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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2018

Entrevista a Rafael Hernndez, director de la revista Temas
Por un socialismo sin miedo (I)

Christine Arnaud
TopoExpress


Nota edicin EVP: En el nmero 360 de El Viejo Topo publicamos una sntesis de una extensa entrevista de Christine Arnaud con Rafael Hernndez, director de la prestigiosa revista cubana Temas. Topo Express ofrece hoy la primera entrega de la entrevista ntegra.

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Christine Arnaud: Hace 45 aos, a mi llegada a Cuba, nosotros tuvimos unas cuantas conversaciones paseando por las calles de La Habana. Me sorprendieron tus palabras y las de otros amigos cubanos, cuando se referan al pasado. Era una forma muy diferente de la que exista en Francia, mi tierra natal. Era un pasado vivo, que daba la impresin de acompaar el presente. Los cubanos hablaban con frecuencia de Mart, de Maceo. Sealaban el lugar donde haba cado Pepito Tey, como si me ensearan el portal de la casa de su abuelo. Y por otro lado, estaba la visin de futuro. El futuro apareca como un horizonte abierto, un lugar en el que era posible realizar los sueos. Un ejemplo de ello es el Teatro Escambray con el que colaboraste- que fue una accin transformadora de la realidad de esa zona del pas. A pesar de Mayo 68, un francs difcilmente poda plantearse volcarse en una accin colectiva o personal directa, con la idea de transformar radicalmente la realidad, como lo hacan los cubanos. Y el tercer elemento novedoso para m fue el descubrimiento del espritu colectivo de los cubanos, que contrastaba con el individualismo al que estaba acostumbrada. Lo que quisiera preguntarte es si esa percepcin ma de lo que representaba el pasado y el futuro en Cuba a principios de los aos 70 se puede trasladar a la Cuba actual y si ese sentimiento de colectividad permanece intacto hoy en da.

Rafael Hernndez: Es una pregunta muy grande, por lo que implica de recuperacin de ese pasado y de interpretacin sobre el horizonte del que estamos hablando. Cuando nos conocimos, el pasado era uno y el futuro tambin. Veamos la Revolucin (as, con mayscula) como el desembarco de una historia por la libertad y la justicia social iniciada haca cien aos. Y claro que era as. Pero nuestra visin del curso de esa historia era ms bien lineal, como si hubiera estado hecha de un enfrentamiento entre el bien y el mal, y cada cual estaba identificado ntidamente ex ante. Hoy el pasado se ha multiplicado. Aunque muchos siguen vindola de manera simple, aqu y all, y algunos de sus descontentos la despachan como un error, una equivocacin en el curso normal de la historia, y otras zarandajas, hoy sabemos que la historia real es muchsimo ms compleja, y no puede reducirse a leyes deterministas de la historia, ni tampoco a la preclaridad reconocida de Fidel Castro.

Si damos un paso atrs y nos miramos a nosotros mismos, lo primero es tomar conciencia de cunto tiempo ha pasado. Tanto como el que haba entre el momento de conocernos t y yo entonces y la vspera de la revolucin del 30, acontecimiento entonces remoto para una generacin como la nuestra, que no la haba vivido. Lo que tenamos muy cerca entonces era el capitalismo, cuya naturaleza no haca falta demostrar, porque todos lo habamos vivido y podamos recordarlo, y era literalmente la Cuba de ayer. Hace poco una profesora les preguntaba a unos jvenes estudiantes universitarios por los rezagos del pasado retomando la expresin del Che en El socialismo y el hombre en Cuba y ellos le contestaban sobre lo que haba ocurrido en los aos 80 e incluso a principios de los aos 90, su horizonte no es no puede ser el del capitalismo y sus rezagos.

En aquel momento en que nos conocimos, lo que haba ocurrido antes era ms discernible, con un contorno mucho ms claro que lo acumulado en el casi medio siglo posterior. Ese acumulado, que incluye nuestra experiencia como pueblo, la del mundo, nuestras propias vidas, est lleno de cosas que queremos rescatar; pero incluye otras que no volveramos a hacer o a dejar que pasaran.

