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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2017

Globalizacin o desglobalizacin?

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Hasta hace poco, los analistas coincidan plenamente: nos encontrbamos (nos encontramos) en tiempos de globalizacin neoliberal. Y aunque el concepto haya derivado en manido, apuntemos con un conocido socilogo que nos referimos a una fase nueva de la concentracin del capital, asentado en un nuevo patrn tecnolgico, engendrada en el decursar mismo del imperialismo y definitivamente insertada en sus coordenadas. En segundo lugar, no nos hallamos ante un fenmeno exclusivamente econmico, sino que toca integralmente a todos los niveles de las relaciones sociales.

Conforme a Aurelio Alonso, en su libro El laberinto tras la cada del Muro (La Habana, Ciencias Sociales, 2006), aludido arriba, en tanto emerge una burguesa a escala mundial, para las clases subalternas la globalizacin se expresa en la polaridad social, la exclusin de la economa formal, la intensificacin de la pobreza relativa y absoluta, la atomizacin del empleo, el incremento del flujo migratorio (y la emergencia de la xenofobia a niveles comparables con los que caracterizaron anteriormente al fascismo), el debilitamiento del movimiento sindical.

En el plano poltico, acota, figuran como caractersticas el ordenamiento piramidal, con el orbe dirigido por el Grupo de los Siete, liderado por los Estados Unidos, y dividido en zonas de influencia, en las cuales los organismos internacionales, polticos y econmicos, asumen progresivamente el papel de instrumento de dominacin sobre los pases del Sur, en nombre de Estados del Norte que legitiman as en el plano internacional su proyecto econmico.

Ojo: para nuestra fuente, este statu quo marcha a la par de la llamada crisis del Estado-nacin, que representara, para el Norte, la cesin de cuotas de poder implicada por el espacio transnacional del capital y por los flamantes roles de los organismos internacionales. Para el Sur, supondra la prdida progresiva del alcance de la competencia decisional de los Estados dependientes, de la soberana funcional.

Nuestro comentador acierta una vez ms cuando declara que resulta indispensable, por lo tanto, que diferenciemos la globalizacin. Una cosa es asumirla como discurso legitimador del proyecto neoliberal. Otra es reconocerla como escenario, en tanto no podemos dejar de ver en ella el acomodo orgnico del espacio geogrfico mundial, al capital mundial, consecuente con la afirmacin de Marx de que el capital tiene vocacin universal.

Algo interesante. Siguiendo a Gramsci, Alonso sentencia que ninguna sociedad cambia y puede ser sustituida si antes no desarroll todas las formas de vida implcitas en sus relaciones. Y decimos que interesante porque quizs haya arribado este momento. De ser as, suenan atinadas las palabras de Alfredo Jalife-Rahme, analista del diario La Jornada, en el sentido de que el planeta se encuentra al borde de variaciones radicales; contemplamos cmo la Unin Europea (UE) se est desmoronando (sic) y la economa de Estados Unidos se est colapsando (sic). Esto concluir en un nuevo orden mundial que a lo sumo durar 10 aos, cuando Rusia y China puedan formar una alianza ante la cual la OTAN ser impotente. Proceso visto por el articulista como una tendencia global, de indito orden tripolar con la desglobalizacin y regionalismos.

En qu consiste?

Segn el entendido, del lado anglosajn es ms resonante el clamor sobre el fin de la globalizacin, de lo que no se enteran, o no les conviene, sus aldeanos turiferarios en Latinoamrica. Basndose en una nutrida lista de expertos, entre ellos Martin Jacques autor de Cuando China gobierne el mundo: el fin del mundo occidental y el nacimiento de un nuevo orden mundial, el columnista se refiere a la muerte del neoliberalismo global y la crisis de la poltica occidental, que se ha estancado y ahora se acerca a su dcada perdida sin fin a la vista. En ese contexto, se cuestiona: Ms all del ultrarreduccionismo economicista y/o financierista, carente de visin geoestratgica, qu sigue, cuando se despliega la desglobalizacin en pleno caos global geopoltico debido a la decadencia de EE.UU. y su fallido orden unipolar? Economa mixta de libre mercado con control estatal []? Preponderancia de la economa real sobre el pernicioso financierismo de las burbujas especulativas de las plazas de Wall Street y la City? Neokeynesianismo con re-regulacin? Proteccionismo regionalizado en los diferentes bloques econmicos bajo la frula geopoltica de las esferas de influencia del nuevo (des)orden tripolar EE.UU./Rusia/China? Regionalismos de libre comercio y proteccionismos regionalizados en los diferentes bloques econmicos, si es que no se balcanizan en el camino, bajo la frula geopoltica de las respectivas esferas de influencia tripolar?.

Tal cmulo de interrogantes apunta hacia el hecho de que, al encontrarnos, con toda probabilidad, en un parteaguas, an no se distingue en todos sus contornos un futuro tal vez a tiro de piedra, en el que queda[ra] pendiente el devenir de la hegemona unipolar del dlar, paradjicamente omnipotente en la fase del caos global, que no refleja el imperante hbrido mundo multipolar ni el nuevo (des)orden tripolar de EE.UU./Rusia/China, cuando estas dos ltimas superpotencias apuestan a la desdolarizacin global y al resurgimiento del oro, acompasados [acompaados?] de la internacionalizacin de la divisa china en ascenso. Ms dudas que certezas.

Con respecto a la mutacin sealada, podra figurar a guisa de elemento catalizador la eleccin de Donald Trump como cuadragsimo quinto presidente de EE.UU., si el hombre cumple en lo posible sus promesas de campaa, que podran trastrocar radicalmente la relacin de su pas con el resto de las naciones y entre las que se incluyen la cancelacin de varios de los tratados de libre comercio vigentes, tal el de las Amricas, al que culpa por la prdida de los puestos de trabajo estadounidenses; la salida del To Sam de la Organizacin Mundial del Comercio; la subida de los aranceles a las importaciones, con el objetivo de evitar que ms empresas se muden al sur de la frontera; y, muy significativo, la dura crtica a la OTAN, calificada de obsoleta y descritos sus miembros como unos aliados malagradecidos que se han aprovechado de la generosidad de la Unin. Segn l, USA no puede seguir permitindose proteger a los pases de Europa -y Asia- sin recibir una compensacin adecuada. Incluso, ha sugerido que las tropas norteamericanas podran abandonar esos pases si no pagan. En un sentido, Trump simplemente ha estado proclamando en trminos claros una vieja preocupacin gringa: que la mayora de los miembros de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte no est cumpliendo el compromiso de gastar el 2 por ciento de su PIB en defensa. Pero, como asienta BBC Mundo, muchos se desasosiegan al preguntarse si sera capaz de abandonar una coalicin central para la poltica exterior de EUA por ms de 60 aos. 

Lo cierto es que los exabruptos deben haber vigorizado la idea europea de un ejrcito comunitario propio, por si acaso se desmorona el bloque, ms cuando el mandatario ha dicho creer poder reducir la tensin con el gobierno de Vladimir Putin, al que ha calificado de lder fuerte con el que le gustara tener una buena relacin.

En s, como seala Gilberto Lpez Rivas (digital Rebelin), confesando el impacto que le caus la obra de William I. Robinson Amrica Latina y el capitalismo global: una perspectiva crtica de la globalizacin (Mxico, Siglo XXI, 2015), 1.-El colapso de la sociedad humana es una verdadera posibilidad, porque el sistema llega rpidamente a los confines ecolgicos de su reproduccin. 2.- La magnitud de las desigualdades globales no tiene precedente. 3.- La dimensin de los medios de violencia y su concentracin en manos de pequeos grupos poderosos tampoco tienen antecedente. 4.-Estamos llegando a los lmites de la expansin extensiva e intensiva del sistema capitalista. 5.-El nmero creciente de los marginados y redundantes, condenados a ser humanidad superflua, sujetos a sofisticados sistemas de control y represin hasta genocidio afrontan un ciclo mortal de despojo-explotacin-exclusin. 6.-A raz del colapso econmico de 2008, el desfase entre una economa en vas de globalizacin y un sistema de autoridad poltica basada en el Estadonacin

Y este ltimo inciso nos hace concluir que todava no est definida qu tendencia globalizacin o desglobalizacin- vencer a la postre, porque, acorde con Lpez Rivas, las lites claman cada vez ms por mecanismos trasnacionales de coordinacin y regulacin que pudieran refrenar las fuertes contradicciones y contrarrestar la anarqua del sistema.

Robinson advierte que a partir del agravamiento de esta crisis, la clase capitalista trasnacional ha puesto en prctica tres mecanismos para sacar adelante la acumulacin global frente al estancamiento: 1.-La acumulacin militarizada, el lanzamiento de guerras e intervenciones y la provocacin de un conflicto tras otro, a fin de lograr ciclos de destruccin y reconstruccin con el propsito de acumular capitales y obtener ganancias; las farsas de las guerras contra las drogas, contra el terrorismo, contra las maras, contra los migrantes, y con ello, se desarrolla una cultura de capitalismo global que es blica, agresiva, y que glorifica la dominacin, esto es, la cultura fascista. 2.-El pillaje de las finanzas pblicas. Los Estados juegan el papel de extraer cada vez ms excedentes de los pueblos para entregrselos al capital financiero trasnacional; Grecia y Amrica Latina son ejemplos. 3.-La frentica especulacin financiera que desde el siglo pasado ya haba convertido a la economa global en un gigantesco casino.

As que, de acuerdo con el leal saber y entender del ensayista glosado por Lpez se vislumbran cuatro escenarios: el reformismo desde arriba, que logra estabilizar momentneamente el sistema de capitalismo global; el descenso hacia el fascismo del siglo XXI; el repunte de una alternativa global anticapitalista, esto es, el resurgimiento de un proyecto de socialismo democrtico, y el espectro del colapso y una nueva Edad de las tinieblas.

