Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2018

Los colores de la democracia

Antonio Madrid Prez
mientras tanto


Desde hace unos meses miles de lazos amarillos son notablemente visibles en pueblos, ciudades y carreteras de Catalua. Se utilizan estos lazos para expresar el apoyo a una opcin poltica y social: la independencia de Catalua, y mostrar tambin el apoyo a los representantes polticos que encabezan esta opcin, algunos de los cuales estn en prisin o fuera de Espaa.

Una parte de la poblacin catalana se identifica con los lazos amarillos. Lo han hecho su color. Otra parte de la poblacin no comparte lo que representan estos lazos pero respeta su uso como la expresin de una propuesta poltica. Otra parte de la poblacin se siente oprimida al considerar que mediante la colocacin de los lazos amarillos se hace un uso indebido del espacio pblico.

El lazo amarillo se utiliza a modo de broche en prendas personales, en actos pblicos, en las calles, plazas, carreteras, vallas o puentes, pintado a espray en las calles o hecho con tiras de plstico. El uso del lazo amarillo ha intensificado la visibilizacin de la opcin independentista en los espacios pblicos.

En tanto que smbolo, el lazo amarillo ha sido y es utilizado en distintos contextos geogrficos y se ha utilizado para defender distintas causas: en Corea del sur, China, Italia, Singapur y por causas como rendir homenaje a rehenes, prisioneros de guerra, vctimas de catstrofes o para conmemorar el da nacional de la espina bfida. La vinculacin del lazo amarillo a la causa independentista toma fuerza a partir del encarcelamiento de Jordi Snchez y Jordi Cuixart (octubre 2017). Antes que el lazo amarillo, ya aparecieron en los balcones numerosas banderas catalanas (la senyera), independentistas (la estelada) y espaolas. Cada cual expresaba de esta forma su posicin poltica y lo haca pblicamente al colgar su bandera del balcn de su casa. De igual forma que se hizo en poblaciones no catalanas en las que las banderas espaolas se han hecho visibles en los balcones.

Para quienes colocan y/o se identifican con los lazos amarillos, su uso es una expresin de su derecho a la libertad de expresin. Grupos de personas, en ocasiones organizados bajo la llamada de los Comits de defensa de la repblica (CDR) o la Asamblea nacional catalana (ANC), preparan lazos amarillos que cuelgan en los espacios pblicos, en ocasiones aprovechando la celebracin de fiestas populares o acontecimientos pblicos.

En las ltimas semanas se ha producido algn conflicto con motivo de la retirada de lazos amarillos de las vas pblicas o con motivo de su colocacin:

http://www.elpuntavui.cat/politica/article/17-politica/1455919-cs-denuncia-una-agressio-a-una-dona-per-retirar-llacos-grocs-a-barcelona.html;

https://www.ara.cat/politica/acusat-agredit-retirar-motivacio-politica_0_2076992449.html;

http://www.ccma.cat/324/dues-agressions-a-catalunya-per-posar-i-treure-llacos-grocs-al-bages-i-osona/noticia/2848826/#

Lo cierto, ms all de estos conflictos, es que estn surgiendo grupos de personas organizadas que quitan lazos que otros grupos han colocado previamente. Un ejemplo:

https://www.lavanguardia.com/politica/20180829/451528448629/retirada-lazos-amarillos-girona.html

El pasado 29 de agosto, Rivera y Arrimadas fueron al pueblo de Alella a quitar lazos amarillos: https://www.lavanguardia.com/politica/20180829/451531149053/albert-rivera-ines-arrimadas-alella-retirada-lazos-amarillos.html

Por esta va se puede llegar a una situacin en la que personas de ideologas opuestas se enfrenten en torno al lazo amarillo. Ciudadanos y Partido popular se han posicionado a favor de la retirada de los lazos. No slo pretenden legitimar la accin de quienes retiran lazos sino tambin exigir a las fuerzas policiales y poderes pblicos que retiren y/o protejan la retirada de estos lazos.

Recientemente la fiscala ha iniciado investigaciones sobre la actuacin de unos mossos desquadra que identificaron a unas personas que quitaban lazos amarillos. La cuestin es si la polica ha de evitar que se retiren, o que se coloquen, lazos amarillos en la va pblica. Y si la fiscala ha de emplear su tiempo en estos menesteres.