El futuro tampoco es un camino lineal, ni un mapa de ruta que compartamos todos. La manera de pensar el socialismo, de concebirlo, se ha multiplicado, se ha hecho diversa, como nuestra propia sociedad. La idea del socialismo de entonces los aos 70, 71, 73, cuando me gradu en la universidad estaba cambiando respecto a la que haba predominado hasta 1970. Esa transformacin en la cultura del socialismo, se extendi hasta hace poco tiempo, incluyendo los aos oscuros de la crisis, el tnel del periodo especial. Al salir de ese tnel, era imposible seguir pensando el socialismo de la misma manera. Pero el trnsito entre los 60 y los 70 ahora podemos verlo con el beneficio de la perspectiva fue mucho menos problemtico que el actual. Hoy simplemente no existe una idea compartida y perfectamente clara para todos acerca de qu socialismo se trata y cmo este debe ser. Esto se puede ver como una deficiencia y quizs lo sea aunque tambin representa una oportunidad. Hoy sabemos cmo no se hace el socialismo. Esta experiencia no la tenamos en 1968, ni en 1972. Se trata de construir entre todos la propia idea del socialismo, que no es una frmula abstracta, sacada de un manual o de cuatro discursos, sino un sistema ms justo y humano, que no se mida solo por el acceso gratuito a la educacin y la salud, sino por la dignidad y la equidad, el desarrollo y la participacin ciudadanas, y naturalmente, la soberana y la independencia nacionales. Seguro que ninguna sociedad de este hemisferio tiene ms capacidad para alcanzarlo que Cuba. Pero eso no lo hace ms fcil. Antes de morir, el propio Fidel reconoci que no existe una gua de cmo hay que construirlo. En una entrevista famosa, expres nadie sabe cmo se construye el socialismo. Creo que esto describe bastante cmo estamos.

Desde luego que la distancia entre aquel momento de inicio de los 70 y ahora es considerable. Siguen existiendo movilizaciones, pero no tienen hoy el carcter de aquellas acciones colectivas en que nos envolvamos entonces, de manera mucho ms cohesionada y emocional, que nos juntaba a todos o a casi todos. Ahora ocurren como convocatorias a las que muchos responden, pero que no se viven igual. Lo que ms se parece a aquellas acciones colectivas de entonces es lo que ocurre, por ejemplo, cuando pasa un cicln. Ah se sigue expresando la energa potencial y la capacidad de la movilizacin social, la fuerza de la vida en comunidad, que yo veo como constructiva de futuro. No comparto la idea de que el sentido de la solidaridad se ha esfumado. En momentos como este del cicln, la gente sale a hacer las cosas y a ayudar antes de que les orienten nada. La posibilidad de canalizar esa movilizacin sigue siendo una gran fuerza de cambio en la sociedad cubana. Aunque algunos la describen como una conciencia social desencantada, permanece la motivacin de la gente por construir un pas mejor, ms all de su entorno inmediato, una sociedad ms justa, que sigue siendo la del socialismo, aun cuando no todo el mundo la defina as.

P: A lo largo de los aos 70 y 80 tuve el sentimiento de una pugna entre dos fuerzas opuestas: un impulso transformador e innovador y un freno burocrtico, una fuerza centralizadora. El fracaso de la zafra de los 10 millones, al inicio de la dcada del 70, puede haber inclinado la balanza del lado de la centralizacin. Quisiera saber si esa pugna sigue siendo un problema fundamental en la Cuba de hoy y hasta qu punto la idea de socialismo adoptada despus de la zafra de los 10 millones permanece vigente.