Lo que cuenta

Leonardo Boff asevera, en Ecoportal, que lo que (ms) debe preocupar a todos los ciudadanos es el (actual) desplazamiento de las atribuciones de los Estados-nacin hacia unos pocos conglomerados financieros que operan a nivel global. Estos realmente detentan el poder real en todas sus ramas: financiera, poltica, tecnolgica, comercial, medios de comunicacin y militar. O sea, que la mundializacin sigue siendo un hecho. Avalado, entre otros muchos, por el que el 1% ms rico controla ms de la mitad de la riqueza del mundo. 62 familias tienen un patrimonio igual al de la mitad ms pobre de la poblacin de la Tierra. 16 grupos controlan casi todo el comercio de productos bsicos (cereales, minerales, energa, tierra y agua). Debido a que toda la comida obedece las leyes del mercado, sus precios suben y bajan a merced de la especulacin, quitando a vastas poblaciones pobres el derecho a tener acceso a una alimentacin suficiente y saludable.

Los 29 gigantes planetarios, de los cuales el 75% son bancos, empezando por el Bank of America y terminando con el Deutsche Bank, son considerados sistmicamente importantes, pues su eventual quiebra (no olvidemos que el ms grande, los Lehamn Brothers de Amrica del Norte, se declar en quiebra) llevara a todo el sistema al abismo o muy cerca, con consecuencias nefastas para toda la humanidad. Lo ms grave es que no hay regulacin para su funcionamiento, ni puede haberla, porque las regulaciones son siempre nacionales y ellos actan planetariamente. No hay todava una gobernanza mundial que cuide no slo de las finanzas sino del destino social y ecolgico de la vida y del propio sistema-Tierra.

Por ello, digamos con el telogo de la Liberacin que esta formacin econmico-social resulta homicida, biocida, ecocida y geocida. Cmo puede prosperar tal inhumanidad en la faz de la Tierra y todava decir que no hay alternativa (TINA = There Is No Alternative)? La vida es sagrada. Y cuando es sistemticamente agredida, llegar el da en que puede tomar represalias destruyendo a quien la quiere destruir. Este sistema est buscando su propio fin trgico. Ojal la especie humana sobreviva.

S, porque la globalizacin neoliberal ha agudizado el conflicto capital-planeta, lo que ha determinado que algunos observadores, tales Rafael Silva Martnez (Rebelin), afirmen con Boff: "Creo que no lograremos derrotar al capital con nuestros propios medios. Quien derrotar al capital ser la Tierra, negando los medios de produccin, como el agua y los bienes de servicio, obligando a cerrar las fbricas, a terminar con ilusorios grandes proyectos de crecimiento".

Y tambin que, si para el marxismo clsico nicamente exista el conflicto capital-trabajo (en nuestra opinin, habra que matizar el aserto, pues el mismo Marx, Engels y otros prefiguraron la cuestin ambiental hasta donde se los permiti la poca; baste leer las lneas en que uno de ellos denuncia las consecuencias de la tala de bosques en Cuba por los colonialistas espaoles), el Socialismo del siglo XXI ha de luchar, como no poda ser de otra manera, armado con las aportaciones de las corrientes ecologistas, naturalistas y animalistas.

Lo importante aqu, o lo ms evidente, es que la crisis del modelo de civilizacin occidental, o sea la globalizacin del capitalismo en su fase neoliberal, arrastra no solo los clsicos conflictos que ya definieran perfectamente Marx y sus colaboradores, sino que en su nueva fase de explotacin global a escala planetaria, la crisis civilizatoria del capital se enfrenta a la destruccin de la naturaleza, de sus recursos bsicos y vitales, de las materias primas fundamentales, y a la destruccin del equilibrio de todos los ecosistemas que permiten la vida en nuestro planeta.

Entonces, el encontronazo capital-planeta ha de ser entendido como consecuencia del originario capital-trabajo. En ltima instancia, otra derivacin del capitalismo. Y ello porque en su afn de expansin sin lmites, el capitalismo no tiene otra salida ms que continuar depredando las nicas fuentes de riqueza que encuentra, siendo stas en ltima instancia las que el propio entorno natural posee. Eso, ms all de las puede que bizantinas discusiones que si tirios o troyanos, como reza el ttulo de estas lneas. Porque lo brutalmente real: el Sistema seguir intentando la ganancia, y con ella la depauperacin de los ms y a la postre de todos, bajo cualquier ropaje.

Autogestin, democracia, accin directa, apoyo mutuo entre desposedos, desmercantilizacin, despatriarcalizacin, confrontacin con los grandes propietarios y con el Estado resultan medidas para, al menos, mitigar algunas de las dimensiones ms negativas de la debacle. A la larga, el regreso a la semilla. A Marx y otros adelantados, que concibieron el socialismo como el mejor modo de enfrentar la barbarie. De sobrevivir.

Debate sobre globalizacin, desglobalizacin encarnada en regionalizacin y multipolaridad con igual cariz al de hoy da? Excelente ejercicio. Pero sin que olvidemos el imperativo mayor, para la teora y la accin: la existencia misma. Y esta se reviste de igualdad. Quiranlo los mandamases o no.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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