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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2018

Karl Marx (1818-1883). En el bicentenario de su nacimiento (XIX)
Sobre la dialctica

Salvador Lpez Arnal (editor)
Rebelin


Una de las categoras que ha generado ms polmica, pginas y confusin en muchas de las tradiciones marxistas ha sido la dialctica. Se ha afirmado en ocasiones, nada infrecuentes por lo dems incluso en pocas recientes, que la dialctica era el mtodo marxista por excelencia, que se trataba de una lgica alternativa, ms realista, ms ajustada y ms fructfera que la fijista lgica formal, que la lgica dialctica era a la lgica formal como la ciencia obrera frente a la ciencia burguesa. Mejor no seguir, no es necesario.

Conviene aclaraciones al respecto y algunas aproximaciones sustantivas. Tomo pie, principalmente, en textos de Manuel Sacristn, Toni Domnech y Francisco Fernndez Buey. Tambin de Miguel Candel y Manuel Monlen Pradas.

Sacristn imparti una conferencia "Sobre dialctica" en la Facultad de Derecho de la Universidad Autnoma de Barcelona en 1973. Tal vez no fuera el lugar ms apropiado, tal vez hubo alguna confusin motivada por el encarcelamiento de uno de los organizadores, el profesor y luchador antifascista Juan-Ramn Capella, pero fue en Derecho donde dict una conferencia de mucho calado y contenido filosfico.

No me centro en su primera intervencin, en la primera parte de la conferencia.

En el coloquio, un asistente formul una larga e interesante pregunta que sealaba el problema de la operatividad del pensamiento dialctico y se centraba tambin en el mbito del derecho y de los condicionamientos sociales. Citaba, en su exposicin a Hesse, Platn, Herclito y Umerto Cerroni. Al final haca referencia al neopositivismo y a Ludwig Wittgenstein. En algn momento, plante el asunto de la posibilidad o imposibilidad de realizacin de las finalidades dialcticas.

La respuesta de Sacristn, larga, profunda, detallada, fue la siguiente. Voy por partes.

S, de acuerdo, coment, "pero casi habra que volver a empezar. Quiero decir, esto es todo el tema". Yo arrancara, prosigui, de la aceptacin de lo que considerada principal, la palabra "sueo". Si hubiera dictado la ltima parte de la conferencia -le pareci que era oportuno desistir-, habra podido exponer lo que era su comprensin fundamental de la nocin. "Yo no creo que haya un mtodo dialctico, usando la palabra "mtodo" en el mismo sentido tecnificado en que la usamos, aproximadamente, desde Descartes".

La palabra "mtodo" era una palabra cmodamente laxa hasta el autor de La Geometra, aproximadamente. Se encontraba casi con el mismo valor en autores que hoy llamaramos cientficos; Arqumedes por ejemplo ("los ejemplos, como deca Zubiri, se vengan porque Arqumedes no deca mtodo, sino epoco, pero es igual, es una pura variacin etimolgica de la preposicin, no del sustantivo bsico que es "dos", camino"). Ms concretamente: en personajes a los que consideraramos cientficos actualmente, como Arqumedes o como toda la escuela geomtrica de Megara, y tambin en autores que hoy llamaramos moralistas, pedagogos o, incluso, msticos.

El texto clsico en el que haba nacido de un modo documentable histricamente el problema del mtodo, el Poema de Parmnides, estaba usado literalmente en los dos sentidos. Se habla en el Poema parmendeo de camino hacia el saber, al mismo tiempo que de camino hacia la salvacin.

Las metforas del camino eran tan propias del hombre religioso o del moralista como del cientfico (o como del poltico, entendido como un tipo especial de moralista el autor de poltica, incluyendo, por supuesto, en el concepto de moralista a Maquiavelo, no en un sentido parcial de moralismo).

En cambio, desde Descartes y desde la cristalizacin del lgebra moderna (desde Vite y Descartes propiamente), la palabra "mtodo" adquiri, en primer lugar, una frecuencia ya natural del uso en plural. Se empez a hablar de mtodos. "Antes no, era ms frecuente el uso en singular, y luego una gran precisin de descripcin". Existi entonces el mtodo de los algebristas; existi, sobre todo a partir de Descartes, el mtodo geomtrico en el sentido cartesiano, o sea la geometra analtica, el transformar las nociones geomtricas en nociones algebraicas. "Eso s que lo habis hecho en enseanza media seguro: las ecuaciones de una recta, las ecuaciones de una curva o de tal o cual curva o de tal o cual recta".

En este sentido muy preciso de mtodo, Sacristn no crea que se pudiera decir mtodo dialctico, "en ese sentido moderno, inventado por la cultura burguesa moderna". Ante eso caba decir: "fuera este sentido estrecho, rgido, de mtodo que han inventado la ciencia y la filosofa burguesas, desde Descartes en adelante!", y vayamos a una nocin antigua del concepto. O, por el contrario, se poda decir: la dialctica no sirve para nada porque no es operativa en el sentido en que lo son esos otros mtodos.

Yo pienso que es equivocado, sectario y anulacin de la historia, decir: vamos a suprimir el uso exacto de la palabra mtodo", es decir, vamos a no llamar ya nunca ms mtodo a las varias tcnicas, por ejemplo, de resolucin de sistemas de ecuaciones. Esto lo tenis presente de la enseanza media. Recordis que se hablaba del mtodo... A ver, alguien que recuerde esto. En el bachillerato, en mis tiempos, solan ensear tres mtodos de resolver sistemas de ecuaciones. Quin tiene presente esto fresco? Si sois de primero, lo tenis que tener fresco. Alguien lo tiene fresco o no?

Un asistente coment: "Igualdad". Y cmo la llamabais pregunt Sacristn? "Di toda la frase, qu de igualdad?". No decan "mtodo de igualdad"? Decan "mtodo" y eso consista en una serie de operaciones Otro asistente interrumpi: El de sustitucin. El de sustitucin, etc, coment Sacristn. "El de igualdad o de la igualacin lo recordis. Coger, igualar dos expresiones que pertenecen a dos de esas ecuaciones, por ejemplo".

A eso se le llamaba mtodo en sentido preciso, desde Descartes en la cultura burguesa, "a una serie normada de operaciones, de manipulaciones atmicas, por as decirlo, simplicsimas, que toda persona competente puede realizar del mismo modo, obteniendo el mismo resultado, si parte de los mismos datos. Prototipo...

Otro estudiante le pidi que repitiera la definicin. No haca falta, "no te hacen falta las palabras. La idea es seguro que la has cogido".

Dijo de nuevo: en ese sentido estricto inventado por la cultura y por la filosofa de la ciencia burguesa, "mtodo es un conjunto de operaciones muy simples, normadas en el sentido de que como son muy simples todos las podemos practicar del mismo modo sin necesidad de ser genios ni poetas ni filsofos".

Bastaba con saber la ciencia bsica de la burguesa, la contabilidad ("que es verdad, no es una chiste, es la pura verdad; sobre esa base est montada, sobre la idea de que las cuentas sean claras"), operaciones que estn muy normadas por ser claras y porque su orden de sucesin est marcado, est previsto. "Primero se hace esto, primero se hace lo otro, primero se escribe la incgnita, despus se escribe la expresin conocida y en medio se ponen dos rayitas horizontales, si puede ser de la misma longitud mejor, y que cada cual, por lo tanto, con slo que sea competente, puede repetir del mismo modo, obteniendo los mismos resultados, si parte de los mismos datos".

se era el ideal de mtodo de la cultura burguesa, de la sobrestructura ideolgica burguesa.

Despreciarlo, decir fuera!, eso no es mtodo, le pareca equivocada. Era perder historia. Sera equivalente a rechazar las tcnicas de fundicin del acero porque las haban inventado los empresarios y tecnlogos burgueses, porque las hubiera generado la cultura burguesa. "Sera olvidarse de todo el captulo del Manifiesto Comunista en el que Marx y Engels hacen el catlogo de los grandes mritos histricos del capitalismo. Por tanto, l crea que era digno de conservacin ese uso de la palabra "mtodo" como sucesin normada de operaciones simples, tales que toda persona competente, si parte de los mismos datos, poda llegar con su ayuda a los mismos resultados.

No le pareca que deba abandonarse pero, en cambio, le pareca que si una persona tuviera que vivir sobre la base de esos mtodos, "lo mejor era pegarse un tiro rpidamente, porque esos mtodos no sirven ms que para contar, medir y pesar". Todo aquel que reduzca su vida a contar, medir y pesar o a la sublimacin del contar, medir y pesar que es la operatividad de la filosofa de la ciencia burguesa, poda ir contento. Le bastaba, le poda bastar. "Si su vida se reduca a eso, al contar, medir y pesar y a la sublimacin del contar, medir y pesar que es la operatividad definida por toda la tradicin neopositivista, desde Mach hasta Carnap, entonces ya va bien. Le basta". Sacristn crea que, de todas maneras, "seramos mayora los que nos pegaramos un tiro si nos quedramos reducidos a eso". Entonces, efectivamente, exista el sueo de ir a por ms. Por supuesto que s.

Claro que es un sueo, es un objetivo! En mi opinin, no hay un mtodo dialctico, sino una aspiracin dialctica, un objetivo dialctico, un pensar con objetivos dialcticos, pero no hay ms mtodos normados que los que podemos inventar trabajando como si furamos positivistas, decas t, yo rectificara: como si furamos cientficos positivos. No tengo que ser positivista para hacer lgebra. Hay muchos algebristas que no son positivistas en absoluto. El ms rojo, y ms simptico, por otra parte, de los intelectuales marxistas franceses es un algebrista. Un gran matemtico.

No existe, pues, un mtodo dialctico. Existe "un pensar dialctico por objetivos dialcticos". Qu objetivos dialcticos? Los de totalizacin, el conseguir visin total, visin del todo. "Todo" era una palabra ambigua que convena precisar.

Antes de ello querra repasar la intervencin que haba hecho el interlocutor en puntos de detalle, antes de desembocar en lo que consideraba su personal respuesta. "Para ir tirando y no ms".

Sobre la existencia de operatividad en el sentido de la filosofa de la ciencia moderna en un pensamiento dialctico: ninguno. Precisamente para que fuera operativo, en ese sentido, un razonamiento o un pensamiento tena que ser particularsimo. Todo menos totalizador. Todo lo contrario, tena que evitar totalidad. Tena que ser lo ms singular posible, tena que ir a buscar, en el caso ideal, un experimento in crucis, como "se deca en la poca de euforia de este pensamiento, de esa filosofa burguesa del conocimiento, la idea de que existan experimentos capaces de refutar o comprobar cada tesis, puntualmente".

Dicho sea de paso -nos servir para luego- esto es ya una esperanza abandonada por la misma teora burguesa del conocimiento, ya en la forma de experimento in crucis de los siglos XVI, XVII, XVIII y principios del XIX, ya en la forma de verificacin sensorial exacta, que es la formulacin del neopositivismo de los siglos XIX y XX. En las dos formulaciones est abandonada. Lo que, dicho sea entre parntesis, quiere decir que la idea de operatividad exacta tambin ella se presenta ya como mero ideal postulado.

Ningn positivista era capaz de afirmar que existiera la operatividad plena, pura. Haban ido abandonando sucesivamente las ideas de experimento in crucis o crucial ("para decirlo menos pedantemente") y de verificacin emprica o sensorial.

Que en la sabidura oriental hubiera pensamiento de tipo dialctico era evidente para Sacristn, porque era tambin es una pensamiento que intentaba totalizar, mucho ms en el caso de las fuentes. En Lao-Ts frente a Confucio ("que no era nada totalizador"); en las escuelas heterodoxas hindes frente a la ortodoxia de Sankara ("que tampoco era nada totalizador"), pero exista la aspiracin a globalidad, a ver y comprender la vida entera y no slo el "detalle tcnico administrativo y etiquista a lo Confucio o el aspecto puramente terico a lo Sankara, en la ortodoxia brahmnica, sino a ver todo lo dems".

En el caso de Lao-Ts, a hacer metafsica, para decirlo en plata, a hablar del mundo y no slo de la poltica y de las ciudades y de la moral, como en la tradicin confuciana, y en el caso de las escuelas heterodoxas hindes, la aspiracin a recoger lo que no es teora, lo que son, pues, tcnicas, por ejemplo en el Nyanya, o artes, en otras corrientes hindes heterodoxas.

En forma de sueo, como haba dicho el interlocutor, en forma de aspiracin.

