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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2018

Nicaragita, y el triste papel de la izquierda regional

Aram Aharonian
Rebelin


Ahora el intento restaurador llega de la mano de una derecha internacional mucho ms agresiva, consciente de que las demandas de ganancia del gran capital se producen en un mundo ms competitivo, con otros actores globales fortalecidos y decididos a ocupar los espacios que reivindican como propios, y en circunstancias en que su principal centro de poder, Estados Unidos, est operando de forma peligrosa, unilateral e irresponsable, en virtud de que conoce que su podero global est en declive.

Para muchos, el estallido fue causado por el hartazgo poltico, porque la realidad es que la derecha liberal es muy dbil, y el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) que cogobern con Ortega hasta apenas semanas antes del 18 de abril- carece de capacidad de movilizar a esos miles de nicaragenses que salieron a las calles. El estallido carece de lderes visibles, ms all de grandes empresarios, sacerdotes y obispos. Y carece de programa (por ende, carece de futuro).

Lo cierto es que la situacin actual de Nicaragua ha generado un inesperado grado de polmica en la izquierda latinoamericana, arrastrando en ese tsunami a connotados intelectuales y dirigentes populares y polticos, y sobre todo a una fauna de opinadores profesionales que hasta el momento haban olvidado la necesidad de la crtica, del legado del pensamiento crtico latinoamericano, preocupados en servir de caja de resonancia de aquellos que los financian, olvidando cumplir con su funcin de informar y opinar, ms all de citas al azar de Marx, Lenin, Gramsci y/o Fidel Castro.

Y entonces aparecen los academicismos y eufemismos de nuestros crticos, muchos de ellos mirando para otro lado, cuando Estados Unidos avanza en su proyecto recolonizador con una guerra de cuarta generacin, baja intensidad, de violentos focos desestabilizadores, dentro de la cual debiera encuadrarse esta supuesta rebelin andictatorial.

Esta actitud no es nueva en nuestro continente. Ya sucedi en situaciones que vivi Cuba y, sobre todo, en la que an vive Venezuela. Es una actitud cmoda, desde sus centros (y salarios) acadmicos, desde medios de comunicacin de derecha, centro o de izquierda tanto da-, con una capacidad asombrosa de no haberse dado cuenta de que el mundo del siglo 20 ya no existe, y que es ms fcil hablar en pasado que preocuparse de las realidades del presente.

Y, entonces, comenzamos a hablar de la realidad geoestratgica, donde Estados Unidos que sigue insistiendo en que Amrica Latina es su patio trasero y puede regarlo o incendiarlo cuando le plazca- hoy pelea hegemona con otras potencias como China y Rusia. Y a veces dejamos de lado la importancia que tiene sobre nuestros gobiernos, movimientos sociales y partidos polticos las manipulaciones y financiamientos de la socialdemocracia europea y sus fundaciones y ONGs, o del Vaticano, con el jesuita Jorge Bergoglio a la cabeza.

Fake news de cuarta generacin

Todas las imgenes sobre los sucesos en Nicaragua, transmitidas desde el 18 de abril por los medios hegemnicos, viralizadas en las redes, se abstienen de mostrar la otra cara, la de los ataques con armas a los locales pblicos, los saqueos, los militantes sandinistas quemados vivos en plena calle, la vejacin a jvenes.

Nicaragua es rehn de una realidad falseada y ficticia que mueve el terrorismo meditico de esta guerra de cuarta generacin, al ritmo de las redes sociales, donde la realidad virtual se impone sobre la realidad real, donde, incluso, la masa de gente que de forma autoconvocada, genuina y respetuosa de la paz se moviliza por la democracia es convertida en carne de can, en dao colateral para lograr el objetivo final: salir del gobierno constitucional, cueste lo que cueste.

Nadie dice que los manifestantes pacficos atacaron, quemaron, saquearon, destruyeron la oficialista Nueva Radio Ya, la Caja Rural Nacional (Caruna), cooperativa que ha administrado los fondos ALBA para proyectos sociales en beneficio de miles de familias. y el edificio del Ministerio de Economa Familiar.

Pero al coro de los medios hegemnicos se suman organizaciones de derechos humanos, rectores de universidades y sobre todo obispos que insisten en integrar la Comisin Mediadora del Dilogo Nacional para imponer el imaginario colectivo de que es una masacre del gobierno. Nadie habla de los muertos sandinistas, civiles, policas, funcionarios; nadie habla de la caravana atacada en Estel, o lo que pas en Masaya.

Qu dir el Santo Padre que vive en Roma?

Y, sobre todo, se invisibiliz la activa y agresiva participacin del Episcopado y de sacerdotes e iglesias catlicas en actos vandlicos: iglesias usadas como arsenales, obispos y curas arengando a la rebelin y a la muerte desde los plpitos, paramilitares de la derecha disfrazados de monjitas para llevar a cabo sus matanzas Nada dijo el papa Francisco desde sus aposentos en el Vaticano.

Pero ese imaginario colectivo, quiz transmitido tambin por los medios vaticanos, alcanz, por ejemplo, al reconocido telogo brasileo de la liberacin, Leonardo Boff, quien hizo pblica una carta en la que se declar "perplejo por que un gobierno que condujo a la liberacin de Nicaragua pueda imitar las prcticas del antiguo dictador", al manifestar apoyo a los obispos del pas, mediadores en el conflicto interno que enfrenta el pas centroamericano, segn el sitio web Confidencial.

La internacional capitalista existe, la moviliza el movimiento libertario de extrema derecha y, obviamente , est muy bien financiada: funciona a travs de un inmenso conglomerado de fundaciones, institutos, ONGs, centros y sociedades , unidos entre s por hilos poco detectables, entre los que se destaca la Atlas Economic Research Foundation, o la Red Atlas, seala el analista lvaro Verzi Rangel.

Cabe destacar que varios lderes ligados a Atlas consiguieron ganar notoriedad ltimamente: varios ministros del gobierno conservador argentino, senadores bolivianos y dirigentes del Movimento Brasil Livre (MBL), que ayudaron a derrocar a la presidenta constitucional Dilma Rousseff, segn seala Lee Fang en un exhaustivo informe en The Intercept.

La red Atlas, que ayud a alterar el poder poltico en diversos pases, es una extensin tcita de la poltica exterior de EEUU los think tanks asociados a Atlas son financiados por el Departamento de Estado y la National Endowment for Democracy (Fundacin Nacional para la Democracia NED), brazo crucial del soft power estadounidense y directamente patrocinada por los hermanos Koch, poderosos billonarios ultraconservadores.

La NED y el Departamento de Estado, que cuentan con entidades pblicas que funcionan como centros de operacin y despliegue de lneas y fondos como la Fundacin Panamericana para el Desarrollo (PADF), Freedom House y la Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), son los principales entes actores que reparten directrices y recursos, a cambio de resultados concretos en la guerra asimtrica en la que participan .

Las investigaciones del periodista estadounidense Max Blumenthal y del catedrtico venezolano lvaro Verzi Rangel, pusieron al descubierto el rol de entidades como la Usaid, Freedom House, y la NED en el financiamiento de ONGs nicaragenses, que llamaron al derrocamiento de Ortega. La Usaid aport 5,2 millones de dlares, para la capacitacin de la sociedad civil y las organizaciones de medios de comunicacin.

En junio, los dirigentes del M19, el grupo estudiantil que comenz las protestas antigubernamentales viajaron a Washington, financiados por Freedom House, donde se reunieron con la ultraderecha parlamentaria estadounidense. Flix Madariaga, uno de los lderes del M19, est al frente del Instituto de Estudios Estratgicos y Polticas Pblicas, recibi 260,000 dlares de la NED. Otra fundaciones como Hagamos Democracia, de Luciano Garca, recibi 525,000 dlares de la NED desde 2014.

En 2017 un milln de dlares fue entregado por la NED a la Comisin de DDHH de Nicaragua, sl Centro para la Empresa Privada, al Instituto Republicano Internacional, a la Fundacin Iberoamericana de Cultura, a la Fundacin Desarrollo Econmico Social y 305,000 dlares a grupos annimos para la promocin de la democracia.

S, no, quizs

Algunos intelectuales de izquierda como Ral Zebchi, sealan que tenemos la segunda oportunidad de que la izquierda latinoamericana se redima de todos sus 'errores', y llaman a "condenar la masacre que estn perpetrando Daniel Ortega y Rosario Murillo contra su propio pueblo. Dice que culpar al imperialismo de los crmenes propios es absurdo.

Otros, como Atilio Born, comparan lricamente a la revolucin nicaragense como la nia que navega en un bote en un mar embravecido y con un timonel que ha perdido el rumbo.

Aun bajo estas circunstancias, sera absurdo entregar a la nia a sus verdugos o hundir el bote y arrojarla al mar. Ya sabemos lo que ocurri cuando gobiernos progresistas o de izquierda cayeron a causa de la conspiracin imperial. Basta mirar lo acontecido en Honduras, Paraguay o Brasil para vislumbrar lo que podra ocurrir en Nicaragua si la ofensiva destituyente en curso fuese coronada con la victoria", indica

Lo de Nicaragua es una demostracin ms del poder del terror meditico de los medios hegemnicos trasnacionales y cartelizados y de su capacidad de imponer imaginarios colectivos en la regin. Y, tambin, de una agencia propia de los medios alternativos (al mensaje hegemnico), preocupados permanentemente por seguir reactivamente la agenda del enemigo y creer que la resistencia es la denunciologa, sin informar sobre lo que realmente pasa.

Cuidado: no justificamos las acciones del gobierno nicaragense, ni los pactos tcticos con enemigos histricos del sandinismo ni la imposicin de una reforma previsional siguiendo los modelos del FMI y sin consulta alguna con las bases ni la ciudadana.

Lo que s alertamos es que esta poca de la posverdad exige que haya un pensamiento nico, imgenes nicas, un solo discurso, y ese relato manejado desde los centros de inteligencia del norte, ha logrado quebrar el raciocinio de algunos que durante muchos aos dieron muestras fehacientes de integridad y tica.

Hoy Nicaragua no slo el gobierno de Daniel Ortega y Rosarito Murillo- sufre los embates de la derecha verncula, financiada, pertrechada y aguijoneada desde el norte. Muy probablemente este estallido fue iniciado por errores de conduccin, por fallas en la subjetividad de la direccin, por mtodos y prcticas incorrectas, como analiza Sergio Rodrguez. Lo cierto es que la muerte y la destruccin disfrazadas de democracia se quieren instalar en Nicaragua.

No parece verosmil la versin de que EEUU traslad a Nicaragua parte de los mercenarios que protagonizaron las guarimbas en Venezuela, pero sin lugar a dudas la cada del sandinismo debilitar el entorno geopoltico de Venezuela, y aumentara las posibilidades dd que la violencia se generalice en toda la regin.

Pero los errores que se han cometido, los desvos de la senda revolucionaria y popular, los tendr que superar el propio pueblo nicaragense, sin injerencias, sin recomendaciones gringas ni soluciones llegadas desde Washington va Luis Almagro y la Organizacin de Estados Americanos, o de su Comisin Interamericana de Derechos Humanos.

El periodista argentino-mexicano Jos Steinsleger, buen conocedor de Nicaragua y la gesta revolucionaria, seala que el pueblo sandinista decidir. Mas no para que los escritores caigan en el prosasmo de ser aclamados por consideraciones que exceden sus mritos literarios, o convirtiendo la paradoja en receta de buena ciudadana. Ser el propio pueblo el que exigir retomar el camino correcto.

Nicaragua, junto a Venezuela, Cuba y Bolivia, se ha convertido en una piedra en el zapato de los proyectos panamericanistas de Estados Unidos y sus repetidores, y hoy usan todos los argumentos para aniquilarla. No es la primera vez, tampoco. Tras la revolucin sandinista, lleg la guerra del escndalo Irn-Contras, la agresin desde Honduras, el bloqueo de los puertos, las sanciones econmicas, el intento de rendir por muerte o por hambre al pueblo.

La historia nos muestra que la revolucin sandinista signific la tercera derrota de EEUU ante Nicaragua. La primera, a mediados del siglo XIX, cuando el mercenario Walker intent crear una extensin de Estados Unidos en Centroamrica; a comienzos del siglo XX cuando el general Sandino y su Ejercito de Hombres Libres los hizo morder el polvo de la derrota y los expuls del territorio nacional y en 1979, cuando hicieron huir a Anastasio Somoza (nuestro hijo de puta, como lo llam Franklin Roosevelt).

En el encuentro habanero del Foro de Sao Paulo, el segundo secretario del Partido Comunista Cubano, Jos Ramn Machado Ventura, seal que con respecto a Nicaragua, la posicin cubana es categrica: en la medida en que Estados Unidos trata de manipular asuntos internos que solo los nicaragenses deben resolver sin injerencia externa alguna, nuestro Partido ha dado, da y dar toda la solidaridad que demande el Frente Sandinista de Liberacin Nacional para posibilitar el retorno de la paz al pas.

Toda esta realidad, toda esta barbarie, encubre otra realidad: la crisis de la integracin latinoamericana y caribea y atenta contra los esfuerzos de preservar la Celac y los dems proyectos integradores. Esa debiera ser una causa unitaria que las fuerzas (e intelectuales) de izquierda deberan colocar entre las/sus prioridades. Tambin encubre el fracaso en propiciar la formacin de nuevos cuadros, nuevos lderes, para dirigir las batallas actuales y las que vienen. Deca Fidel Castro que hay que saber donde est el imperio para ponerse en la trinchera del frente.

Los opinadores hegemnicos invisibilizaron la crueldad y el salvajismo de algunas protestas (quemaron vivo a un funcionario, balearon sedes gubernamentales, incendiaron escuelas, vejaron militantes), mientras por el otro lado se obvi la dura y brutal represin del gobierno.

Hace muchos siglos, Aristteles sostuvo que la nica verdad es la realidad, mal les plazca a nuestros opinadores. Hace cien das que se especula a travs de los medios, mientras el gobierno de Estados Unidos (y el otros pases satlites) siguen amenazando a Ortega, exigiendo elecciones adelantadas. Y si las gana Ortega otra vez?

Nadie aventura qu pasara si cae el gobierno Ortega-Murillo, dado que los sublevados carecen de programa y no se avizora recambio, tampoco, dentro del sandinismo. El gobierno un se sostiene, y si Ortega logra aplastar la protesta, no sera nada raro que la COSEP y la Iglesia se sienten a negociar el futuro de sus negocios.

En 1959 el escritor guatemalteco Augusto Monterroso escrib el cuento ms corto de la historia: Cuando despert, el dinosaurio todava estaba all. La interpretacin queda librada a cada lector.

Aram Aharonian. Periodista y comuniclogo uruguayo. Mgister en Integracin. Fundador de Telesur. Preside la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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