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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2018

La disputa por la nacin, elecciones 2018

Marcos Tello Chvez
Rebelin


1. Intolerancia y postracin intelectual

Comprender las posibilidades de superacin de la crisis nacional que se anidan en la irrupcin cvico-electoral del 1 de julio es crucial para los movimientos sociales y civiles que aspiran a la revolucin democrtica y la liberacin nacional.

Hoy, al igual que ocurri con los levantamientos cvico electorales de 1988 y de 2005-2006, o con la rebelin del Ejrcito de Liberacin Nacional en 1994, los intereses de quienes hegemonizaban dichos procesos y el entusiasmo de sus seguidores oscurecieron y reprimieron la reflexin crtica sobre sus limitaciones.

Guardadas las proporciones, lo mismo ha pasado con movimientos de menor calado en aos recientes. La fascinacin que producen las movilizaciones de masas a gran escala y el papel tradicional de medios de comunicacin e instituciones poltico-culturales identificadas con la izquierda o el pensamiento crtico liberal: academias, iglesias, partidos, y ONGs, fuertemente influenciados por el imaginario y el vanguardismo pequeo burgus, han contribuido a la postracin intelectual e intolerancia que acompaa dichas explosiones e insurgencias, lo cual es explicable y hasta comprensible. Sin embargo, el fanatismo, de cualquier color puede terminar devorando a muchas personas que tienen la ilusin de impulsar un cambio revolucionario de corte radical. (1)

El triunfalismo dispar la intolerancia y el conservadurismo en los ltimos das: toda crtica o cuestionamiento es de derechas; todo movimiento social autnomo es sospechoso de hacerle el juego al enemigo. Deliberadamente se ha generado el terreno para implementar nuevas formas de criminalizar las protestas que no se atienen al libreto de la burguesa progresista pro oligrquica, augurando nuevas caceras de brujas contra quienes, de fuera o al interior del obradorismo, se asuman socialistas, nacionalistas o demcratas medianamente coherentes. (2)

Por experiencias recientes muchos sabemos que en el contexto de la crisis poltica y social que vivimos, la inestabilidad y la incertidumbre son propias de un momento histrico que ha tomado una velocidad indita. Los ajustes y reacomodos polticos derivados de las contradicciones interburguesas del periodo neoliberal y de movilizaciones como las registradas de 1988 a la fecha, muestran el aceleramiento de flujos, reflujos y el desgaste de movimientos que se antojaban estables por el grado de legitimidad y su capacidad hegemnica a la hora de capitalizar diversas resistencias. La estabilidad y permanencia de las direcciones de izquierda y an las de la derecha ha dependido de su capacidad poltica para responder a las expectativas abiertas entre las poblaciones movilizadas.

Las irrupciones sociales o su latencia, el miedo a ellas, se han convertido en el factor ms relevante dentro de la larga crisis poltica que vivimos y han terminado por pautar su evolucin. La alternancia de partidos neoliberales en el gobierno, las reformas electorales, de derechos humanos y el terrorismo de Estado han sido ensayados para disuadir, encauzar o posponer la protesta social, para amarrar al tigre. Una y otra vez, durante los ltimos 30 aos, en lapsos muy cortos se han repetido estallidos insurreccionales de proporciones y repercusiones nacionales y aun mundiales: el EZLN, Atenco, el CGH-UNAM, la APPO, el Movimiento Yo Soy # 132, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, la CNTE, entre otros cientos de procesos aparentemente locales como las policas comunitarias, las luchas en defensa de la tierra y por gobiernos autnomos.