R: Creo que el Estado revolucionario de los aos 60 era muy centralizador tambin. El mando poltico no era descentralizado, ni horizontal, sino todo lo contrario. No con las modalidades del paradigma sovitico, ni con sus prcticas, su estilo, pero tambin altamente centralizado, por razones de seguridad nacional; y esa centralizacin se qued, se instal definitivamente en el sistema. La diferencia era que haba una gigantesca participacin, o para decirlo con una palabra cubana, un embullo movilizativo, que segua la direccin orientada por el mando poltico, pero que no se viva como formalidad, sino como decisin y voluntad de participar.

En los aos 70, el nuevo modelo institucional no se dedic simplemente a replicar el sovitico. Claro que en el mando econmico, las fuerzas armadas, el orden jurdico, y hasta en aspectos de la vida interna del PCC, haba mucha influencia de aquel modelo. Pero no en los rganos representativos del sistema poltico. El Poder Popular, por ejemplo, no era la burocracia distante del Soviet, sino buscaba reforzar la capacidad de participacin y control desde abajo. Ni el ingreso a las filas del PCC se pareca al predominante en los pases del Este de Europa o en China; se mantuvo el estilo establecido desde la construccin del PURSC y el PCC en los 60, de manera que el ingreso implicaba una seleccin democrtica dentro del colectivo laboral, que aprobaba o no al candidato; una consulta con los vecinos, los antiguos compaeros, y una verificacin de toda la vida del aspirante a militante del PCC, que se expona a la crtica y a la evaluacin de muchos. La condicin de militante conllevaba ante todo un reconocimiento social, no la mera aprobacin de los aparatos, e implicaba, naturalmente, su confiabilidad poltica, pero no le otorgaba privilegios materiales. As no era ni es en otros pases socialistas.

No se debe olvidar tampoco que en los aos 70 y 80 hubo una profunda transformacin de la estructura educacional del pas, que ya no tena como meta la alfabetizacin, ni el 6 grado; sino a que todos tuvieran un mnimo de 9 grado. Esa revolucin educacional dispar el nmero de profesionales, pues la enseanza universitaria se extendi a todo el pas. A pesar del marxismo-leninismo de los manuales soviticos en todos los niveles de esa educacin, la poltica cultural no se qued encerrada en esas concepciones. Los cubanos de los 70 y 80 vieron ms pelculas de orgenes nacionales diversos que ningn pas que yo conozca, incluyendo el mejor cine europeo, japons, latinoamericano, africano, y hasta norteamericano. Lo mismo pas con las obras literarias de esas regiones. Cine y literatura accesibles para todos a precios nfimos; as como a todas las manifestaciones artsticas. Esa democratizacin del acceso a la cultura, la salud y el sistema escolar estuvo marcada por los atavismos atribuidos al paradigma sovitico.

En cuanto a la burocracia, o ms bien, al burocratismo, ya era un problema en los aos 60. Una pelcula como La muerte de un burcrata, en 1966, se burlaba y criticaba la burocracia, que ya era un problema mayor. Lo sigui siendo en los aos 80, y dura hasta hoy. Pero claro que el Estado es algo ms que la administracin o la burocracia; tambin son los rganos de representacin popular, de los ciudadanos. En aquellos aos 70, el proyecto del Poder Popular se propona construir un sistema poltico que no solamente institucionalizara la participacin, sino lograra que los ciudadanos tuvieran capacidad real de influencia. En ese esfuerzo institucional participativo se avanz mucho en los aos 70 y primeros 80, pero despus se formaliz, y se perdi ese impulso. Precisamente, uno de los temas de la agenda poltica actual es la revisin crtica del desgaste ocurrido desde la segunda mitad de los aos 80, y especialmente, desde los aos 90 para ac, en ese sistema de rganos representativos. Ahora mismo, este es uno de los problemas con que tienen que lidiar polticas de reforma, conocidas como la Actualizacin del Modelo: revitalizar, renovar, reestructurar, rejuvenecer y darle realidad al funcionamiento de los rganos representativos del Poder Popular, desde el nivel de circunscripcin y Asamblea Municipal, hasta la Asamblea Nacional. Y aqu entramos en el tema de la democracia, presente por cierto ya desde los aos 60, por ejemplo, en El socialismo y el hombre en Cuba, cuya agenda de problemas mantiene vigencia casi total en nuestros das.

