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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2017

La dualidad del proyecto sionista: huir de la opresin racista y reproducirla en un contexto colonial

Gilbert Achcar
Jadaliyya


La dualidad entre la posicin del oprimido y la del opresor no es rara en la historia. Se observa en particular en el caso de los movimientos nacionales que encarnan la lucha de una nacin oprimida por liberarse del colonialismo al tiempo que esa misma nacin oprime en su propio pas a una minora sea esta nacional o racial o religiosa o perteneciente a cualquier otra identidad y que el movimiento nacional no reconoce esta ltima opresin o, peor an, la justifica con algn pretexto, como la acusacin a la minora de constituir una quinta columna del colonialismo 1/.

A menudo se hace referencia a la frecuencia de esta dualidad con el fin de normalizar el caso del sionismo, en el sentido de presentarla como algo corriente y similar a otros muchos casos. El propsito suele ser el de minimizar los agravios del sionismo, por no decir excusarlos, a fin de normalizar la actitud ante el Estado sionista y tratarlo como algo corriente. Intentar demostrar en este artculo que dicho argumento no es vlido, explicando la singularidad de la dualidad propia del caso sionista.

Es indiscutible que el sionismo naci histricamente en respuesta a la opresin secular padecida por los judos en pases europeos. Como es sabido, la condicin de los judos en la Europa cristiana desde la Edad Media hasta el siglo XIX era mucho peor que su situacin en los pases de mayora musulmana. Bajo las autoridades que se llamaban cristianas, los judos fueron vctimas de una persecucin mucho ms encarnizada que la discriminacin y la persecucin ocasional a que los sometan las autoridades autocalificadas de musulmanas.

Sin embargo, la Edad Moderna que sigui al periodo de la Ilustracin y a la Revolucin Francesa, a finales del siglo XVIII, puso fin gradualmente a esta persecucin en Europa Occidental, gracias a la difusin de la nocin moderna de ciudadana basada en la igualdad de derechos. Con el paulatino cambio democrtico, la condicin de los judos mejor progresivamente en Europa Occidental, desde la costa atlntica hasta las fronteras orientales de Alemania y Austria. Poco a poco dio lugar a la integracin de los judos en las comunidades locales y acab con la discriminacin. No obstante, la primera gran crisis que afect a la economa capitalista mundial, en el ltimo cuarto del siglo XIX la larga depresin, como la llamaron, despert diversas tendencias xenfobas. Al igual que todas las crisis sociales, impuls la bsqueda de chivos expiatorios por parte de grupos de extrema derecha con el fin de movilizar la furia de sus sociedades al servicio de sus proyectos reaccionarios.

En ese mismo periodo, Europa Oriental, especialmente su mayor extensin, integrada en el imperio ruso, asista a una expansin tarda del modo de produccin capitalista. Esta transformacin tardocapitalista que caus trastornos agravados y complicados por su coincidencia en el tiempo con un capitalismo ms avanzado en Occidente y con la larga depresin provoc una aguda crisis social y un xodo rural acelerado. A resultas de ello, las tendencias xenfobas tambin cobraron impulso en Europa Oriental, siendo los judos sus vctimas primarias en el imperio ruso, particularmente en regiones que hoy en da pertenecen a Ucrania y Polonia. All, los judos fueron vctimas de sucesivos pogromos, por lo que trataron de emigrar a Europa Occidental y Norteamrica.

As las cosas, los judos se convirtieron en un objetivo predilecto de la xenofobia en Europa Occidental, donde unan la condicin de forasteros migrantes a la de personas que profesaban una religin alctona 2/. De este modo, sobre el teln de fondo de la larga depresin y sus efectos, Europa Occidental asisti al renacer de un antijudasmo de nuevo cuo, moderno: una teora racial que pretenda basarse en las ciencias antropolgicas y que preconizaba que los judos o los semitas en general, incluidos los rabes 3/ pertenecen a una raza inferior y maligna. Fue entonces cuando surgi el antisemitismo, que apunt principalmente contra los judos europeos y acompa a la expansin de una variante fantica del nacionalismo combinada con la defensa del colonialismo. La larga depresin exacerb, en efecto, la competencia en torno a la divisin del mundo entre las metrpolis coloniales en la llamada fase imperialista.