Sin duda cada hecho movilizador genera en algunos de sus sectores una reaccin espontnea de autodefensa; tienen miedo a que el recin parido se les esfume de las manos y ms cuando sabemos que triunfos como el dirigido por AMLO, ms que por MORENA, son el resultado contradictorio de mil convergencias, casuales y no casuales. Tienen miedo que todo lo aparentemente solido se desvanezca como un castillo de arena y responden con furia ante cualquier sealamiento, incluso de quienes han sido sus aliados. Dichas reacciones son justificables en ese sector espontneamente fervoroso. Sin embargo, hoy ms que nunca, el debate y la lucha poltica son indispensables; puede ser molesto para muchas y muchos, pero es necesario decir lo que pensamos an a riesgo de equivocarnos. Ms si asumimos que en la disputa por la nacin la pelea poltica central es por quin socialmente hegemoniza y quin socialmente domina; porque de ello depende la marcha general del proceso nacional y la profundidad de los cambios que necesitan las y los trabajadores, las y los indgenas, las y los indomestizos, las mujeres y las clases medias.

2. El Gran Miedo y el cambio sin cambio (3)

El levantamiento cvico electoral que sacude al pas est hegemonizado por una alianza entre sectores de la burguesa liberal progresista, la oligarqua y la burguesa burocrtica o clase poltica, son ellos, en acuerdo con el capital trasnacional de base local y extranjera quienes modulan el proceso. El levantamiento cvico-electoral de 1988 fue duramente combatido por la oligarqua en su conjunto; en 2006, con sus excepciones se repiti la experiencia; no as en 2018, donde la mayor parte de los oligarcas y de los grupos del capital trasnacional mostraron su anuencia o su neutralidad.

La irrupcin social a favor del obradorismo tiene su epicentro principal en el corrimiento electoral de las capas medias, a diferencia de lo acontecido los movimientos de 1988 y 2006, (4) lo cual consolida la presentacin o la vestimenta pequeo burguesa con la que se arropa el obradorismo y la dominacin oligrquica y capitalista. Totalmente a tono con el grueso de las propuestas partidarias institucionales y de los perfiles propagandsticos difundidos por los medios y los aparatos culturales pblicos y privados que representan a la gran burguesa, incluidos los oligarcas, en clave de valores, conservadurismos y sentimentalismos pequeo burgueses, tan dominantes en las telenovelas y la industria editorial, las iglesias, la academia y muchas ONGs. Para el capital trasnacional y la gran burguesa esa es su mejor vestimenta.

A diferencia de la versin que se ha propalado con miras a reforzar la legitimidad obradorista, el nivel de participacin que segn ellos era determinante para evitar el fraude se mantuvo por debajo de los niveles alcanzados en 1994 y el ao 2000, slo un punto porcentual por encima de las elecciones del 2012. El poco ms del 63% alcanzado el 1 de julio est por debajo del promedio conseguido durante el periodo sealado que es de ms del 65%. (5) La participacin de capas medias fue tan importante que cambi el perfil tradicional de quienes votaban por Cuauhtmoc Crdenas y Obrador. Las pautas culturales de capas medias son un elemento a tomar en cuenta para analizar las contradicciones que se van a generar al interior del Bloque Social o Sujeto Social obradorista. La inestabilidad del liderazgo de AMLO y de la nueva clase poltica en ciernes no slo estriba en las ambigedades propias de las clases pequeo burguesas sino en su comprobada incapacidad para afectar los intereses de la oligarqua.

Sin modificaciones sustanciales a la dimensin oligrquica del rgimen poltico y el conjunto del sistema de dominacin, las contradicciones entre los sectores medios y las clases proletarizadas van a generar nuevos corrimientos polticos, a la derecha y a la izquierda. La candidatura del Bronco que logr capturar a ms del 5% de votantes est ligada al sector ms fuerte de la oligarqua neolonesa, constituye una apuesta a futuro de la ultraderecha ms recalcitrante porque saben que la crisis social y poltica puede dar lugar a grandes conmociones y migraciones polticas.

