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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2017

Es el Ministerio de Colonias el que no est preparado (no lo merece) para recibir a Cuba en su seno
Veleidades de una tesis esencialmente errnea (II y final)

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


A ninguna persona con conocimiento de causa le es ajena la arremetida contra Guatemala en 1954, por tropas mercenarias organizadas por la CIA, que derrocaron al gobierno de Jacobo rbenz. Como apunta Oscar Snchez Serra, en Granma, la OEA se haba prestado antes para aprobar una resolucin que introduca la variante de intervencin colectiva regional, en expresa violacin de su propia Carta y la de la ONU. Ante el hecho consumado, se limit a dejar 'hacer' a EE.UU. y dilat el examen de la situacin, ignorando los intereses del pas agredido.

Pero quizs con quien ms se ha lucido el Ministerio de Colonias calificativo reiteradamente ratificado por Fidel y Ral ha sido con Cuba. El apoyo a la invasin de Playa Girn, en 1961; las acciones desplegadas para aislarnos, que concluyeron con la expulsin de la Isla, en enero de 1962, y la ruptura diplomtica de los pases de la regin, representaron un nivel de ensaamiento tal, que coloc ms en entredicho a ese organismo.

Por si no bastara, cuando en abril de 1965 desembarcaron los marines en Santo Domingo para impedir la inminente victoria del movimiento popular sobre las fuerzas de la reaccin militarista, la OEA envi a aquella capital a su secretario general uruguayo como Almagro, Jos A. Mora, con el aparente propsito de obtener una tregua entre los beligerantes, mientras se dilataba una decisin para facilitar que los yanquis tomaran el control.

Luego de mltiples gestiones, Washington logr por el estrecho margen de un voto aprobar una resolucin que creaba una Fuerza Interamericana de Paz, con la que se perpetr por primera vez bajo la marca de la OEA una intervencin colectiva en un pas del rea. As las cosas, esa organizacin, entre cuyos postulados bsicos inclua el principio de no intervencin en los asuntos internos de otros Estados, continuaba en crisis de credibilidad.

Tiempo despus, marzo de 1982 trajo la intervencin britnica con que comenz la Guerra de las Malvinas, primera agresin de una potencia extracontinental a un pas del Sistema Interamericano, lo que, segn el TIAR, deba convocar la solidaridad continental con el agredido. Ante el asombro colectivo el To Sam dio un espaldarazo poltico y militar a Gran Bretaa e impuso sanciones econmicas a Argentina. Y la OEA qu? se pregunta Granma. Olmpicamente demor su reaccin, adopt una tibia resolucin llamando al cese del conflicto y solo un mes ms tarde conden el ataque armado e inst a EE.UU. a que levantara de inmediato las medidas aplicadas a Argentina".

Y algo ms: en octubre de 1983 fue derrocado el primer ministro de Granada, Maurice Bishop, asesinado a manos de los militares golpistas. All tambin USA envi una fuerza invasora, de 1 900 infantes de marina, que tomaron el control de la Isla. El principio de no intervencin volva a carecer de validez. En la OEA, la mayora aprob esa accin como 'medida preventiva', en tanto otros la rechazaron. Finalmente se conden la invasin por catalogarla como violatoria de la Carta de Bogot. Prueba de que no siempre el ente ha llegado a consenso absoluto.

Siguiendo la lgica del periodista Snchez Serra, reparemos en que el fin de la llamada Guerra Fra y la desintegracin de la URSS trastrocaron la geopoltica mundial, y que la OEA, llamada a captulo por los Estados Unidos, intent reacomodarse con el fin supremo de serle ms fiel a las oligarquas, por lo que comienza en 1991 a promover los preceptos de la democracia representativa burguesa y del neoliberalismo. Bajo esas banderas nacen las Cumbres de las Amricas, a iniciativa de EE.UU., las que otorgaron renovados mandatos a la organizacin.

Es entonces, en 1992, cuando sobresale la creacin de la Carta Democrtica Interamericana, la cual llev a nivel de tratado la imposicin del unipolarismo a la regin, es decir la OEA no cambi su cara, tanto que frente al golpe militar en Hait, que depuso al presidente Jean Bertrand Aristide, exhibi el mismo grado de incapacidad y putrefaccin. Deleg el tema en el Consejo de Seguridad de la ONU, que aprob una fuerza militar multinacional liderada por quin? Por EE.UU..

