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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2017

Vuelta de campana de la derecha

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


En una suerte de vuelta de campana, la flamante ola derechista en Amrica Latina ver los gobiernos de Mauricio Macri, en Argentina, y de Michel Temer, en Brasil no ha demorado en aplicar el duro ajuste fiscal conocido de antao en la zona, con las consabidas consecuencias econmicas y sociales.

Desde Pgina 12, el socilogo Emir Sader apunta que, para su propsito, los reaccionarios tuvieron que recomponer el viejo diagnstico segn el cual los problemas son el fruto de gastos excesivos del Estado. Algo evidentemente desmentido por la praxis, porque en esas mismas naciones, no lo olvidemos, los gabinetes progresistas respondieron a los torvos efectos de la crisis internacional iniciada en 2008 con orientaciones diametralmente opuestas a las vigentes: aplicaron medidas anticclicas.

Con ello pudieron sacar rpidamente a las economas de la recesin, volver a crecer, superar el desempleo y retomar la dinmica de expansin econmica con distribucin de renta, que permiti el momento ms virtuoso de la historia de esos y de otros pases del continente en este siglo.

El pensamiento sofstico intenta inculcar la idea de que la extrema situacin actual resulta generada por el modelo que en verdad mejor funcion, ampla el intelectual, para acotar: Dicen que se habra gastado demasiado. Que los gastos en polticas sociales seran la causa del desequilibrio de las cuentas pblicas. No las altsimas tasas de inters, no el pago de las deudas interna y externa, no la evasin de impuestos, no los parasos fiscales, no los subsidios a los grandes empresarios, no la especulacin financiera.

En realidad, la derecha vuelve para destruir lo que fue construido a lo largo de este siglo en los pases donde logra, por una u otra va, volver al gobierno. Su agenda es estrictamente negativa: privatizacin de propiedades pblicas, menos recursos para polticas sociales, menos derechos para los trabajadores, ms recesin, ms desempleo. Ms Estados Unidos en el continente y menos integracin regional.

Para eso se han echado a un lado hasta cundo y hasta dnde? las armas desembozadas, simplemente porque desde hace tiempo, como recuerda Aurelio Alonso en su libro El laberinto tras la cada del muro (La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2006), la aplicacin del modelo neoliberal encontr ms funcionalidad en la dinmica electoral del sistema democrtico representativo que en las dictaduras militares. Este es un dato necesario para no caer en la trampa de creer que la democratizacin vivida es un producto generoso y natural de la lgica del capital. Para la mquina de poder del capital se hace ms factible enfrentar la crisis de gobernabilidad mediante el entendido de que la va electoral proveer soluciones. La alternancia no solo reporta virtudes; tambin contribuye a reducir el papel del Estado en las economas nacionales. Esta funcionalidad explicara por s sola que la dependencia neoliberal, particularmente en Amrica Latina, optara por la adopcin de formas democrticas.

Por qu, al fin y al cabo, buen segmento de la ciudadana se inclin por lo de antao en estos casos?

Puede que encontremos una pauta en el propio Alonso, para quien una (otra) paradoja consiste en que las dinmicas del Sistema hacen coincidir a menudo el incremento de la presencia de la izquierda en esferas de decisin con momentos muy regresivos en lo que se refiere a la distribucin de los ingresos (lo que no sucedi mientras el precio de las materias primas, principal rengln exportador del rea, se mantuvo en la comba celeste) y en el empobrecimiento (relativo) de la poblacin.

Pero ubicndonos vigorosamente en el presente, el analista Andrs Mora Ramrez trae a colacin, en ALAI, que la Comisin Econmica para Amrica Latina (Cepal) acaba de publicar un valioso informe en el que ahonda en el anlisis de algunas dimensiones o ejes estructurantes de la profunda y persistente desigualdad social que caracteriza a nuestra regin, a saber: la condicin socioeconmica (la clase social); las desigualdades tnicas y raciales y su relacin con las desigualdades de gnero; las desigualdades a lo largo del ciclo de vida, y las desigualdades territoriales.

Conforme a Mora, la divulgacin del documento arriba en un momento oportuno, ya que, en un contexto regional signado por el avance de la restauracin conservadora y neoliberal, las acciones polticas y econmicas de las fuerzas de derecha otra vez en el poder unos por la va de las elecciones y otros por el golpismo de nuevo patrn amenazan seriamente la sostenibilidad de los avances en materia de desarrollo social y humano alcanzados durante los ltimos 15 aos, especialmente por los gobiernos progresistas y nacional-populares.