Sobre este mismo teln de fondo naci el movimiento sionista moderno en forma de sionismo estatalista que, a diferencia de otras formas anteriores o contemporneas de sionismo espiritual o cultural, aspiraba a crear un Estado judo. Como es bien sabido, el fundador del movimiento, Theodor Herzl, era un judo austriaco asimilado que asumi sus convicciones sionistas despus de haber cubierto en Pars, como periodista, el juicio contra el oficial francs de ascendencia juda Alfred Dreyfus, vctima del ascenso del antisemitismo en su pas. El caso Dreyfus llev a Herzl a escribir su famoso libro-manifiesto El Estado judo (Der Judenstaat en el original alemn: literalmente, el Estado de los judos), publicado en 1896 y que constituy la base de la convocatoria del primer congreso sionista en la ciudad suiza de Basilea en 1897, un ao y medio despus de la publicacin del libro.

Existe una diferencia cualitativa muy significativa entre la ideologa sionista elaborada por Herzl y las ideologas nacionales que surgieron en Europa en la primera mitad del siglo XIX o en los pases coloniales durante la primera mitad del siglo XX. Mientras que la mayora de estas ideologas respondan a un pensamiento democrtico emancipatorio, la ideologa sionista moderna formaba parte de la variante del nacionalismo fantico y colonialista que estaba en auge cuando apareci. En efecto, si bien es indiscutible que el sionismo es fruto de la opresin de los judos y de la reaccin a la misma el propio Herzl explic en el prlogo de su libro cmo la miseria de los judos era la fuerza motriz del movimiento que quera crear, tampoco cabe ninguna duda de que el sionismo teorizado por Herzl es una ideologa marcada esencialmente por el pensamiento reaccionario y colonialista.

En realidad, al margen de cmo lo perciban los judos de Europa Oriental, pobres y duramente perseguidos, que se aferraban a l como tabla de salvacin, el proyecto sionista ideado por Herzl fue en el fondo un engendro creado por un judo austriaco laico y asimilado, destinado a deshacerse de los mseros judos religiosos que venan de Europa Oriental y cuya migracin a Occidente haba perturbado la existencia de sus correligionarios occidentales. As lo reconoci el propio Herzl con singular franqueza en el prlogo de su libro:

"Los asimilados se beneficiaran todava ms que los ciudadanos cristianos con la partida de los judos creyentes, pues se quitaran de encima la rivalidad inquietante, incalculable e inevitable de un proletariado judo empujado por la pobreza y la presin poltica de un sitio a otro, de un pas a otro. Este proletariado itinerante se tornara sedentario. Muchos ciudadanos cristianos a los que llamamos antisemitas pueden ahora ofrecer una resistencia decidida a la inmigracin de judos extranjeros. Los ciudadanos judos no pueden hacerlo, pese a que les afecta mucho ms de cerca, pues ante ellos sienten ms que nada la feroz competencia de individuos que desempean oficios similares y que, adems, introducen el antisemitismo all donde no existe o lo intensifican all donde ya existe. Los asimilados dan expresin a este agravio secreto con iniciativas filantrpicas. Fundan sociedades de emigracin para los judos itinerantes. Existe un reverso de la medalla que sera cmico si no se tratara de seres humanos: algunas de estas entidades benficas no han sido creadas para, sino contra los judos perseguidos, han sido creadas para despachar a estas pobres criaturas lo ms rpido y lo ms lejos posible. As, muchos supuestos amigos de los judos resultan ser, si bien se mira, nada ms que antisemitas de origen judo, disfrazados de filntropos.

"Pero los intentos de colonizacin protagonizados incluso por hombres benvolos, por interesantes que fueran dichos intentos, hasta ahora no han tenido xito Estos intentos eran interesantes en la medida en que constituan, a escala reducida, sendos precursores prcticos de la idea del Estado judo".

