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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2017

Una revolucin no ocurre en vano

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


2017. Ao auspicioso. En l se celebra el centenario de la Revolucin de Octubre, o Revolucin Rusa. Asimismo, el 25 de julio se festej el aniversario 150 de la publicacin de la edicin pionera, en alemn, del primer volumen de El capital, de Karl Marx. Por qu juntar ambas efemrides, si el pensador de Trveris nunca escribi con detalle sobre el cambio radical que vendra y la sociedad comunista, y de haberlo hecho, asegura el conocido socilogo Boaventura de Sousa Santos, resultara inimaginable que lo pergeado guardara parecido con lo que fue la Unin Sovitica despus de Lenin?

Ah, el pasado en s no pasa, segn el entendido a que aludimos. Sucede que, si durante el siglo XX la obra suscit un aluvin de debates fuera de la URSS, estos resultaron una forma indirecta de discutir los mritos y demritos de la Revolucin Rusa. Y se tornaron ms candentes cuando las transformaciones realizadas en nombre de los clsicos de la praxis histrica terminaron o evolucionaron hacia el sistema rival.

Tan peliagudos devinieron los encontronazos tericos, que el libro el cual tard un lustro en vender sus primeros mil ejemplares, antes de convertirse en uno de los paradigmas escritos durante la vigsima centuria ha revivido en calidad de best-seller, y es ledo actualmente en todos los recodos de la Tierra, llevndonos con De Sousa a una serie de interrogantes: Qu atraccin puede suscitar un tomo tan denso? Qu reclamo cobija en momentos en que tanto la opinin pblica como parte de los intelectuales andan convencidos de que el capitalismo no tiene trmino y que, en caso de tenerlo, ciertamente no ser sucedido por el socialismo?

Sin duda alguna, aqu obra la coincidencia con aquellos das que estremecieron a la especie en que lo principal es la demostracin a las clases trabajadoras de todo el mundo, y muy especialmente a las europeas, [de] que el capitalismo no era una fatalidad, que haba una alternativa a la miseria, a la inseguridad del desempleo inminente, a la prepotencia de los patrones, a los gobiernos que servan a los intereses de las minoras poderosas, incluso cuando decan lo contrario. Pero la Revolucin Rusa ocurri en uno de los pases ms atrasados de Europa y Lenin era plenamente consciente de que el xito de la revolucin socialista mundial y de la propia Revolucin Rusa dependa de su extensin a los pases ms desarrollados, con slida base industrial y amplias clases trabajadoras.

De modo que estamos dando respuesta a la pregunta cenital: Puede el capitalismo promover el bienestar de las grandes mayoras sin que est en el terreno de la lucha social una alternativa creble e inequvoca al capitalismo? Como llama la atencin el ensayista De Sousa Santos, los ltimos tiempos han mostrado que, con la cada del Muro de Berln, no colaps solamente el socialismo europeo, sino tambin la socialdemocracia.

Qued claro que las conquistas de las clases trabajadoras en las dcadas anteriores haban sido posibles porque la URSS y la alternativa al capitalismo existan. Constituan una profunda amenaza al capitalismo y este, por instinto de supervivencia, hizo las concesiones necesarias (tributacin, regulacin social) para poder garantizar su reproduccin. Cuando la alternativa colaps y, con ella, la amenaza, el capitalismo [aparentemente] dej de temer enemigos [ideolgicos] y volvi a su voracidad depredadora, concentradora de riqueza, rehn de su contradictoria pulsin para, en momentos sucesivos, crear inmensa riqueza y luego despus destruir inmensa riqueza, especialmente humana.

Y todo lleva a creer que, en tanto no surja otra opcin, la situacin de los trabajadores, de los pobres, de los emigrantes, de los jubilados, de las clases medias, siempre al borde de la cada abrupta en la penuria, no mejorar de significativa guisa. Obviamente que la alternativa no ser (no sera bueno que fuese) del tipo de la creada por la Revolucin Rusa. Pero tendr que ser una alternativa clara. Mostrar esto fue el gran mrito de la Revolucin Rusa. Ahora, alternativa a qu precisamente? Simple. Y subraymoslo. A la esencia misma de la formacin explayada. Pues, como concluye un reciente estudio de dos especialistas del FMI, Davide Furceri y Prakash Loungani en una tcita y vergonzante vislumbre del marxismo, cuanto mayor es la libertad de movimientos del capital, ms elevada es la desigualdad.

Segn la digital Rebelin, los autores, nada sospechosos de izquierdismo, estudian tres vas por las que suele dispararse la diferenciacin de las personas. En primer lugar, porque [la liberalizacin] est asociada a sistemas financieros menos inclusivos que aumentan las tasas de pobreza. En segundo, porque [] suele anticipar crisis financieras que generalmente terminan con efectos muy asimtricos sobre la poblacin y, finalmente, porque limita el poder de negociacin de los trabajadores y eso hace que caiga la participacin de los salarios en la renta nacional. Igualmente, sabemos desde antao que la mayor libertad para los movimientos de capital est asociada a ms inestabilidad y a mayor nmero de crisis financieras.

Obviamente, los capitales se expanden como un gas a la bsqueda de ganancia inmediata y fcil y eso crea una gran inestabilidad financiera que se agrava porque, adems, esos dos fenmenos (menor rentabilidad en el lado productivo y mayor en el financiero) desatan el endeudamiento, bien para poder salir adelante como sea, en el primer caso, bien para apalancarse y multiplicar la inversin especulativa en el segundo. En fin, con la medida no se consigue que mejore el rendimiento econmico, sino que los grupos sociales ms acaudalados aumenten todava ms sus ingresos, sus privilegios y su poder de decisin.

La ley del embudo

A su vez, Basem Tajeldine y Laila Tajeldine consideran, en la socorrida Rebelin, que muchos estudiosos yerran cuando afirman que la actual crisis econmica en los centros capitalistas mundiales occidentales (entindase Estados Unidos, Unin Europea) asuela a todos los sectores por igual, opulentos y menesterosos, lo que generar las condiciones para una revolucin en aquellos sitios. La coyuntura es otra.

Si bien existe una crisis estructural del capitalismo global, todos los datos recogidos por reconocidas agencias de estudios econmicos indican que la burguesa consolida su dominio haciendo pagar a los trabajadores de sus pases y a la periferia capitalista el desastre provocado por el sistema. De acuerdo con la agencia Oxfam, las 62 personas ms boyantes del globo poseen la misma cantidad de dinero que la mitad de la poblacin. Otros informes indican que las desigualdades continuarn en ascenso, devorando especialmente a la clase media de los pases desarrollados. La cruel realidad es el mantenimiento de esta lgica de acumulacin desmedida, de xito de las lites.

En ese panorama, los Tajeldine arremeten contra el Premio Nobel Paul Krugman, quien proclamaba en The New York Times que la desigualdad afecta los niveles de productividad, y ms all de proponer soluciones radicales a la pobreza creciente en EE.UU., lo que realmente importa para el economista es la posibilidad que ofrece el sistema para redistribuir una pequea parte de las riquezas capturadas por las lites por medio de impuestos, lo que podra elevar la productividad, haciendo ms ricos a los ricos, pero sin afectar tanto a los pobres. Un total absurdo.

Conforme a los comentadores y lo suscribimos-, la desigualdad es precisamente la convalidacin del dominio de la burguesa: su poder y victoria sobre el resto de las clases. La crisis acotan, como ha sido una constante en la historia, la pagaron, la pagan y la seguirn pagando los asalariados de los centros capitalistas con polticas destinadas a reducir sus jornales, a la flexibilizacin laboral y al cese de los programas asistenciales. Pero tambin la pagarn los de la periferia, con la desestabilizacin y el derrocamiento de gobiernos progresistas y revolucionarios y los conflictos armados imperialistas, con el propsito de colocar esos territorios y recursos a sus insaciables disposiciones.

De esta manera, la burguesa pretende lograr su objetivo de someter y controlar a toda la humanidad por medio de la enajenacin del trabajador, competencia por escasos empleos, la represin y las guerras.

Ante ello, toda una maquinaria planetaria encargada de velar por el estado de cosas atribuye la responsabilidad a malas decisiones econmicas, desviando la atencin hacia asuntos de seguridad tales la lucha contra el terrorismo, que, al final, responden a fortalecer la hegemona burguesa y el sistema econmico imperante.

Cmo encontrar el hilo de Ariadna con que salir de este laberinto? Las fuentes se exhiben explcitas: Solo un pueblo consciente y organizado ser capaz de revertir las medidas que vayan en su detrimento La crisis sistmica solo confirma lo que la humanidad nos pide a gritos, la necesidad de cambiar el modelo econmico y productivo de desarrollo desigual, expoliador e inequitativo, y sustituirlo por otro, justo, de control de los medios de produccin y distribucin social equitativa.

Y ello, acaso, no integra lo planteado por la Revolucin de Octubre, o Revolucin Rusa? No concuerdan estos, insistamos, con las tesis de El capital en cuanto a que el capitalismo no constituye una fatalidad, que hay una alternativa a la miseria, a la posibilidad del desempleo inminente, a la prepotencia de los patrones, a los gobiernos que servan (sirven) a los intereses de las minoras poderosas?

Sobreentendidas las contestaciones, summonos entonces, con humildad, al corro de quienes estiman a 2017, con sus mencionadas efemrides, un ao raigalmente auspicioso.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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