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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2018

La Iniciativa de la Franja y la Ruta, una oportunidad para Espaa

Xulio Ros
Sinologa Hispnica


La novedosa promocin del Cinturn Econmico de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Martima del siglo XXI confirma la dimensin histrica y cultural del proceso de reforma en China. En efecto, habitualmente concedemos la mxima importancia a la vertiente econmica e interna de las reformas; sin embargo, dicho proceso, que no arrancara en 1978 sino, como mnimo, a finales del siglo XIX al abrigo de los movimientos modernizadores que siguieron a las Guerras del Opio, tiene una potente dimensin histrica y cultural, pues viene a culminar la revitalizacin del pas y la superacin de su decadencia, tanto en trminos de poder y significacin en el plano global como igualmente en el orden cultural.

La mencin a la Ruta de la Seda sigue evocando parmetros diversos y asociados a aspectos tan variopintos como el romanticismo, la grandiosidad, el comercio o el intercambio entre los pueblos en sentido amplio, ligando mundos tan distantes como China y el Mediterrneo. No obstante, como antao, a da de hoy, el ncleo esencial que le da sentido es su carcter esencialmente prctico y la solvencia econmica que le proporciona el soporte de un mercado como el de China, hoy de regreso en la historia. Pese a ello, su simple referencia por parte del presidente Xi Jinping ha cosechado un impacto global nada desdeable pasando a ser un sntoma ms del renacer de China y de sus consecuencias en el plano regional y mundial.

Aunque tampoco podemos pasar por alto la existencia de cierto escepticismo en algunos observadores respecto a la posibilidad de que esta ruta, tanto en su itinerario terrestre como martimo, pueda volver a desempear un papel similar al desempeado en los pasados siglos, lo cierto en que en el siglo XXI convergen una serie de circunstancias que la pueden hacer posible en poco tiempo si en ella coinciden voluntad poltica, discurso, liderazgo, capacidad de financiacin y una agenda prctica. Y eso, a fin de cuentas, es lo que China garantiza en gran medida a todos los interesados, lo cual lleva a otros a asegurar que dispone del potencial suficiente para transformar de raz en pocas dcadas las coordenadas geopolticas del mundo actual.

Tambin la dimensin cultural es otra variable, junto a la histrica, que no debiramos menospreciar a la hora de poner en valor este proyecto. Se trata de un itinerario que ha subsistido a lo largo de los siglos en la memoria universal en gran medida por su significacin cultural, quiz la ms persistente de todas cuantas lo han connotado. La Ruta de la Seda es, en s misma, expresin de valores como la diversidad y el dilogo pacfico e integrador en un cosmos heterogneo que lejos de representar un problema advierte de un enriquecimiento colectivo que fomenta la tolerancia y el encuentro. Importa especialmente que en esta nueva actualizacin funcionen los vasos comunicantes a este nivel y ms en concreto en relacin con el respeto y el rescate de la tradicin en cuanto incorpore de manifestaciones positivas, incluyendo la genuina cultura poltica que responda a los tiempos de cada sociedad.

La invocacin contempornea a la Ruta de la Seda ejemplifica la ambicin del proceso chino y su vocacin humanista. Es un regreso al mundo que hemos podido calibrar en gran medida a travs de su presencia exportadora pero que ahora se enriquece con propuestas de mayor alcance y significacin, mucho ms integrales. Es transporte, es energa, es comercio, es moneda, pero la conectividad va ms all de cada uno de estos rubros considerados de forma aislada. El corredor terrestre y la ruta martima conforman una dimensin geopoltica que realza el protagonismo de sus participes y reactiva los vnculos interpartes en el marco del globalizado mundo contemporneo.

Se dira que se trata de una prioridad estratgica para China por razones estrictamente internas y, en primer lugar, econmicas. De una parte, China necesita identificar y generar nuevos mercados de exportacin que den salida a sus excesos de capacidad y equilibren su balanza exterior en un contexto caracterizado por la relativa persistencia de la crisis global afectando de manera singular a mercados importantes, en especial de los pases desarrollados. No obstante, la propuesta va ms all de la coyuntura presente y puede favorecer la expansin de los flujos de inversin y desarrollo. Conviene tener en cuenta el esfuerzo ingente de las empresas chinas, tanto pblicas como privadas en el futuro inmediato, a la hora de invertir en los pases de la Ruta.

Pero es parte integrante igualmente de esa estrategia de superacin de las distancias existentes en trminos de desarrollo entre las zonas costeras y el interior de la propia China. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) favorecer la correccin de los desequilibrios territoriales internos, que son muy notorios, y dar una considerable consistencia e impulso a la estrategia de desarrollo del Oeste del pas, en curso desde hace ms de una dcada.

Todo ello introduce un punto de inflexin, generando capacidades para crear un bloque de cooperacin econmica a travs del Mediterrneo, con referentes que alcanzan al sudeste de Asia, India, Arabia y frica, completando el crculo iniciado en Asia Central y Europa. Dicha concepcin aporta a China un valor aadido en el plano de la seguridad, al reducir su vulnerabilidad en el Estrecho de Malaca. De esta forma, en lo geopoltico, consigue aumentar su presencia e influencia en tan vasto permetro consolidndose como un referente de alcance y un actor sustancial en tres continentes en virtud de la implementacin de una poltica que excluye el recurso al uso de la fuerza.

