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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2018

Las ficciones en los procesos judiciales y la doctrina del acto propio

Eduardo S. Barcesat


Asistimos a un proceso de notable deterioro de la credibilidad del accionar de los poderes judiciales en Latinoamrica. La racionalidad deseable y exigible del discurso jurdico y de las prcticas jurisdiccionales se derrumba frente a la inficin del poder poltico y meditico dominante.

En ese derrumbe, el recurso a la ficcin es la mscara de la pretensa administracin judicial, para obrar como si se estuviere obrando con sujecin al principio de la supremaca constitucional y del derecho internacional de los derechos humanos.

El Jefe de Escuela de la Lgica de las Ficciones (Hans Vaihinger; Das Philosophie des als ob, Leipzig 1911), enseaba que un enunciado ficto es aquel que se precede de la expresin como si, y que no se corresponde con ninguna situacin del mundo real. Distingue Vaihinger dos grados en las ficciones; las fuertes, que son aquellas en que el enunciado no se puede corresponder con ningn acaecer, presente, pasado o futuro (v.gr. hablar de los dragones), o que el enunciado sea autocontradictorio (llueve y no llueve). Las ficciones dbiles son aquellas en que el enunciado ficto no se corresponde con ningn hecho de la realidad presente, pero pudo ser en el pasado o acaecer en el futuro.

Las resoluciones recadas en "el caso Lula, se configuran en un paradigma del como si. En efecto, el muy difundido texto de la indagatoria prestada por el ex Presidente ante el Juez Sergio Moro, y donde ste reconoce no tener pruebas para imputarlo y le solicita al indagado que confiese, que le aporte probanzas de su culpabilidad, evidencia el carcter ficto de la sentencia condenatoria dictada contra Lula, adems de invertir el principio del humanismo penal que veda reclamar del imputado que declare contra s mismo.

Pero el caso del voto del desempate, emanado de la presidenta del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Rosa Weber, comporta un quiebre de la doctrina del acto propio; esto es, cuando un juez o tribunal vota en contradiccin con la doctrina de sus precedentes en similar situacin. Tan evidente es ello, que el propio voto comienza preservando que en el futuro, en otro caso similar, la magistrada vuelva sobre sus pasos y vote en la forma que la honr como integrante de un mximo tribunal de justicia.

Qu le impuso a la magistrada apartarse de su propia doctrina? Ciertamente, la inficin del poder poltico, meditico y tambin militar-, que demuestra lo vulnerable que es la racionalidad del discurso jurdico, cuando sus conceptos, inscriptos en la normativa y afianzados en la dogmtica, son perforados y deformados por la intrusin del poder en la reconstruccin de la verdad de los hechos investigados, que debiera ser el paso previo a la emisin del juicio de valor que comporta administrar justicia. Si el conocimiento es desviado por esa inficin del poder historia externa de la verdad, al decir de Michel Foucault-, el derecho y las prcticas jurisdiccionales se convierten en una suerte de magi-ciencia, en la que el tribunal, al igual que en un espectculo circense, saca de su galera (el fallo) indistintamente conejos, palomas, ramilletes florales o pauelos. Es un espectculo vistoso para el circo, pero totalmente ajeno y degradante para un tribunal judicial de la mxima jerarqua.

Igual ocurre en la Argentina, con la persecucin poltica a los funcionarios de mayor jerarqua del ex gobierno. Pero en algn momento, esperamos que cercano, las ficciones se derrumban y se restablece la observancia a la supremaca constitucional y del derecho internacional de los derechos humanos. Es el momento del recupero de la conciencia jurdica de los pueblos, la doctrina y el sistema del Estado de Derecho.

Dejemos, entonces, las ficciones para la literatura, donde puede reinar la belleza de lo inexistente o de lo desconocido, y reservemos para el derecho el conocer y decidir, que es como sabiamente define nuestra Constitucin Nacional (art. 116) a la funcin del Poder Judicial.

Eduardo S. Barcesat es profesor titular consulto de Derecho (UBA) y fue miembro de Convencional Nacional Constituyente (ao 1994)

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/106129-las-ficciones-en-los-procesos-judiciales-y-la-doctrina-del-a


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