El socialismo estado-cntrico concebido en los 60, 70 y 80, est agotado. Se requiere un modelo mucho ms diverso, centrado en la sociedad, representativo de sus diferentes grupos, donde todo el mundo tenga voz y no solamente voto; donde no solo se pueda ejercer el derecho a discrepar, sino a influir y controlar las decisiones. Esto se dice rpido. Pero es un desafo y un problema estratgico que caracterizan el debate actual.

P: Cuando llegu a Cuba a principios de los aos 70, el enfrentamiento entre Cuba y los EEUU estaba en un punto lgido. Haba embarcaciones pesqueras, como la del Alecrn, secuestrada en aguas internacionales, aviones norteamericanos que sobrevolaban la isla. La tensin era mxima. Los tiempos han cambiado bastante. Cmo definiras las relaciones actuales de Cuba con EEUU? En qu aspectos se han modificado con el cambio de Obama a Trump?

R: Las relaciones entre Cuba y los EEUU se han venido modificando, sobre todo despus del fin de la Guerra fra. Aunque no haban dado lugar a la normalizacin diplomtica, ya haban tenido lugar cambios importantes. Por ejemplo, la cooperacin en materia de inmigracin y control de fronteras, para asegurar un flujo migratorio ordenado y razonablemente organizado; la vigilancia y proteccin de las zonas aledaas a Cuba y a los EEUU, especialmente la intercepcin del narcotrfico. No hay que olvidar la cooperacin en asuntos como la deteccin y prevencin de huracanes, la cooperacin en materia de proteccin del medio ambiente, contra epidemias y contaminacin de las aguas, o para evitar y actuar contra derrames de petrleo en aguas profundas. Ambos ya cooperaban, especialmente en cuestiones como estas, que tienen una significacin en materia de seguridad nacional para los dos lados. Antes de que Obama propusiera abrir las embajadas (digo Obama, porque Cuba ha querido abrir embajadas hace mucho rato), los dos pases coordinaban asuntos de seguridad nacional. Esa no era la Cuba en la que EEUU decidi secuestrar y retener un barco pesquero cubano, o que toleraba con total impunidad a los grupos extremistas terroristas con base en Miami que operaban contra la Revolucin, o que resista provocaciones desde la Base naval norteamericana en Guantnamo.

De modo que el proceso de la normalizacin no debe verse como un acto en el que la administracin Obama se lleva todas las palmas, sino como resultado de un proceso de identificacin de intereses mutuos. Cuando se acaba la administracin Obama en enero de 2016, ninguno de los acuerdos que se haban firmado fueron cancelados, lo que sigue siendo as hasta el presente. El presidente Trump ha dicho cosas muy chocantes acerca del sistema poltico cubano lo que tampoco es nuevo ni ha hecho solo el gobierno de EEUU, y repetido la misma tonada respecto a la libertad y los derechos humanos en Cuba tampoco nueva ni exclusiva. Sus medidas hasta ahora han consistido en prohibir que los visitantes norteamericanos que vienen bajo la licencia people to people se hospeden en hoteles administrados por empresas de las fuerzas armadas o el Ministerio del Interior, ni puedan venir por su cuenta, sino que deben hacerlo en grupo, organizados por una agencia de viajes autorizada. Por lo dems, las visitas no se han prohibido. En 2017, en la primera mitad del ao, aument el nmero de esos visitantes provenientes de los EEUU, en ms del doble.

Lo ms importante y podramos estar hablando sobre este tema durante mucho tiempo ha sido que el flujo de personas de un lado a otro ha aumentado y se ha diversificado. A la isla llegan no solo estudiantes y jubilados, sino empresarios, abogados, gobernadores, alcaldes, empleados pblicos, congresistas, ex-funcionarios de alto nivel, militares retirados. Como resultado, la Cuba gulag tropical donde la pobre gente sufre miseria y opresin se ha transformado en esa isla cuya capital es una de las 14 ciudades del mundo que usted no debe dejar de visitar siempre citando al New York Times.