En la cumbre de China y la CELAC celebrada en Santiago de Chile, en enero de 2018, se oficializ la prolongacin del proyecto hacia Amrica Latina y el Caribe, lo cual aade un nuevo captulo que reactualiza los viejos vnculos histricos que unen al continente americano y el gigante asitico.

Cautelas a ponderar

La puesta en marcha de este proyecto tras dcadas de acumular experiencia en gestin del desarrollo sugiere algunos lugares comunes. En primer lugar, el tipo de desarrollo y de crecimiento. El sentido prctico inicial y las numerosas carencias existentes sugiere que las infraestructuras, en sentido amplio, ya hablemos de puertos, aeropuertos, vas frreas, carreteras, etc., constituyen un primer mandato inexcusable para fomentar la conectividad y facilitar el desarrollo econmico. En tal sentido, conviene no perder de vista la trascendencia de la planificacin y la necesidad de incorporar a ella la preservacin de los valores ambientales a fin de no caer en un desarrollismo que acabe pasando factura.

Por otra parte, una especial importancia tienen los marcos institucionales. En los ltimos aos se han ido definiendo en diversos mbitos, desde la Organizacin de Cooperacin de Shanghi a la Conferencia de Interaccin y Medidas de Confianza en Asia, con instrumentos complementarios nuevos como el Banco Asitico de Inversiones en Infraestructuras u otras opciones muy diversificadas ya sea en el plano bilateral como multilateral. La conformacin de mecanismos sectoriales (desde el turismo a la urbanizacin, entre muchos ms) pudiera completarse con otros que preserven una gobernanza eficiente de las claves que inciden en la estabilidad de este itinerario.

Igualmente, a todos interesa la habilitacin de frmulas orientadas a garantizar la estabilidad y la paz en las proximidades limtrofes, junto a la propia estabilidad interior. El desarrollo de una intensa diplomacia de vecindad, que China acoge con renovado empeo, debe basarse en evitar reproducir tradicionales mecanismos de dominacin que pudieran haber impregnado la regin, en Asia Central, en tiempos no tan lejanos.

La importancia de incorporar una dimensin social abunda en la necesidad de sumar al proyecto a las diversas comunidades. Se trata de que la primaca de la economa o la poltica a travs del dilogo e implicacin activa de gobiernos y empresas no menosprecie la traduccin de los nuevos flujos en oportunidades para mejorar las condiciones de vida a lo largo del itinerario. La erradicacin de la pobreza, el empleo, la salud o la educacin son dimensiones cuya atencin facilita la adhesin pblica a un proyecto vocacionalmente alejado de cualquier voluntad colonizadora y que, por el contrario, permite que los beneficios no solo alcancen a los magnates o a las empresas sino tambin a la gente comn que de otra forma pudiera interpretarlo como una maniobra oblicua para ganar influencia estratgica por parte de los agentes ms poderosos.

En el orden poltico, cabe significar la oportunidad que brinda para tejer alianzas constructivas que favorezcan tanto el bienestar interno como la estabilidad exterior. El fomento de unas relaciones polticas ptimas con los pases que conforman la IFR, potencian energas y terrenos comunes que pueden derivar no solo en beneficios econmicos sino en un flujo generoso en el orden social y cultural. La diplomacia de vecindad que en los ltimos tiempos ha recibido un claro empuje es una pieza esencial de este proceso y puede contribuir de modo claro a soslayar las tensiones y discrepancias haciendo prevalecer los intereses comunes.

Un proyecto gigantesco

La revitalizacin de las antiguas rutas de la Seda es, sin duda, el proyecto internacional ms ambicioso que promueve el actual liderazgo chino. Lo anunci Xi Jinping en 2013 y avanza ya a marchas forzadas con trenes y puertos que refuerzan la conectividad intercontinental (Asia, Europa y frica) siguiendo lo que parece un plan escrupulosamente trazado. La iniciativa consolida el gran cambio histrico protagonizado por el viejo Imperio del Centro, antao encerrado sobre s mismo hasta el punto de propiciar su decadencia tras siglos de predominio global y hoy, tras la adopcin de la poltica de reforma y apertura (1978), irremediablemente volcado hacia el exterior.

La moderna Ruta de la Seda cuenta con dos versiones principales (continental y martima) y varios corredores: China-Mongolia-Rusia, China-Asia Central-Asia Occidental, China-Indochina, China-Pakistn, Bangladesh-China-India-Myanmar. Entre sus pilares habra que destacar la coordinacin de polticas, la conexin de infraestructuras e instalaciones, la eliminacin de trabas al comercio, la integracin financiera o el estrechamiento de lazos entre las respectivas sociedades. Aunque las preferencias sealan a Asia, Europa y frica, China tambin se ha mostrado abierta a la participacin activa de los pases latinoamericanos como se destac en la citada cumbre con la CELAC. La IFR tiene la potencialidad para modificar el mapa econmico mundial.

En la apuesta influye el sealado deseo de crear nuevos mercados, de externalizar sus excesos de capacidad de produccin, de abrir oportunidades para sus grandes grupos pblicos, etc., pero tambin su propuesta de un nuevo modelo de globalizacin centrado no tanto en el comercio como en las infraestructuras y en un desarrollo inclusivo. La probabilidad existe. Tngase en cuenta que el proyecto abarca a pases que representan el 70% de la poblacin planetaria y producen el 55% del PIB global. Esas regiones tambin albergan el 70% de las reservas de petrleo y gas del mundo.