Como suele ocurrir con los smbolos que adquieren fuerza social en contextos de conflicto, el riesgo de incremento de la tensin social est a la vista.

Los lazos: manual de uso

El uso de un lazo amarillo convertido en smbolo poltico y social expresa el ejercicio de la libertad de expresin de las personas. En tanto que tal se enmarca en el ejercicio y defensa de la pluralidad democrtica. Lo mismo se puede decir de cualquier otra expresin que visibilice una opcin poltica diferente. No es ms democrtico el lazo amarillo que otro smbolo que defienda una opcin poltica distinta, incluso opuesta, a la independentista. Esto cuesta aceptarlo por quienes ntimamente estn dispuestos a defender su smbolo poltico pero a la vez estn dispuestos a criminalizar el uso del smbolo que expresa una opcin poltica distinta a la suya.

Las personas han de poder expresar y defender sus ideas polticas. Este es un principio fundamental de la democracia. Pero esta libertad de expresin ha de ser garantizada para todos, no tan solo para quienes sostienen una ideologa. En una democracia sana la garanta de que las personas se podrn expresar en libertad ha de tener un nivel institucional y tambin un nivel social. La democracia la configuran las instituciones y tambin las personas. Es difcil una democracia, sea en forma de monarqua parlamentaria o de repblica, sin personas que se comprometan con la democracia. La bandera o el smbolo que se elija no hace a una sociedad o a un grupo social ms o menos democrtico.

La primera necesidad de la democracia plural: estar dispuesto a defender la libertad de expresin de quienes piensan de forma distinta a m. La libertad de expresin es una libertad compartida, no es una libertad de exclusin, o de anulacin, de quien piensa de forma distinta o defiende opciones polticas alternativas. En esta defensa de la libertad de expresin han de existir lmites. Uno de ellos es la proteccin de la libertad de los otros, el respeto, el reconocimiento de los otros, la proteccin de los derechos humanos.

El uso de lazo amarillo en la va pblica como smbolo poltico no impide el uso de otros smbolos mediante los que se defiendan otras opciones. Cosa distinta es cuando el smbolo se utiliza ya no para expresar una opcin sino para marcar a quienes piensan de forma distinta. Si se da esta situacin, se traspasa un lmite. Hace unos das paseando por el paseo Sant de Joan de Barcelona vi dos lazos amarillos dibujados en la acera delante de la entrada de un edificio. En uno de los balcones de ese edificio haba colocada una bandera de Catalunya, en otro balcn del mismo edificio una bandera de Espaa. Qu intencin tenan quienes marcaron con lazos amarillos la entrada a este edificio? Dar apoyo a la bandera catalana? Enfrentarse al uso de la bandera espaola? Pude hablar con los vecinos de este edificio que tenan colgada la bandera de Espaa, ellos se sentan marcados.

Unos das antes, en el inicio de un concierto de fiesta mayor se produjo la siguiente situacin. La orquesta comenz su actuacin con un nmero de percusin de gran finura en el que defendan la libertad de expresin poltica de las personas. No haba texto. El mensaje se transmita con la msica y con unos cubos blancos utilizados como tambores que llevaban impreso un rostro con una lnea roja que tapaba la boca. Este smbolo ha sido utilizado para defender la libertad de expresin como elemento esencial de la democracia. Pero la libertad de quin? El coordinador de la orquesta me explic que defendan la libertad a expresarse en libertad, con independencia de la opcin poltica que se tuviese. Al finalizar el concierto, una persona del pblico le felicit por haber defendido tan valientemente la causa independentista. Por qu esta persona interpret que se defenda la causa independentista y no pens que se defenda la libertad de expresin de todos como elemento esencial de la democracia? Este es un tpico error que anula los colores de la democracia: pensar que los derechos y libertades son los mos y de los que piensan como yo y que los otros no han de tener derechos ni libertades, ni espacios, a expresar y defender sus opciones polticas. Es el peligro del imponer, del vencer, en contra del convencer, del acordar. La segunda necesidad de la democracia plural: el respeto a la expresin de las otras opciones polticas.

