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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2018

Cuba en 1968

Samuel Farber
Jacobin magazine


En 1960, menos de dos aos despus de haber derrocado a la dictadura de Batista, la Revolucin cubana avanzaba a su manera en la implementacin del modelo sovitico. La mayora de la gente todava apoyaba la revolucin. A pesar de la escasez recurrentes de bienes de consumo y la crisis de la vivienda, la mayora de los cubanos se haban beneficiado del nuevo estado de bienestar, que aseguraba un nivel de vida austero pero seguro.

Alentados por ese apoyo y por la entusiasta respuesta de la gente a su resistencia al imperialismo estadounidense, la direccin cubana prosigui sus objetivos de poltica exterior con un espritu revolucionario ausente en el bloque sovitico, ms cauteloso y conservador.

Cuba despleg su anti-imperialismo con particular vigor en Amrica Latina, donde apoy -y, a menudo organiz- grupos guerrilleros con el objetivo de derrocar gobiernos dictatoriales. El gobierno de Fidel Castro prest una atencin especial a los pases que haba cortado relaciones con Cuba de acuerdo con las directivas de Washington. Es decir, la poltica exterior militante de Castro se basaba no slo en sus ideas revolucionarias, sino tambin en los intereses del Estado cubano.

Esto ayuda a explicar por qu Castro mantuvo relaciones amistosas con un Mxico corrupto y autoritario, el nico pas de Amrica Latina que se neg a romper las relaciones diplomticas con la Cuba revolucionaria. De hecho, el gobierno de Castro se abstuvo de criticar los crmenes de Mxico, incluyendo la matanza de Tlatelolco de octubre de 1968.

Granma, rgano oficial del Partido Comunista de Cuba, adopt una postura periodstica puramente objetiva en la cobertura de Tlatelolco, que le permiti evitar cualquier anlisis crtico de los actores polticos detrs de la matanza. Mientras la izquierda mexicana denunciaba el asesinato de cientos de manifestantes, Granma inform de manera acrtica de las cifras provisionales proporcionadas por las fuentes oficiales: slo treinta muertos, cincuenta y tres heridos graves, y mil quinientos detenidos.

Razones de Estado tambin explican por qu, despus de un comienzo difcil, Fidel estableci relaciones amistosas con la dictadura de Franco y por qu la jerarqua revolucionaria cubana, sus sindicatos oficiales y organizaciones de estudiantes de abajo a arriba, no apoyaron el movimiento de mayo del 68 francs. No slo el presidente francs De Gaulle se neg a seguir la lnea de Estados Unidos contra Cuba, sino que tambin mantuvo el comercio, que era de vital importancia para la isla tras el bloqueo estadounidense. Al igual que con Tlatelolco en Mxico, Granma se limit a informar objetivamente de los acontecimientos de Mayo del 68. Estrictamente evit hacer inferencias o sacar conclusiones polticas.

A pesar de estas contradicciones, la poltica exterior inicial de los Castro se rigi por un conjunto de ideas revolucionarias cuyo objetivo era establecer sistemas similares al de Cuba en toda Amrica Latina. Su gobierno apoyaba y organizaba grupos foquistas siguiendo por entero el modelo cubano, lo que provoc speros conflictos con los partidos comunistas gradualistas y pro-Mosc en pases como Venezuela y Bolivia. Tambin tuvo fricciones con la propia Unin Sovitica porque estas polticas de Castro ponan en peligro el viejo acuerdo entre la URSS y los Estados Unidos, segn el cual las dos potencias imperiales y sus socios no intervendran en las esferas de influencia del otro.

Esta tensin lleg a un punto en 1967, cuando Mosc comenz a reducir significativamente sus envos de petrleo a Cuba para presionar a la isla y moderar su agresiva poltica exterior. Pero Castro no se dej influir. Respondi denunciando los gestos amistosos de la URSS hacia Venezuela y Colombia a pesar de su represin anticomunista. Se neg a enviar una figura poltica cubana de alto nivel a la celebracin del cincuenta aniversario de la Revolucin Rusa en noviembre de 1967. Y, en la celebracin del noveno aniversario de la Revolucin Cubana, en enero de 1968, de forma expresa, aunque diplomticamente, relacion el racionamiento de petrleo en Cuba con los retrasos en los envos soviticos. La URSS suspendi el suministro de equipos militares y la asistencia tcnica.

