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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2018

El circo y el crculo de la posverdad

Fernando Broncano
CTXT

La clave para entender este fenmeno es el uso estratgico de la indiferencia a la verdad, a los datos contrastados y a los hechos como instrumento poltico, econmico y social.


JAVIER JAN

La eleccin de Trump, el brexit, las elecciones francesas y la tragicmica experiencia del procs han puesto de moda el trmino "posverdad" como palabra-icono que define el rgimen de circulacin de la informacin y el conocimiento en el siglo XXI. Llevo tiempo trabajando en lo que comienza a llamarse "epistemologa poltica", una parte de la epistemologa social, y este tema es absolutamente central. La epistemologa social se ocupa de la dimensin social del conocimiento, y trata numerosas cuestiones, entre ellas, la ms importante, la de nuestra dependencia absoluta de las palabras de otros para crear nuestro mundo de creencias y conocimientos. La epistemologa poltica, por su parte, se ocupa de cmo las posiciones de poder en una sociedad interaccionan con las posiciones epistmicas.

Disculpas por el uso de jerga filosfica, pero lo que quiero decir se puede entender espero aceptablemente bien sin conocer el significado de epistemologa y epistmico. Un mecnico, por ejemplo, cuando abre el cap de un automvil y escucha el ruido del motor, est en mejor posicin epistmica que un lego como yo para entender lo que le ocurre al aparato. Un marido machista que en una cena silencia a su pareja diciendo "eso que dices son cosas de mujeres" est en mejor posicin de poder para producir una ignorancia sobre la opinin de ella sobre algn asunto. Hay mucha tela que cortar sobre estas cosas, pero volvamos al tema de la posverdad.

Adems de numerosos artculos de prensa y otros acadmicos sobre el tema, he ledo ltimamente dos libros irregulares pero informativos sobre posverdad. Uno, el ms interesante, es el de James Bell Post-Truth. How Bullshit Conquered the World y el otro es el de Mathew D'Ancona, Post-Truth. The New War on Truth and How to Fight Back. Los dos estn horrorizados por lo que fue la campaa de Trump y el brexit y los dos diagnostican una suerte de cncer en la sociedad del conocimiento. El primero, me parece, acierta en dar un diagnstico ms amplio y profundo de lo que ocurre. El segundo es una suerte de crtica ya recocida del posmodernismo, el odio a la verdad, el relativismo, etc., en fin, una campaa que ya llevaron a cabo el papa Ratzinger y su frente en las guerras culturales de fin de siglo. El problema, apoyndome en la tesis de Bell, me parece mucho ms grave y mucho ms profundo.

La primera constatacin es que la posverdad no tiene nada, o al menos mucho, que ver con la mentira. El mentiroso trata de hacer que otros crean lo que el quiere manipulando las apariencias. La mentira, desde la infidelidad sexual a la poltica, no es sino una manipulacin de las apariencias para producir verosimilitud. El mentiroso es el ms interesado en que la gente crea en la verdad, los hechos, el conocimiento. Como ocurre con el ladrn, el ms interesado en la preservacin de la propiedad privada, el mentiroso est del lado de quienes distinguen las apariencias de la verdad, los hechos de las opiniones. El mentiroso no puede permitirse el lujo de ser relativista, como el ladrn tampoco puede ser comunista. Si todo es de todos, si la verdad y la falsedad son equivalentes, si todo es agua, no necesitamos la toalla. La toalla tambin es agua.

La posverdad no es el uso abusivo de la mentira, ojal! Es mucho ms grave y de pronstico mortal. Es la indiferencia generalizada hacia las propiedades epistmicas. Es la indiferencia hacia la constatacin de lo hechos. Es una actitud que vuelve irrelevante la informacin justificada, que solamente es sensible a los efectos emocionales y prcticos del mensaje, y le importa un pimiento su relacin con los hechos, o, dicho sea en el newspeak de Trump, solo es sensible a los hechos alternativos.