La doble apuesta china por el transporte terrestre y martimo ofrece un balance desigual en cuanto a riesgos y costes. Indudablemente, el transporte por mar es ms barato. Por otra parte, el transporte terrestre cubre distancias muy largas, los costes de mantenimiento son ms altos y los riesgos de inestabilidad que asoman en varios de los pases que atraviesa, a menudo bajo la influencia de EEUU, Reino Unido u otras potencias occidentales, no son menores. Pero en el terrestre se gana tiempo. Desde Shanghi a Londres, por ejemplo, las mercancas pueden llegar en 15 das, menos de la mitad de los 40 que se necesitan para transportar en barco las mismas mercancas. No obstante, ambas opciones no son contradictorias sino que se complementan.

Por activa y por pasiva, China reitera que no alberga intenciones militares o geoestratgicas. Su proyecto, pura economa asegura, es una variante globalizadora conformada en su base por una red de lneas de alta velocidad, oleoductos y gasoductos, redes elctricas, puentes, puertos, parques industriales, etc. No obstante, el xito de este plan es indisociable de su sueo chino de la revitalizacin del podero del pas y podra asegurar su liderazgo mundial en 2049, cuando se cumpla el primer centenario de la proclamacin de la Repblica Popular China.

Que China, convertida en el campen mundial del libre comercio, va en serio con el plan lo indican algunos datos: la inversin en los pases participantes en la Iniciativa de la Franja y la Ruta aumenta en significacin en el total de su inversin directa en el exterior superando en 2017 el 20 por ciento. Y sus empresas firman contratos en los pases involucrados por decenas de miles de millones de dlares, con subidas exponenciales de ao en ao.

Como es sabido, el Banco Asitico de Inversin en Infraestructuras que rene ya a 84 miembros- y el Fondo de la Ruta de la Seda adems de varios fondos de cooperacin multilaterales o bilaterales financian ya docenas de proyectos de ferrocarriles que van desde Tayikistn a Tailandia, de Kenia a Hungra como tambin plantas de energa en Vietnam o Kirguistn. El ferrocarril que atravesar Laos representa la mitad del PIB del pas y las infraestructuras previstas para Pakistn equivalen a la quinta parte de su PIB. Muchas de estas inversiones responden al concepto de capital paciente, es decir, incorporan el enfoque de una participacin a largo plazo en el desarrollo del pas donde invierte.

Espaa en la Ruta de la Seda

A lo largo de los siglos, la Ruta de la Seda cambi muchas veces de recorrido. Hoy, en Europa, tiene un poderoso polo de referencia, Alemania, pero la Ruta va ms all de Duisburg y seala un nuevo camino para fortalecer las relaciones entre China y la UE, mejorando las conexiones entre los mercados y no solo entre ellos. La propuesta que entraa este resurgimiento de tan ambicioso cinturn econmico sugiere la actualizacin histrica de sus itinerarios pero con unas constantes que prevalecen.

Desde 1990 existe en Espaa la Comisin de la Ruta de la Seda cuyo objeto es alentar un itinerario cultural del que formamos parte desde hace siglos, promoviendo la comunicacin econmica, tecnolgica, artstica y cultural. En este aspecto, cabe significar los vnculos de ciudades como Zaragoza, Valencia y otros centros sederos menores como Jan, Valladolid, Monforte de Lemos o Valdeorras en Galicia. En los tiempos actuales, significar el papel de esta ruta como senda para la promocin del entendimiento, el turismo, la tolerancia, el dilogo y el respeto a los diferentes modos de vida, resulta de enorme valor.

En 2014, China lanz un primer servicio de trenes de carga que conecta la ciudad de Yiwu, en su costa oriental, famosa por su condicin de gran supermercado mayorista, y Madrid, marcando el inicio de un servicio regular sobre la Ruta de la Seda, a lo largo de ms de 13.000 kilmetros. Ese primer tren, fruto del acuerdo entre Xi Jinping y Mariano Rajoy en su encuentro de septiembre de dicho ao, confirma a Espaa como punto de destino de una de las redes ferroviarias, la ms larga del planeta (superior a la suma de los mticos Transiberiano y Orient Express), que unirn a China con Europa y fue celebrado como un hito en las relaciones comerciales entre Espaa y China y, tambin, en el panorama ferroviario internacional.

La consolidacin del corredor entre Yiwu y Madrid supondra la existencia de un nuevo canal para la exportacin e importantes oportunidades de negocio. No obstante, las reservas no son pocas. El mismo convoy, operado por InterRail Services y DB Schenker Rail, regres a China nada menos que seis meses despus. Cierto que el trayecto tiene una duracin menor al de las rutas en barco, pero otros factores hacen temer por la perdurabilidad del proyecto, exigiendo de las autoridades e hipotticas empresas interesadas una accin decidida para demostrar su utilidad y ventajas. No se debiera perder de vista que la implicacin de Espaa en el desarrollo de la ruta abre la posibilidad de proponer el impulso de infraestructuras terrestres y martimas para mejorar la conectividad entre China y Espaa.

El servicio regular entre ambos pases es planteado como de dudosa viabilidad econmica en funcin de los diversos obstculos que implica, en especial, un supuesto coste ms elevado, especialmente en el orden energtico, adems de que las infraestructuras en Europa de puentes y trenes imposibilitan el uso de contenedores de doble altura y las bajas temperaturas en algunos puntos de la ruta pueden afectar al contenido transportado (productos agroalimentarios, mayormente). Frente a ello, se defiende la idoneidad del transporte martimo ya que consume menos energa, emitiendo a la atmosfera menos gases de efecto invernadero que los trenes y, obviamente, que los camiones y los aviones. Al menos en tres ocasiones durante el viaje, los contenedores deben ser transbordados a otro tren debido a las variaciones del ancho de va. En resumidas cuentas, el tren es ms rpido y fiable que un barco pero resulta entre un 20% y un 30% ms caro que la va martima, se viene a decir.

