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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2017

Por qu la mocin de censura al gobierno Rajoy es necesaria

Vicen Navarro
Pblico.es


Dos de los eslganes del movimiento 15-M (conocido tambin como el Movimiento de los Indignados) contaron con gran aprobacin por parte de la mayora de la poblacin espaola. Uno fue no hay pan para tanto chorizo, y el otro no nos representan. Estos dos eslganes, que tuvieron un amplio apoyo popular, reflejan muy bien lo que ha estado ocurriendo en este pas. La evidencia de la abundancia de casos de corrupcin en el partido gobernante de este pas es abrumadora, una corrupcin que ha llegado a un nivel que debera escandalizar a cualquier persona con sensibilidad democrtica. Ms de un analista espaol y extranjero ha sealado que el PP es uno de los partidos que existen hoy en Europa occidental donde se han dado ms casos de corrupcin. La evidencia muestra que ha habido una captura del Estado por parte de dirigentes que lo han estado utilizando para su propio enriquecimiento. Y aunque tambin sea cierto que tal corrupcin se ha dado en otros partidos que han gobernado, ya sea en el Estado central, autonmico o local, el hecho es que el nivel de corrupcin de muchos de los mximos dirigentes del PP y de otras derechas (en las que incluyo a CiU en Catalunya, que ha gobernado en aquella Comunidad Autnoma durante la mayor parte del periodo democrtico) ha sido mucho mayor que el que se ha encontrado entre dirigentes de los partidos de izquierdas. La evidencia es clara para todo el que quiera verlo. Por mucho que los mayores medios intenten establecer un equilibrio e igualdad en los dos lados del espectro poltico, equilibrio que presentan como parte de su deseo de aparecer neutrales y equilibrados, los datos muestran que la corrupcin en partidos polticos es ms fuerte entre las derechas que entre las izquierdas. Quisiera aclarar que creo que la mayora de personas militantes del PP no son corruptas, pero es sorprendente su tolerancia hacia aquellos de sus dirigentes que han estado parasitando el Estado durante tanto tiempo.

A qu se debe tanta corrupcin?

El hecho de que el partido gobernante en Espaa, el PP, cuente con tantos casos de corrupcin es comprensible, pues el Estado actual no signific una ruptura con el Estado dictatorial (en el que la corrupcin era la caracterstica de aquel Estado, dirigido por uno de los dictadores que, como ha documentado el historiador ngel Vias en su detallado libro La otra cara del caudillo y en contra de lo que se ha estado ocultando durante muchos aos, ha sido de los ms corruptos que hayan existido en la Unin Europea), sino una modificacin en la que muchos de los herederos de los que haban controlado y/o se haban beneficiado de aquel Estado continuaron dominndolo. Ni que decir tiene que la transicin de la dictadura a la democracia fue un paso enormemente importante y fue una victoria significativa para las fuerzas democrticas, resultado de las grandes movilizaciones (sobre todo del movimiento obrero) que forzaron aquel cambio. Pero la fuerza de tales movilizaciones no fue suficiente para conseguir una ruptura con el Estado dictatorial, lo que explica que las fuerzas conservadoras continuaran ejerciendo una enorme influencia y un comportamiento clientelar y parasitario dentro del Estado.

A la luz de estos hechos, definir aquella transicin como modlica es un profundo error, pues da la impresin de que el producto de aquella transicin la democracia espaola fue modlico, lo cual es fcil de demostrar que no fue as. La democracia es muy limitada (de ah el xito del eslogan no nos representan), y la corrupcin contina siendo rampante en los partidos gobernantes, y muy en especial en los de derechas (lo que explica el apoyo popular a esta denuncia utilizando el eslogan no hay pan para tanto chorizo). En esta cultura de tolerancia hacia la corrupcin no es de extraar que nada menos que el mismsimo presidente del gobierno, el Sr. Mariano Rajoy, que lo es tambin del PP, diera nimos al ex tesorero del PP, que termin en la crcel por corrupcin.