O la democracia es multicolor o estamos ante la tentacin de la imposicin autoritaria de un pensamiento. En el mejor de los casos el monocolor indicara la adscripcin mayoritaria a una opcin. Incluso en estos casos hay que desconfiar de los efectos que produce la prdida de la pluralidad. Una amiga me explicaba cmo otra persona le haba pedido que hiciera campaa a favor de la independencia de Catalua. Al negarse a hacerlo por consideracin hacia el colectivo con el que trabaja, y respeto a su pluralidad ideolgica, la otra persona le espet: ya s con quin ests. Nada ms lejos de la realidad, me deca esta amiga, se trata de puro respeto hacia las otras personas, hacia su libertad de pensamiento y de accin poltica. Se trata de una actitud de madurez democrtica frente a las tendencias totalitarias que se pueden revestir de diferentes colores. No es el color lo que importa, sino las actitudes que siguen quienes los utilizan.

La pluralidad ideolgica es ms fcil de teorizar que de practicar. Y lo es, de forma significativa, tambin para quienes enarbolan la bandera de la democracia para defender sus reclamaciones. Palabras como libertad, respeto, igualdad, pluralidad o dilogo se tensan al aterrizar en el terreno poltico y social actual. No faltan evidencias que muestran el agarrotamiento democrtico y que anuncian la tentacin de las imposiciones ideolgicas.

Lo deseable en la paleta de colores de la democracia sera que cada cual pudiese utilizar su color y expresarse mediante l. El celo por limpiar la va pblica, si es un celo por el decoro de la va pblica, podra comenzar por recoger colillas de cigarrillos (hace poco se hizo una campaa con este objetivo), envases, papeles No se defiende la democracia quitando lazos amarillos de las calles. Ahora bien, si en algn caso se decide quitar lazos amarillos de la va pblica, no se debe convertir esta cuestin en causa administrativa, ni menos policial o judicial. Lo mismo si lo que se quitan son smbolos que expresen otras opciones. El dilogo social es necesario (tan o ms necesario que el dilogo de los representantes polticos), a no ser que los ciudadanos quieran que se les administre como a nios maleducados que no son capaces de respetar sus propias normas de conducta democrtica. De darse este caso, nos encontraramos en una preocupante situacin en la que las personas seran fcilmente manipulables a base del llamamiento a la testosterona (que no entiende de colores y s de smbolos) y el recurso a los hroes y los mrtires. En la historia, las luchas democrticas han tenido hroes y mrtires en tanto que smbolos colectivos. Pero no hay que olvidar que los totalitarismos y los fascismos han hecho un uso intensivo de los referentes heroicos y de los mrtires. Por tanto, de igual forma que el monocolor es un indicio preocupante de totalitarismo, tambin lo es el auge de los referentes sacrificiales y de la generacin de deudas de fidelidad hacia esos referentes sacrificiales.

El efecto bmeran de las palabras

Imaginemos que las palabras se comportaran como un bmeran: que las palabras arrojadas como armas pudieran volver a quien las ha lanzado. Y que este volver no se diera a voluntad de quien lanza la palabra, sino por la misma inercia de las palabras, por su exigencia de veracidad y de coherencia. Por la voluntad de la colectividad de exigir un uso democrtico y respetuoso de las palabras. De forma especial cuando se trata de palabras que son importantes en la creacin de las reglas de juego de una sociedad que se quiera democrtica. Tal vez el efecto bmeran de las palabras ayudara a hacer un uso ms mesurado, ms responsable, ms honesto, ms democratizador, de las palabras.

En esto pens cuando hace unas semanas le un alegato contra un acto organizado por Sociedad civil catalana (SCC) que iba a tener lugar en la Universidad de Barcelona (UB). El acto consista en un homenaje a Cervantes. Conferencia central del hispanista Jean Canavaggio, msica de Rosi Cervantes y presentacin del acto a cargo de lex Ramos, Ricardo Garca Crcel y Mari Carmen Penacho. Ttulo del acto: Homenaje a Cervantes. Cita incorporada en el cartel de convocatoria: El andar las tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.

Ante este acto, un sindicato public, y envo a los trabajadores y trabajadoras de la UB, un comunicado en el que se peda que el rectorado impidiera la realizacin de este acto en la Universidad: https://aturemsocietatcivilub.wordpress.com/

Los argumentos utilizados para fundamentar la peticin eran de dos tipos: unos dirigidos contra el rectorado por no haberse pronunciado contra el encarcelamiento de altos cargos del anterior gobierno cataln y otros en relacin con lo que se considera en el manifiesto que es la permisividad del rectorado ante actos organizados por entidades ultraespaolistas relacionadas con la extrema derecha.

