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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2017

Horror en las crceles y papeln de Temer

Agnese Marra
Brecha (Uruguay)

Entre la barbarie y la vergenza amaneci 2017 en Brasil. El mismo 1 de enero a las tres de la tarde una rebelin de presos en el Complejo Penitenciario Ansio Jobin (COMPAJ), dio inicio a 17 horas de violencia continua. El resultado fueron 56 presos muertos, ms de la mitad degollados y descuartizados. Cuatro das despus suceda lo mismo en Monte Cristo, en Roraima, con 33 presos asesinados. Dos das ms tarde otros cinco perdan la vida en otra crcel de Manaos que acababan de reabrir para realojar a algunos de los supervivientes del COMPAJ. En apenas una semana al menos 94 presos han muerto en Brasil.


La masacre del domingo 1 en Manaos se convirti en la segunda mayor matanza en una crcel brasilea, slo detrs de Carandir (1992), en Sao Paulo, en la que murieron 111 reclusos, y no a manos de otros presos sino de la Polica Militar. Segn Luis Carlos Valois, juez penal del tribunal de justicia del estado de Amazonas, que hizo de negociador en la pacificacin de Manaos, esta matanza habra sido mucho peor que la de Sao Paulo, y recuerda que en Amazonas murieron 56 de un total de 1.200 presos, mientras que en la prisin paulista fueron 111 de 10 mil presos. Las proporciones nuestras son mucho peores y el grado de violencia es algo indescriptible, dijo.

Las imgenes de miembros amputados, cuerpos sin cabeza, y los verdugos atrs rindose dejaron conmocionada a la sociedad brasilea. No slo por destapar una guerra abierta entre facciones del trfico de drogas, sino por sacar a la luz, con la cena de fin de ao todava caliente, las terribles condiciones existentes en las prisiones del pas.

Brasil tiene la cuarta mayor poblacin carcelaria del mundo, con 662.202 presos, detrs de Rusia (644.237), China (1.657.812) y Estados Unidos (2.217.000). En lo que s ocupa el primer puesto es en hacinamiento, segn indica el International Centre for Prision Studies. De acuerdo a datos del Consejo Nacional de Justicia, las crceles brasileas tienen un dficit de 250 mil plazas. La prisin donde ocurri la masacre de Manaos tena capacidad para 454 detenidos, pero estaba ocupada por 1.224, tres veces ms de lo habilitado. En Roraima la ocupacin duplicaba la capacidad.

La falta de plazas no impide que la poblacin carcelaria siga aumentando. Entre 2004 y 2014 creci un 64 por ciento, y si arrancamos comparando desde 25 aos atrs aument 575 por ciento, segn datos oficiales del Ministerio de Justicia. Segn Andr Becerra, presidente de la Asociacin de Jueces para la Democracia, las prisiones brasileas son un agujero para depositar pobres. Y aadi: Te puedo asegurar que en nuestras crceles no se ven evasores fiscales.

Los 56 presos decapitados tenan el perfil habitual del recluso brasileo: joven (ms del 90 por ciento), negro (60) y con educacin primaria bsica (75). Estaban detenidos por delitos que iban desde homicidio hasta pequeos hurtos. Este es un pas que se empea en encarcelar, y la sociedad lo ampara, pero esa no es la solucin, no se puede meter a todos los pobres en la crcel, dice el juez Valois. Becerra, tambin magistrado de la lnea garantista, sostiene: Todava no se ha entendido que cuanta ms gente se detenga, ms criminalidad va a haber. Los jvenes que entran en esas prisiones se hacen criminales a la fuerza, muchos de ellos cuando acaban su pena tienen deudas con las facciones y tienen que entrar en el crimen para saldarlas.

El aumento en la cantidad de presos no es proporcional al de los jueces que puedan gestionar los casos que se acumulan en sus despachos. El colapso que sufre el sistema penitenciario provoca situaciones que rozan la ilegalidad, como el hecho de que 40 por ciento de los reclusos estn encerrados de forma provisional, a la espera de ser juzgados, porque ni siquiera han sido condenados en primera instancia. En esta situacin pueden pasar meses o aos. Tambin hay presos que ya han cumplido sus sentencias y que por demoras burocrticas siguen encerrados, o aquellos que podran pasar del rgimen cerrado al abierto y nunca disfrutan de ese derecho.

El aumento del nmero de presos tambin se asocia con el crecimiento de las prisiones tercerizadas, como en el caso de Manaos. En estas crceles el Estado es responsable y est a cargo, pero el personal que trabaja dentro (agentes, enfermera, mdicos y profesores) es contratado a una empresa. En una carta al ministro de Justicia, el padre Frei Betto lo denunciaba la semana pasada: La empresa recibe del Estado segn el nmero de detenidos que administre. Cuantos ms haya, tambin hay ms lucro.

