siempre fue frgil y la amenaza del impeachment latente. A eso el PT respondi cediendo posiciones para evitar en lo inmediato el cerco de la derecha en el parlamento, pero al precio de hundirse cada vez ms en trminos estratgicos. Se fue gestando una encerrona cuya nica salida a la que atin a recurrir el PT fue profundizar la estrategia equivocada: seguir cediendo y asumir la mera gestin del capital. Lo que pareca ser la nica estrategia posible para sostener al gobierno y evitar el impeachment, solo incrementaba la impotencia para enfrentarlo.

As se lleg al punto actual donde se alinearon las precondiciones para la ofensiva reaccionaria destituyente: a) la cada del apoyo social al gobierno y b) la prdida de la calle a manos de la derecha; la otra precondicin era la salida del PMDB de la base aliada, consecuencia inmediata de (a) y (b).

Que el domingo pasado no haya sido recibido en medio de una huelga general, una ocupacin generalizada de los lugares de estudio y/o cortes de rutas y que su consumacin no haya habilitado acciones de este tipo, es sintomtico de la impotencia para enfrentar el golpe y la precaria acumulacin de poder de clase. La sola denuncia y los llamados a la conciencia democrtica no son suficientes para enfrentar a la derecha envalentonada y decidida a recuperar el terreno perdido.

Situarse por encima de los antagonismos de clase puede llevarlo a uno a la ilusin de que est habitando el privilegiado y electoralmente rentable centro poltico, cuando en realidad est en el aire. Si el gobierno no es de unos ni de otros, quin va a poner el pellejo para sostenerlo cuando el crecimiento ya no permita seguir conciliando? A la vista estn los resultados de la renuncia a disputar poder de clase y apostar a la mera gestin del capital como estrategia. La burguesa siempre fue ingrata y traicionera con sus gestores.

Deca un viejo miliciano chino que salvo el poder, todo lo dems es ilusin. Que en medio del trago amargo al menos nos quede el aprendizaje: con cazamariposas no se atrapa dragones.

Nota:

1 Carta pblica de Lula antes de la contienda electoral que lo llev por primera vez al gobierno.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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