Portada :: Brasil :: Brasil en lucha con Lula
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2018

Qu tan exitoso fue el golpe de Estado?

Immanuel Wallerstein
La Jornada


El 7 de abril de 2018, Luiz Incio Lula da Silva fue arrestado en Brasil y llevado a la prisin en Curitiba para comenzar una sentencia por dos aos. Fue presidente de Brasil de enero de 2003 a enero de 2011. Era tan popular que cuando dej el cargo en 2011, tena una tasa de aprobacin de 90 por ciento.

Casi de inmediato fue acusado de incurrir en corrupcin mientras estaba en su puesto. l neg los cargos. Sin embargo, fue condenado, y la condena la sostuvo la corte de apelaciones. Ahora sigue apelando su sentencia ante la Suprema Corte.

No obstante, de acuerdo con una interpretacin de la ley brasilea, l puede ser encarcelado una vez que la corte de apelaciones afirme su sentencia sin esperar al juicio ante la Suprema Corte. Pero l exigi un habeas corpus, que lo habra podido mantener fuera de la crcel hasta agotar todas las posibles apelaciones. La demanda fue rechazada en una votacin de 6-5. De ah en adelante, el juez que lo acus desde el inicio y que ha sido particularmente hostil hacia Lula, Sergio Moro, se movi con rapidez para ponerlo tras de las rejas.

Cul fue la razn para este rudo trato que no se le ha aplicado a otros que enfrentan cargos ms graves? Para entender eso, debemos revisar la historia reciente de Brasil y el papel de Lula.

Lula era un lder sindical que fund un partido obrero, el Partido dos Trabajadores (PT). ste era el partido de los desclasados y uno que representaba un cambio fundamental en Brasil y en Amrica Latina como un todo.

Lula contendi para presidente en varias elecciones sucesivas. Tal vez le robaron la eleccin en por lo menos una ocasin. Finalmente gan en octubre de 2002.

El sistema electoral brasileo conduce a una profusin de partidos, ninguno de los cuales ha sido nunca capaz de ganar una pluralidad mayor que 20 por ciento de los escaos en la legislatura, mucho menos la mayora. Por tanto, para gobernar, el partido con una pluralidad debe hacer arreglos con otros partidos de inclinaciones bastante diferentes en lo ideolgico.

Pese a esta limitacin, Lula fue capaz de formar un gobierno y obtener respaldo legislativo para realizar significativas transferencias de recursos al tercio ms pobre de la poblacin, lo que explica su popularidad. Fue tambin capaz de conducir a los estados americanos a forjar nuevas estructuras interestatales que no incluyeran ni a Estados Unidos ni a Canad.

Las redistribuciones internas y los realineamientos geopolticos desagradaron muchsimo tanto a EU como a las fuerzas de la derecha brasilea. Una cuestin que hizo difcil para ellos contrarrestar a Lula fue el hecho de que el estado de la economa-mundo en la primera dcada del siglo XXI era muy favorable a las llamadas nuevas economas emergentes, tambin conocidas como BRICS (la B siendo de Brasil).

Pero los vientos de la economa-mundo dieron un viraje y, repentinamente, los ingresos para el Estado brasileo (y por supuesto el de muchos pases) se hicieron ms escasos.

La derecha encontr una renovada abertura en el apretn financiero que sigui. Culparon a la corrupcin de las dificultades econmicas y alimentaron un impulso judicial al que llamaron lava jato (o autolavado, literalmente lavado a presin en portugus), que evocaba el lavado de dinero, algo que de hecho era algo generalizado.

En 2011, Lula fue sucedido en la presidencia por Dilma Rousseff, una lder ms conservadora en el PT brasileo. Cuando algunos miembros del PTB dentro del gabinete fueron condenados por corrupcin, la derecha lanz una jugada para enjuiciar a Dilma. No se le acus de corrupcin a ella pero s de una inadecuada supervisin de sus subordinados en posiciones de liderazgo.

sta era una excusa muy frgil. Como Boaventura de Sousa Santos lo puso: la nica poltica impecablemente honesta en Brasil era acusada de corrupcin por los votos de los ms corruptos funcionarios de la tierra.

La razn para que la derecha se involucrara en esta farsa fue que el vicepresidente que sucedera a Dilma tras su enjuiciamiento era Michel Temer, quien haba puesto a Dilma en la plataforma que era parte de una coalicin electoral.

Temer asumi el cargo de inmediato y rechaz la idea de unas prontas elecciones que casi con toda seguridad habra perdido. En cambio, una de las primeras cosas que emprendi fue arreglar que los cargos sustanciales contra s mismo por corrupcin fueran retirados.

El motivo para enjuiciar a Dilma parece claro. Se trataba de evitar que Lula contendiera en la prxima eleccin para presidente. El punto de vista de consenso es que Lula habra vuelto a ganar. La nica manera de pararlo era acusarlo a l de corrupcin. La fuerza del PT estaba vinculada cercanamente al carisma de Lula. Cualquier otro candidato hubiera sido incapaz de obtener el respaldo en todas partes que Lula habra obtenido.

Una vez que Lula fue amenazado con el inmediato encarcelamiento, las dos principales fuerzas populares expresaron su fuerte oposicin a lo que afirmaron era un golpe de Estado. Una de tales fuerzas fue la Central nica de Trabajadores (CUT), que alguna vez encabez Lula, y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), la organizacin rural ms grande de Brasil.

El dirigente del MST, Joo Pedro Stedile, explic las razones de su respaldo. El MST haba tenido muchos desacuerdos con Lula y se haba desencantado con su rechazo a romper con las polticas neoliberales. Pero aquellos que intentaban evitar que Lula contendiera eran en verdad antagonistas de todas las cosas positivas que Lula haba logrado e instauraran severas medidas retrgradas.

El MST y la CUT organizaron significativas movilizaciones contra el encarcelamiento, pero enfrentados con la amenaza de la intervencin de las fuerzas armadas (y la posible restauracin de un rgimen militar), Lula decidi presentarse a su arresto. l est ahora encarcelado.

La cuestin ahora es si este golpe de Estado de la derecha puede tener xito. Esto ya no depende de Lula personalmente. La historia puede absolverlo pero la lucha actual en Brasil y en Amrica Latina como un todo depende de la organizacin poltica en la base.

El gobierno de Temer proseguir con fiereza sus polticas neoliberales. Y sin duda Temer se presentar como candidato para las elecciones. Temer no tiene vergenza ni conoce lmites por lo que arriesga ir demasiado lejos muy aprisa.

Una de las principales caractersticas estructurales del moderno sistema-mundo en el que nos encontramos es la gran volatilidad de la economa-mundo. Si llegara a hundirse ms de lo que est al presente, puede muy bien haber un repunte del sentimiento popular hacia el rgimen. Si comenzara a incluir a grandes segmentos de los estratos profesionales, sera bastante posible una alianza con los desclasados.

Aun entonces no ser fcil cambiar las realidades polticas de Brasil. Es probable que el ejrcito est pronto a evitar que un gobierno de izquierda llegue al poder. Sin embargo, no debemos desesperar. El ejrcito ya fue derrotado una vez antes y fue expulsado del poder. Puede ocurrir de nuevo.

En resumen, el panorama para Brasil y Amrica Latina como un todo es altamente incierto. Dado su tamao y su historia, Brasil es una zona clave en la lucha a mediano plazo, en favor de un resultado progresista en la contienda entre la izquierda y la derecha globales que resuelva en su favor la crisis estructural.

Brasil amerita nuestra cercana atencin colectiva y nuestra activa participacin solidaria.

Traduccin: Ramn Vera-Herrera, para La Jornada.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/05/11/opinion/017a1pol


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