Todo ello apuntaba una importante diferencia respecto del mismo sueo (aspiracin) dialctico en occidente:

En Occidente, el capitalismo y la civilizacin burguesa nos han regalado la idea, el modelo, el prototipo de ciencia, de ciencia positiva. Lo que permite utilizar, digerir, los resultados materiales y metodolgicos de ese invento capitalista, igual que de la industria, igual que de las tcnicas, para la realizacin de la aspiracin dialctica. Dicho de otro modo: un pensamiento dialctico europeo-occidental -aunque sea en Oriente, por ejemplo, en Pekn-, en vez de partir de la simple experiencia vivida, como Lao Ts o como las escuelas heterodoxas hindes, puede partir ya de la experiencia elaborada por la ciencia, que sera, en mi opinin, lo caracterstico de la dialctica marxista, el ser una dialctica que sabe que no puede arrancar de cero, como la de Hegel, inventndose a s misma, sino que tiene que arrancar de algo previo.

A saber: de datos no dialcticos pero ya elaborados cientficamente, en alguno de los numerosos usos de la palabra "cientfica". Concretamente, sealaba Sacristn, "en el inventado por la burguesa de finales del capitalismo mercantil y principios del capitalismo industrial".

Que fuera ms artstica que terica la aspiracin era frase que poda confundir a alumnos de primero de carrera.

Yo la aceptara siempre que por artstico se entendiera no intuitivo, sino, como decan los griegos, potico, o sea, productivo, creador de producto. Con otras palabras, siempre que se comprendiera que el objetivo de un pensamiento dialctico pasa por fuerza por una intervencin del sujeto que totaliza.

Consiguientemente, era en gran parte producto, construccin, no reflejo, "como con un error histrico siniestro suelen decir los rusos cuando se refieren a la teora dialctica del conocimiento o a una concepcin dialctica del conocimiento", por un lapsus lingstico procedente de la formacin burguesa (en filosofa dieciochesca de Lenin.

Esta palabra "reflejo" para hablar de lo que es el conocimiento es, literalmente, lo contrario de lo que puede ser un pensar dialctico. Pero al pie de la letra. Un pensar dialctico tiene que ser por fuerza poitico, en sentido griego, es decir, productivo, creador, no reflector. Lo que ocurre es que en el caso moderno puede ser productivo a partir de productos previos que tienen una aspiracin de reflejo, los de las ciencias positivas, en vez de partir de la experiencia bruta de la vida cotidiana, como en el caso de la aspiracin dialctica oriental.

De la vida cotidiana o de la vida psquica muy finamente observada, matizaba Sacristn, pero, en cualquier caso, no con criterios correctores cientficos intersubjetivos.

Llegando casi al final, Sacristn sealaba que cuando los autores jurdicos, "dejando aparte a Cerroni el cual puede seguir diciendo lo mismo porque l en su preparacin no sea de verdad un jurista" -"esto es la maldicin del filsofo tal como los filsofos nos hacemos en la cultura burguesa: como he tenido ocasin de decir alguna vez, con grave indignacin de mis colegas, los filsofos somos especialistas en nada, literalmente, por la obligacin de hablar, ms o menos, de todo, el gravsimo riesgo es no hablar concretamente de nada"-, dejando aparte el caso de Cerroni, deca, que probablemente no fuera, en su opinin, un cientfico positivo sino ms bien un filsofo,

Lo de que los juristas que intentan hacer dialctica, o pensamiento dialctico, a la hora de la verdad, hagan lo mismo que los otros, pues, claro, por principio: si el derecho no es una totalidad concreta, no cabe una presentacin dialctica interna del derecho.

Ya por la propia nocin de dialctica, de acuerdo con su interpretacin y opinin.

Slo si lo jurdico es globalizable como una totalidad en s misma -por eso he aludido antes a la ambigedad del trmino "totalidad"-, slo si se puede reconstruir el derecho como una totalidad concreta, viva, vital, social, con otras palabras, cabra un tratamiento interno verdaderamente dialctico del derecho.

Si no fuera el caso, slo poda ser "mutiladamente dialctico", en el sentido de apuntar "hacia donde habra que completar el tratamiento, fuera del derecho".