La continuacin de la cultura franquista

Pero otra caracterstica de la inmodlica Transicin ha sido la continuacin de la cultura franquista, que transmite y reproduce esta enorme tolerancia hacia la corrupcin. La ciudadana acepta que tal prctica es intrnseca al Estado y a sus instrumentos. La desaprueban, pero la toleran. Y ah est uno de los mayores problemas de la democracia: la inmunidad de la corrupcin basada en la continuacin de la cultura franquista.

Pero esta tolerancia se est acabando, pues nuevos hechos estn siendo presentados. Uno de ellos es que el nivel de corrupcin que se ha estado mostrando ha alcanzado unos niveles que no se haban visto antes. Ello no quiere decir que no existieran, pero ahora son conocidos. Permanecer callados es una situacin que afecta a la dignidad democrtica del pas, y no es bueno para su salud democrtica. No puede tolerarse que Espaa contine siendo gobernada por un partido en el que haya existido (y se tolere tanto) la corrupcin, tan extensa como los recientes hechos van documentando.

El PSOE tiene que dejar de apoyar a ese partido

Pero otro hecho nuevo es que, por primera vez en la democracia, el PSOE es el primer defensor de dicho gobierno. Esto nunca haba ocurrido antes. Y ello sucede porque el PSOE no quiso enfrentarse con otras elecciones que lo hubieran dejado en tercer lugar en las Cortes Espaolas. Quera desesperadamente mantener el bipartidismo, considerando a Podemos como su mayor adversario (en realidad, por la agresividad expresada, se podra decir su enemigo). Y as lo han indicado sus dirigentes.

Soy consciente de que un argumento que ha calado en amplios sectores de la intelectualidad espaola es que Unidos Podemos (UP) no es coherente al pedir la mocin de censura para expulsar al PP del gobierno, pues poda haberlo expulsado hace un ao y no lo hizo. Se dice que entonces Podemos podra haber sustituido a Rajoy por Pedro Snchez. La pregunta que se hacen es: si no lo hicieron entonces, por qu lo hacen ahora? Tengo amigos a los que tengo estima y respeto que as piensan. Pero este argumento ignora o desconoce que fue el propio aparato del PSOE el que se opuso a tal alianza con Podemos. Incluso el candidato a la presidencia, Pedro Snchez, as lo admiti en el programa Salvados. Y las condiciones puestas a Podemos por parte del PSOE estaban hechas precisamente para hacer imposible tal alianza. Lean la excelente respuesta de Nacho lvarez, la persona que dirigi el programa econmico de Unidos Podemos, al libro de Jordi Sevilla, con el mismo cargo en el PSOE (ver Para muestra, un botn, en eldiario.es, 16.04.17). Y tal oposicin persiste. Es el aparato del PSOE el que no puede ver ni en pintura a Unidos Podemos. Y ah est el gran problema de las izquierdas en Espaa: que el aparato del PSOE (en contra del deseo de su militancia y de su electorado) no desea y se opone a una alianza entre este partido y Unidos Podemos. Y, de nuevo, el argumento promovido por el establishment poltico-meditico del pas acaba imponindose: el argumento que se repite continuamente es que la coalicin Unidos Podemos y sus aliados es una coalicin inmadura, oportunista, deseosa de ocupar sillones, y dirigida por un lder errtico, e incluso peligroso, Pablo Iglesias.

La realidad, sin embargo es otra. Es pblico que UP ha invitado a que, frente a tanta corrupcin, las bases del PSOE, as como de todos los partidos, incluyendo los de derechas, se movilicen para exigir a todas las fuerzas polticas representadas en las Cortes que apoyaran una mocin de censura al gobierno Rajoy, mostrando que la situacin actual no es tolerable. Y para mostrar la falsedad del argumento del oportunismo, Unidos Podemos incluso ha ofrecido la candidatura que encabezara la mocin de censura a un miembro o simpatizante del PSOE, si as pudiera pactarse. Por desgracia, sera imposible que lo contrario que el PSOE aceptara un candidato propuesto por UP- ocurriera. Y ah est la raz del problema que se intenta evitar en los constantes reproches a UP por parte del PSOE.