El segundo eje inmediato de implicacin de Espaa en el proyecto chino est relacionado con el turismo. Espaa fue incluida en 2015 como el 32 Estado Miembro del Programa de la Ruta de la Seda de la Organizacin Mundial del Turismo (OMT). Detrs de esta iniciativa se encuentra la Comunidad Valenciana que proyecta un producto turstico que afirme a Valencia en un referente entre las ciudades de las rutas occidentales y puede contribuir a estrechar lazos con mercados prioritarios para Espaa. En un primer encuentro del programa celebrado en Xian en mayo de 2015, Espaa pidi una revisin de los mapas histricos de la ruta que terminaban en Venecia para que se incluyera a Valencia. Esta apuesta turstica debera permitir incorporar tecnologas ligadas al desarrollo de los llamados Destinos Tursticos Inteligentes en esta senda milenaria entre Oriente y Occidente, adems de impulsar la internacionalizacin de las empresas ligadas a la actividad turstica.

Con independencia del futuro de la lnea ferroviaria, que exige prestar atencin a una gama de productos transportables que presenten menos contraindicaciones, al menos, en determinados periodos del ao, cabe tener en cuenta que las cuantiosas inversiones que sern necesarias para implementar estos proyectos abren grandes oportunidades para las empresas especializadas en infraestructura, ya sea terrestre o martima.

Es esta una ocasin excelente para poner en valor la operatividad de algunas multinacionales espaolas en diversos sectores, para promover las inversiones chinas en Espaa y para optimizar los recursos humanos, en especial la presencia relevante de profesionales espaoles en China y de los profesionales de origen chino en Espaa. Cabe igualmente tener presente que el desarrollo de las rutas martimas que deben unir a China con frica, Europa y Amrica Latina, necesita de puertos en aguas profundas que permitan el avituallamiento y el paso rpido de los barcos. Hace falta construirlos o adaptarlos. Los contratos de construccin se anticipan gigantescos. Igualmente, si las rutas terrestres estaran compuestas por trenes de alta velocidad, autopistas, gasoductos y fibras pticas de telecomunicaciones, algunas empresas espaolas podran estar en condiciones de acceder a las licitaciones. Por otra parte, la bsqueda de sinergias con el Plan Juncker de la UE abre, tambin para Espaa, oportunidades en la co-gestin de esta agenda.

Asimismo, un captulo a significar y que debiera ser tenido muy en cuenta por el inters que le otorgan las autoridades chinas, es la cooperacin en materia de capacidad productiva. El proyecto va acompaado de polticas inversoras adicionales orientadas a facilitar el desarrollo industrial en el conjunto de pases participantes. Espaa tiene aqu opciones de co-participacin a explorar en espacios geopolticos diversos, que oscilan entre Asia Central, los Pases de Europa Central y Oriental (PECO) o Amrica Latina, especialmente, en la medida en que sea capaz de enderezar su poltica en esta ltima regin, clave para sus intereses estratgicos.

La Ruta de la Seda y el Corredor Mediterrneo

No obstante, no son estas las nicas opciones. La posicin geopoltica de Espaa como garganta del Mediterrneo y su papel en relacin al Norte de frica ofrece interesantes oportunidades en orden a la implicacin en la Ruta Martima de la Seda que une numerosos puertos de varios continentes. Convendra reflexionar sobre la oportunidad y el inters de sumar los puertos espaoles a este proyecto que sigue creciendo con proyecciones que alcanzan no solo a Centroeuropa sino tambin a Italia (Npoles) y otros estados mediterrneos. Las conexiones martimas entre pases europeos, del Medio Oriente y norteafricanos se veran facilitadas con la participacin activa de Espaa en dicha propuesta.

Desde siempre, los puertos han sido lugares de encuentro de culturas, de dispora y de mestizaje. Hoy da, los puertos del Mediterrneo desempean un papel cada vez ms importante en relacin a los continentes vecinos y a nivel mundial, especialmente en los intercambios entre Europa y Asia. El aumento del poder de los pases de Asia, y en concreto de China, ha reforzado aun ms este posicionamiento estratgico en la ruta entre Asia, Europa y Amrica.

La geografa econmica est experimentando un gran cambio. A lo largo del tiempo, el Mediterrneo ha sabido demostrar ampliamente su capacidad de adaptacin. En tal sentido, en lo que a Espaa se refiere, debe recordarse que puertos como Valencia, Algeciras, Barcelona, Las Palmas y Bilbao se han posicionado en el top 125 mundial. Tras los gigantes asiticos, Estados Unidos, Alemania y Holanda, Espaa aparece en el puesto 11 del mundo en nmero total de contenedores de Europa, situndose como tercera potencia del continente. Adems, junto con Japn, ostenta la tercera posicin como pas que ms puertos ha colocado entre los 125 primeros del mundo, y la primera a nivel europeo, por delante de Reino Unido, con cuatro, y Alemania e Italia, con tres respectivamente. Concretamente, Valencia es el primer puerto del Mediterrneo, el quinto de Europa y ocupa el puesto 30 a nivel mundial, mientras que la Baha de Algeciras es el sexto europeo, el segundo del Mediterrneo y el 34 del mundo.