Cuando comenz a plantearse el conflicto entre el gobierno comunista reformista de Checoslovaquia y Mosc, muchos se preguntaron cul sera la respuesta cubana. Durante meses, Granma public muy poco sobre Checoslovaquia, ignorando por completo las reformas de la Primavera de Praga y su impacto en la izquierda internacional. Esto cambi, sin embargo, a mediados de julio, cuando el peridico comenz a cubrir la creciente confrontacin entre Checoslovaquia y la URSS en profundidad.

Lo ms probable es que Castro reconociese que las claves de la dinmica de los acontecimientos checos haban cambiado. Al comienzo, los manifestantes pedan reformas internas y la democratizacin, que Castro no querra que se conocieran en la Isla. (Del mismo modo, Granma no cubr los movimientos estudiantiles en Polonia y Yugoslavia que haban tenido lugar en marzo y junio de ese ao.) Pero hacia julio se hizo evidente que la confrontacin entre Checoslovaquia y la URSS era inevitable, y que planteara la cuestin de la soberana nacional. La agresin del imperialismo estadounidense haca que la cuestin fuese especialmente importante para Castro, y el incipiente conflicto entre Cuba y la URSS haca que la cuestin fuese an ms apremiante.

Granma se centr en el conflicto externo URSS-Checoslovaquia, con exclusin de la dimensin interna, y escribi en detalle acerca de las reacciones de otros partidos comunistas ante esta confrontacin en desarrollo, independientemente de qu lado apoyasen. Era evidente que el peridico - y, por inferencia, Fidel Castro, su gobierno, y el Partido Comunista de Cuba - no tomaran partido. De hecho, recogi las posiciones de ambas partes con la misma extensin y cuidado.

Pero todo esto cambi cuando Fidel, sin haber dicho una palabra sobre el conflicto, apoy la invasin sovitica en agosto. Granma inmediatamente adopt la lnea sovitica y comenz a publicar declaraciones de las organizaciones de masas cubanas alabando el apoyo de Fidel a la invasin. Se produjeron otras seales para apaciguar a los soviticos y merecer a cambio su favor. Cuba cort su apoyo a las guerrillas en Amrica Latina y, en la dcada de 1970, llev a cabo un acercamiento con los partidos pro-comunistas de Mosc en la regin, reconociendo que la lucha armada era slo una de las vas posibles de la lucha revolucionaria. En contrapartida, los partidos comunistas reconocieron el papel de vanguardia de Cuba en la lucha antiimperialista en el hemisferio.

Este fue el comienzo de lo que el ex diplomtico sovitico Yuri Pavlov llama la tarda luna de miel entre la URSS y Cuba, que se prolong hasta bien entrada la dcada de 1980. En junio de 1969, el representante de Cuba en la Conferencia Internacional de Partidos Comunistas en Mosc se uni a la mayora pro-sovitica en la denuncia de la posicin sectaria de China. A cambio, la Unin Sovitica envi una flotilla de buques de guerra a visitar Cuba. A continuacin se produjo un intercambio de delegaciones militares. El Mariscal Andrei Grechko, ministro de Defensa sovitico, fue a La Habana en noviembre de 1969, y Ral Castro, ministro de Defensa de Cuba, viaj a Mosc en abril y octubre de 1970. El flujo de armas soviticas se reanud y aument, y Fidel Castro aprob la construccin de una base para los submarinos soviticos en aguas profundas en Cienfuegos.

Pronto comenzaron las visitas de Estado mutuas, y Cuba se uni al Consejo de Asistencia Econmica Mutua (CAEM), dirigido por los soviticos, en 1972. En ese perodo, Cuba se volc en frica como foco principal de su poltica exterior revolucionaria. Al contrario que en Amrica Latina, sus intereses estratgicos eran los mismos que los de Mosc.

Aunque Castro apacigu a Mosc, sin embargo, mantuvo su derecho a estar en desacuerdo con algunas de las polticas soviticas, lo que haca de Cuba un socio menor, en lugar de un satlite, de la URSS. De hecho, Castro haba tenido esta posicin desde el principio. En su discurso de apoyo a la invasin de Checoslovaquia, no slo critic el liberalismo de Alexander Dubcek, sino tambin la poltica de coexistencia pacfica con Estados Unidos de la URSS. El lder cubano se pregunt sarcsticamente si los soviticos enviaran tropas del Pacto de Varsovia para ayudar a defender a Cuba de un ataque de los imperialistas yanquis.

Nacionalizacin completa

Ese mismo ao, Castro inici lo que llam la ofensiva revolucionaria, una poltica destinada a nacionalizar totalmente la economa de la isla. El estado ya se haba hecho cargo de las grandes y medianas empresas en 1960, pero los negocios familiares permanecieron en manos privadas.

Diecisis das despus de iniciar la campaa, la prensa oficial anunci que 55,636 pequeas empresas haban sido nacionalizadas, incluyendo bodegas, peluqueras, y miles de timbiriches (estancos en la calle). La ofensiva revolucionaria hizo que Cuba tuviera el ndice ms alto del mundo de propiedad nacionalizada.

Segn el economista cubano Carmelo Mesa-Lago, un 31 por ciento de estas pequeas empresas eran puntos de venta al por menor de alimentos, y otro 26 por ciento proporcionaban servicios de consumo, como reparaciones de automviles o de zapatos. Los restaurante y las pequeas tiendas de aperitivos o bocadillos representaban otro 21 por ciento; 17 por ciento eran tiendas que vendan ropa y zapatos. El resto (5 por ciento) eran pequeos establecimientos artesanales de cuero, productos de madera y textiles. La mitad de estas pequeas empresas eran familiares o trabajaba en ellas su dueo y no tenan empleados.

Poco despus de la nacionalizacin, el estado cerr un tercio de las pequeas empresas. La nica actividad privada que qued en Cuba fue la pequea agricultura, en la que 150.000 agricultores posean el 30 por ciento de la tierra en explotaciones de menos de 165 acres cada una.

Uno de los objetivos de la ofensiva revolucionaria fue cerrar los muchos miles de bares en Cuba, tanto y privados como estatales. El rgimen quera que se cerrasen no debido su oposicin al alcohol, sino porque crea que estos bares fomentaban un ambiente social pre-revolucionario, antittico a las campaas militaristas, ascticas y anti-urbanas del gobierno de Castro para forjar el hombre nuevo.

Estas campaas se iniciaron en 1963, cuando Castro atac la homosexualidad y el no conformismo cultural .. Con la esperanza de hacer hincapi en la centralidad del estado en la vida de los ciudadanos, tambin persigui a los disidentes religiosos, incluyendo a testigos de Jehov, catlicos y seguidores de la sociedad secreta abaku afro-cubana. Los miembros de estos grupos fueron encarcelados en las Unidades Militares de Ayuda a la Produccin (UMAP), campos de trabajo forzado establecidos en 1965 y disueltos en 1968.

La nacionalizacin de todas las pequeas empresas de la ofensiva revolucionaria tambin pretenda dar al Estado un control completo sobre la produccin agrcola. Muchos de los comerciantes expropiados compraban productos agrcolas a precios elevados, lo que reduca la cantidad disponible para la distribucin estatal.

Adems, concedi al estado ms poder sobre la fuerza de trabajo. El absentismo y el abandono del trabajo, generado por la falta de bienes de consumo, se haba convertido en un problema importante. Para combatirlo, la direccin cubana redact una ley contra la vagancia, que se promulg el 28 de marzo de 1971. La legislacin orden a todos los hombres adultos trabajar la jornada completa y estableci una variedad de castigos que iban desde el arresto domiciliario al internamiento en centros de rehabilitacin de trabajo forzado. No hay informacin sobre su aplicacin.

La ofensiva revolucionaria ejemplifica el enfoque idealista super-voluntarista de Castro de la socializacin. La poltica equiparaba la propiedad privada en general con la propiedad privada capitalista en particular, una mala interpretacin de Del socialismo utpico al socialismo cientfico de Friedrich Engels.

En esa obra, Engels diferencia el capitalismo moderno, en el que los capitalistas individuales se apropian de los productos de la actividad social y colectiva, del socialismo, donde la produccin y su apropiacin estn socializadas. En consecuencia, el objetivo de la socializacin es la propiedad productiva que implica trabajo colectivo, no el trabajo individual o la unidad productiva familiar, para no hablar de la propiedad personal.

Adems de esta confusin, el gobierno cubano no estaba en condiciones de hacerse cargo de la distribucin de bienes y servicios de las pequeas empresas: el programa de nacionalizacin empeor, en lugar de solucionar, la escasez de bienes de consumo.

La campaa de la zafra de azcar de los Diez Millones, prevista desde enero de 1969 hasta julio de 1970, es otro ejemplo de la orientacin voluntarista de Castro. Este esfuerzo exagerado nunca alcanz su objetivo. En su lugar, desvi insumos de produccin y de transporte escasos, causando graves trastornos en la economa de la isla.

Como ha sealado la historiadora Lillian Guerra, la campaa fue mucho ms que un ejercicio de voluntarismo o de idealismo. Su objetivo era no slo reactivar el 'jbilo popular' de los primeros aos sesenta y, por lo tanto, recuperar los niveles de apoyo incondicional a las polticas del gobierno, sino, an ms importante, demostrar a la vez el valor de la disciplina laboral e imponer su cumplimiento.

Del mismo modo, como Mesa-Lago ha sealado, Castro utiliz la ofensiva revolucionaria para movilizar la mayor cantidad de mano de obra posible para la produccin, particularmente en la agricultura, con el fin de reforzar la disciplina laboral, ahorrar insumos, y exhortar a los trabajadores a aumentar la productividad y hacer trabajo voluntario. En abril de 1968, la confederacin sindical oficial reclut a un cuarto de milln de trabajadores para realizar labores agrcolas sin paga doce horas por da durante tres o cuatro semanas. Unos 2,5 millones de jornadas fueron donadas por los trabajadores que pasaron catorce semanas en las plantaciones de caf.

Estas campaas fueron lanzadas en respuesta a la crisis econmica de la dcada, que empeor cualitativamente con el criminal bloqueo econmico de Estados Unidos impuesto a principios de los aos sesenta. Pero la administracin vertical burocrtica y catica de la economa gener esa crisis.

Como Andrs Vilario, un economista del gobierno cubano seal, la ineficiencia de las inversiones fue una de las principales causas de la cada de la productividad econmica en los aos sesenta. Por ejemplo, una parte de la costosa maquinaria importada se oxid en los almacenes y puertos. Mientras tanto, el suministro inadecuado de bienes de consumo, combinado con la falta de control de los trabajadores del proceso de produccin y la ausencia de sindicatos independientes, gener un sentimiento de apata entre los trabajadores cubanos. La falta de transparencia en la toma de decisiones, por no hablar de la inexacta informacin econmica procedente de unos pequeos gestores con miedo a las represalias si informaban de malas noticias, produjo una una mala planificacin y despilfarro, a menudo agravados por las intervenciones y la caprichosa micro gestin de Fidel Castro.

En un caso revelador, trat de introducir una nueva raza de ganado, el hbrido F1, contra la opinin de los expertos britnicos que l mismo haba llevado a Cuba. El proyecto desperdici millones de dlares.

Nuevos objetivos

En 1968, Castro detuvo la represin que ya estaba en marcha contra los enemigos de su gobierno (incluso contra sectores crticos de la izquierda pro-revolucionaria). En primer lugar, el gobierno elimin algunas de las formas ms duras de castigo, cerrando, por ejemplo, los campos de trabajo agrcola (UMAPs). En segundo lugar, los esfuerzos policiales del gobierno se centraron en cualquier expresin poltica y cultural que se desviase de la lnea oficial del partido.

Un ejemplo de ello fue el antiguo lder comunista Anbal Escalante. En 1962, fue purgado del gobierno y el partido y luego encarcelado por su sectario intento de acumular poder mediante la exclusin de los revolucionarios que no pertenecan al antiguo Partido Comunista pro-Mosc de posiciones de gobierno. En 1968, fue nuevamente purgado y encarcelado, esta vez acusado de haber formado una micro-faccin dentro del Partido Comunista de Cuba, crtica con las polticas econmicas de Castro. Tambin fue acusado de reunirse con diplomticos de Europa del Este con el fin de obtener su apoyo. Para Fidel - y su hermano Ral, responsable oficial de la investigacin sobre Escalante - esta micro-faccin pona en peligro sus esfuerzos para imponer una sola lnea en el partido.

El caso Escalante demuestra la desproporcin entre la supuesta ofensa y el castigo. No slo eran correctas muchas de las crticas de Escalante de las polticas econmicas de Castro - en especial con respecto a la desastrosa zafra de los diez millones de toneladas - sino que no haba la menor evidencia de que Escalante y su pequeo grupo estuvieran conspirando para eliminar o derrocar al gobierno cubano, con o sin el apoyo de los diplomticos de Europa del Este. El grupo poda serantipatriota, como le acus el gobierno, pero sus actividades eran pacficas y, por tanto, objeto de debate poltico pblico. En cambio, el rgimen, siguiendo la tradicin estalinista, lo convirti en un proceso criminal.

Castro hizo juzgar a 35 de los 37 miembros del grupo de Escalante por un Consejo de Guerra, que el gobierno orquest especialmente para imponer penas severas. Escalante fue condenado a quince aos de prisin, y treinta y cuatro de sus colaboradores fueron condenados a penas de entre uno y doce aos. Los dos miembros restantes pertenecan a las fuerzas armadas y, por lo tanto, fueron puestos a disposicin del fiscal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias para su procesamiento.

Con estos procedimientos procesales paralelos, el gobierno reconoci implcitamente que la mayor parte del grupo de Escalante eran civiles, que se supona deban ser procesados de manera diferente de, y con cdigos legales menos duros que los militares. A pesar de esta diferencia implcita, se enfrentaron a un Consejo de Guerra, donde se dictaron sentencias ms duras de lo que podran haber recibido de otra manera.

Castro tambin dirigi su atencin a los disidentes cubanos en el mbito cultural. En enero de 1968, el gobierno abri el Congreso Cultural de La Habana, invitando a ms de quinientos intelectuales de setenta pases, entre ellos prominentes cientficos sociales de izquierda e historiadores como Ralph Miliband y EJ Hobsbawm, reconocidas personalidades literarias caribeas y latino-americanas como Aim Csaire, Julio Cortzar y Mario Benedetti, escritores europeos famosos como Michel Leiris, Jorge Semprn, y Arnold Wesker, as como polticos de izquierda como de varios dirigentes del SDS y el SNCC de EEUU. El congreso, que se centr en el tema del antiimperialismo desde una perspectiva poltica, econmica, y cultural transcurri ostensiblemente de una manera abierta. Segn observadores independientes, todas las presentaciones y resoluciones propuestas por los participantes fueron recogidas sin ninguna interferencia.

Gracias a esta aparente apertura, ni los extranjeros, ni muchos de los intelectuales cubanos invitados sospecharon que un importante grupo de intelectuales y artistas cubanos negros - entre ellos Rogelio Martnez Fure, Nancy Morejn, Sara Gmez, Pedro Prez-Sarduy, Nicols Guilln Landrin, y Walterio Carbonell - haban sido excluidos.

Segn el autor cubano negro Carlos Moore, el grupo se haba estado reuniendo para discutir la falta de medidas del gobierno cubano contra el racismo, un problema que los lderes revolucionarios afirmaban haber resuelto con la abolicin de la segregacin racial en los aos sesenta. En respuesta a un rumor de que estos intelectuales haban redactado un documento programtico sobre raza y cultura en Cuba para el Congreso, el ministro de Educacin Jos Llanusa Gobel los llam a captulo en una reunin privada un par de das antes de que comenzara el Congreso. Despus de escuchar sus crticas, Llanusa los acus de ser sediciosos y les dijo que la revolucin no les permitira crear una brecha racial en el pueblo cubano. Explic que la idea misma de su manifiesto negro era una provocacin de la que tendran que retractarse o enfrentarse a las consecuencias.

A continuacin, les prohibi asistir al Congreso. Adems, cada uno de los firmantes sufri grados distintos de castigo. Los ms duros fueron para quienes no quisieron retractarse, como Nicols Guilln Landrin, sobrino del laureado poeta nacional y entonces presidente de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba. Despus del Congreso, fue detenido en varias ocasiones y ms tarde abandon Cuba como exiliado.