Si revisamos con atencin la evolucin del obradorismo, que est en campaa desde 2000 cuando menos, es notorio que el vuelco a su favor se produjo a partir de 2017, hace apenas unos meses. En 2016, la referencia social con un grado de legitimidad muy importante fueron las y los trabajadores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacin, el movimiento por la aparicin con vida de los 43, Chern y las luchas en defensa de la tierra y el agua, las luchas por los derechos de la mujer, adems de las protestas contra el gasolinazo y el repudio al "Muro de Trump". Apena hace un ao, en las elecciones del Estado de Mxico, la entidad ms poblada del pas, an no se registraba ese vuelco a favor del obradorismo, las secuelas del fraude que alcanz niveles escandalosos consolid la ruptura entre un sector de la poblacin, especialmente de las capas medias, con respecto al grupo gobernante encabezado por Pea Nieto y la alianza de partidos PRI-PAN-PRD. Antes, a raz de la masacre de Iguala y la desaparicin de los normalistas y del escndalo de La Casa Blanca la popularidad de Pea Nieto se haba venido al piso llevndose entre las patas al Ejrcito, los medios masivos, a los partidos, incluido MORENA y dems representantes de los poderes estatales,

En las elecciones del Estado de Mxico el nivel de participacin fue del 53.7%, importante para unas elecciones estatales pero por debajo de las expectativas, dada la situacin de confrontacin entre partidos. El fraude lo consum el grupo gobernante y en particular la familia de Pea Nieto poltica y de sangre, el Grupo Atlacomulco en pleno, sin mayor oposicin del obradorismo. (6) Eso hace sonar la seal de alarma y se genera El Gran Miedo. El Estado de Mxico aparece como la culminacin de todos los horrores del peismo y del neoliberalismo. La entidad con mayor cantidad de feminicidios, donde los asaltos, violaciones y secuestros se han disparado, la polica ms corrupta del pas, con una aristocracia familiar corrupta, putrefacta y decadente. A la memoria venan las imgenes de Atenco, las violaciones, las golpizas y los asesinatos ordenados por el Chacal hecho presidente; todos los crmenes cometidos por el ejrcito cuya presencia se legalizaba con la Ley de Seguridad Interior. El miedo acab de invadir a toda la sociedad, o a la mayora. Artistas, ONGs, iglesias, organizaciones sociales y civiles, grupos de mujeres, todo mundo se lanz contra la Ley de Seguridad Interior. Ah se produce el vuelco hacia AMLO, lo menos peor para muchas y muchos, pero que ofreca ajustar a los corruptos y regresar a los militares a sus cuarteles y no reprimir jams al pueblo. El gran miedo y decenas de aos de oprobios y resistencia produjeron el resultado del 1 de julio. La sobrevivencia antes que todo y la ilusin y la esperanza de que ya no sera peor. En ese ambiente, los ojos no miraron hacia la candidata del Consejo Nacional Indgena, su oferta, muy autocentrada, no conmovi a una sociedad en pnico; por lo mismo El Bronco tuvo 5% de votos.

3. La nueva clase poltica

El obradorismo est en vas de formar una nueva clase poltica amalgamando a diversas expresiones provenientes de los viejos partidos del rgimen, a un buen nmero de empresarios y dirigentes civiles, sindicales y sociales neo corporativos: liberales neopriistas y neopanistas, o de izquierdas, que se mueven en las tradiciones del Lombardismo y de las corrientes doctrinarias de la poca del socialismo real, incluidos algunos que se presentan como ultra izquierdistas. Aunque a diferencia de 1988 el nmero de socialdemcratas, comunistas y guerrilleros dentro MORENA es mucho menor al que particip en el Frente Democrtico Nacional y en la fundacin del PRD, con el agravante de estar ms desfigurados y ser ms moderados que en aquellos aos.

Es importante explicitar que cuando hablamos de clase poltica nos referimos a un sector de la burguesa que hace parte de la burguesa burocrtica porque su fuente originaria o principal de poder deviene de su lugar privilegiado dentro de los aparatos estatales: polticos, econmico-financieros, policiaco-militares, concepto que se pudiera extender a ciertos personajes que juegan un papel privilegiado en los organismos de control social, religioso o cultural, a quienes podramos tipificar de clase poltica informal. Son burgueses quienes forman el ncleo duro de la clase poltica obradorista en ciernes, algunos oligrquicos como Alfonso Romo, otros menos ricos pero formados en las escuelas del rgimen poltico oligrquico.