En este minuto, y desde agosto de 2017, quizs el mayor perjuicio a las relaciones no sea el de los hoteles prohibidos y la limitacin a los viajes individuales, sino la disminucin de los intercambios acadmicos y culturales. Estoy impartiendo una clase a un grupo de estudiantes de pregrado de varias universidades norteamericanas, que pasan un semestre aqu en La Habana. Se trata de universidades grandes, que pueden costear estos programas, y tienen asesores legales experimentados en las regulaciones de su gobierno. Pero las ms pequeas, as como muchos ciudadanos comunes que viajaban bajo la licencia people to people se ven amedrentados por las advertencias que ha emitido el Departamento de Estado respecto a la inseguridad de visitar Cuba, descrita como una pas donde se puede ser vctima de una agresin snica que les afecte el cerebro [1]. Por rocambolesca que parezca la historia de los diplomticos con sordera y daos cerebrales, las universidades y otras instituciones, as como los ciudadanos comunes y corrientes, son sensibles a estos anuncios sobre peligros que los acechan en un mundo hostil. As que el nmero de visitantes, incluidos estudiantes, declin en la segunda mitad de 2017.

Por otro lado, no son nicamente norteamericanos que ahora estn autorizados a venir a Cuba, aunque no en la condicin de turistas ni lo hagan con total libertad, sino de cubanos que van a los EEUU.

Y esto no atae solo a la poltica norteamericana, sino a la nuestra. Cuba en los ltimos aos exactamente, desde el 16 de enero de 2013 ha cambiado sus regulaciones migratorias. Ahora, para radicarse y trabajar afuera, no hay que irse de Cuba. De hecho, si me preguntaras cuntos cubanos se han ido de Cuba en el ltimo ao, ni yo ni nadie te lo podra contestar. Porque el que se fue de Cuba hace un ao o 20 meses, mientras mantenga un pasaporte vigente, puede regresar. De manera que el irse de manera definitiva es ahora una opcin que solo pueden escoger los que no quieren vivir en Cuba nunca ms, o no quieren tener propiedades en Cuba, o no quieren disfrutar de ninguna de las ventajas que puede tener el vivir en Cuba, incluido el acceso al sistema de salud. Incluidos los que se van para EEUU.

Esos cubanos que consiguen all su residencia (al amparo de la Ley de Ajuste Cubano, que sigue ah intacta), obtienen un empleo, ahorran, mandan remesas a sus parientes, regresan a Cuba, vuelven a salir, vuelven a regresar. Lo que era una carretera de una sola va, ahora es una rotonda: se entra y se sale. Ha cambiado entonces la ndole y la percepcin sobre la decisin migratoria, as como el lugar de los emigrados en la vida del pas. Muchos cubanos residentes afuera, sin haber perdido su residencia adentro (como ocurra antes de 2013), no se limitan al rol de suministradores al fondo de consumo familiar de sus parientes, sino se han convertido en inversionistas dentro del nuevo sector privado cubano. Por otra parte, una cantidad creciente de los que se fueron antes de 2013 ha recuperado su residencia permanente en Cuba, al amparo de la nueva ley de 2013. As que numerosos residentes en el exterior vienen a Cuba cada dos o tres meses, en algo ms parecido a una puerta giratoria que a un simple dilogo entre el gobierno cubano y la emigracin.

Ese dilogo se inaugur como poltica hacia la comunidad cubana en el exterior en 1978-79, segn recordars, pues estabas aqu. Ahora esta relacin no se cifra en un dilogo (que sera necesario renovar como poltica, por cierto), sino en una nueva articulacin con la vida nacional, una especie de concatenacin, un flujo constante, de doble va, que tiende a ser el normal de cualquier pas. Esta es una parte fundamental de nuestra relacin con EEUU que no debemos olvidar, aunque no sea parte de acuerdos oficiales entre los gobiernos.