Tragedia anunciada

A pesar de las nefastas condiciones de las crceles brasileas, la masacre de Manaos no tuvo que ver con una rebelin de presos. Valois cont a Brecha cmo por primera vez en sus 15 aos como juez y como negociador en media docena de motines los presos no pidieron ninguna reivindicacin antes de la masacre: Slo queran proteccin despus de lo que haban hecho, pero ni siquiera exigieron que se acortaran los plazos de los procesos, una peticin constante en todas las rebeliones. Segn el magistrado, esa es la prueba ms clara de que fue una matanza de una faccin criminal contra otra.

Despus de aos de tregua, el pasado otoo las dos bandas ms importantes del crimen organizado de Brasil se declararon la guerra. El Primer Comando de la Capital (PCC), basado en Sao Paulo y con redes en todo el pas, se enfrent con el Comando Vermelho (CV), el primer grupo criminal de Brasil (naci en los aos setenta), con sede en Rio de Janeiro y asociado a pequeas bandas en otros estados. Eso sucedi en Manaos, donde la Familia del Norte (FDN), ligada al CV en Manaos y duea de la crcel, decidi marcar su territorio y acabar con sus enemigos del PCC. En el medio de la carnicera mataron a una gran cantidad de presos que no tenan que ver con ninguna faccin: Murieron los ms dbiles, como siempre, dice con tristeza Valois.

Esta guerra por ahora se juega detrs de los barrotes, el territorio que dominan y donde nacieron estas bandas. La profesora de la Universidad del abec de Sao Paulo Camila Nunes, especialista en el PCC, recuerda que tanto el Comando Vermelho como sus homlogos paulistas surgieron en un primer momento como movimientos que reivindicaban los derechos de los presos, unindose para luchar contra el Estado. Esta sociloga reconoce que hoy en da funcionan como una empresa capitalista ms, y sus ansias de expandir el mercado y liderarlo seran parte de las razones por las que volvieron a declararse la guerra.

Nunes ya haba advertido desde octubre a las autoridades penitenciarias que redoblaran la seguridad porque la guerra entre el PCC y el CV poda dejar muchos muertos en las prisiones de todo el pas. A su vez la Polica Militar de Manaos haba detectado unas conversaciones en las que la Fdn amenazaba con llevar a cabo esa matanza. Nadie hizo nada.

Valois defiende que rumores de rebelin siempre hay en las crceles y que un mes antes l haba estado en el Compaj y los presos del PCC no se haban quejado: Reconoc a uno de ellos decapitando a otro. Nunca me pidi que los moviera a otra prisin. Pero en las crceles de Rio de Janeiro y Sao Paulo hay traslados de presos desde finales de noviembre, justamente para evitar que se maten entre bandas rivales.

El papeln del gobierno

Michel Temer demor cinco das en pronunciarse sobre la tragedia de Manaos, y cuando lo hizo la calific de pavoroso accidente, un trmino por lo menos liviano, cuando los datos de homicidios por muerte violenta en 2016 hablan de 392 reclusos asesinados, ms de un muerto por da. Slo en los ltimos cuatro meses, desde que las bandas criminales reanudaron la guerra, ya han muerto 145 presos.

Al torpe trmino usado por el presidente se sum la declaracin del gobernador del estado de Amazonas, Jos Melo, quien lleg a justificar lo sucedido asegurando que entre los muertos no haba ningn santo. Das despus vino una frase todava peor, esta vez del secretario nacional de la Juventud, Bruno Jlio (del PMDB): Debera haber una matanza de stas por semana, declar al diario O Globo, justificndose con que: Es que soy hijo de polica, por eso no me gustan los bandidos. Dos das despus de sus declaraciones tuvo que dimitir.

A lo largo de los das las declaraciones de la clase poltica brasilea empeoraron. El diputado federal Major Olimpio (tambin socio de Temer) puso en su cuenta de Facebook: Manaos 56 / Roraima 33. Vamos, Bang (crcel de Rio de Janeiro), ustedes pueden hacerlo mejor, animando a los presos de la penitenciara carioca a superar el nmero de muertos.

El mircoles 11 una centena de jueces firmaron una peticin solicitando la dimisin del ministro de Justicia, Alexandre Moraes. A pesar de ser el nico representante del Ejecutivo que se acerc a Manaos poco despus de ocurrir la matanza, sus confusiones y su falta de conocimiento sobre el tema lo dejaron en evidencia: Solicitamos la dimisin del ministro de Justicia por su total incompetencia en la materia, deca un fragmento de la peticin.

Pero lo que ms molest a estos jueces fue el plan de seguridad que present Moraes junto al presidente Temer para solucionar la crisis penitenciaria. Un plan de emergencia de 1.800 millones de reales para, entre otras cosas, construir ms presidios en Amazonas y en otros estados del pas. Hasta el momento la nica representante del gobierno que mostr sensibilidad hacia el tema fue la secretaria de Derechos Humanos, Flvia Piovesan, que ante la propuesta de Temer y Moraes respondi: Construir ms prisiones no sirve de nada en un sistema fallido.

Fuente: http://brecha.com.uy/horror-las-carceles-papelon-temer/


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