La Cepal reconoce que la reduccin del desnivel alcanzado en perodos recientes tuvo un fuerte componente de voluntad y decisin estratgica, en un contexto econmico favorable a la Amrica Latina, toda vez que los gobiernos de los pases de la regin dieron una alta prioridad a los objetivos de desarrollo social y promovieron polticas activas de carcter redistributivo e incluyente.

En efecto, entre los aos 2000 y 2014 la penuria disminuy sustancialmente, al pasar de 43,9 por ciento a 28,2; en tanto que la indigencia se comprimi de 19,3 a 11,8, en virtud del aumento de los ingresos de los hogares a causa de la mejora del mercado de trabajo (disminucin de la tasa de desocupacin, aumento de los ingresos laborales e incremento de la formalizacin y de la participacin laboral de las mujeres) y por la expansin del gasto pblico social y de las polticas de lucha contra la pobreza, entre ellas, las transferencias monetarias.

Sin embargo, esto todava no es suficiente, y se requieren cambios de ms raigales repercusiones en nuestras sociedades. Como muestra la experiencia histrica y reciente de Amrica Latina y el Caribe dice el estudio, si bien el crecimiento econmico es un factor fundamental para la reduccin de la pobreza, la desigualdad puede limitar significativamente ese proceso. Sin un cambio en la distribucin del ingreso, incluso los altos niveles de crecimiento son insuficientes para reducir la pobreza en forma sostenible.

Cual proyectil lanzado al centro mismo de la situacin en algunos Estados, precisamente los de la vuelta de campana, la Cepal formula ocho recomendaciones -a manera de desafos- para las administraciones: 1) articular la poltica econmica, la ambiental y la social; 2) desarrollar polticas pblicas con enfoque de derechos y ciudadana social, esto es, que todas las personas, por el solo hecho de ser parte de la sociedad, tienen pleno derecho a acceder al bienestar social; 3) construir polticas de desarrollo bajo el principio de universalidad sensible a las diferencias, para romper las barreras de acceso a los servicios sociales y al bienestar que enfrentan las personas que se encuentran en condiciones de pobreza o vulnerabilidad, las mujeres, los afrodescendientes, los pueblos indgenas, las personas que residen en reas rezagadas, las personas con discapacidad y los migrantes, as como los nios, los jvenes y los ancianos; asimismo, 4) el fortalecimiento de la institucionalidad social, con miras a reforzar la sostenibilidad de las polticas sociales como polticas de Estado y no solo de gobierno; 5) la promocin de la cohesin territorial por medio de polticas sociales; 6) la mejora en las bases de datos y los indicadores estadsticos para la toma de decisiones; 7) la proteccin del gasto social y el resguardo de los ingresos tributarios frente a una lite activa y con poder de veto que se opone sistemticamente al pago de impuesto; y por ltimo, y 8) la necesidad de transitar de la cultura del privilegio a una cultura de la igualdad.

Loable empeo el de la mencionada entidad. Ahora, deviene archiconocido que las buenas intenciones quedan precisamente en amagos si no cuentan con el soporte material, con el sujeto que las pondr en prctica, en este caso las masas, verdad de perogrullo que no vadeamos, para abocarnos a una interrogante que se formula en voz alta el antes mencionado Sader:

Cmo deben reaccionar las fuerzas populares frente a esa ofensiva conservadora?.

Y seguimos comulgando con l cuando se responde que, antes que todo, buscando el ms amplio proceso de toma de conciencia, movilizacin y organizacin de las vctimas de las polticas de los nuevos-viejos gobiernos.

Sin eso no ser posible revertir la coyuntura. En segundo lugar, apostilla, ir tras la ms amplia unidad de las fuerzas opositoras, tomando como lnea divisoria entre los dos campos precisamente al modelo neoliberal. Igualmente, realizar un balance del pasado reciente, pero valorando todo lo conquistado como paso previo a la crtica de los errores. Y reconquistar la hegemona de los valores que han llevado a los gobiernos progresistas a ser elegidos por la mayora. Reelaborar los temas de la justicia social, de la democracia poltica, de la soberana nacional, entre tantos otros, en los trminos actuales, despus de los avances de la derecha.

Dentro del imprescindible plano de lucha ideolgica, que acompaa a la poltica, conforme a nuestra fuente, habra que reimponer como objetivos fundamentales el desarrollo econmico con distribucin de renta, despus de desarticular las falsedades con las que la derecha retorna a algunos pases de Amrica Latina.

Esto, si no queremos marearnos hasta sucumbir con tanta vuelta de campana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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