En ese Mediterrneo, Espaa cuenta por tanto con puertos de tanta relevancia como Algeciras, Barcelona o Valencia, todos ellos muy implicados en la gestin del trfico martimo de mercancas con China. Si la va terrestre encara algunas dificultades operativas se podran compensar con el refuerzo de la opcin martima.

La iniciativa del Corredor Mediterrneo, muy pensada en origen en trminos bsicamente comunitarios, debe alargar su horizonte hacia Oriente y reivindicar las bondades de su opcin frente a la alternativa por el Adritico desde el Pireo y la costa mediterrnea italiana para llegar y salir de Europa. Caso contrario, el gran volumen de trfico Europa/Oriente circular por esos puertos y por los Balcanes, dejando a un lado el valor geopoltico de su ubicacin. Para aprovechar esta gran oportunidad se requieren voluntad poltica, amplitud de miras y compromiso presupuestario.

El corredor mediterrneo, en la agenda desde hace una dcada, se enfrenta al imperativo de su dilatada implementacin efectiva. El inters -o desinters- chino puede representar una clave sustancial para asegurar su viabilidad ltima. Es sabido que autoridades del gigante asitico se han desplazado a los puertos principales (Algeciras, Valencia, Barcelona) para evaluar opciones, entre ellas la eleccin de un puerto que les permita subir a la frontera y enlazar con los otros ramales de la Ruta hacia y desde Europa. El continente africano, del otro lado, tambin cuenta. El auxilio financiador chino y la implicacin de operadores privados podra coadyuvar en los costes, una de las rmoras que ha dificultado en extremo la culminacin del proyecto.

A China ni mucho menos le disgusta la idea de abrir corredores y nodos logsticos en los que asentar su comercio con Europa. El Mediterrneo occidental puede representar un vector de conexin de mucho inters. Deseosa de invertir en la UE, puede ayudar al desarrollo de las redes de conectividad transeuropea pues dispone de las capacidades financieras, logsticas y operativas para consagrarlo como un proyecto prioritario. Hoy, en torno al 80 por ciento del transporte de mercancas entre Europa y China transita por va martima. El Mediterrneo es la ruta ms rpida y directa que conecta Europa, por el canal de Suez que Egipto ya decidi ampliar, con el ocano ndico y los pases emergentes de Asia.

Los puertos ubicados en el Mediterrneo tienen una enorme oportunidad para convertirse en puertas estratgicas de entrada y/o salida para el comercio Europa-Asia. La competencia, no obstante, es aguda, especialmente con los puertos del Norte europeo que copan la mayor parte de los flujos comerciales con Asia. Las ventajas que ofrecen radican en excelentes infraestructuras conectadas con el continente tanto por va terrestre como frrea, amplia capacidad de gestin y agilidad en la toma de decisiones. Es por eso que sin inversiones que cohesionen el corredor ferroviario mediterrneo con vas de ancho europeo ser difcil optimizar estas posibilidades.

Por el momento, China viene apostando con claridad por el mediterrneo suroriental que desde Grecia le acerca al corazn europeo va Italia y los PECO trazando e invirtiendo de comn acuerdo con los respectivos gobiernos en infraestructuras modernas a todos los niveles que facilitan sus exportaciones. Las tomas de posicin del grupo chino Cosco en el Pireo o la mirada puesta en Tesalnica abundan en esa trayectoria. Las capitales de los pases de Europa oriental encuentran en China el inversor ideal para mejorar sus infraestructuras y recuperar terreno en sus balanzas comerciales.

Por otra parte, en el marco del foro China-PECO, con especial atencin para Serbia y Hungra (y el puerto de Constanza en Rumana), Beijing encuentra una va alternativa que multiplica su capacidad de proyeccin en el viejo continente sin los sinsabores que a menudo acompaa su dilogo con Bruselas.

El corredor mediterrneo ha estado ms enfocado al vnculo con la red de ciudades interconectadas de la UE, en lgica coherencia con una planificacin que pone el acento en garantizar la cohesin territorial y la eficiencia econmica. Pero frente a la opcin de los puertos griegos y del Adritico, los puertos mediterrneos ubicados en Espaa debieran percatarse del enorme contratiempo que supondra quedarse en segundo plano o al margen de una ruta que, a poco que se consolide, tendr un enorme impacto en el comercio global de mercancas.

La inclusin de este corredor en la red central europea, sin entrar ahora en el sentido de su doble recorrido, es un xito. Pero debiera ampliar horizontes y revisar sus prioridades. En esa reflexin bien pudiera reforzarse la llamada de atencin de las autoridades chinas hacia nuestros puertos, en los que podra concretarse su capacidad de inversin.

A futuro, ante los cambios que se ciernen sobre la economa mundial, es China, ms incluso que la UE, quien proporciona un mayor sentido estratgico a la trascendencia del tramo litoral del corredor mediterrneo. El factor China facilitara tanto su rentabilidad econmica como una gestin sostenible de la movilidad. Su potencialidad en el marco bilateral Espaa-China habilitara, por otra parte, un punto de inflexin en una dinmica de intercambios que sigue coja en relacin a otros pases europeos de similares capacidades, por debajo de su potencial.

Esta apuesta exige una coordinacin efectiva y altura de miras entre los diferentes niveles de gobierno involucrados otorgando el peso decisivo a la lgica econmica frente a la poltica. El tramo litoral, histrico, es el que le otorga sentido al corredor Mediterrneo en esta ecuacin con China. Y en perspectiva europea, cabe enfatizar su dimensin como corredor trans-eurasitico. Urge, pues, ensanchar las perspectivas existentes y no perder tiempo.