La nueva idea formulada por Herzl en sustitucin de las empresas coloniales filantrpicas fallidas que menciona la ms destacada fue la creada por la familia Rothschild consista en pasar de las acciones benvolas a un proyecto poltico integrado en el marco colonialista europeo, con el propsito de fundar un Estado judo que formara parte de dicho marco y lo reforzara. A este respecto, Herzl se dio cuenta de que los antisemitas cristianos seran acrrimos defensores de su proyecto. Su principal argumento, en el apartado titulado El Plan del segundo captulo de su libro, era el siguiente:

"La creacin de un nuevo Estado no es una empresa ridcula ni imposible Los gobiernos de todos los pases azotados por el antisemitismo estarn sumamente interesados en ayudarnos a conseguir la soberana que queremos".

Solo quedaba elegir el territorio en el que materializar el proyecto sionista:

"Hay dos territorios posibles: Palestina y Argentina. En ambos pases se han llevado a cabo importantes experimentos de colonizacin, aunque basados en el principio errneo de una infiltracin gradual de judos. Una infiltracin est condenada a acabar mal. Prosigue hasta el momento inevitable en que la poblacin autctona se considera amenazada y obliga al gobierno a detener la entrada de judos. Por tanto, la inmigracin resulta ftil a menos que se base en una supremaca asegurada. La Sociedad de Judos tratar con los dueos actuales del territorio, colocndose bajo el protectorado de las potencias europeas si se muestran proclives el plan".

Hacia el final del ltimo captulo del libro, donde expuso los Beneficios de la emigracin de los judos, Herzl asegur que los gobiernos atendern a su propuesta voluntariamente o bajo presin de los antisemitas. Sus Diarios incluyen muchas observaciones sobre la complementariedad de su proyecto de enviar a los judos pobres fuera del continente europeo con el deseo de los antisemitas de deshacerse de ellos. Incluso profetiz, en el comienzo de su primer Diario (1895), que los judos se adaptaran a la brutalidad de los antisemitas y los imitaran en su futuro Estado.

"Sin embargo, el antisemitismo, que es una fuerza poderosa e inconsciente entre las masas, no daar a los judos. Entiendo que es un movimiento til para el carcter judo. Representa la educacin de un grupo por las masas y tal vez conduzca a su absorcin. La educacin solo es efectiva a base de golpes. Se producir un mimetismo darwiniano. Los judos se adaptarn".

De acuerdo con el plan concebido por su padre espiritual, los lderes del movimiento sionista se esforzaron por obtener el apoyo de una de las grandes potencias europeas a su proyecto, que pronto se decant exclusivamente por Palestina. Aprovecharon la transferencia del territorio de la dominacin otomana a la britnica en el contexto de la primera guerra mundial tras el reparto de los restos del imperio otomano entre britnicos y franceses, al amparo de infame tratado Sykes-Picot de 1916.

Desde entonces, los lderes sionistas centraron sus esfuerzos en Londres. El dirigente del sionismo britnico, Chaim Weizmann, se apoy en el magnate judo britnico y ex diputado, el lord Walter Rothschild. Las presiones combinadas de ambos lograron obtener la conocida promesa del ministro de Asuntos Exteriores, Arthur Balfour, del 2 de noviembre de 1917. En su carta, Balfour asegur que el gobierno de su Majestad [el rey Jorge V] ve con simpata el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para los judos, y har todo lo posible por facilitar la consecucin de este objetivo. Esta infame declaracin encajaba naturalmente en los clculos imperialistas britnicos de entonces, en el contexto de la competencia entre Gran Bretaa y los dos aliados que compartan la victoria en la guerra, Francia y EE UU.