Claro que a casi nadie en el universo le puede gustar una presidencia como la de Donald Trump no solo a los cubanos. Pero realmente somos uno de los pases que menos ha sufrido los impactos de esta nueva administracin norteamericana, en trminos relativos. A mi juicio, lo irreversible del proceso de normalizacin entre los dos gobiernos es que responde a una nueva configuracin de intereses de ambos lados, donde la seguridad nacional sigue siendo el principal marco de referencia, y donde la geopoltica resulta como siempre decisiva. En este mundo que no es ya bipolar, ni tampoco unipolar, como se estuvo diciendo en la primera posguerra fra, nuestras relaciones dentro del sistema internacional incorpora nuevas fortalezas. Algunos miran nuestras relaciones exteriores con lentes viejos, confundiendo a Venezuela con la URSS, y a Miami con la poltica domstica norteamericana. La ecuacin de esas relaciones exteriores tiene mucho ms variables de peso, empezando por Rusia y China, la propia Europa, para no hablar del resto del hemisferio, con interlocutores como Canad y los principales pases de la regin, y la continuada cooperacin con frica, incluyendo viejos aliados como Argelia. Cuba tiene ms relaciones con ms pases en el mundo que nunca en su historia. Y tambin cuenta con nuevos interlocutores dentro de los propios EEUU, sin excluir a un nmero no despreciable de congresistas y gobernadores republicanos.

Lo irreversible tambin se refiere, entonces, a que esa relacin ha dejado de ser monoaural, entre los dos gobiernos, y se ha vuelto estereofnica, al involucrar a una variedad de actores y canales de comunicacin. Estos abarcan interflujos culturales, acadmicos, econmicos, religiosos, entre ciudades y regiones, en diversos niveles, ms all y por debajo del gobierno de EEUU, entre los dos lados. A pesar del impacto negativo reciente sobre la emisin de visas a cubanos y las advertencias sobre amenazas neurolgicas a los viajeros de EEUU, este proceso de cambio en la tnica de las relaciones entre las dos sociedades est tejiendo una red nueva de intereses y vasos comunicantes entre las dos partes que no podemos desconocer.

P: Dices que un cubano que se va a EEUU y trabaja en EEUU, puede luego regresar, puede salir y entrar de nuevo. Ese cubano puede decidir volver a vivir en Cuba y seguir trabajando aqu en Cuba?

R: Naturalmente que s. Se van a EEUU, trabajan all, regresan, se compran una casa o un automvil, se vuelven a EEUU a ganar dinero, a trabajar en oficios para los que estn muchas veces super calificados, trabajos manuales -como hacen muchos otros inmigrantes- con la ventaja, respecto a los dems, que pueden obtener la residencia permanente con mucha ms facilidad que los de cualquier pas de Amrica Latina.

En los ltimos das de su presidencia, Obama termin la poltica de pies secos/pies mojados, que le permita a un cubano llegar en un bote a EEUU y si pona un pie en ese pas, ya no lo podan sacar; o aparecerse en la frontera de Mxico o Canad, y las autoridades migratorias lo dejaban entrar. Eso se acab. Como resultado, cuntos cubanos estn llegando en bote a los EEUU? En algunos de los ltimos meses llegaron cero. Por qu? Saben que si llegan sin visa a los EEUU, van a estar tan ilegales como un guatemalteco o un salvadoreo. Y prefieren no correr ese riesgo.

Esto prueba que la presin migratoria aqu es la misma que puede haber en cualquier parte, probablemente menos, porque hay muchsima gente desesperada que se lanza a querer llegar a EEUU a travs de Centroamrica y Mxico, o en un bote desde el Caribe. Sin ese privilegio que antes tenan, los cubanos lo piensan dos veces y deciden que no.