Ensaadamente contra Cuba

Comulguemos igualmente con el aserto de que la OEA ha supuesto complicidad y legitimacin interamericana de las agresiones de EE.UU. contra nuestro pueblo. El 18 de marzo de 1959, a dos meses y medio de la victoria de enero, el nuevo embajador de Cuba ante esa entidad, Ral Roa Garca, proclamaba la posicin que definira la relacin entre la Revolucin y el organismo: [...] En largos aos no se haba erguido y escuchado la voz genuina de Cuba en el Consejo de la OEA. [...] No resulta ocioso recordarlo [...] obvio estmulo a los pueblos todava oprimidos. El derrocamiento de una tirana mediante la accin armada no es un suceso inslito en nuestra Amrica; s lo es, en cambio, la que derrib la de Fulgencio Batista en Cuba.

No en balde el Canciller de la Dignidad aseveraba: Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van tambin de aqu los pueblos de Nuestra Amrica. [...] Hasta ese momento, ningn mecanismo multilateral o regional haba infringido o tratado de infringir ms dao a un pas que el de la OEA a Cuba. La denominada 'cuestin cubana' ocup un lugar prioritario en la agenda de la OEA y, de conformidad con los intereses de Estados Unidos, comenz a sentar las bases para el aislamiento poltico-diplomtico de Cuba y [...] 'legitimar' una agresin militar directa.

En este paneo no poda faltar que en agosto de 1959 los gobiernos de Brasil, Chile, los Estados Unidos y Per solicitaron la convocatoria de un encuentro de cancilleres. Lgico: la Revolucin haba promulgado la Primera Ley de Reforma Agraria, eliminando los grandes latifundios, entre ellos los de la United Fruit, en la que tenan intereses econmicos los hermanos Allan Dulles, secretario de Estado, y Foster Dulles, jefe de la CIA.

Si bien esa V Reunin de Consulta, en Santiago de Chile, no adopt ningn documento condenando a nuestro pas, cre el "marco conceptual" que valdra para los propsitos de la poltica yanqui al efecto; estableci la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, y la Comisin Interamericana de Paz recibi nuevas facultades, lo cual formaba parte de la estrategia de creacin o perfeccionamiento de herramientas que seran claves en la aplicacin de directrices yanquis contra Cuba en el seno de la OEA.

Ante una avalancha de reuniones, Roa, prevenido de los objetivos, declaraba, primero en Washington: El Gobierno de Cuba est convencido que todas esas acusaciones lo que pretenden es crearle a Cuba un ambiente internacional hostil, y organizar en Cuba una conjura internacional de tipo intervencionista, a los efectos de interferir, obstaculizar o malograr el desarrollo de la Revolucin cubana. Y profera luego, en San Jos, una acusacin reveladora: Si de hacer justicia se trata, debera sancionarse, conjuntamente, a Trujillo y al gobierno de Estados Unidos.

La confabulacin de San Jos

De acuerdo con nuestra fuente, del 22 al 29 de agosto de 1960 se efectu, en la capital de Costa Rica, la VII Reunin de Consulta. Entre los puntos de su agenda constaba la vigorizacin de la solidaridad continental y del sistema interamericano, especialmente ante las amenazas de intervencin extracontinental, y la consideracin de las tensiones internacionales existentes en la regin del Caribe, para asegurar la armona, la unidad y la paz de Amrica.

El convite adopt un documento final en cuyos prrafos 4 y 5 sealaba que el Sistema Interamericano es incompatible con toda forma de totalitarismo, y la democracia solo arribar a la plenitud de sus objetivos en el continente cuando todas las repblicas americanas ajusten su conducta a los principios de la Declaracin de Santiago de Chile y todos los miembros de la Organizacin estn obligados a someterse a la disciplina del sistema interamericano, voluntaria y libremente convenida y que la ms firme garanta de su independencia poltica proviene de la obediencia a las disposiciones de la Carta de la OEA.

Y esto, seores mos, se traduce en que en San Jos quedaron establecidas las condiciones, conforme a los trminos yanquis, para imponer la exclusin del gobierno cubano. Por lo cual, en protesta, Roa anunci la decisin de retirarse de aquel vergonzoso concilibulo. La frase de entonces funge de fundamento para la repetida negacin a integrar el ministerio metropolitano, y cuyo sentido ha sido tomado como bandera, derrotero vital, por Fidel, Ral y todo un pueblo: NO, ni falsos amigos ni enemigos jurados nos harn hacer las paces, desde dentro, con esa a quien los hijos de esta tierra, provistos de un gracejo que no cesa ni en las ms peliagudas circunstancias existenciales ni la Crisis de Octubre, ni el Perodo Especial se acostumbraron, nos acostumbramos, a relacionar con la letra del cantor Carlos Puebla: Cmo no me voy a rer de la OEA, si es una cosa tan fea; tan fea que causa risa

Mas apartndonos de lo ldico, digamos con toda seriedad que, en respuesta a los resultados de la Reunin de San Jos, ms de un milln congregado en la Plaza de la Revolucin en histrica Asamblea General del Pueblo de Cuba, adopt en representacin de todos los compatriotas conscientes, los ms, la I Declaracin de La Habana, mediante la cual se rechazaron las pretensiones hegemnicas de Estados Unidos contra Cuba, su poltica de aislamiento y el servilismo de la OEA ante esas patraas.

En pretendida contestacin, en diciembre de 1961 el Consejo Permanente de la OEA decide, a solicitud de Colombia, convocar la VIII Reunin de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para enero de 1962 (del 22 al 31), en Punta del Este, donde se tomaron nueve resoluciones, cuatro de ellas contra la Isla, pero la IV era la 'joya' de la OEA: Exclusin del actual Gobierno de Cuba de su participacin en el Sistema Interamericano, mxima aspiracin yanqui para deslegitimar en lo poltico y diplomtico a nuestra Revolucin. La resolucin fue aprobada con 14 votos afirmativos (Estados Unidos tuvo que comprar el voto de Hait para obtener la mayora mnima), uno en contra Cuba y seis abstenciones: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y Mxico. Las dos ltimas naciones expresaron que la expulsin de un estado miembro no proceda, pues no exista una reforma previa de la Carta de la organizacin.

Toc el turno al presidente Osvaldo Dortics, para hacer flamear la ensea que haba alzado antes, en aquel mismo escenario, el Canciller de la Dignidad, Ral Roa: [...] Si lo que se pretende es que Cuba se someta a las determinaciones de un pas poderoso, si lo que se busca es que Cuba capitule, renuncie a las aspiraciones de bienestar, progreso y paz que animan su revolucin socialista y entregue su soberana, si lo que se intenta es que Cuba vuelva la espalda a pases que le han demostrado una amistad sincera y un respeto cabal; si, en una palabra, se intenta esclavizar a un pas que ha conquistado su libertad total despus de siglo y medio de sacrificios, spase de una vez: Cuba no capitular. [...]. Vinimos para pasar de acusado a acusador, para acusar al culpable aqu, que no es otro que el gobierno imperialista de Estados Unidos. [...] la OEA se hace incompatible con la liquidacin del latifundio, con la nacionalizacin de los monopolios imperialistas, con la igualdad social, con el derecho a la educacin, con la liquidacin del analfabetismo [...] y en ese caso Cuba no debe estar en la OEA. [...] Podremos no estar en la OEA, pero Cuba Socialista estar en Amrica; podremos no estar en la OEA, pero el gobierno imperialista de los Estados Unidos seguir contando a 90 millas de sus costas con una Cuba revolucionaria y socialista.

Contina la nota evocando que, derrotado en Girn, en 1961; fracasados los planes de la Operacin Mangosta, que condujeron a la Crisis de Octubre, de 1962, con el bloqueo econmico, comercial y financiero ya proclamado y con bandas terroristas combatiendo en las montaas del Escambray, a Estados Unidos le quedaba solo internacionalizar su abyecta poltica, para lo cual se vale de la IX Reunin de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, en Washington en julio de 1964. All, mediante una resolucin inspirada en el TIAR, dispone que los gobiernos de los Estados Americanos rompan sus relaciones diplomticas o consulares con el Gobierno de Cuba. Solo Mxico mantuvo una posicin digna y no se pleg a los designios del imperio.

La quiebra de una poltica

El 11 de septiembre del 2001, cuando el derribo de las torres gemelas en Nueva York, se promulg la Carta Democrtica Interamericana, la ms solapada maniobra yanqui contra Cuba en la OEA, la cual estableci las reglas que estaban obligados a seguir los pases para ser miembros del bloque hemisfrico. Antes no se poda ser marxista-leninista; ahora haba que adoptar como requisito la democracia representativa burguesa y el 'Dios Mercado'. En el fondo, se promova, de forma similar, la exclusin de nuestro pas. Pero la Revolucin ingres al siglo XXI vencedora del ms largo y cruento asedio que pueblo alguno ha conocido en la historia de la humanidad. La nobleza y voluntad de la Isla es aplaudida. La OEA fracas estrepitosamente.