El filsofo norteamericano Harry Frankfurt, una iluminadora inteligencia que solo disfrutamos una minora de aficionados a la filosofa analtica de la accin, public en 2005 un panfletillo que, sorprendentemente, se convirti en un bestseller: On Bullshit (sobre la charlatanera). "Bullshit" es una expresin coloquial del ingls americano bastante intraducible, pues incluso charlatanera no capta todos los matices, pero an as entendemos bien lo que significa en su ncleo central (y, claro, su traduccin literal, "caca de vaca" tampoco). Charlatn es el que suelta la lengua sin importarle demasiado la correccin o la verdad de lo que dice. Charlatn es el que saca beneficio del tiempo de la brasa que da, de la atraccin de la atencin que suscita, de la ocupacin del tiempo de la vida de los otros.

Y aqu encontramos la clave para entender el funcionamiento de la posverdad en la sociedad contempornea. Es, sin ms, el uso estratgico de la indiferencia a la verdad, a los datos contrastados y a los hechos como instrumento poltico, econmico y social. La posverdad es la industria y manufactura de los mensajes que producen reacciones emocionales que son independientes de su relacin con la realidad. Todo entra en la olla: teoras de la conspiracin, cotilleos, susurros, maledicencias, calentones... cualquier pronunciamiento que genere atencin colectiva al mensaje y pereza por la comprobacin de su verdad o verosimilitud.

Uno puede hacer una crtica moralista, e incluso poltica, de la posverdad, pero me parece mucho ms interesante realizar una crtica materialista. Lo cierto es que todo comenz con las dinmicas econmicas del nuevo capitalismo del "deprisa, deprisa", "corre", "emprende", "t puedes", etc., Es decir, del capitalismo de los recortes que primero fueron econmicos y luego mentales. As, los grandes medios de comunicacin, aspirantes a ser los educadores hegemnicos del mundo contemporneo, por razones de las derivas del capitalismo financiero y, sobre todo, por las transformaciones tecnolgicas y la importancia de las redes sociales, comenzaron a ser poco rentables. Dnde recortar? La primera vctima de la guerra es la verdad.

En mltiples encontronazos en lo que se llama las "Guerras de la Cultura" (la defensa del canon frente a los nuevas perspectivas de los estudios culturales) se suele acusar al posmodernismo de relativismo barato y de desprecio a la verdad. El papado de Benedicto XVI, Joseph Aloisius Ratzinger, estuvo dedicado en una parte a estigmatizar el posmodernismo con la misma furia que Harold Bloom o Mario Bunge, por poner un caso. Pero estos tres ingenuos, con perdn, no haban notado que el desprecio por la verdad tena mucho menos que ver con ideas filosficas que con nuevas dinmicas del funcionamiento de la tecnoestructura informacional y poltica contempornea.

La indiferencia por los hechos, lo que llamamos con el nombre de "posverdad", no es una actitud intelectual ms o menos escptica y displicente, sino una forma sistmica y manufacturada de la circulacin de la informacin en los medios de comunicacin, la poltica, las instituciones del estado e incluso los mercados y empresas en las nuevas formas de capitalismo financiarizado. Circula la informacin que produce efectos emocionales, no la que genera juicios acertados y convicciones verdaderas. El problema, el peligro, es sistmico y afecta a todos los estratos de la sociedad contempornea, como una de las derivas ms peligrosas de la civilizacin contempornea. Que sea una enfermedad sistmica no significa que haya destruido el organismo, pero s que lo pone en peligro. Veamos cmo aparece por sectores:

Los medios de comunicacin, en una carrera loca de competencia econmica, cada vez ms dependientes de sus deudas financieras, se convierten en productores de noticias de impacto y recortan de todos aquellos gastos que hacan de ellos medios fiables de informacin: la investigacin a largo y medio plazo, el periodismo de investigacin, las redes fiables de informacin... Se vuelven adictos al retuit y a los monitores de lectura, que terminan produciendo performativamente adaptaciones para ser ledos, escuchados, vistos, independientemente de que se produzcan informaciones novedosas, que transformen la mirada. Dependen cada vez ms de los cotilleos y acaso de los "leaks" de gente resentida y cada vez menos de sus redes de investigacin. Pongamos un ejemplo: elecciones. El candidato X suelta una frase en una rueda de prensa acusando a Y de una barbaridad (pongamos por caso: X acusa al Obamacare de crear "death panels" que van a decidir sobre si el sistema de salud va a atender a sus hijos con discapacidades). El reportero becario que ha asistido a la aseveracin contundente tiene dos posibilidades: una, ponerse a trabajar la ley, consultar las posibles extensiones y decretos, ver si aquello es correcto, y luego escribir su artculo contando la declaracin y la realidad. Otra: no tiene tiempo, su jefe le agobia. As que se acerca al partido adversario y pregunta al portavoz de turno: "oye, que X ha dicho esta barbaridad, vosotros qu decs?". El partido Y suelta la propia y el becario a ochocientos euros de salario ya tiene la nota breve que ser retuiteada por las redes de su medio de comunicacin. No ha pasado nada, claro. Ha sido neutral, pero no ha sido neutral epistmicamente hablando: ha bajado las potencialidades epistmicas del sistema de comunicacin.

