Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2016

La guerra silenciosa que sacude las favelas de Ro de Janeiro

Agnese Marra
Pblico


A medida que se acerca la fecha de inauguracin de los Juegos Olmpicos, la violencia aumenta en estas comunidades. La Polica Militar custodia los 'morros' cariocas mientras las violaciones de derechos humanos se multiplican.

Mientras algunos cuentan los das para ver a los astros olmpicos saltar a las arenas de Ro 2016, una gran parte de la poblacin est asustada. Las personas que viven en los morros (cerros), en las famosas, y ltimamente hasta tursticas favelas, sabe lo que les espera cuando un gran evento internacional llega a la ciudad.

Cuando se jugaron los Panamericanos de Ro de Janeiro en 2007, fue el ao ms violento de la ltima dcada en la capital carioca. La Polica Militar asesin a 1.330 personas en acciones que fueron catalogadas como "derivadas de la intervencin policial", algo as como homicidios en defensa propia. Tambin fue el ao de la conocida Matanza del Pan (en referencia a estos Juegos) que surgi de una operacin policial en la favela del Complejo del Alemn donde se registr el asesinato de 19 jvenes (once de ellos no tenan que ver con el trfico de drogas), aunque los clculos extraoficiales hablaban de al menos cuarenta muertos.

Ro de Janeiro es el Estado que histricamente tiene las tasas ms altas de letalidad en el transcurso de las operaciones policiales. En los ltimos 10 aos las cifras ascienden a un total de 8.000 personas asesinadas durante la invasin de las favelas. Segn datos de Amnista Internacional, en los ltimos seis aos la Polica carioca ha sido responsable de entre un 13% y un 21% de los asesinatos totales de la ciudad. En 2015 una de cada cinco personas fallecidas muri por homicidio derivado de accin policial. El presidente de Amnista Internacional Brasil, Atila Roque, advierte de que ese nmero podra ser ms elevado ya que muchos de los asesinatos son registrados como homicidios, una etiqueta genrica que sirve para no culpar a las fuerzas de seguridad. Eso fue lo que sucedi con el menor de apenas 10 aos, Eduardo Jess, asesinado por la Polica en abril de 2015 en la puerta de su casa, mientras esperaba que su hermana volviera de la escuela: As como mat a tu hijo puedo matarte a ti tambin, porque l era un hijo de bandido, le espet el polica a la madre de Eduardo Jess, mientras ella le gritaba desesperada.

La Copa del Mundo de 2014 tambin trajo consigo un disparo en la tasa de homicidios derivados de accin policial. En Ro de Janeiro subi un 40% y en Sao Paulo lleg a aumentar un 80%. El Complejo de la Mar, una comunidad formada por 16 favelas cariocas donde viven alrededor de 140.000 personas, fue invadida por la Polica Militar poco antes de que empezara el Mundial. La previsin inicial era que se quedaran mientras durara el evento, pero los militares no se marcharon hasta un ao despus. Los habitantes de la comunidad denunciaron todo tipo de abusos desde asesinatos extra judiciales, palizas, invasiones de sus casas en las que se inclua el robo de objetos y dinero bajo amenaza de fusil.

Militarizacin de las favelas

La Polica Militar abandon el Complejo de la Mar en julio de 2015 y en estos das est a punto de volver. El secretario de Seguridad Pblica del Estado de Ro de Janeiro, Jose Mariano Beltrame, anunci que 60.000 policas y 20.000 militares ocuparan la ciudad para actuar durante los Juegos Olmpicos. No apunt cuntos de ellos subiran a las favelas, ni tampoco dej claro cunto tiempo se quedaran all, pero a medida que se acerca la fecha las operaciones policiales han aumentado. En las primeras semanas de abril al menos once personas fueron asesinadas en el Complejo del Alemn y otras tantas (no hay datos hasta el momento) fueron heridas despus de horas de disparos en la zona. En mayo fueron las favelas de Jacarezinho, Manguinho, Acari y una vez ms el Complejo del Alemn, donde murieron otra decena de vecinos en el intercambio de tiros entre Polica y facciones del trfico de drogas, entre ellos un menor de cinco aos que tambin jugaba en la puerta de su casa cuando le alcanz la bala.

Las polticas de Seguridad Pblica del Estado de Ro de Janeiro se basan en la militarizacin de las favelas. Por un lado desde las Unidades de Polica Pacificadora (UPP) y por otro, desde las operaciones de guerra con tanques y armas letales. La diferencia entre ambos tipos de control policial apenas existe: Las UPP eran una buena idea y se convirtieron en un fracaso porque no trabajan como polica comunitaria sino como unidades militarizadas de control y represin, cuenta a Pblico, Atila Roque, director de Amnista Internacional Brasil.

Despus de diez aos de UPP el balance de los vecinos es desalentador: Los militares que suben son muy jvenes, sin experiencia, se ponen a pegar tiros en cualquier momento, entran en nuestras casas, nos roban, nos amenazan, es una pesadilla, denuncia Irone Santiago, cuyo hijo fue tiroteado por la Polica y hoy se encuentra parapljico y con una pierna amputada. Tenemos miedo y vivimos con ansiedad porque sabemos que en cualquier momento van a subir y volveremos a vivir bajo tiros, dice Santiago, habitante de la favela de la Mar desde hace ms de treinta aos.

El pasado mes de abril el secretario de Seguridad, Jos Mariano Beltrame, advirti que quien se atreva a disparar a un polica va a recibir un tiro. La polmica frase la dijo tras el entierro de un miembro del BOPE (Batalln de Operaciones Espaciales que sube a las favelas) asesinado por narcotraficantes en el transcurso de una operacin. Las muertes de policas tambin han aumentado en un momento donde el Estado de Ro de Janeiro se encuentra en quiebra total y los policas reciben sus salarios, de por s son bastante bajos, atrasados.

El polica por un lado es un verdugo, porque mata a una escala inaceptable, pero tambin es una vctima. La mayora tienen el mismo perfil que sus vctimas, son negros o pardos, jvenes y de origen humilde, explica Roque. Desde Amnista Internacional reconocen que la precariedad que sufre la Polica de Ro de Janeiro por la crisis econmica del Estado hace que aumente el estrs y tambin la violencia. Pero dejan claro que no pueden seguir usando argumentos para vulnerar los derechos humanos: No puede haber un estado de excepcin para justificar la seguridad en los Juegos Olmpicos, dice Atila Roque. El presidente de Amnista Internacional no slo se refiere a la militarizacin de las favelas y el aumento de asesinatos, sino tambin a la nueva normativa de Ley Antiterrorista (al estilo de la Ley Mordaza) que criminaliza cualquier manifestacin que se produzca en determinados puntos de la ciudad desde el 4 de junio y a lo largo de todo los Juegos Olmpicos. Durante el Mundial fue lo mismo, hubo periodistas y activistas de derechos humanos presos e incluso heridos, no podemos permitir que nos quiten la libertad de expresin, sentencia Roque.

Soy un tipo normal

Vctor Santiago naci en la Mar, en una de las muchas zonas de Ro de Janeiro a las que el Estado no llega si no es en forma de fusil o de tanque. Insiste en que siempre fue un hombre normal, pagaba sus cuentas, trabajaba por la maana y estudiaba por la tarde un mdulo para ser tcnico de seguridad. Explica todo esto para justificar el absurdo de lo que le sucedi la madrugada de aquel sbado de febrero de 2015. Vctor volva a casa en el coche de un amigo cuando un primer control militar les par para pedir documentacin. Todo normal y siguieron adelante. Poco antes de llegar a su casa se toparon con un segundo control. Esta vez los militares sin intercambiar palabra comenzaron a disparar contra el vehculo. El conductor recibi un tiro y Vctor Santiago dos disparos. Mi hijo se despidi dicindole a mi nieta que al da siguiente la llevara a la playa, pero slo vino 98 das despus, cuenta la madre de Vctor, Irone Santiago, con lgrimas en los ojos. Su hijo estuvo una semana en coma, y casi tres meses hospitalizado con el pulmn perforado y sesiones de hemodilisis. Las dos balas que recibi le dejaron parapljico y con una pierna amputada.

A sus 30 aos Santiago responsabiliza al Estado de Ro de Janeiro de lo que le pas: Fue culpa de la incompetencia de los gobernantes que tenemos a quienes no les importamos nada. Asegura que uno de las cosas que ms le doli fue salir del hospital en silla de ruedas y verse sin ningn tipo de ayuda: El Estado no me ha dado ni una tirita, repite.

La silla de ruedas con la que se mueve, la cama de hospital en la que pasa prcticamente las 24 horas del da y los paales que usa para sus necesidades son donaciones de los vecinos de la comunidad. Su madre dej su trabajo de costurera para cuidarle y se ha convertido en una activista dentro de la favela mientras lucha con poco xito para que el caso de su hijo sea juzgado: Tan slo un ao despus de los hechos vino la Polica Federal para hacer una pericia del cuerpo de Vctor, y lo ms absurdo de todo es que en el caso mi hijo constaba como testigo y no como vctima.

Irone dice no tener miedo de posibles represalias, sabe que la Polica suele amenazar a los familiares de las vctimas, pero hasta ahora nadie le ha dicho nada. Asegura que como su hijo hay otras muchas personas que tienen miedo a hablar: No se imagina la cantidad de gente mutilada que hay en la Mar, por no hablar de los asesinatos. Una vecina que tena un comercio sali por la ventana para pedir a su ayudante que cerrara la tienda y le pegaron un tiro, as de simple. Quieren acabar con todos nosotros, no tenemos derecho a nada.


Fuente original: http://www.publico.es/internacional/guerra-silenciosa-sacude-favelas-rio.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter