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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2017

Occidente o la paja en el ojo ajeno

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Oportuno el entorno del 10 de diciembre, Da Internacional de los Derechos Humanos, para aludir a la paranoica propensin de Occidente, capitaneado por EE.UU., a distinguir supuestas pajas en ajenos ojos cuando los propios sufren el escozor de inmensas vigas.

Occidente, s, que en su miopa interesada otorga inamovible y privilegiado estatuto a los llamados derechos de primera generacin, o sea, a los civiles y polticos, en cuyo fondo subyacen las reivindicaciones burguesas de la sacrosanta propiedad, por la cual hoy se sigue empuando la falacia de la abstencin de los poderes pblicos, para legitimar el modo de produccin capitalista, presentndolo con el abstracto trmino de democracia.

Los superricos dan por preteridos los de segunda generacin, que en cambio exigen prioritaria intervencin del Estado, con el objetivo de que los ms desfavorecidos puedan hacerlos efectivos. Son los econmicos, sociales y culturales, surgidos a lo largo de los siglos XIX y XX, impulsados por las luchas de los obreros contra las duras condiciones de labor y existencia que se les imponan.

En contraposicin a los dictados de los dueos del planeta, se tratara (se trata) de combinar ambos tipos de fueros, junto con los de tercera generacin, que incluyen la capacidad de los pueblos de autodeterminarse, frente al colonialismo, al neocolonialismo, al neoliberalismo; el disfrute de la paz, del desarrollo para todos; y, entre otros, la prerrogativa de la asistencia humanitaria en cualquier rincn del globo ante situaciones de extrema gravedad: conflictos blicos, catstrofes naturales

Por cierto, con respecto a esto ltimo, mientras las potencias han aportado, si acaso, una infinitesimal parte de su opparo PIB al reverdercer del Caribe tras el huracn Irma, los hermanos del rea proveen a los damnificados del mayor de los espaldarazos posibles. En tanto los Estados Unidos no se emplean a la altura de su podero en el renacer de Puerto Rico, y en el de sus asolados mbitos continentales, alguien como el conocido intelectual Ignacio Ramonet, en una visita a Cuba, constat que las acciones de recuperacin devienen proverbiales. Podramos decir sentenci, emocionado- que esto que est ocurriendo aqu, en este momento, es el pensamiento de Fidel en actos, en accin, lo que demuestra que sigue absolutamente vivo, su pensamiento est vivo y sus enseanzas estn vivas.

Huelgan los comentarios. Como nos enseara el lder, la Revolucin no abandona a sus hijos. Pero por qu referirnos a la Isla en la rbita de tan sealada jornada? Porque, como subrayara Guillermo Garca en la digital Rebelin, la libertad, la igualdad, la solidaridad y los derechos humanos son conceptos tan entrelazados, que no se pueden entender ni hacer realidad aisladamente. En la nacin caribea se dan al unsono. Por eso resulta la mar de irritante que una representante del Imperio, la vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert, junto con otros funcionarios, nos vengan con que los comicios nuestros estn viciados, y que intentan vender en el mundo el mito de una democracia. Menudo desconocimiento la de esta portaestandarte de la Nueva Roma, coincidamos con la presidenta de la Comisin Electoral Nacional, Alina Balseiro Gutirrez, quien en aguda respuesta reiter la esencia e importancia de las reuniones de vecinos donde el pueblo, libremente, sin presin de ningn tipo, propone y nomina a sus candidatos.

Quines custodian las urnas?, se pregunt en voz alta. Los pioneros. Quines son nuestras autoridades electorales? Ms de 200 000 en todo el pas; es el pueblo investido de autoridad. Ciudadanos de las circunscripciones que comparten all su vida cotidiana, se capacitan y, voluntariamente, ejercen su funcin.

Ms acendrados derechos que estas asambleas? Ni pensarlo. En los Estados Unidos, sin ir ms lejos, lo que prima es el dinero, y los partidos polticos, las lites, e incluso puede ser electo quien no cuente con la mayora de los votos del pueblo, como ocurri con Donald Trump.

Menudo temple hay que tener para acusar a alguien a cuya economa, con un feroz bloqueo, se ha causado daos por un monto de 822 280 millones de dlares, habida cuenta la depreciacin del billete verde ante el valor del oro. A precios corrientes, suman 130 178.6 millones (A pesar de lo que se garantiza el acceso a la salud, la educacin, la seguridad social). Es decir, que practicas una sangra y criticas a la vctima por la hemorragia (pobreza) que le has ocasionado. Y entonces el gran vulnerador Occidente, comandado por Norteamrica, insiste en arremeter con ms saa el 10 de diciembre. Cosas veredes.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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