Entre las principales figuras de su gabinete y de su crculo cercano figuran: Esteban Moctezuma Barragn, exsecretario de Gobernacin del expresidente Zedillo, quien fue uno de los artfices de la educacin de calidad, antecedente de la Reforma Educativa; Moctezuma Barragn tambin es empleado de Ricardo Salinas Pliego, dueo de TV y Banco Azteca y Electra; ex socio de Ral salinas de Gortari; famoso por su dinero y por sus expresiones racistas. Alfonso Romo, prximo secretario particular de AMLO, es muy reputado por sus negocios con MONSANTO, Pinochet y su militancia ultraderechista; uno de sus operadores es el futuro secretario de Agricultura; promotor de la aprobacin de la Ley Monsanto en 2004.

Este espacio no da para ver a uno por uno, slo mencionaremos algunos ms: Marcelo Ebrard es otro actor relevante, miembro del Clan de Camacho Sols junto a Juan Enrquez Cabot, este ltimo acadmico en Harvard, con conexiones con Craig Venter acadmico y empresario, descubridor del genoma humano; ambos ligados a negocios de transgnicos. A Juan junto a Marcelo lo ligan con las especulaciones inmobiliarias en Santa Fe. Lo que es un hecho son los negocios y alianzas de Ebrard y Claudia Sheinbaum con el grupo Riobo y el pool de especuladores judos de los que est al tanto AMLO. Ebrard hizo innumerables negocios al calor de la privatizacin del transporte y de terrenos pblicos para el desarrollo de los llamados megaproyectos en la Ciudad de Mxico; particip en la expansin de Wall Mart; se le acusa tambin de un desvo de cientos o miles de millones a raz de la construccin de la lnea 12 del metro que tiene fallas estructurales.

Hay tambin los y las parientes pobres en su equipo, burgueses menores y pequeo burgueses: Tatiana Clouthier, Yeidckol Polevnky, Bertha Lujan, y otros. Algunos no dan la cara como Ren Bejarano, no porque sea el ms corrupto sino porque lo agarraron con las ligas en la mano; maneja cientos o miles de millones de pesos por sus gestiones sociales y es probable que tenga algn tipo de participacin en algunas concesiones. Otros como Luisa Alcalde, Mart Batres, este ltimo en desgracia dentro de los afectos de AMLO, son el prototipo de la nueva burguesa burocrtica, jvenes ambiciosos, asertivos. Entre los menores abundan lderes sociales, sindicales y campesinos democrticos que amasan fortunas de decenas o centenas de millones de pesos; tambin los hay provenientes de la ultraderecha y de sus grupos de choque como Manuel Espino expresidente del PAN. En fin, son burgueses, y para unos eso no dice mucho pero para m lo dice todo.

Salvo algunas personalidades rescatables de izquierda, provenientes del periodismo, la academia, las artes y las iglesias, sin mayor peso en las estructuras de MORENA y en los intereses reales que mueven a Obrador, no hay tela de donde cortar entre las esferas dirigentes del obradorismo para empujar cambios de fondo o la tan mentada cuarta transformacin. Estas personas, que influyen de modo espectral, ni siquiera como referencia moral efectiva, no tienen ninguna oportunidad dentro del equipo de AMLO, a no ser como comparsas. El obradorismo est dando pauta a una nueva clase poltica neoconservadora, enredada en los laberintos de la corrupcin y de las prcticas clientelares. Su gabinete de Seguridad sigue la misma lnea general; el nombramiento de personajes enfermos como Manuel Mondragn y Kalb, entre otros, para hacerse cargo de la seguridad nacional exhibe los peligros y las tentaciones represivas de quienes controlan la seguridad nacional tras bambalinas; los encargados de cuidar a la nueva clase poltica en devenir y los ajustes y renovaciones del viejo rgimen son los mismos represores.

Seguramente se replegar al ejrcito a sus cuarteles dejndoles la tajada millonaria que consiguieron, mientras los cuerpos militares disfrazados que operan en el pas como Polica Federal, tal vez con otro nombre, lo seguirn haciendo; unos 50 mil efectivos. En esas circunstancias, donde la seguridad depende del vecino del norte, es muy difcil superar el estado de violencia y la economa directamente criminal que influye, optimistamente, en la generacin del 40% del Producto Interno Bruto (PIB). En realidad influye en el conjunto.

Los orgenes del obradorismo los encontramos en el neocardenismo, en la Corriente Democrtica, cuyos dirigentes ms emblemticos fueron Cuauhtmoc Crdenas, Porfirio Muoz Ledo e Ifigenia Martnez quienes que en agosto de 1986 se pusieron al frente de los cuestionamientos al grupo liderado por De la Madrid-Salinas que haba tomado el control del aparato estatal y del propio PRI. (7) Andrs Manuel Lpez Obrador, el PRD y MORENA, son parte y continuidad del proceso abierto por el neocardenismo:

La alternativa planteada por el neocardenismo y el PRD simplemente propugnaba el retorno al desarrollismo, pero con un acento ms pronunciado hacia la justicia social y con otro diagnstico sobre las causas de la desigualdad respecto del programa actual de AMLO y Morena que coloca a la corrupcin como el factor sistmico, como causa y no como consecuencia de las relaciones y los (des)equilibrios de poder. El horizonte de la revolucin democrtica implicaba un proyecto de transicin no solo formal sino substancial: el igualamiento de las disparidades socio-econmicas como condicin para el ejercicio de la democracia tanto representativa como directa. (8)

Julio Lpez, el articulista de La Jornada, es ms directo en su caracterizacin cuando afirma que el proyecto de Morena representa la llegada de una frmula de restauracin sistmica, con un Lpez Obrador ms cargado a la derecha que a la izquierda [] un centrismo de toques msticos [] el triunfo de AMLO es el triunfo del sistema. De un sistema urgido de mecanismos de correccin para no hundirse ni provocar un estallido social. (9) Para Gustavo Esteva, AMLO se propone un cambio profundo [] pero sin modificar el carcter del rgimen dominante; es decir, su dimensin oligrquica. (10) Para Modonessi, el horizonte programtico de AMLO est dos pasos atrs con respecto a los gobiernos progresistas que en Amrica Latina se proclamaron progresistas en trminos de ambiciones antineoliberales.

Si vemos con ms detenimiento, podemos aportar algunos elementos que ilustran la evolucin de la burguesa burocrtica y la clase poltica de la que se alimenta el obradorismo. Hasta 1946 la hegemona de los militares en el ejercicio del poder fue evidente. Con Miguel Alemn se inicia el trnsito hacia los gobiernos civiles, a nuevas reglas y vnculos de la clase poltica con la burguesa a la que se incorpora de forma total, econmica y culturalmente, sin cederles la administracin directa del ejercicio del poder. El gobierno y de algn modo el Estado se especializan y se dividen en diversas reas: la poltica y de seguridad y la econmico financiera, adems de los espacios culturales y de control de la poblacin con los que se entrelaza el gabinete poltico. A mediados de los 50 se consolida la oligarqua mexicana como fraccin hegemnica, el carcter del rgimen poltico afianza sus tendencias oligrquicas en el marco de sus antecedentes revolucionarios. La burguesa tena el poder econmico pero no el poltico, la oligarqua define el rumbo de la nacin a travs de una burguesa burocrtica que se ostenta como revolucionaria y antiimperialista; tutora y protectora de las masas trabajadoras del campo y la ciudad y de las capas medias. As se gobern hasta 1981 de forma explcita y de manera vergonzante hasta el salinato que culmina en 1994, exhibido por la insurreccin del EZLN.

En 1982, el gabinete econmico financiero dominado por los monetaristas, es decir por los neoliberales" toma el control del aparato estatal y radicaliza los rasgos oligrquicos del sistema de dominacin y del rgimen poltico, su sesgo neocolonial en complicidad con las trasnacionales y los Estados Unidos, y hasta de Espaa una potencia de tercera absolutamente parasita. Ese sector de la burguesa burocrtica sufre su primera escisin visible a raz de las disputas por la presidencia y el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Aparecen dos grandes bandos el de Zedillo y el de Salinas. Ambos son radicalmente neoliberales, pro oligrquicos, transnacionalizados, pro TLC y anexin neocolonial a los Estados Unidos. Ligados a las diversas facciones de la economa criminal y a la acumulacin por despojo. La sangre y la traicin los enardeci, los mltiples asesinatos al interior de la clase poltica aliment su separacin de manera duradera. Zedillo abre paso al PAN, se repliega y el salinismo se recompuso lentamente. Con Enrique Pea Nieto recupera buena parte de su influencia pero su rapacidad los hunde. El ala zedillista del grupo econmico financiero empieza a migrar hacia el obradorismo, los coqueteos y acercamientos de Santiago Levy Algazi, alto funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del propio Guillermo Ortiz, expresidente del Banco de Mxico y de BANORTE, son conocidos. En la configuracin de la nueva burguesa burocrtica obradorista operan las inercias sociales y relaciones internacionales y de funcionamiento propias del gabinete econmico financiero, del grupo que desplazo del ejercicio del poder estatal a la vieja guardia prista. De quienes impusieron a sangre y fuego el neoliberalismo.

4. Transito a la democracia, fin de rgimen o el dinosaurio slo cambi de lugar?

A partir de las experiencias vividas en diferentes pases que sufrieron la dictadura y el autoritarismo, particularmente en Amrica Latina, podemos caracterizar las motivaciones profundas de la reconfiguracin de los regmenes polticos liberales y el alcance de los llamados procesos transicionales, especialmente a los aludidos como justicia transicional. Ms all de los efectos menos represivos y de lo reivindicable de las aspiraciones para volver a escenarios identificados con la republica liberal, opuestos a las dictaduras sangrientas que dejaron cientos de miles de vctimas y millones de desplazadas y desplazados, queremos sealar algunos de esos lmites de la mal llamada transicin a la democracia.

Hay datos suficientes para confirmar que buena parte de las concepciones, instituciones y agentes culturales que soportan el discurso de la justicia transicional, de la transicin a la democracia, a una sociedad basada en el ejercicio de los derechos humanos, de la lucha contra las dictaduras fueron promovidos y financiados por organismos de seguridad estadounidense, universidades, aparatos culturales y sus ONGs. En los escritos de Samuel Huntington y hasta en los de Guillermo ODonell no puede dejar de respirarse un tufo contrainsurgente y conservador; sus teoras de la democracia que en muchos aspectos no coinciden si comparamos la Tercera Ola del primero y los ensayos del segundo sobre Autoritarismo y Democratizacin, refuerzan nuestra afirmacin.

Pues bien, ese es el horizonte intelectual de la mayora de los acompaantes del obradorismo, baste con revisar a autores como Jaime Crdenas o Luis Carlos Ugalde, aparentemente distantes. En realidad, el 1 de julio no transitamos a la democracia ni se dio fin al rgimen poltico oligrquico; ni a las elecciones fraudulentas. El edificio sigue en pie, en remodelacin, pero es el mismo edificio. Los pactos para evadir la justicia y no promover reformas significativas son explicitas y publicas y operan como siempre al margen de la Ley y de modo autoritario. Quien anuncia el triunfo de AMLO no fue el Instituto Nacional Electoral, sino Meade y Pea Nieto. Quien decide no llevar a la justicia a la mafia del poder es AMLO. l es quien entrega 110 mil millones de pesos a los oligarcas para que contraten como aprendices y exploten a jvenes trabajadores, al margen y en contra de la Ley del trabajo y de las crticas a la precarizacin laboral.

Los procesos electorales de Estado, las mafias sindicales, los poderes fcticos que operan por encima de la Ley en todos los terrenos, el no reconocimiento a los derechos de comunidad y de ciudadana completa a mujeres y sexo diversos; el predomino del criollismo poltico y cultural; adems del racismo y el patriarcalismo que le son consustanciales persisten, entre muchos otros. No puede haber transicin a la democracia y a la justicia sin refundar el Estado sobre nuevas bases comunitarias y ciudadanas, sin una radical Reforma del Estado oligrquico y transnacionalizado, sin la abolicin de las elecciones de Estado y la partidocracia; sin el reconocimiento de los derechos nacionales que fueron conculcados por las oligarquas criollas y las potencias colonialistas e imperialistas como Estados Unidos e Inglaterra; sin hacer valer nuestro derecho a ser una Amrica Latina unida. Sin una Nueva Asamblea Constituyente originaria.

Es indudable que el triunfo de AMLO y la irrupcin social del 1 de julio favorecen los procesos de resistencia continental, el ejercicio del derecho de autodeterminacin de nuestros pases. Porque el cambio de correlacin de fuerzas que se expresa en el Hemisferio, incluso en Estados Unidos, despus de la ola de restauracin protagonizada por la derecha en Honduras, Brasil, Ecuador, Argentina, entre otros pases, tiene por base la reanimacin del protagonismo popular que es mltiple y diverso. Sin embargo, no debemos, desde el movimiento social, echar las campanas al vuelo y repetir los procesos de subordinacin a las fracciones progresistas que volvern a repetir el mismo trayecto de subordinaciones a las corporaciones; de corrupciones y posposicin indefinida a las necesidades de las clases nacionales por decirlo de algn modo, y particularmente de las planteadas por las naciones originarias, mujeres y clases trabajadoras.

No fueron al azar los pases y presidentes elegidos en su periplo por Amrica Latina en 2017: Chile, Ecuador y El Salvador. Adems, mientras no aclare en qu consiste su Nueva Alianza Para el Progreso ofertada para toda la Regin Mesoamericana y los Estados Unidos, lo nico que se puede pensar, si adems revisamos su proyecto econmico, es la reedicin del Plan Puebla Panam o del Mrida Colombia. O, en la coincidencia con el proyecto conocido como Tringulo Norte pactado por los gobiernos proestadounidenses, donde se encuentra Mxico, Guatemala, El Salvador y Honduras, por lo que la figura del tringulo no es representativa, porque en realidad no son tres sino cinco. Dicho escudo contra el terrorismo y la migracin tambin incluye un Plan para el Progreso o la prosperidad. Seguro Morena nutrir las reuniones del Foro de Sao Paulo y otras instancias similares, como lo hace el PRI o el PRD.

En realidad el Tringulo Norte, como otros, busca el desmantelamiento del Sur, de lo indio, de lo que estorba al capitalismo para el despojo total, lo comunitario. Que est alojado en las zonas urbanas y rurales. Es el asalto al Mxico profundo, a nuestra reserva de identidad mesoamericana. En eso AMLO se parece a Benito Jurez y a Madero, trashuma liberalismo, ven a las y los indgenas como nuestras culturas del pasado; igual a los sindicatos y movimientos sociales. De ah al anticomunismo slo hay un paso, por eso es tan peligroso.

Sumarnos al amloismo es repetir la postracin de las clases trabajadoras al cardenismo, que por lo dems nunca pudo imponerse completamente. Es repetir la subordinacin al neoperonismo o proyectos moderados que sirven de plataforma para operar intereses subimperialistas como los de las burguesas brasileas o argentinas. Son necesarias las alianzas? Ni duda cabe, pero deben procurarse desde la autonoma y la independencia de movimientos sociales poderosos, que luchen por el gobierno y el poder; por la refundacin del Estado desde lo comunitario y popular.

Aprovechemos la oferta de no reprimir para ensanchar las bases de movilizacin, los espacios de autonoma, conscientes que no existe ninguna luna de miel; de que hasta hora el dispositivo poltico militar propio del estado represivo sique ah. Atrevmonos a romper la inercia corporativa, las visiones simplificadas de la lucha de clases, de la lucha proletaria. Enterremos de una vez para siempre el viejo socialismo evolucionista y corporativo, conservador y estatalista. La burguesa liberal va al grano, pone la lucha nacional en el centro, disputa la hegemona y no est a la espera de la evolucin de la consciencia desde lo corporativo hasta lo poltico. La nueva clase trabajadora, las nuevas y viejas comunidades no vamos a salir del atolladero si no planteamos abiertamente la lucha por la nacin, el gobierno y el poder. Por la Reforma del Estado desde nosotras y nosotros sin depender del obradorismo, por una Nueva Asamblea Constituyente. El primero de julio fue una hechura de muchas y muchos, hayan votado o no; el resultado de miles de riachuelos, muchos de los cuales no se dejaran domear por el progresismo burgus y el neoliberalismo social.

 

Notas:

(1) La victoria de Amlo es la revolucin de las consciencias, Jess Ramrez: https://youtu.be/q-WFS_62kd4

Amlo est cabrn, derrotamos al fraude, esto es una insurreccin, Rafael Barajas "El Fisgn": https://www.youtube.com/watch?V=3uik0fjlbgm

(2) Fuego Amigo, Ernesto Hernndez Norzagaray , en Sin Embargo , junio 08, 2018: http://www.sinembargo.mx/08-06-2018/3426517

(3) El Gran Miedo fue un movimiento popular que se desarroll en Francia entre el 20 de julio y el 6 de agosto de 1789. Se origin en las provincias francesas debido a los rumores de conspiraciones aristocrticas y por la emocin que las noticias provenientes de Pars provocaron entre el campesinado. Se extendi el rumor de que la aristocracia estaba contratando bandidos para que recorrieran los campos cortando el trigo verde y estropear la cosecha. Se crea adems que los propietarios nobles estaban acaparando el grano para venderlo a precio ms alto. El miedo se extendi con rapidez y se produjeron revueltas de modo casi simultneo. Los campesinos se organizaron en grupos, saquearon e incendiaron las propiedades seoriales. https://mx.tuhistory.com/hoy-en-la-historia/se-inicio-movimiento-gran-miedo .

Un libro importante sobre ese momento histrico es el de Georges Lefebvre, El gran pnico de 1789, Ed. Paids, Barcelona, 1986.

(4) Javier Solrzano: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10214737902714077&id=1619829109

(5) Estudio Censal de la Participacin Ciudadana en las Elecciones Federales de 2012 Octubre, 2013, Direccin Ejecutiva de Capacitacin Electoral y Educacin Cvica Instituto Federal electoral. Los otros nmeros de la eleccin, en Animal Poltico:

https://www.animalpolitico.com/2012/07/la-eleccion-mas-votada-de-la-historia-y-otras-cifras/

(6) Proceso, Grupo Atlacomulco, 10 de septiembre de 2008: https://www.proceso.com.mx/201574/grupo-atlacomulco https://es.m.wikipedia.org/wiki/Grupo_Atlacomulco

(7) https://www.proceso.com.mx/146490/la-corriente-democratica-explica-su-origen

(8) Sobre el alcance histrico de la eleccin de Lpez Obrador, Massimo Modonesi: www.rebelion.org/noticia.php?id=243685  

(9) La jornada, Julio Hernndez 3 de julio de 2018.

(10) La jornada; Gustavo Esteva, 3 de julio de 2018.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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