En el manifiesto comentado se deca: Creemos que los valores ticos y polticos democrticos se han de preservar en una institucin pblica como es la Universidad de Barcelona. Estando de acuerdo con esta afirmacin, la pregunta es cmo conseguir que la Universidad sea un espacio democrtico?

El acto no se llev a cabo. Un grupo numeroso de personas impidi su realizacin. Algo similar pas en relacin con un acto que SCC convoc en Les Cotxeres de Sants (4 de junio) con el ttulo: La clase trabajadora ante el proceso separatista. Participaron en este acto responsables sindicales como Matas Carnero (presidente de UGT de Catalua), Francesc Castellana (exsecretario general de CCOO del Baix Llobregat), Manuel Zaguirre (exsecretario general de USO), entre otras personas vinculadas al mundo sindical y poltico. Un grupo de personas intent que este acto no se celebrara.

El efecto bmeran de las palabras exigira que quien justifica que su actuacin es democrtica se preguntara si realmente su accin es democrtica en su fundamento, propsito y consecuencias o si la palabra democracia se utiliza como una legitimacin de sus actos que escabulle la responsabilidad por sus efectos. Impedir el homenaje a Cervantes organizado por SCC es un acto democrtico o antidemocrtico?

La respuesta ms usual a esta cuestin suele ser de naturaleza apriorstica. El a priori se cuela como fundamento incuestionado en la opinin de quien responde. Quien considere que SCC no debera existir opinar que lo democrtico era impedir el acto. Con la misma intensidad apriorstica, quien considere que determinada entidad, ideologa o grupo no debera existir, tender a decir que lo que haga ese grupo, ideologa o entidad ha de ser impedido, incluso perseguido, por razones democrticas, por la necesaria defensa de la democracia. Este tipo de respuestas se basan en las convicciones de cada cual. Y tener convicciones no supone necesariamente que esas convicciones sean democrticas, ni que favorezcan la democracia, ni tan solo que quien las tenga sea una persona democrtica. Las personas autoritarias, excluyentes, violentas tambin tienen convicciones. Los pensamientos totalitarios han estado y estn plagados de convicciones.

Las convicciones pueden ser cerradas, dogmticas o pueden ser susceptibles de ser debatidas, de someterse al dilogo. Las convicciones cerradas imponen una visin del mundo, un mandato al que hay que ser fiel. Es el conmigo o contra m. Sin embargo, las convicciones que aceptan ser dialogadas permiten el cambio de opinin, o el respeto a la idea diferente. La democracia contiene convicciones cerradas (el respeto al otro, por ejemplo), pero sobre todo se alimenta de convicciones dialogadas.

En el caso del homenaje a Cervantes, quienes justificaron y actuaron para impedir que se celebrara el acto partieron de la conviccin segn la cual lo democrtico era impedir el acto. Ellos eran los demcratas y los otros eran los enemigos de la democracia. Por su parte, quienes convocaron el acto y queran acudir al acto es de suponer que pensaban que su celebracin era compatible con la democracia, incluso un acto de afirmacin democrtica y que la actitud de quienes impidieron que se celebrara el acto era antidemocrtica.

Para no encallarnos en la bunkerizacin del uso de las palabras, sera conveniente tener presente el efecto bmeran de las palabras. No por decir que se es democrtico se es en realidad democrtico. Hay que someter las acciones y sus consecuencias a la prueba democrtica. Negar la palabra al otro, silenciar la discrepancia o imponer un pensamiento o una forma de hacer son formas de negar la posibilidad de la democracia. La intolerancia es contraria a la democracia. El silenciamiento tambin. Necesitamos espacios de libertad en los que las personas puedan debatir y discrepar. Lo democrtico es defender estos espacios y estas posibilidades. La cuestin soberana en Catalua supone un conflicto enorme, pero tambin es una oportunidad, y un reto, para mejorar la calidad democrtica, no slo de las instituciones, tambin de las personas.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-171/notas/los-colores-de-la-democracia



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter