Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2018

Uruguay
Rentvoros

Rodrigo Alonso
Brecha


La movilizacin del entramado de capitales agrarios detrs de liberar las trabas que estn afectando su rentabilidad, junto al apoyo que esto ha suscitado en el arco de derechas (social y poltica) a nivel nacional, ha instalado nuevo escenario en la poltica nacional. El capital acaricia su propio movimiento de indignados y vuelve a cobrar fuerza el viejo mito liberal que opone al individuo-productor libre vs el estado-gobierno.

Lo que pareca una protesta localizada de pequeos propietarios, acaba en un movimiento que empieza a vehiculizar la agenda del capital en general. Pequeos y medianos capitales agrupados junto a los grandes en la agenda de la Confederacin Empresarial debera disparar preguntas sobre el problema de la hegemona, la disputa de poder y las alianzas, pero por lo pronto, en lo inmediato brinda una oportunidad nica para la derecha: la confluencia de poder econmico, poltico y meditico, con gente. Est en marcha un 15M de derechas?

---------------

Que ac hay un movimiento hacia 2019, orientado a restituir la unidad sin fisuras entre el Uruguay oligrquico y el Estado es una constatacin evidente, pero a la vez superficial. Como ya fue sealado [1], lo que est en juego es por dnde se sale al cruce de caminos que se abre a medida que se procesa el agotamiento del modelo de gestin progresista del capitalismo uruguayo.

El entramado de capitales agrarios no puede resolver sus problemas de rentabilidad sin avanzar sobre el gasto del estado y el precio de la fuerza de trabajo. Una devaluacin, como proponen, que devuelva los mrgenes de rentabilidad, haga viable a los capitales exportadores ms ineficientes y vuelva a levantar el precio de la tierra y los arrendamientos; para que sea efectiva y no provoque un espiral inflacin-devaluacin-inflacin que vuelva a subir el tipo de cambio real, precisa necesariamente de la cada en trminos reales del salario y el gasto estatal, desde all sale el fondo que recompone su rentabilidad. Ellos lo saben, y con su movimiento quiz nos lo estn empezando a aclarar a nosotros tambin.

Todo indica que la estrategia del gobierno pasa por quebrar la unidad de los capitales agrarios negociando por sectores, de modo que las compensaciones necesarias a ofrecer para desarticular el foco de tensin sean menos costosas y no le impliquen desarmar el conjunto de finos equilibrios en los que se mueve a nivel de la sociedad en general, en particular en un ao de negociacin salarial. La suerte de esta estrategia es incierta y est atada a la profundidad de la contradiccin acumulada y las posibilidades de seguir comprando tiempo con deuda.

El problema es que no es posible nicamente evitar que este movimiento cobre fuerza y prospere su programa, es necesario construir las condiciones para desplegar una lnea de fuga al embotamiento que se plantea cada vez con mayor fuerza.

Ante este pico de la puja distributiva planteado, se nos presenta la necesidad de mirar hacia una masa de riqueza que la sociedad transfiere a un grupo minoritario sin contrapartida laboral, es decir, la renta de la tierra. Unos de los xitos ms duraderos de la matriz ideolgica del capital es haber instalado que la redistribucin del ingreso refiere a un flujo de riqueza que se traspasa desde los que ms tienen a favor de los que menos. Pues en realidad el capitalismo funciona, masivamente, al revs. Uno de esos mecanismos es el pago a los rentistas propietarios de tierra. El trabajo de Oyhantabal-Sanguinetti [2] nos muestra que esa poltica implcita de redistribucin regresiva del ingreso anclada en la estructura de propiedad agropecuaria uruguaya, que en el 2000 trasladaba 349 millones de dlares, en 2015 ya alcanz los USD 1.658 millones, llegando a un pico de 1.939 millones de dlares en 2014. De ese valor, el conjunto de la sociedad uruguaya recibe apenas cerca de un 8% a travs de impuestos.

Hoy, la renta de la tierra pagada a los terratenientes est en el orden de los 1.500 millones de dlares anuales. Los destinos de esta riqueza no los podemos conocer a ciencia cierta, pero es evidente que gran parte acaba en consumo suntuario. La renta agraria no solo es central para entender la dinmica de la economa uruguaya, tambin es clave en la reproduccin social y poltica de la elite de nuestro pas.

La revuelta de los capitales agrarios tuvo un efecto inesperado: comenz a evidenciar que la apropiacin y el uso privado de la renta agraria es la barrera, que si no se rebasa, puede hacer estallar el delicado conjunto de equilibrios que amalgaman un bloque social capaz de sostener un proyecto de desarrollo inclusivo.

El escenario planteado no tiene fcil solucin y si vemos ms all de la superficie, el conflicto, tarde o temprano, es inevitable. Un pacto se resquebraja cuando los intereses en convivencia ya no pueden sostenerse ms que a costa del otro. Ah estamos.

El len no es vegano, es rentvoro.

Grfico

Fuente: Elaboracin propia en base a datos procesados por Oyhantcabal-Sanguinetti, 2017 en base a estadsticas oficiales.

Notas:

[1] Ver http://brecha.com.uy/campo-la-patria/

[2] En Problemas del desarrollo. Volumen 48, Edicin 189, Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Publicado por Elsevier Espaa, 2017. Disponible en ScienceDirect.

Rodrigo Alonso es economista e integrante del Comit Editorial de hemisferioizquierdo.uy

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter