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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2018

Nicaragua
La complicidad del silencio

Paco Gmez Nadal
El Salto

Los tres meses de lucha civil en Nicaragua contra el rgimen de Ortega-Murillo han sido respondidos con un silencio atronador de las izquierdas. La historia pasar factura.


Algn da todos seremos pasto del olvido, pero las hemerotecas en papel, digitales, virtuales- seguirn ah. Despertaremos y el silencio cmplice de una gran parte de las izquierdas sobre lo que est aconteciendo en Nicaragua nos pasar factura.

Un hermano, revolucionario, resistente, poderoso, me escribe hoy: Luchamos por la vida, pero ando buscando atades para los compas que nos mataron ayer... solo en Masaya asesinaron a 11 personas. Paradojas de esta lucha. Y yo me rompo por dentro y me dan ganas de salir a gritar a la calle a esas calles vacas de solidaridad con la lucha solitaria de una mayora del pueblo nicaragense contra la dictadura familiar de Daniel Ortega y Rosario Murillo, apoyada por aquellos que se niegan a ver que del Frente Sandinista que conocimos y que apoyamos ya no queda casi nada. Al menos, no est en la parte alta de la pirmide de poder orquestada por esta pareja enferma que igual invoca a los espritus que saca a los paramilitares a la calle.

En los pasillos del Foro de Sao Paulo, el gran encuentro de las izquierdas latinoamericanas que en este momento se celebra en La Habana, los secuestradores del sandinismo insisten en que todo es un complot del imperio: La derecha ya no tiene gente, ya a sus marchas y convocatorias no va casi nadie, porque muchas personas abrieron los ojos percatndose de la manipulacin de la que fueron vctimas, declaraba Carlos Fonseca Tern a Prensa Latina. Contina: Pretenden hacernos ver como genocidas, que masacramos al pueblo, a los manifestantes pacficos, lo cual es totalmente falso.

Mientras los medios de la izquierda ms inmovilista difunden la versin del complot, en los medios de comunicacin convencionales Nicaragua es una ancdota: unos 20 segundos de suceso en los que el proceso no tiene peso. Pero yo hablo con compaeros y compaeras que no son sospechosos de contrarrevolucionarios entre otras cosas porque el gobierno que encabeza Daniel Ortega desde hace 11 aos no es revolucionario-, que pusieron cuerpo y alma en la verdadera revolucin, que han sido coherentes a lo largo de todos estos aos de alianzas corruptas entre Daniel y las lites sandinistas con la peor de las derechas del pas.

Y lo que me cuentan esos compas no dibuja un golpe de estado orquestado por la derecha, sino la sordera violenta de un matrimonio multimillonario y ensimismado con el poder incapaz de escuchar a un pueblo que se cans de la arbitrariedad y del mesianismo. Nadie recuerda ya que la revuelta de los estudiantes comenz por la reforma del sistema de pensiones que realiz Ortega al dictado del Fondo Monetario Internacional: nada revolucionario, me temo.

Este domingo, el objetivo de los paramilitares y de la polica fue Masaya y los Pueblos Blancos. Mientras la persecucin, las detenciones arbitrarias y los muertos se multiplica, Ortega programa actos de homenaje a la revolucin traicionada por l mismo y hace desconexiones totales de la televisin para que sus chicos armados puedan actuar sin que la noticia se vea aunque las redes que todo lo pueden rompen el bloqueo-.

Imagino que eso ir a ms conforme se acerque el 19 de julio, cuando se conmemora la entrada triunfal a Nicaragua tras el triunfo de la revolucin y la expulsin de Somoza, en 1979. Qu van a hacer las izquierdas espaolas, catalanas, vascas mientras? Imagino que seguir calladas, inmutables. Es fcil organizar actos contra el prfido gobierno de Israel o en contra de la hipocresa europea en el caso de los migrantes, pero queda feo manifestarse en contra de un rgimen que, en teora, est en manos de uno de los histricos partidos revolucionarios.

Esta complicidad se pagar. Este abandono de los compaeros y compaeras nicaragenses, seguir ahondando la profunda desconexin de las izquierdas con la realidad cuando esa realidad no coincide con nuestros imaginarios. A mi, personalmente, me da vergenza propia y ajena que sigamos sin aprender.

PD1: Alguien se pregunta por qu el Ejrcito nica no ha salido a frenar esta operacin imperialista de la derecha?

PD2: Ni Correa era revolucionario, ni Garca Linera es el nuevo faro del marxismo andino amaznico, ni Maduro es Chvez, ni Lula es Chico Mendes. Siento que la realidad sea as (de decepcionante).

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/descentradas/nicaragua-la-complicidad-del-silencio


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