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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2018

Entrevista a Rosa Marques, expresidenta de la Sociedad de Economa Poltica
En Brasil recrudeci la represin y vulneracin a los derechos

Jorge Marchini
Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE) / Rebelin


Rosa Maria Marques, es profesora titular del Departamento de Economa y del Programa de Estudios de Posgraduados en Economa Poltica de la Universidad Catlica de Sao Paulo ( PUCSP) y ex presidenta de la Sociedad Brasilea de Economa Poltica (SEP) y de la Asociacin Brasilea de Economia de la Salud (ABrES).

Jorge Marchini.- Cmo est la situacin de Brasil luego de la prisin de Lula?

Rosa Marques.- Si observamos lo que viene sucediendo desde el golpe de 2016 con la destitucin de Dilma Rousseau , la prisin del Lula constituye slo un momento ms del avance de la derecha en Brasil . Desde entonces hemos visto no slo congelar el presupuesto del gobierno federal por veinte aos, la eliminacin de derechos de los trabajadores y la puesta a la venta de lo que an quedaba de patrimonio estatal, destacndose los de empresas clave como Petrobrs y Eletrobrs, as tambin una escalada de la violencia y de todas las formas de intolerancia.

El asesinato de Marielle Franco (concejal del PSOL de la ciudad de Ro de Janeiro) y su chofer, Anderson Gomes, llev a las calles a decenas miles de personas en luto y lucha. La conmocin fue de tal magnitud que las manifestaciones que siguieron a su muerte pueden ser comparadas con las del primer semestre de 2017. A pesar de ello, la violencia y las expresiones de intolerancia de todos los tipos parecen haber recrudecido. Es como si la muerte de Marielle hubiera sido un momento de clivaje, de punto sin retorno, que pusiera al descubierto los ltimos velos que mantenan el odio no totalmente revelado.

Los ejemplos de este recrudecimiento no faltan: las ejecuciones que ocurren en las periferias, en las favelas y en los lugares del campo donde el conflicto por la tierra es ms agudo, resultando en la muerte de trabajadores e indgenas; los ataques a la caravana de Lula, en el sur del pas, que no se han restringido solo a huevos y piedras, en tanto los protofascistas hicieron uso de explosivos para bloquear su paso y dirigieron balas a sus vehculos; los actos de intolerancia manifestados en las calles, antes dirigidos a lesbianas, gays, bisexuales, transexuales (LGBT) y negros, ahora son tambin contra inmigrantes.

Ms recientemente, vimos con qu brutalidad los manifestantes de la educacin infantil de Belo Horizonte fueron tratados, as como los estudiantes de la Universidad Nacional de Brasilia. Podramos seguir la lista.

En el ejercicio de esta violencia, se encuentran grupos de individuos, milicias y fuerzas policiales regulares, haciendo ms complejo el entendimiento de lo que es el aparato represivo actual del Estado en el pas, de su extensin y transfiguracin.

En ese marco, la prisin de Lula era necesaria y previsible. Se trata de la judicializacin de la poltica. El gran capital, principal articulador del golpe de 2016, no promovi la retirada de Dilma para ver a Lula volver al Palacio da Alvorada (sede presidencial).

Condenado sin pruebas, est atrapado en celda aislada y no puede comunicarse con nadie, con la excepcin de sus familiares y abogado. A cualquier otra persona se la ha negado la autorizacin de visita: incluso a personalidades como Prez Esquivel, Leonardo Boff y la propia Dilma Rousseff, y hasta a su mdico personal.

A pesar de estar incomunicado, l sigue frente a las encuestas en relacin a cualquier otro carrera para la carrera hacia las elecciones presidenciales en octubre prximo. Sin embargo, no se sabe si Lula podr ser candidato. En el escenario poltico, y paralelo al marco de recrudecimiento de la represin y de la vulneracin a los derechos democrticos y civiles, se ensaya el lanzamiento de varios candidatos.

Nadie puede, con certeza, decir qu pasar. En el lado de la extrema derecha, Bolsonaro registra significativo apoyo y, hasta el momento no parece afirmarse una candidatura ms al centro. La novedad, en trminos de pre-candidatura, queda con el PSOL, que presenta al lder del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), Guillherme Boulos, y Sonia Guajajara, indgena que representa a varias etnias organizadas.

La presencia de Sonia introduce la discusin del ecosocialismo en el debate de los presidenciables, con una crtica profunda a la experiencia de los gobiernos Lula y Dilma, tanto en el trato de las tierras indgenas, como en la postura con relacin a los agronegocios y al desarrollo de grandes proyectos , como la usina de Belo Monte, en el estado de Par.

Jorge Marchini.- Realmente ha comenzado la recuperacin de la economa brasilea luego de aos de cada?

Rosa Marques.- En las ltimas semanas el mercado ha revisado hacia la baja la previsin de crecimiento de la economa brasilea en 2018. En ese momento, se prev algo en torno al 2,7%. Necesitamos ver lo que suceder hasta octubre, pues, al tratarse de un ao electoral, puede haber mucha inestabilidad. De cualquier forma, no hay nada que indique que estamos viviendo un nuevo ciclo de expansin.

Los principales indicadores de la economa siguen presentando psimo desempeo: bajo nivel de la inversin privada y cada continua de la inversin pblica; un elevado nivel de desempleo (13,6%) y una cada del ingreso medio de los trabajadores. El crecimiento esperado, provocado especialmente por el aumento de la produccin agrcola y el crecimiento de las exportaciones, es, por lo tanto, frgil y no suficiente para garantizar una recuperacin.

Jorge Marchini.- Medidas drsticas, como las reformas laboral y previsional, son defendidas por buena parte del establishment como necesarias luego de aos de populismo. Qu opina?

Rosa Marques.- Para responder a esas cuestiones, hay que recordar que, en Brasil, el gran capital ya estaba libre de obstculos y se beneficiaba de total libertad incluso antes del golpe de 2016. Esa libertad fue principalmente resultado de medidas realizadas durante el gobierno Fernando Henrique Cardoso, pero que no fueron revertidas en los gobiernos de Lula y Dilma que , en algunas reas, hasta se profundizaron, tal como ocurri con la salud. A pesar de todo, haba un mercado que no tena, hasta entonces caractersticas adaptadas a las condiciones de la reproduccin del capitalismo globalizado y financiarizado.

Este era el mercado de trabajo. Su legislacin, que defina las condiciones de la fuerza de trabajo y los trabajadores del mercado formal, no estaba de acuerdo con aquella defendida y practicada (cuando no enfrentaba la resistencia de los movimientos organizados) por las empresas internacionalizadas. De este modo, el conjunto de leyes que garantizan los derechos de los trabajadores, llamado Consolidacin de las Leyes Laborales (CLT), pas a ser considerado un obstculo para la integracin al mercado internacional.

Al analizarse desde el punto de vista del gran capital, asociado o no al capital internacional, era completamente insuficiente permitir el libre acceso a la produccin y circulacin de mercancas y del capital: era necesario que ello fuera acompaado por la alteracin de las condiciones de su reproduccin, lo que necesariamente implicaba la gestin de la fuerza de trabajo. En ese contexto, asume importancia impar la reforma laboral promovida por el gobierno Temer y su propuesta de reforma de la seguridad social.

La reforma laboral se llev a cabo con el fin de conceder seguridad para el capital en general, pero principalmente al extranjero. Es para el capital que est interesado en comprar o participar en reas pblicas ahora puestas la venta mediante procesos de privatizacin o de levantamiento de prohibiciones legales existentes . As, el sentido general de la reforma laboral es conceder garanta jurdica para que el gran capital internacional, principalmente el financiero, pero asociado al capital industrial y comercial, complete la integracin de la economa brasilea a la economa mundial. De esta forma, el costo del trabajo estar controlado, de modo que el capital aqu instalado pueda competir con el de otras economas en las que es muy reducido.

Los cambios introducidos por la reforma acaban con garantas laborales. Este siempre fue un problema para los empresarios, ya que afirmaban que dificultaba la estructura de costos en la contratacin de fuerza de trabajo. Ello porque, en general, la justicia acababa por imponer el cumplimiento de la ley, lo que generaba un pasivo laboral de valor muchas veces imprevisible. A partir de la reforma, el costo de la fuerza de trabajo es calculable, pudiendo ser estimado de antemano.

Y el nivel de ese costo, con la aplicacin del conjunto de cambios, y sin considerar el pasivo laboral, tiende a ser menor que el actual. Este ser el resultado, entre otros, de la introduccin de la supremaca de lo acordado en forma particular en relacin a lo legislado y de la creacin de diversas modalidades de vnculos, de las cuales la ms perversa es, ciertamente, la del trabajo intermitente. En trminos de gestin de la fuerza de trabajo, lo que veremos es que las empresas tendern a mantener un ncleo duro de trabajadores y, en caso de que la demanda por sus productos aumente, contratar a nuevos empleados valindose de las diferentes formas de contratacin refrendadas por la reforma.

Otro aspecto de la reforma, que es muy importante, se ha aprobado que la tercerizacin pueda ocurrir en cualquier actividad, del sector privado y pblico, sea ella medio o fin. En el caso especfico del sector pblico, ese cambio viene al encuentro del objetivo de reducir el Estado. En el plano de las alcaldas, ya ha ocurrido la contratacin de empresas mediante licitacn principalmente en el rea de la educacin.

La reforma de la seguridad social, como todo el mundo sabe, est en espera, pero seguramente entrar nuevamente en la agenda del Congreso despus de las elecciones y/o en 2019. La aplicacin de la propuesta inicial del gobierno tena cuatro objetivos bsicos: a) el de armonizar los regmenes previsionales entre los servidores pblicos en los tres niveles de gobierno y el de los trabajadores del mercado formal privados sean estos rurales o urbanos; b) exigir como criterio para la jubilacin la edad; c) aumentar significativamente el tiempo de contribucin; y d) el reducir el valor de la jubilacin.

Esa propuesta enfrent amplio rechazo, pues rpidamente la poblacin entendi de qu forma afectara su condicin de vida tanto en la vida activa como cuando fuera jubilado. Por eso mismo, esa propuesta fue modificada a lo largo del tiempo en que permaneci en tratamiento del Congreso. A pesar de ello, su pilar permanece en la ltima versin: el de introducir la edad como criterio de la jubilacin y el de reducir el valor del beneficio. Es innecesario decir que la propuesta de reforma de la seguridad social es uno de los aspectos de la aplicacin del nuevo rgimen fiscal vigente en el pas.

Jorge Marchini es profesor titular de Economa de la Universidad de Buenos Aires, coordinador para Amrica Latina del Observatorio Internacional de la Deuda (OID-IDO), investigador del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), vicepresidente de la Fundacin para la Integrcin Latinoamericana y colaborador del Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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