Creo que Cuba debe seguir avanzando en su poltica migratoria; en las relaciones con los cubanos que viven afuera. No slo con los que estn saliendo en los ltimos aos; sino con los que se fueron hace 25-30 aos y ms. Es necesario que se normalicen esas relaciones y que los que estn afuera puedan regresar, en la medida que respeten las leyes del pas. As hicieron los chinos con sus emigrados, y los vietnamitas. Se trata de una poltica al margen de las relaciones que puedan tener los dos gobiernos.

P: Hace poco Silvio Rodrguez cant en los EEUU, cant en Nueva York, me parece. Es primera vez que lo haca?

R: No es la primera vez. Te refieres a cuando cant en el Central Park. Muchas agrupaciones cubanas han actuado en los EEUU. De hecho, cuando los Van Van, el grupo de msica bailable ms conocido en Cuba, fueron por primera vez a tocar a Miami en un estadio, el exilio neandertal les hizo un boicot, con amenazas de bombas, etc. Puro terrorismo. Ahora no pasa eso. Las orquestas tocan, la gente va a bailar, los invitan a programas de televisin. Todo eso forma parte de una nueva relacin con EEUU que no podemos soslayar. Es decir, que el conjunto de esas relaciones no est atrapado en las manos de los caverncolas, como algunos parecen creer. Hay numerosos factores y protagonistas, como te comentaba antes, que no comparten la ideologa, pero s los intereses comunes. Y que vienen a este pas todas las semanas.

P: En 1972, haca cinco aos que el Che haba sido asesinado en Bolivia. Se segua hablando de exportar la Revolucin en Amrica Latina. Los movimientos guerrilleros estaban activos en la regin. Han sucedido muchas cosas desde entonces. En qu sentido se han modificado las relaciones entre Cuba y Amrica Latina? Amrica Latina es ms o menos importante para la Cuba actual?

R: Yo creo que sigue siendo muy importante para la Cuba actual. En los aos 60, la importancia estaba en que siendo un pas de esta regin, a la que nunca renunciamos, no tenamos acceso a ella, porque nos lo haban cortado. Cuando llegaste a esta isla, la mayora de los pases de Amrica Latina y el Caribe no haban restablecido relaciones con Cuba. Hoy todos las han recuperado, antes de que lo hicieran los EEUU, todos sin excepcin. Y en alguno de esos lugares, por ejemplo en Guatemala, El Salvador, Hait, Brasil, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, donde los guerrilleros cubanos o los guerrilleros latinoamericanos entrenados en Cuba, en aquellos aos 60, no pudieron en la mayora de los casos arraigarse y triunfar, o en parajes donde nunca soaron llegar estos guerrilleros, hoy hay mdicos cubanos. Y la cantidad de esos mdicos, expertos en alfabetizacin, entrenadores deportivos, rebasa con mucho a la de aquel puado de guerrilleros apoyados por la Revolucin cubana, en momentos de total aislamiento, la mayora de los cuales, por cierto, no fueron enviados ni respondan al gobierno cubano, sino a la conviccin de que una revolucin para resolver la injusticia social y la opresin era necesaria en sus pases. Esa es una de las paradojas. No es slo que Amrica Latina es ms importante para Cuba, sino que el perfil de Cuba es mucho ms alto en la mayora de Amrica Latina y el Caribe de lo que nunca fue en aquella poca. Hasta ese punto ya no se percibe a los revolucionarios cubanos como amenaza o factor de inestabilidad. Habra que extenderse ms all de esta entrevista para razonar de manera ecunime sobre lo que de verdad pas en la segunda mitad de los aos 60 con las guerrillas entrenadas en Cuba. Pero solo para mencionar una medida actual de cmo han cambiado las cosas es el hecho de que en un pas donde hubo guerrillas entrenadas en Cuba como fue el caso del ELN de Colombia La Habana fue el pas elegido por el gobierno colombiano para negociar la paz con la ms importante de las organizaciones guerrilleras, FARC-EP.

