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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2018

La mujer y el ser

Jaime Richart
Rebelin


Hace mucho que me hago estas preguntas, para las que hasta ahora no he encontrado una respuesta satisfactoria... Pero ahora que en Espaa un presidente del gobierno ha nombrado ministras a 11 mujeres y ministros a cuatro hombres (haciendo aicos, por cierto, la paridad por la que dice luchar el partido poltico en el que militan), vuelve a mi cabeza la misma pregunta: por qu no hay ni una sola mujer universal en la historia de la humanidad que haya construido un sistema filosfico, asimismo universal, que explique la vida y el mundo? por qu no hay tampoco ni una sola mujer fundadora de una religin monotesta, politesta o animista, de una doctrina o de una simple secta?

Tengo una edad ms cercana al fin de la vida que de la andropausia, y no creo en absoluto que la respuesta est en la inveterada marginacin de la mujer en asuntos de cultura y pensamiento. Aunque bien es verdad que esa marginacin ha podido influir notablemente en sus inclinaciones mentales. Pero en el mundo occidental, hace ms de un siglo que la mujer se incorpor al quehacer y preocupaciones del hombre. Por lo que si hubiese sido aquella la causa de su aparente incapacidad, ms bien deberamos llamarla pereza...

Aunque este es un asunto espinoso en Espaa, porque en Espaa s que la causa de la mujer como gnero ha despertado prcticamente hace medio siglo, tras otros intentos fallidos como consecuencia de las convulsiones histricas recurrentes que sufre ese pas, por eso mismo el asunto vuelve a moverme reflexin. Sobre todo teniendo en cuenta que en el sistema de la extinta Unin Sovitica, la mujer tena la exacta consideracin que el hombre y en l no existan las trabas profundas habidas en occidente, especialmente en Espaa y en los pases de habla hispana.

Por consiguiente los factores cultura, pensamiento y conocimiento vedados por la cultura a la mujer, no se me ocurre que sean la causa de no haber creado sistemas filosficos ni haber fundado religiones, ni doctrinas, ni sectas. Yo creo a mis aos (y al decir yo creo he de aclarar que mis creencias siempre han de ser provisionales dada la propensin de la personalidad reflexiva a peregrinar por las esferas del pensamiento), la razn verdadera de no haber fundado ni filosofas ni doctrinas ni religiones est en la naturaleza, en el alma y en el espritu de la mujer: lo que el filsofo llamara su ontologa, en su propio ser.

La mujer crea vida por la gestacin y la maternidad. Al no ser capaz de crearla, el hombre la imita a travs de la creatividad, que no es ms que un sucedneo y un alivio para su incapacidad de creacin de vida. Y la creatividad, frustrada su capacidad de crear, va ligada a la imaginacin, a la cbala, a la fabulacin y a la ensoacin. Lo que no significa que estas aptitudes, habilidades o contingencias no estn en la psique de la mujer. Pero estn mucho ms atenuadas. Y en ello s que ha de influir notablemente la ausencia ms o menos obligada de los aspectos culturales y los roles de macho y hembra que encierra la aventura humana. Porque la mujer difcilmente fantasea despus de la niez, de la pubertad y de la adolescencia. Hasta ayer al menos, la mujer mantiene los pies firmemente en el suelo y solamente huye de la realidad por los vapores del amor o por la ausencia del amor buscando a Dios o algo similar...

En todo caso, y por las suspicacias que mis preguntas pudieran suscitar, me veo precisado a aclarar antes de terminar, que la profundidad de ambas preguntas nada tiene que ver con la insinuacin de la supuesta incapacidad de la mujer para crear sistemas filosficos o religiones que, si bien se examina no son ms que embrollos y fuente stas ltimas de hitos sangrientos en la historia. Ms bien tienen que ver con la sospecha de que la mujer encierra una verdadera sabidura de la que nunca se ha hablado. Lo que me lleva en cualquier caso a la dictaminar, aunque solo sea para m mismo y tras sesudas reflexiones durante muchos aos, que cuando a la mujer, como gnero, se le ha pasado por la cabeza crear un sistema filosfico o fundar una religin, ha llegado ella su vez a la conclusin de que no vala la pena...

Si esta mi conclusin convertida aqu en tesina provisional fuese equivocada, me sospecho que habrn de pasar todava muchas dcadas hasta descubrirlo. Y aun as las ideas o la ciencia que la refuten tambin estarn sujetas a otras razones cientficas que a su vez la contradigan. Y as sucesivamente. Pues nada hay bajo el sol que, salvo el sol y su luz, merezcan rotundamente el nombre de verdad...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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