Las circunstancias histricas de la Declaracin Balfour concordaban plenamente con el punto de vista del profeta del sionismo, Theodor Herzl. El propio Balfour era uno de esos cristianos antisemitas de los que Herzl saba que se convertiran en los mejores aliados del sionismo. El ministro de Asuntos Exteriores britnico, en efecto, no era ajeno al sionismo cristiano, la corriente cristiana que apoya el retorno de los judos a Palestina. El verdadero objetivo de este apoyo no declarado en muchos casos, pero ocasionalmente admitido es acabar con la presencia de judos en los pases de mayora cristiana. Para los sionistas cristianos, el retorno de los judos a Palestina supone el cumplimiento de la condicin del Segundo Advenimiento de Jesucristo, al que seguir el Juicio Final, que condenar a todos los judos que no se hayan convertido al cristianismo al sufrimiento eterno en el infierno. Esta misma corriente es actualmente en EE UU la ms firme defensora del sionismo en general y de la derecha sionista en particular.

Cuando era primer ministro (1902-1905), el autor de la infame Declaracin, el propio Arthur Balfour, promulg la ley de Extranjera de 1905, cuya finalidad era poner coto a la inmigracin en Gran Bretaa de refugiados judos que huan del imperio ruso. Vale la pena destacar en este punto un hecho histrico que rara vez se menciona: Edwin Samuel Montagu fue el nico ministro britnico que se opuso a la iniciativa de Balfour de emitir su Declaracin y el nico ministro que manifest su oposicin al proyecto sionista en su conjunto. Era el nico miembro judo del gabinete encabezado por David Lloyd George, del que formaba parte Balfour, y nicamente el tercer ministro judo de la historia de Gran Bretaa. Montagu advirti de que la empresa sionista comportara la expulsin de la poblacin autctona de Palestina y reforzara en todos los dems pases a las corrientes que deseaban deshacerse de los judos. En un memorando que present en agosto de 1917 en el gabinete britnico despus de conocer lo que acabara siendo la Declaracin Balfour, afirm sin ambages:

"Quiero hacer constar mi punto de vista de que la poltica del gobierno de Su Majestad es antisemita y que por consiguiente acabar siendo un punto de referencia para los antisemitas de todos los pases del mundo" 4/.

Tal como esperaba Herzl, el proyecto sionista se materializ bajo la proteccin de una gran potencia europea como parte de sus designios coloniales-imperialistas. Este proyecto no podra haberse realizado sin dicha proteccin y sin integrarse en un marco colonial-imperialista ms amplio. El pueblo judo al que Herzl quera dotar de un Estado propio era un pueblo imaginado, carente de toda institucin poltica que lo constituyera en pueblo y de la fuerza requerida para participar en la carrera colonial de finales del siglo XIX.

Al fundar el movimiento sionista, Herzl quiso crear esa institucin poltica inexistente y encaminarla a la colaboracin con una de las grandes potencias. As, el proyecto sionista depende estructuralmente, desde el comienzo, de la proteccin de una gran potencia, tal como haba previsto Herzl. Esta dependencia ha marcado la historia del movimiento sionista y despus la de su Estado hasta nuestros das. Seguir existiendo mientras el Estado de Israel se base en la opresin colonial, pues la consecuencia natural de ello es la enemistad con el pueblo palestino y los dems pueblos vecinos de Palestina, hasta el punto de que Israel necesita la proteccin de una gran potencia exterior. EE UU ha desempeado este papel desde la dcada de 1960.

En suma, el sionismo no es un movimiento normal de liberacin nacional que comparta el carcter dual de muchos de estos movimientos que luchan contra la opresin colonial mientras oprimen a otras comunidades, sean nacionales o de otro tipo. Esto es lo que afirman los partidarios de Israel que no son tan fanticos como para negar la opresin perpetrada por el Estado sionista. Lo cierto, sin embargo, es que el movimiento sionista se construy sobre la base de la explotacin y la opresin sufridas por los judos y de la ayuda de los antisemitas con el fin de crear un Estado colonial integrado estructuralmente en el sistema imperialista, y no un Estado poscolonial, como pretende.

En un giro trgico de la historia, el antisemitismo alcanz un clmax en la Europa del siglo XX con el ascenso al poder de los nazis y la posterior realizacin de su proyecto genocida, obligando a un gran nmero de judos europeos a buscar refugio en el sionismo, ya que otras formas de antisemitismo les cerraron las puertas de EE UU, Gran Bretaa y otros pases. De este modo, el Estado sionista logr hacerse realidad y presentarse como compensacin redentora del genocidio nazi contra los judos. Estas circunstancias histricas han permitido a ese Estado oprimir a la poblacin autctona de Palestina en un grado que sin duda va mucho ms all de lo que los fundadores del sionismo, incluido Herzl, haban previsto.

Hoy en da un siglo despus de la Declaracin Balfour, casi 70 aos despus de la fundacin del Estado de Israel en el 78 % del territorio de la Palestina del Mandato Britnico y medio siglo despus de que ese Estado ocupara el 22 % restante, el primer ministro sionista, Benjamin Netanyahu, sigue obteniendo de los antisemitas contemporneos de los pases occidentales el respaldo necesario para el arrogante comportamiento colonial de su Estado y su gobierno. Al apoyarse en los sionistas cristianos de EE UU, codearse con el antisemita primer ministro de Hungra y mantener el silencio sobre la defensa por parte de Donald Trump de la extrema derecha antijuda y antimusulmana de EE UU, Netanyahu sigue fielmente las recetas de Herzl, aunque de una manera moralmente todava ms detestable al producirse despus del genocidio nazi, que mostr los horrores a los que pueden conducir el antisemitismo y otras formas de racismo.


 Notas 

1/ Es cierto que la dominacin extranjera sobre un pas trata a menudo de utilizar a minoras oprimidas cuya condicin ha mejorado como efecto secundario de su presencia. Por supuesto, esto no justifica, ni mucho menos, que la mayora oprima a la minora tras la liberacin de la dominacin extranjera en vez de limitarse a castigar a los individuos que hubieran colaborado con los ocupantes en la comisin de graves crmenes sean miembros de la minora o de la mayora, tratando al mismo tiempo de abolir la opresin de la que la minora hubiera sido objeto histricamente con el fin de construir una sociedad nueva de ciudadanos iguales.

2/ El primer exponente de este anlisis materialista del ascenso del antisemitismo es Abram Leon, The Jewish Question: A Marxist Interpretation (Nueva York: Pathfinder, 1970). Marxista belga, antisionista de ascendencia juda, Leon muri en Auschwitz en 1944. Su manuscrito francs se public por primera vez en forma de libro en 1946.

3/ La nocin de semitas remite a las lenguas semticas, entre las que actualmente destacan el hebreo y el rabe.

4/ Memorandum of Edwin Montagu on the Anti-Semitism of the Present (British) Government, The Balfour Project. Montagu consideraba inconcebible que el gobierno britnico reconozca oficialmente al sionismo y autorice al Sr. Balfour a decir que Palestina debe reconvertirse en el hogar nacional del pueblo judo. No s qu implica esto, pero supongo que significa que los mahometanos y los cristianos tendrn que dejar sitio a los judos y que los judos ocuparn todos los puestos de preferencia y se les asociar especficamente con Palestina como se asocia Inglaterra con los ingleses o Francia con los franceses, que los turcos y otros mahometanos sern considerados extranjeros en Palestina del mismo modo que los judos, de ahora en adelante, sern tratados como forasteros en todos los pases salvo en Palestina. Despus aadi con gran capacidad de prediccin: Tal vez la ciudadana solo pueda obtenerse despus de superar una prueba religiosa.


 

Esta ponencia se presentar en lengua rabe en una conferencia convocada en Beirut para los das 13 y 14 de diciembre por el Instituto de Estudios Palestinos con motivo del centenario de la Declaracin Balfour. La traduccin inglesa del original rabe es del propio autor.


http://www.jadaliyya.com/

Traduccin de Viento Sur

http://www.vientosur.info/



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