Sacristn no se pronunciaba sobre este punto. Slo haba afirmado las dos cosas en condicional: si caba una concepcin de lo jurdico como concretum, tal como se deca en la tradicin filosfica, "como cosa, no como parte de cosas", entonces s: caba un tratamiento dialctico "en el sentido en que entiendo la palabra, el cual, por supuesto, no sera operativo en el mismo sentido en que lo puede ser la articulacin de una lgica jurdica, segn el viejo ideal de los primeros que hicieron lgica jurdica, para reproducir la produccin de sentencias o incluso la creacin de derecho, segn la escuela jurdica que hable". Por la nocin misma de dialctica. O se haca estudio positivo y entonces no caba ms que otro tipo de dialecticidad: "la dialecticidad de la actividad del que la est haciendo, que eso s que es un todo, su vida, su accin, pero el producto mismo no. No digo ms: la situacin sera esa si no es el derecho mismo, l, una totalidad concreta"

Sacristn conclua recogiendo una alusin histrica "porque los ejemplos no slo se vengan de m, se vengan de quien los diga". Se trataba del ejemplo de Wittgenstein y Cerroni.

Los ejemplos se vengan siempre, evidentemente, porque Wittgenstein se call al final del Tractatus: se pas un ao y medio haciendo escuela primaria en Austria y a continuacin empez a hablar que ya no hubo quien lo parara hasta que se muri. Por qu? Porque efectivamente lleg al silencio sobre la base de admitir que el nico ideal era la operatividad en ese sentido positivista.

Mientras Wittgenstein haba mantenido como ideal la operatividad positivista, la verificacin estricta, muy bien, luego ya no quedaba ms que el silencio, la sentencia sptima del Tractatus. Cuando Popper y otros filsofos, le haban demostrado que no haba "no ya slo experimento crucial posible, sino ni siquiera verificabilidad emprica posible, entonces el hombre se quit la represin que, por hablar en trminos freudianos, se haba metido encima y empez a charlar como un condenado y a tocar el rgano en todas las Iglesias de Londres en que le dejaban y a leer novelas policiacas sin parar". En fin, coment, descubri la vida, "una vez que le hubieron destrozado el principio de verificabilidad que sostiene el Tractatus". 

Luego se convirti en "ese enorme charlador de las Philosophical Investigations, de Los cuadernos azul y marrn, en los que va hablando de lenguaje real, no de lenguajes ficticios". Por qu haba sido as? Porque "ya no le importaba, ya saba que la operatividad no es una cosa accesible sino tambin un desideratum y saba que ese desediratum slo es realizable en un tipo de investigacin que no da para vivir".

Sacristn aada irnicamente:

Bueno, puede dar para vivir en el sentido en que pueda dar para vivir el presupuesto del Estado a travs de las instituciones acadmicas. Si uno es profesor de lgica, desde luego, la operatividad total le da para vivir a travs de un sueldo de catedrtico de lgica, pero no para vivir en un sentido ms serio, en un sentido ms completo, no de la comida slo.

Una vez que Wittgenstein supo eso, dej de buscar operatividad. Fue ms bien todo lo contrario. El resto de su obra fue una cruzada contra la idea de operatividad en sentido estrecho. Exagerada, en opinin de Sacristn,

porque el que se haya probado que la operatividad de la que tan orgullosos andaban los neopositivistas por los aos treinta es simplemente un ideal, igual que lo es el de pensamiento dialctico, una aspiracin, entonces, la contraposicin entre los dos ideales arroja un resultado claro: el de operatividad cientfico-positiva pura, qu sera? El de obtencin de la mayor comprobabilidad de los conocimientos particulares, mientras que la aspiracin dialctica no es sa sino la de mxima totalizacin de los conocimientos particulares en una integracin.

En su opinin, empezaban por no ser incompatibles.

Si se consideran incompatibles es que alguien estaba negando, sectariamente si era un dialctico, que tuviera algn valor la exactitud del conocimiento particular, o estara negando mezquinamente, si era un positivista, que tuviera valor el intento de globalizar la visin de la realidad.

Ambas eran negaciones que no tenan base terica; la tenan ideolgica.

Cuando han tenido vigencia, su vigencia ha sido la de la lucha de clases. Ha sido, por ejemplo, la de los semnticos norteamericanos, en 1939, luchando desesperadamente porque Roosevelt no entrara en guerra contra los nazis arguyendo que el concepto fascismo no es operativo porque no es verificable la proposicin "x es fascista".

Pero eso, insista, era ya pura lucha de clases, no era diferencia terico-cientfica entre las dos aspiraciones.

Conviene aproximaciones complementarias a este apasionante tema marxiano y marxista, con derivaciones en otras tradiciones filosficas y en muchas investigaciones cientficas. En la prxima entrega.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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