A pesar del asedio, Cuba sostiene relaciones diplomticas con todas las naciones del hemisferio y fue aclamada en el Grupo de Ro, porque ningn pueblo del continente nos excluy jams. Nuestro pas no se asust, no claudic, no cambi un pice su decisin soberana, no negoci su libertad, su independencia y su libre determinacin. No es una posicin de ultranza, es un principio, y fue fijado por Ral Roa en agosto de 1959: La Revolucin Cubana no est a la derecha ni a la izquierda de nadie: est al frente de todos, con posicin propia e inconfundible. No es tercera, ni cuarta, ni quinta posicin. Es nuestra propia posicin.

Y, entre otros factores, no se amilan este pueblo por el ejemplo de sus lderes. El 2 de septiembre de 1960, tras la conjura de San Jos, en una multitudinaria congregacin en la Plaza de la Revolucin, Fidel dio lectura a la Primera Declaracin de La Habana, donde propina un golpe demoledor a la trapisonda de San Jos:

[...] La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba reafirma su fe en que la Amrica Latina marchar pronto, unida y vencedora, libre de las ataduras que convierten sus economas en riqueza enajenada al imperialismo norteamericano y que le impiden hacer or su verdadera voz en las reuniones donde cancilleres domesticados, hacen de coro infamante al amo desptico [...]. En la lucha por esa Amrica Latina liberada, frente a las voces obedientes de quienes usurpan su representacin oficial, surge ahora, con potencia invencible, la voz genuina de los pueblos, voz que se abre paso desde las entraas de sus minas de carbn y de estao, desde sus fbricas y centrales azucareros, desde sus tierras enfeudadas, donde rotos, cholos, gauchos, jbaros, herederos de Zapata y de Sandino, empuan las armas de su libertad, voz que resuena en sus poetas y en sus novelistas, en sus estudiantes, en sus mujeres y en sus nios, en sus ancianos desvelados. A esa voz hermana, la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba le responde: Presente! Cuba no fallar. Aqu est hoy Cuba para ratificar, ante Amrica Latina y ante el mundo, como un compromiso histrico, su dilema irrenunciable: Patria o Muerte

Aqu, la apoteosis. Entre los aplausos y la aprobacin de ms de un milln de brazos, Fidel expres: [...] Ahora falta algo. Y con la Declaracin de San Jos, qu hacemos? El pueblo core: La rompemos!, La rompemos! Y como anota el colega Oscar Snchez, el lder tom en sus manos el bochornoso texto y lo rompi ante la multitud. Quedaban claras las cosas entre Cuba y la OEA. Las palabras finales de la Declaracin de la Habana eran la premonicin de lo que iba a ocurrir casi medio siglo despus, al asistir la Revolucin a los estertores de la organizacin.

El declive

Desacreditada, en pleno ocaso del Imperio ms poderoso de la historia, el bloque encontr un aire en una iniciativa del presidente Clinton, quien en 1994 propuso las reuniones cumbres con todos los jefes de Estado y Gobierno del hemisferio, cuya organizacin, conduccin y seguimiento confi a la OEA, con el fin de rescatarla de la inopia en que se encontraba.

Tras la IV Cumbre de las Amricas (Mar del Plata-2004), donde qued enterrada el rea de Libre Comercio para las Amricas, la OEA reciba otra bofetada que ira a engrosar su nefasto legado. Luego, su silencio frente a la incursin colombiana en Ecuador del 1ro. de marzo del 2008, tambin la sacudi y como otras tantas veces, el gobierno yanqui ampar el hecho, mientras el Grupo de Ro respondi por la depauperada y vieja dama, dejndola para siempre sin voz. Durante la V Cumbre, en Puerto Espaa, Trinidad y Tobago [] la OEA tampoco supo estar a la altura de las circunstancias en los hechos que condujeron a la masacre de campesinos en Pando, Bolivia, en septiembre del 2008. Fue la joven Unasur la nueva voz, bronca, fortalecida, que vindic los derechos de los ignorados de ayer, de hoy, de siempre.

Ante una realidad que ya le es ajena, la OEA se vio de frente a la slida posicin de los pases de la regin por la injusta exclusin de Cuba de la cita trinitaria. Ni ella ni su secretario general, el chileno Jos Miguel Insulza, pudieron evitar que el cuestionamiento a la poltica norteamericana hacia la isla fuera el gran protagonista. Insulza, haba alertado Fidel, no tena conciencia de que ' [...] el tren ha pasado hace rato, y l no se ha enterado todava'.