Los partidos polticos: tienen un problema muy similar al de los medios de comunicacin. Al fin y al cabo, un partido poltico es un sistema intermedio de representacin que necesita comunicar sus ideas y escuchar y entender lo que piden sus potenciales votantes. Tiempos ha, los partidos tenan asesores tcnicos cuyas funciones eran precisamente las de recoger informacin fiable, contrastar las fuentes, elaborar informes que molestasen, pero pusiesen las pilas, al diputado o dirigente de turno, etctera. Todo esto es muy costoso en tiempo, en inteligencia invertida y sobre todo en capacidad autocrtica del aparato. Es ms fcil recortar en asesores tcnicos y aumentar en asesores de imagen y gestores de redes que den brillo a la propia apariencia pblica del candidato. Lo tcnico queda para cuando, ocasionalmente, se llegue al poder. As suele irle a la oposicin, cada vez ms adicta al espectculo.

Las empresas, sobre todo las grandes: una empresa, ciertamente, es una institucin que tiene mltiples objetivos. Uno de ellos es el de producir beneficios. En las viejas formas de capitalismo, una empresa tenda a hacer compatibles los mximos beneficios posibles con la preservacin de la tradicin y la propia existencia de la empresa. Y muchas veces esa tradicin era cultural, por ejemplo el prestigio y calidad de los productos, la fiabilidad de sus redes comerciales, el cuidado de las relaciones laborales y la atencin a los comits de empresa. Las nuevas formas de capitalismo hacen que el CEO y sus inmediatos colaboradores estn obsesionados solamente por producir los mximos. Qu ocurre con la sensibilidad a la verdad y los hechos: el CEO est obsesionado por presentar cada ao en la junta de accionistas que todo va bien y que vamos por el buen camino. No le importa lo que ha hecho para ello (mejor dejamos el sistema de gestin empresarial dominante). S le importa que sus sistemas de auditora, consultora, sus departamentos internos de anlisis,..., le confirmen lo que tiene que presentar, s o s, a las juntas y, en general, a los "mercados". A partir de ah se desencadena una presin por los datos positivos que pone en riesgo la lucidez de la empresa y sus sistemas de monitorizacin ante riesgos asumidos, incapacidades internas, incompetencias, debilidades de innovacin, ... Resultado: "To, treme un informe que sea presentable!". La competencia epistmica de la empresa se debilita.

Las instituciones del Estado. Me gustara hablar de cmo las competencias epistmicas del estado se ponen en riesgo por esta adicin creciente a la posverdad. No puedo hacerlo en general, aunque me gustara. Pensemos en los centros de inteligencia. No voy a recordar los fracasos de Aznar por no haber detectado el problema del terrorismo fundamentalista. Basta solo referirse al procs cataln: los recortes en inteligencia, el debilitamiento de los medios de informacin en favor de los de represin, producen resultados que de no ser trgicos tendran que ser hilarantes. He trabajado mucho sobre lo que ms conozco, el de cmo el sistema universitario y, en general, el sistema de investigacin ha ido confundiendo el robustecimiento de sus capacidades epistmicas con la competencia por presentar buenos resultados en sus cada vez ms barrocos sistemas de "control de calidad", sus indicadores, sus rankings y otros dispositivos similares. Se recorta en investigacin, se invierte en monitorizacin en los sistemas de representacin y comercializacin de la imagen.

Disculpas por la brasa: soy, como dira George Bush tras el 11-S, un tipo sensible al que molestan los extremos. No soy apocalptico sino integrado. Pero he ido a mirarme lo que tengo/tenemos y me da muy mala espina.

Fuente: https://ctxt.es/es/20180207/Firmas/17699/fernando-broncano-posverdad-medios-politica-empresa-epistemologia.htm



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