La otra cara de la mocin

El dominio de las fuerzas conservadoras sobre el Estado ha tenido otras consecuencias (adems de la corrupcin) para el bienestar de las clases populares. Espaa no es solo el pas donde la corrupcin es mayor, sino que es el pas (en la Europa occidental) donde la democracia es ms limitada, donde el Estado del Bienestar est menos desarrollado, donde la pobreza infantil es mayor y donde las desigualdades son ms acentuadas. Todo ello est ntimamente relacionado, como he documentado en mi libro El subdesarrollo social de Espaa. Causas y Consecuencias. Ni que decir tiene que mucho se ha hecho y avanzado durante los aos de democracia (ms cuando han gobernado las izquierdas que cuando lo han hecho las derechas). Pero los lmites de la transicin han quedado claros en estos aos de Gran Recesin, cuando los dos partidos mayoritarios han estado aplicando polticas neoliberales que han afectado muy negativamente a la calidad de vida y al bienestar de la poblacin, y muy en particular de las clases populares. Y tales polticas fueron impuestas indicando que no haba otras alternativas posibles, argumentario que Juan Torres, Alberto Garzn y yo mostramos con datos que no era cierto (ver nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en Espaa).

S que haba alternativas, y contina habindolas. Si Espaa tuviera uno de cada cinco adultos trabajando en los servicios pblicos del Estado del Bienestar como ocurre en Suecia, en lugar de uno de cada diez, se habra terminado con una parte muy significativa del paro. Y tal cambio se puede financiar; hay datos fcilmente accesibles que as lo demuestran. De ah la enorme importancia de romper con las polticas neoliberales que dominan hoy la UE y que transmiten las polticas econmicas del PP, del PSOE y de Ciudadanos, polticas que es ms que probable que los votantes de tales partidos desaprobaran si supieran de las posibles alternativas, lo cual no es fcil debido al enorme control de los medios, sesgados hacia posturas conservadoras y liberales.

Se necesita una segunda transicin

Y estas polticas se han acentuado de una manera muy marcada durante los aos de gobierno del PP. Desde 2008 hemos estado viendo una avalancha de polticas que han estado causando un enorme dao a la poblacin en Espaa. Durante los aos de gobierno de un partido con tantos casos de corrupcin hemos visto un gran deterioro del mercado laboral, con un enorme incremento de la precariedad, de la temporalidad y de la desocupacin, adems de una gran bajada de los salarios. Hemos visto tambin un gran deterioro del escasamente financiado Estado del Bienestar, a la vez que se ha producido un gran debilitamiento de los derechos laborales y sociales, con polticas orientadas a debilitar a los sindicatos y los movimientos sociales reivindicativos y contestatarios, con un aumento de la represin (con tintes franquistas) frente a la protesta y un control abusivo de los medios, tanto pblicos como privados, a fin de demonizar a las fuerzas de oposicin contestataria, hartas de tanta corrupcin, tanta austeridad y tantas reformas reaccionarias, reprimindose a la vez cualquier redefinicin de Espaa que permitiera la expresin de su plurinacionalidad. De ah que sea urgente que todas las fuerzas democrticas, sean del color que sean, se movilicen y protesten en defensa de la dignidad democrtica frente a un partido en el que amplios sectores de su direccin han captado el Estado para su usufructo personal y partidista. La salud de la democracia requiere tal cambio.

Una ltima observacin de tipo personal. A raz de una falsa noticia (que era yo el candidato propuesto por UP para la mocin de censura), facilitada por uno de los medios de informacin de Espaa, he sido invadido por notas, mensajes de apoyo y felicitaciones (y tambin, predeciblemente, insultos) que no son merecidos, pues tal noticia es falsa, lo cual en Espaa ocurre con excesiva frecuencia, y que explica la falta de credibilidad de los medios. No soy el candidato, aunque tengo mi propio candidato, que espero que lo sea, pero, como siempre, esta personalizacin de lo poltico (que caracteriza la cultura meditica del pas) no es lo ms importante. Lo que s lo es es la movilizacin a favor de que se sume el mximo nmero de personas, movimientos sociales y partidos polticos, de todos los colores, en la defensa de la dignidad democrtica, y que digan: Basta ya! As lo espero.

Artculo publicado en la columna Pensamiento Crtico en el diario PBLICO, 18 de mayo de 2017.

Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=14095


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