Como reflexiona el colega, lo ocurrido all demostr a los [] estadounidenses (acostumbrados a no aprender de los fracasos) que Amrica Latina y el Caribe viven una realidad bien distinta a la de 1960 y 1962, en la que la regin funga como dcil escenario. La OEA y su portavoz, Insulza, no lo comprendieron, y repitieron la vieja prctica de hablar en nombre del amo: 'EE.UU. tiene la voluntad de hablar con ellos (Venezuela y Bolivia). Pero debe ser un dilogo sin condiciones'. As volva sus pasos sobre lo que ha sido el corazn de la conflictiva relacin entre Estados Unidos y la regin, Cuba incluida: un dilogo con condiciones impuestas desde Washington. La OEA impuso la doble moral, la corrupcin poltica y administrativa, hizo ingobernables las democracias, las convirti en dictaduras y cuando no les sirvieron ms, las reconvirti en democracias ms menguadas y lacayunas an.

Anegada en sangre

Insistamos. La organizacin que haba favorecido el golpe de Estado de 1952 en Cuba; la que fue tan vaga frente a la accin militar contra el gobierno constitucional de rbenz, en Guatemala; la que respald al strapa Anastasio Somoza y en 1961 no conden la invasin mercenaria a Cuba, mientras eluda toda crtica al golpe de Estado contra el presidente electo de Ecuador, Velazco Ibarra, segua siendo exactamente la misma que auspiciaba con su indulgencia la invasin militar a Repblica Dominicana en 1965 y el envo de boinas verdes y armas a Guatemala en 1966, y a Bolivia en 1967, en tanto aplauda las graduaciones de cientos de torturadores y represores en la Escuela de las Amricas del Canal de Panam. Contempl los golpes de Estado patrocinados por el gobierno de Estados Unidos en Uruguay, Argentina y Chile. Call ante la muerte de Salvador Allende, ante el asesinato y desaparicin forzosa de decenas de miles de sudamericanos durante la tenebrosa Operacin Cndor. No promovi la paz en Centroamrica durante los aos ochenta, en un conflicto que cobr cerca de cien mil vidas humanas. No respald las investigaciones para esclarecer la sospechosa muerte del general Torrijos en Panam, ni sus embajadores dejaron de tomar caf cuando las ingloriosas invasiones a Granada, en 1983, y a la propia Panam, en 1989.

Por si fuera poco, brind respaldo a Pedro 'El Breve', durante las difciles jornadas que vivi Venezuela en abril del 2002, tras la intentona golpista, vencida por la ejemplar respuesta del pueblo que rescat a su Presidente. Esa actitud evidenci hasta dnde era capaz de llegar su hipocresa y alineacin con el poder imperial, al no aceptar el carcter genuino del proceso bolivariano venezolano, que le haba dado una leccin justo all donde ms le dola, sometindose como ningn otro gobierno al escrutinio de sus electores y salir victorioso.

Los Estados Unidos pusieron an ms al desnudo la inmoralidad de la famosa Carta Democrtica, al sumar a su currculo, como apunta Snchez, el caso de Bolivia, donde se busc sacar del camino a Evo Morales, el primer presidente indgena de Amrica. A la OEA y al seor Insulza les sobr pudor? para evitar llamar las cosas por su nombre (golpe de Estado, por ejemplo) y prefirieron indicar con lenguaje arlequinesco que [...] se ha llegado a un punto en que o se acuerda un inmediato cese de las hostilidades y se pasa a la negociacin, o la situacin se pondr muy difcil [...]. En su complicidad, la OEA ignor las evidencias de que la DEA y la CIA estaban detrs de planes de magnicidio.

La historia clnica de la organizacin es tal, que no alcanzara el espacio para mostrarla en todo su alcance. En el sitio digital del Minrex consta una prolija exhibicin de desaguisados, amenazas y embestidas. Intentos y hechos que, unidos a otros dirigidos contra el subcontinente, indican a muchos la necesidad ineludible el presidente de Ecuador, Rafael Correa ha sido claro al respecto de desmantelar el tinglado impuesto.

S, hay demasiado comprometimiento con la muerte, el genocidio y la mentira para que la OEA sobreviva a estos tiempos. Es ms: ya es un cadver. Sin embargo, algunos tratan de enmendarla haciendo de perdonavidas con Cuba. La realidad es que sin la entidad, los Estados Unidos perderan uno de sus principales instrumentos poltico-jurdicos de control hegemnico sobre el hemisferio occidental. Entonces, cmo habr de convencernos su seora mero fantoche, el cariacontecido Luis Almagro, de que Cuba no est lista para sumarse a tan desvencijado carro? Es precisamente el Ministerio de Colonias, dicho por Roa y confirmado por nuestros mximos lderes, el que no est apto para recibir a la Isla. En fin, como expresara Ral, asido de Mart: Antes de ingresar en la OEA, primero se unir el Mar del Norte con el Mar del Sur y nacer una serpiente de un huevo de guila. Imposible, no?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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