Walterio Carbonell, uno de los lderes del grupo, tambin se neg a retractarse. Un exponente cubano de la poltica de Poder Negro, haba pertenecido al antiguo Partido Comunista Cubano pro-Mosc. Irnicamente, haba sido expulsado de esa organizacin por apoyar el ataque de Fidel Castro al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Despus de la revolucin, fue nombrado embajador de Cuba ante el Frente de Liberacin Nacional de Argelia (FLN). En 1961, public su libro Crtica: Cmo surgi la cultura nacional de Cuba, en el que sostena que los negros cubanos haban jugado un papel importante en la guerra de la independencia y en el establecimiento de la Repblica, un hecho que la cultura racista blanca y las instituciones antes de la Revolucin haban borrado. Por otra parte, afirm que la experiencia cubana negra estaba en el corazn del radicalismo de la Revolucin cubana: en consecuencia, la lucha contra el racismo fortaleca en lugar de debilitar la Revolucin.

Como consecuencia de estos argumentos, Carbonell sufri diversas formas de detencin entre 1968 y 1974, incluyendo de trabajo forzado. Segn Lillian Guerra, despus de ser liberado en 1974, continu defendiendo sus ideas, por lo que fue internado en varios hospitales psiquitricos y sometido a electroshocks y terapias con medicamentos otros dos o tres aos. Despus de eso, Carbonell pas sus ltimos aos como un investigador poco conocido en la Biblioteca Nacional.

A diferencia de Carbonell, el caso de la represin del poeta y periodista cubano Heberto Padilla se hizo muy conocido muy rpidamente. En 1968, Padilla fue galardonado con el ms prestigioso premio de la Unin Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por su libro de poemas Fuera de Juego. Pero el gobierno se opuso al espritu crtico, inconformista de Padilla y conden su obra, obligando a la UNEAC a cambiar su posicin tambin.

Condenado al ostracismo y sin poder publicar en Cuba, Padilla fue detenido por haberse atrevido a leer varios de sus nuevos poemas en pblico y tratar de publicar una nueva novela. Fue obligado a confesar, de manera estalinista, sus pecados polticos en 1971. Esto provoc un escndalo internacional, y un gran grupo de conocidos intelectuales simpatizantes de la Revolucin Cubana, como Jean-Paul Sartre y Julio Cortzar, protestaron. En respuesta, el rgimen prohibi y retir de las bibliotecas del pas las obras de cualquier intelectual latinoamericano y europeo que se hubiera opuesto a como se haba tratado a Padilla.

En 1968, el gobierno comenz a usar la represin para imponer una lnea culturales monoltica. Este giro cre las bases de lo que luego se llam el Quinquenio Gris, el perodo 1971-1976 en el que el rgimen de Castro reprimi brutalmente cualquier tipo de expresin inconformista. En 1971, el Congreso Nacional de Educacin y Cultura atac brutalmente a artistas e intelectuales homosexuales, prohibi a los gays representar a Cuba en el extranjero en misiones artsticas, polticas y diplomticas, y calific a la hermandad Abaku afrocubana de foco de criminalidad y delincuencia juvenil .Durante esos cinco aos, el gobierno impuso parmetros a los profesionales de los campos de la educacin y la cultura con el fin de examinar sus preferencias sexuales, sus prcticas religiosas y que relaciones mantena con gente en el extranjero, entre otras cuestiones polticas y personales.

El fallecido arquitecto cubano Mario Coyula Cowley insisti en que el Quinquenio Gris haba sido en realidad el Trinquenio Amargo (los amargos quince aos), porque se haba comenzado en realidad en la segunda mitad de los aos sesenta. La esperanza de que Castro hubiera apoyado la autodeterminacin nacional de Checoslovaquia y los sucesos revolucionarios de 1968 para trazar un camino independiente, ms democrtico, de la Revolucin cubana se evaporaron rpidamente.

Samuel Farber naci y se cri en Cuba, pas al que ha dedicado gran parte de su trabajo de investigacin en EEUU. Fue uno de los dirigentes del movimiento por la libertad de expresin en la Universidad de Berkeley, California, en los aos 60 y un reconocido activista de la izquierda socialista de EEUU. Su libro ms reciente es The Politics of Che Guevara: Theory and Practice (Haymarket Books).

Fuente: https://jacobinmag.com/

Traduccin de Enrique Garca para Sin Permiso (www.sinpermiso.info/)



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