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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2005

La iglesia catlica y su ofensiva reaccionaria

G. Buster
Rebelin


En la ofensiva extraparlamentaria de la derecha que encabeza el PP en los ltimos meses contra el Gobierno Zapatero, la Iglesia catlica juega un papel fundamental. Es uno de sus elementos vertebradotes centrales desde los plpitos de las parroquias y las aulas de los colegios religiosos, en muchos casos concertados y subvencionados con fondos pblicos. El nacional-catolicismo ha vuelto a ser la argamasa ideolgica de la ofensiva de la derecha contra las reformas democrticas que impulsa el Gobierno Zapatero desde la mayora de izquierdas parlamentaria.

Si el PP como tal ha encabezado las manifestaciones por la unidad de Espaa contra las reformas de los estatutos de autonoma, la Iglesia ha sido la convocante ms visible en la manifestacin contra los derechos de los gays y lesbianas, que encabezaron el cardenal Rouca Varela y veinte obispos ms. La Iglesia Catlica ha estado tambin al frente de las manifestaciones y protestas contra la LOE, exigiendo un trato preferencial para la educacin religiosa frente a un modelo progresista de escuela pblica y laica. Este mismo mes de noviembre seis obispos encabezaron una marcha de 400.000 personas en Madrid para pedir ms dinero para los colegios catlicos y que la enseanza de la religin en las escuelas sea obligatoria y punte en las notas de quienes opten por ella.

Una cuestin democrtica pendiente

La completa separacin del estado y la Iglesia Catlica sigue siendo una cuestin democrtica pendiente. De hecho, el Concordato de 1979 que regula las relaciones entre la Iglesia y el estado fue firmado seis das antes de que entrase en vigor la Constitucin espaola de 1978. La Iglesia Catlica actu entonces como un autntico poder fctico que, como ha recordado estos das la Conferencia Episcopal, presion y obtuvo que la actual Constitucin no sea laica, sino meramente aconfesional y que prevea un tratamiento especial por parte del estado a la Iglesia Catlica.

Este tratamiento especial frente a otras confesiones se traduce, entre otras ventajas, en un rgimen de financiacin que no tiene similar en la Unin Europea. No solo se excluye a la Iglesia de pagar impuestos como el IVA, el IRPF o la contribucin urbana de sus mltiples posesiones inmobiliarias, sino que se introdujo un mecanismo de financiacin en la declaracin del IRPF, con una casilla especfica por la que los catlicos pueden destinar el 0,52%.

A pesar de que la fase transitoria hacia la autofinanciacin de la Iglesia por este sistema deba haber acabado en 1982, el hecho es que los 15.000 millones de las antiguas pesetas recaudadas por el mecanismo del IRPF son complementadas por el estado para pagar los salarios de curas y obispos hasta los 21.750 millones de pesetas. Y que adems, hay que sumar otras ayudas, subvenciones y donaciones del estado, las autonomas y los ayuntamientos hasta los 586.000 millones de pesetas.

Todas estas ayudas, a pesar de todo, no son suficientes y algunos obispos buscan aumentar la casilla del IRPF hasta el 0,80% o asegurar por otros medios el actual volumen de ayudas, que la propia Unin Europea ha declarado ilegales e incompatibles con las normas comunitarias.

Una red clientelar que bloquea el desarrollo del estado del bienestar

Este apabullante papel de la Iglesia Catlica en Espaa hoy es consecuencia directa del franquismo. La Iglesia, con sus instituciones educativas y asistenciales, sustituy el desarrollo de un estado de bienestar moderno en Espaa y puso bajo su control servicios educativos, sanitarios y asistenciales condenndolos a prcticas oscurantistas que perduran hasta nuestros das.

Los colegios catlicos concertados pagados con fondos pblicos- tiene ms de 1,5 millones de alumnos y unos 81.000 profesores, adems de 33.700 profesores de religin en los colegios pblicos. Cuenta con seis universidades, 55 institutos universitarios de magisterio y enfermera, 11 colegios universitarios y 75 institutos superiores. La educacin de las clases medias y altas est totalmente copada por la Iglesia.

En cuanto a la red sanitaria y asistencial, sigue siendo la ms importante en el cuidado de la tercera edad, hospitales privados y ONGs como Caritas o Manos Unidas, que dependen directamente de la Conferencia Episcopal. Las ONGs catlicas siguen recibiendo a pesar del cambio de Gobierno- sustancialmente ms fondos del estado que las ONGs laicas.

Los intereses creados por estas redes clientelares son en buena medida responsables de que el dficit del estado del bienestar en el estado espaol sea enorme, de un 30% inferior a la media de la zona euro de la Unin Europea.

El laicismo es una condicin esencial para el progreso y la satisfaccin de los intereses populares

Comprender este papel reaccionario de la Iglesia Catlica como institucin y como red clientelar de intereses es fundamental para poder avanzar en la satisfaccin de los intereses populares en temas esenciales como el desarrollo de una educacin progresista, pblica y laica, una sanidad universal de calidad o la extensin de los servicios pblicos a la poblacin dependiente y su familia en una ley que se debatir prximamente.

Si no se resuelve el problema de la separacin completa del estado y la Iglesia Catlica, mediante una prctica y una reforma laica de la Constitucin lo que exige la denuncia del Concordato pre-constitucional actualmente en vigor- no ser posible avanzar en todos los temas sealados que afectan a nuestras vidas cotidianas y que nos condenan a ser ciudadanos de segunda clase en la Unin Europea.

El laicismo no tiene que ver con las ideas y las practicas religiosas de los creyentes, sino con los intereses institucionales del clero y sus instituciones. De hecho, el declive de la Iglesia Catlica en el estado espaol en cuanto a fieles, practicas y creencias ha sido muy notorio en los ltimos aos, como demuestran todos los estudios. Solo el 52% de los espaoles se declaran catlicos y de estos solo el 15% como practicantes. El 2% practica otras confesiones que no tienen estas ayudas- y entre el 15% y el 20% no religiosos, agnsticos o ateos. El nmero de curas y monjas desciende continuamente y los obispos tienen una media de 65 aos.

A pesar de este declive y esta secularizacin del Estado espaol, son capaces de sacar 400.000 personas a la calle. No es pequeo enemigo quien tiene semejantes medios de comunicacin y movilizacin. Sin un cambio radical de esta situacin y una separacin real del estado y la Iglesia, estaremos condenados a un continuo chantaje de los intereses inconfesables de las instituciones clericales, cuyo objetivo no es otro que acabar con cualquier gobierno de izquierdas y laico.



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