No es un secreto para nadie, ni hace falta que lo subraye: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Nicaragua han sido en los ltimos aos pases con los cuales Cuba ha tenido relaciones muy especiales, como nunca pudo con ningn pas en los aos 60 e incluso en los aos 70, si ponemos como excepcin el Chile de Salvador Allende, entre 1970 y 1973, o el triunfo sandinista y la eleccin de la Nueva Joya en Granada, en 1979. Hoy existen relaciones muy estrechas de cooperacin con todos los pases del Caribe. Incluso con uno que produjo un trauma nacional, asociado a una invasin norteamericana, la isla de Granada, donde cubanos y soldados norteamericanos se enfrentaron en una batalla muy desigual, en 1983. A pesar de aquel acontecimiento amargo, hay maestros y mdicos en Granada, como en casi todos los pases del Caribe (con la excepcin de Puerto Rico), al igual que en otros latinoamericanos. Las relaciones de Cuba con el Caribe y Centroamrica son hoy muchsimo ms profundas que nunca antes.

En cuanto a nuestras relaciones comerciales, econmicas y polticas con el gobierno de Venezuela, hay quienes las comparan con las existentes antao con la Unin Sovitica. Lo que solo puede responder a ignorancia o mala fe; y en todo caso, resulta ridculo. Hay que no tener ni idea de cul era nuestra relacin con la Unin Sovitica ni entender la posicin de Venezuela en el contexto de las relaciones exteriores cubanas para hacer esa comparacin. Cuba tiene relaciones mucho ms diversificadas que las que tuvo en los aos 70 y los 80 de manera muy concentrada con el campo socialista, con el que transcurra el 80% del intercambio comercial y financiero externo. Hoy ese sector externo est muy repartido.

Nuestras relaciones con Europa son mejores que nunca antes, incluidos casi todos los europeos, empezando por Espaa, y la propia Unin Europea. Canad se ha mantenido en todos estos aos como un socio comercial de Cuba, inversionista principal en la extraccin de nquel, y origen de la mayor parte de los turistas, ms de la tercera parte. Nuestro primer socio comercial es China, lo que no resulta extrao, por cierto, en el contexto regional. Las relaciones econmicas con Rusia, muy disminuidas en los 90, se han reanimado aceleradamente en los ltimos aos. Nada de ese aumento tiene que ver con el suministro de armas o tecnologa militar, dicho sea de paso. De manera que el horizonte de las relaciones internacionales de Cuba est mucho ms repartido de lo que estuvo nunca, antes o despus de la Revolucin. Esto es clave respecto a una poltica que evitara poner todos los huevos en la misma canasta. Si, por ejemplo, se levantara el bloqueo de los EEUU, podra ser que tuviramos la paradoja de un nuevo desafo, consistente en precavernos de concentrar las nuevas relaciones comerciales y financieras con EEUU. Los economistas repiten que EEUU es el mercado natural de Cuba, puesto que es el ms grande del mundo, y est al lado de nosotros. Naturalmente que sera ms rentable traer arroz de Luisiana, que est aqu enfrente, en vez de acarrearlo desde Vietnam, de donde lo estamos trayendo ahora mismo, o de China, o incluso de Brasil o Uruguay, tomando en cuenta solo el costo del flete, sera una alternativa ms racional en trminos de costo/beneficio. Pero ese mercado norteamericano podra crearnos un problema de carcter contrario al del bloqueo, el de una especie de succin de las relaciones externas de Cuba, que tenderan a concentrarse en la economa norteamericana. Esa concentracin no sera buena para el inters nacional.

***

Primera parte de la entrevista realizada por Christine Arnaud en La Habana, septiembre 2017. Editada por Alejandro Garca Arnaud y revisada por el entrevistado.

[1] Alusin a hechos reportados por EEUU a finales de 2016, cuando empleados de la embajada de ese pas sufrieron migraas, nuseas, pero tambin ligeras lesiones cerebrales de origen traumtico y prdida definitiva de audicin, debido a supuestas ondas snicas que circulaban en dicha sede.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/cuba-socialismo-sin-miedo-i/



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