Los pasos seguidos hasta ahora por China evidencian que otorga mxima importancia al Mediterrneo pues desea que sus mercancas sigan esta ruta. Y su objetivo es alcanzar el otro lado del Atlntico, un salto en el que Espaa, con realismo y sin aspavientos, debiera ponderar en qu medida puede aprovechar las relaciones con los pases de Amrica Latina para tener ah un papel significado.

Tanto Algeciras como Barcelona o Valencia llevan aos compitiendo por convertirse en la puerta de Europa para Asia. A da de hoy, China es un socio clave en los puertos espaoles del Mediterrneo. El trfico con China en estos puertos sigue creciendo. Solo Valencia dispone de 10 lneas regulares con este pas y los principales puertos con los que comercia son Shanghi, Ningbo, Yantian, Qingdao, Tianjin, Xiamen, Chiwan y Hong Kong. Barcelona y Algeciras tambin tienen a China entre sus principales clientes.

Las cifras de intercambio de mercancas no han hecho ms que crecer, tanto por la va de las importaciones como de las exportaciones y no solo hacia China sino tambin hacia otros pases del Extremo Oriente, Japn y el sudeste asitico. Para todos, Asia es un mercado estratgico, ya sea en razn del volumen movilizado como por las perspectivas de futuro de esa rea geogrfica. En Barcelona opera Hutchison Port Holdings, el primer operador de terminales portuarias del mundo, con sede en Hong Kong. Otras empresas chinas como Cosco gozan de desigual presencia en todos ellos y numerosas empresas se han interesado por las oportunidades existentes multiplicando las delegaciones y visitas para conocer de cerca sus ventajas comparativas.

Tampoco hay que pasar por alto que una vez abierta esa posibilidad, otros pases, adems de China, podran reforzar la viabilidad de este empeo. Tanto Japn como Corea del Sur o India y algunas economas de ASEAN, todos ellos con relaciones con la UE de diversa magnitud, podran sumarse a esta conexin. De hecho, algunas multinacionales de estos pases ya utilizan el puerto del Pireo para sus exportaciones. Por otra parte, en especial en algunos pases de la ASEAN, la ruta martima de la Seda est impactando de modo relevante en sus infraestructuras y se espera que ello tenga traduccin comercial en los aos venideros. Asimismo, Tokio, tras descalificar la propuesta china en buena medida en razn del pulso geopoltico que sostiene con Beijing, ha cambiado recientemente de parecer mostrndose dispuesto a cooperar con mayor intensidad bajo ciertas condiciones.

La conexin del corredor mediterrneo y la Ruta Martima de la Seda ofrece una complementariedad crucial y de gran calado. Como hemos podido constatar, a diferencia de lo que aqu ocurre, en pocos aos, el coloso chino ha movido con rapidez sus piezas. No se trata ahora de buscar culpables o de instigar enfrentamientos sino de alentar propuestas compartidas y de base colaborativa lo cual exige fraguar alianzas.

Alinearse con el proyecto de la Franja y la Ruta representa una oportunidad. Si no se aprovecha, buena parte de los contenedores chinos y no solo- pasarn de largo y seguirn ruta hacia Hamburgo o Rterdam mientras las conexiones ferroviarias continentales multiplicarn en paralelo las conexiones con ms ciudades chinas. La pennsula acentuar as una vez ms su condicin perifrica cuando de haber rentabilizado la ocasin asumira un protagonismo esencial en la gestin de mercancas hasta alcanzar el corazn de Europa. La disyuntiva no ofrece dudas.

La fachada atlntica

Igualmente ofrecen particular inters los puertos situados en la fachada atlntica y cantbrica y que viven inmersos desde hace aos en intensos contactos con puertos chinos para identificar oportunidades de colaboracin. Es hora de tejer alianzas y buscar complementariedades que deben tener su complemento en estrategias nacionales que hagan ms competitivos estos puertos, adecuando las infraestructuras, mejorando la logstica e incrementado la concienciacin martima en todo tipo de instancias y en la propia sociedad. Por otra parte, sin coordinacin entre las diferentes autoridades portuarias para evitar una competencia suicida, poca esperanza habr.

En otro orden, en el mbito cultural, el Camino de Santiago, paradigma de la identidad y civilizacin europea, ofrece un punto de encuentro de alto valor cualitativo para encarrilar un rico dilogo entre la civilizacin asitica y europea, ofreciendo oportunidades para el desarrollo de una industria cultural capaz de aportar valor econmico a los intercambios artsticos y similares que siempre han connotado este itinerario. Poniendo en marcha programas que tiendan a eliminar los prejuicios a travs de la enseanza de la historia, dejando en evidencia las influencias mutuas positivas entre distintos pases, religiones e ideas en el desarrollo histrico de Europa, en lnea con lo sugerido por la propia UNESCO, el Camino y la Ruta simbolizaran ese encuentro creativo entre ambas realidades. La promocin aadida de la diplomacia pblica en este contexto sugiere el uso de valiosos instrumentos para impulsar programas bilaterales especficos.

La IFR y las relaciones globales sino-hispanas

Las relaciones sino-hispanas atraviesan un momento de inflexin no solo en funcin de algunas controversias recientes, en gran medida superadas tras el viaje del presidente Rajoy a China en septiembre de 2014, sino por la acusada evolucin del contexto global en que se desarrollan. En el plano bilateral, el sustancial aumento del poder de China, a cada paso ms visible, discurre en paralelo a la disminucin del poder y la influencia de Espaa en dos mbitos geopolticos clave: la Unin Europea y Amrica Latina, donde las preferencias de China discurren por otras alternativas, fijando su atencin en una relacin ms directa con los actores de mayor peso. La nueva posicin de China en el mundo le impone una re-estratificacin de sus relaciones con terceros, prestando creciente atencin a los pases ms destacados, estableciendo una agenda de prioridades que atiende a diversos criterios pero en la cual es indispensable movilizar recursos y acciones para figurar de forma dinmica.

China es el primer pas asitico para las exportaciones espaolas, adems del tercer proveedor de Espaa, un mercado clave por lo tanto para el intercambio comercial y para la expansin de muchas empresas espaolas. As pues, para Espaa este proyecto debiera ser muy importante, no solo para sus empresas y consultoras de ingeniera sino tambin porque abre la perspectiva de recuperacin de una conexin directa a China y a Asia, en suma, a la economa del siglo XXI, como la tuvo hace muchos siglos con la vieja Ruta de la Seda, cuando Espaa ni siquiera era Espaa.

Si Espaa ansa formar parte del grupo de cabeza de pases europeos con relaciones preferenciales con China debe tener estrategia, agudizar el ingenio, mejorar su accin diplomtica, aportar energa positiva, analizar las implicaciones de los proyectos globales chinos y definir reas especficas de dilogo con el gigante oriental para desatascar unas relaciones que discurren por vas a cada paso ms modestas, quedando atrs en relacin a otros socios.

En dicha perspectiva, resulta esencial que el conjunto de la sociedad y sus actores principales dejen de contemplar a China como un pas lejano pues su presencia entre nosotros y nuestro entorno prximo ir en aumento. En vez de dejarse llevar por la sorpresa que nos depara la ambicin inversora china en relacin a ciertas empresas o sectores productivos, resulta esencial una adecuada y objetiva percepcin de sus contornos y la adopcin de decisiones que permitan reorientar el futuro si queremos que China siga ocupando una posicin destacada en la agenda exterior espaola y que Espaa cuente en la poltica exterior china.

No basta ya con la reafirmacin de las excelencias de la sintona poltica a nivel oficial y de las bondades de los instrumentos en vigor. Es hora de darle la debida importancia a esta relacin, propiciando una revolucin interna que dote de mayor contenido las relaciones bilaterales, apoyndose en una mejor identificacin de nuestras ventajas comparativas y en la complementariedad con las grandes opciones estratgicas de Beijing.

La implicacin activa de Espaa en esa recuperada Ruta de la Seda debe ser un exponente principal de ese ejercicio de inflexin que requiere el nuevo tiempo de las relaciones bilaterales, llamado a superar la actual atona. En l tambin debe haber espacio para el desarrollo de una diplomacia pblica activa, sin el absurdo temor a las diluciones del mensaje, arbitrando y fomentando el dilogo autonmico, local y a otros niveles. Huyendo de afanes monopolizadores y excluyentes, con un pas de las dimensiones de China se necesita hablar con muchas voces, sin merma de garantizar una coordinacin eficaz de los diferentes actores involucrados.

Por su inmenso poder simblico pero igualmente por su atractivo material, la Ruta de la Seda ofrece esa bandera de enganche para un nuevo tiempo a condicin de que una adecuada proporcin de realismo y ambicin permita aprovechar las oportunidades logsticas que ofrece. Quedarse al margen, a expensas de lo que otros decidan o recrearse en la falta de iniciativa agravar peligrosamente la condicin perifrica que Espaa va adquiriendo en las relaciones de China con Europa.

Potenciar los vnculos econmico-comerciales y enfatizar el dilogo cultural un valor aadido que nos permite brillar con luz propia y que no debiramos considerar de inferior nivel- son los dos ejes esenciales para que Espaa se sume de modo activo a esta ruta internacional de intercambio. Participar de esta arteria logstica implica sumarse de inicio a una gran transformacin cultural y geoestratgica que prefigura la integracin de Eurasia. Quedarse fuera sera sencillamente imperdonable.

El presidente Mariano Rajoy particip en Beijing en la primera cumbre internacional sobre la Ruta de la Seda que tuvo lugar los das 14 y 15 de mayo de 2017. El mandatario espaol fue de los contados lderes europeos que acudi a la cita en la que destac motu proprio el inmenso potencial existente en reas como las telecomunicaciones, infraestructura o turismo. Rajoy elogi la iniciativa y se mostr convencido de que Espaa y sus empresas podan tener en ella un papel relevante a desempear.

Asimismo, en el marco de la UE, la atencin al programa, al principio un tanto escptica, est creciendo. La Comisin Europea acord con China la implementacin de siete proyectos de cada parte que podran estar culminados en una dcada, todos ellos en los PECO. China ha firmado documentos de cooperacin de la Franja y la Ruta con 13 de los 16 pases de la zona. La proporcin del comercio China-PECO en el comercio general de China con Europa creci hasta el 9,8 por ciento en 2016. Y dise un foro especfico con esta subregin que se rene anualmente lo cual permite que la zona gane relevancia poltica en las relaciones China-Europa. No obstante, a da de hoy, estas tendencias han despertado la preocupacin en las firmas europeas, temerosas de perder mercado e iniciativa, alentando en algunos lderes comunitarios el temor de una divisin del bloque continental.

El planteamiento chino apunta, en trminos generales, a evitar la confrontacin con las estrategias de desarrollo nacionales o regionales y sugiere la coordinacin con la Unin Econmica Euroasitica de Putin o el Plan Juncker de la UE. Caso a caso es analizado a fin de sumar sinergias y evitar superposiciones o contradicciones.

Si a Espaa, que dispone de buenos atributos para rentabilizar la relacin con China, le interesa implicarse de modo efectivo en la Franja y la Ruta debiera adoptar medidas concretas, en vez de esperar a que el man caiga del cielo. La primera, designar un Comisionado o delegado para la Franja y la Ruta que promueva y lidere las iniciativas relacionadas con el proyecto. La segunda, la creacin de un grupo de reflexin estratgica plural e interdisciplinar que trace una hoja de ruta, identifique oportunidades y prioridades y proponga acciones. La tercera, la creacin de una red de actores pblicos y privados potencialmente interesados en la implicacin en el proyecto. La cuarta, la creacin de una comisin bilateral ad hoc con la parte china que analice en detalle las posibilidades de cooperacin con una agenda de propuestas concretas.

Dado su reconocido potencial, la iniciativa, de aprovecharse, podra representar un salto cualitativo en las relaciones hispano-chinas. Dada la experiencia acumulada en incapacidad para pasar de los palabras a los hechos, mucho es de temer que quedaremos igual que estbamos. Sin pena ni gloria.

Conclusin

En muy poco tiempo, tras su presentacin por el presidente Xi Jinping en 2013, el Cinturn Econmico de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Martima del siglo XXI han pasado a formar parte de la agenda global, despertando un especial inters, lo cual revela su atractivo y su credibilidad. Este propsito ha recorrido un largo trecho. La puesta en marcha de seis grandes corredores econmicos junto a los numerosos acuerdos de inversin trabados con ms de medio centenar de pases con proyectos que abarcan la energa, las infraestructuras o la cooperacin industrial y cultural dan buena cuenta de ello. Pero el proyecto es de largo recorrido y se esperan lustros, con seguridad no exentos de riesgos, de iniciativas de envergadura en torno a esta propuesta en la que el actual liderazgo chino se juega, entre otros, su propia autoridad y magisterio.

No obstante, cabe profundizar en sus implicaciones ms all de lo estrictamente econmico y comercial, prestando especial atencin a las dimensiones institucional, ambiental, cultural y social, con el fin de conformar un proyecto integral que garantice no solo su xito emprico sino que tambin refuerce su vocacin humanista.

El xito no est cantado y el camino por recorrer es largo y complejo. Mucho va a depender de la propia capacidad de China para culminar positivamente sus reformas internas, poniendo feliz trmino a la transformacin en su modelo de desarrollo y afianzando la ruta del Estado de derecho.

Igualmente, cabe significar la idoneidad de impulsar sus relaciones de forma estable con los pases vecinos y los dems intervinientes en este largo itinerario. No solo de trata de prestar atencin a los ms grandes o a aquellos en los que convergen intereses de mayor alcance, sino de aprovechar tambin el proyecto para conformar un nuevo modelo de relaciones internacionales capaz de afianzar, con una diplomacia de vecindad de largo alcance, slidos vnculos de paz y estabilidad en las reas circundantes.

La revitalizacin de la Franja y la Ruta es un proyecto que pone de manifiesto una vez ms esa presencia inalterable de las marcas tradicionales de la conciencia china en los discursos y actitudes de los dirigentes del pas en sus iniciativas internacionales. No se trata de fuego de artificio; por el contrario, constituye un imperativo estratgico para compensar el bascular de EEUU hacia el ndico y el Pacfico occidental y una necesidad objetiva para completar el proceso de reforma econmica que cuenta ya con comienzos concretos en forma de respaldos financieros y proyectos de enlaces de todo tipo a lo largo del continente euroasitico.

Pese a los obstculos y reservas que suscita un proyecto tan vasto, complejo y ambicioso, apoyado no solo en las rutas comerciales terrestres sino tambin en las antiguas rutas martimas por donde hoy transita el 90 por ciento de los contenedores entre China y Europa, las inversiones en este eje Este-Oeste revivificado pueden adquirir una dimensin indita, con sumas astronmicas que alcanzan varios billones de dlares. Se espera que en 2030 estn ya funcionando estas nuevas rutas, aunque no sea de forma plena. Para muchos pases involucrados que no tienen salida al mar (Mongolia, Tayikistn y Afganistn, entre otros) equivale a sumarse a la conectividad global.

Hace aos se deca que si todos los chinos saltaran al mismo tiempo podran cambiar el eje de rotacin de la Tierra. Con ms visos de realidad, la Franja y la Ruta si tiene la potencialidad para modificar el mapa econmico mundial y proyectar un nuevo modelo de globalizacin. Incluso sus ms aciagos detractores lo reconocen.

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Xulio Ros es director del Observatorio de la Poltica China (www.politica-china.org). Asesor de Casa Asia, es autor de varias obras sobre China. Su ltimo ttulo: China Moderna (Tibidabo ediciones, 2016). Colabora en diferentes medios de comunicacin y es miembro del consejo de redaccin de varias publicaciones acadmicas, tanto euroamericanas como chinas.

Publicado en Sinologa Hispnica http://revpubli.unileon.es/index.php/sinologia/issue/view/370/showToc Vol I, nm. 6 (2018)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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