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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2018

Un nuevo viento de rebelin corre por el sur argelino

Houria Alioua -Ouargla
Viento Sur


En el Sahara argelino, donde han comenzado los ms importantes movimientos de protesta desde los aos 2000, la militancia se organiza para, de nuevo, intentar dar cuerpo a una protesta nacional organizada.

El Foro Social Argelino (FSA), ONG que naci en Oran en enero, se dispone a lanzar una nueva entidad que reagrupe a lo esencial de los colectivos y asociaciones que militan por los derechos sociales, econmicos y humanos en Argelia.

La idea de un foro ampliado naci tras el xito del iftar colectivo en julio en Ouargla, ciudad de 260.000 habitantes a 800 km al sur de Argel y crisol del movimiento militante por los derechos de las personas en paro. La comida tomada todos los das a la cada del sol por las y los musulmanes para romper un ayuno de una jornada de Ramadn era la cuarte de ese tipo organizada por la Coordinadora Nacional de Defensa de los derechos de las personas en paro (CNDDC).

Su misin era tomar posicin sobre las cuestiones locales, nacionales e internacionales. Comentar, apoyar causas como la de los derechos de las personas migrantes en suelo argelino y de las poblaciones del Sur en materia de proteccin del medio ambiente, pero tambin subrayar el alcance internacional del movimiento social argelino, convertido en una cuestin de la mayor importancia para la militancia que prepara una respuesta a los ltimos acontecimientos que han sacudido la escena internacional y nacional.

Entre ellos se puede citar la condena a veinte aos de prisin firme a militantes del Rif marroqu, en cuyo honor se haba organizado un iftar similar el ao pasado en Ouargla.

O, tambin, las tentativas efectuadas por el grupo petrolero Sonatrach para enrolar a jvenes de las wilayas (provincias) saharianas para viajes de conocimiento de los campos de gas de esquisto en los Estados Unidos. O la bronca internacional provocada por las sucesivas expulsiones de personas migrantes subsaharianas por Argelia hacia las fronteras del sur.

Tratamos de apoyar todas las causas justas, ya estn ligadas al medio ambiente o a las libertades individuales en armona con los movimientos que defienden la democracia, explica a Middle East Eye Aibek Abdelmalek, exlder de la Coordinadora Nacional de Defensa de los Derechos de las Personas en Paro (CNDDC), en la que contina militando.

Para las y los 70 militantes que se desplazaron en julio a Ouargla, ciudad emblemtica de la lucha social pacfica, en particular la de las personas en paro, se ha vuelto imperativo reorganizar el movimiento social e incluir de forma prioritaria la causa ecologista y la de las personas migrantes.

Boicot a las veladas musicales

Sobre la cuestin del gas de esquisto -que haba federado un importante frente de oposicin regional en 2014 (Houmat al-Watan en Ouargla, luego Somoud en In Salah) -la militancia presente en Ouargla ha saludado las iniciativas espordicas en reaccin a los efectos del anuncio del gobierno y a las informaciones hechas pblicas por Abdelmumen Uld Kaddur, Director General de Sonatrach, sobre las operaciones y otras actividades de exploracin emprendidas estos ltimos meses por las empresas, en la regin del Touat en particular.

La exposicin de las poblaciones del sur a las plagas inducidas por al industria petrolera sigue siendo un tab y la puesta en cuestin de su confianza en Sonatrach hace eco a constataciones, sobre el terreno, de ataques flagrantes a la fauna y a la flora en el desierto argelino. El subdesarrollo flagrante de estas regiones continuar suscitando revueltas, promete Mohad Gasmi, activista de la provincia de Adrar.

Una campaa de correos electrnicos para apoyar la candidatura del Pr. Abdelkader Saadallah, gelogo de la universidad de Orn, a la eleccin presidencial de 2019, ha sido lanzada este verano en las redes de activistas del sur del pas.

Este experto ha apoyado la revuelta ciudadana en In Salah contra el sondeo de los primeros pozos de gas de esquisto en la regin de Ahnet a finales de 2014. Espera por tanto un apoyo indefectible de esta regin al frente del movimiento ecologista ciudadano en Argelia.

El candidato estima que el pas atraviesa un momento difcil: Las luchas entre los clanes del sistema estn tan exacerbadas que no pueden sino aparecer a la luz del da y arrastrar con ellas a todo lo ms sucio que hay, desde las profundidades hacia la superficie.

Abdelkader Saadallah llama a la creacin de comits de apoyo en todo el pas y les incita a comunicar en la prensa y va las redes sociales.

Las regiones del sur, como In Salah, deberan estar en primera lnea por razones evidentes de supervivencia!, explica a MEE.

Otro movimiento de protesta que ha marcado el verano de 2018: el boicot de las veladas musicales organizadas por la Oficina nacional de derechos de autor y derechos vecinos (ONDA) en una treintena de ciudades del pas.

Unas 300 personas se han manifestado, organizando una sentada el 26 de julio, en Ouargla, y han obligado a la caravana de cantantes venida de Argel a volverse al da siguiente sin haber podido celebrar el espectculo.

Las y los manifestantes han ocupado el teatro al aire libre en el que deba tener lugar el concierto y han efectuado las dos oraciones del Magreb y de la Ichaa. Pancartas proclamando No a los conciertos de la vergenza, Ouargla una ciudad cloaca que no canta, Queremos el desarrollo de nuestra ciudad y no dilapidacin del dinero pblico en conciertos han sido enarboladas delante de las autoridades boquiabiertas.

Cancula rcord, desborde de las basuras y cortes de electricidad

Algunos notables e incluso activistas de la escena local han intentado razonar con la gente que organizaba la protesta, pero ante la movilizacin han pedido que fuera la gente local quien tomara la decisin.

La gente que organizaba la protesta han exigido a militantes islamistas del Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP) que queran apadrinar el impulso popular y aprovecharse de l para lanzar mensajes polticos que se comportaran como simples ciudadanos de Ouargla y se mezclaran con la multitud.

Las crticas de la prensa nacional sobre el despertar del demonio islamista desde el sur han sido barridas por las y los manifestantes. La oracin colectiva es un acto natural y ciudadano que se hace desde siempre y en cualquier circunstancia y que no tiene ninguna connotacin religiosa. Bien al contrario, manifiesta una voluntad de unir a los diferentes movimientos y obediencias de la sociedad civil alrededor de valores comunes a fin de trabajar para el bien de Ouargla, segn explica un manifestante a MEE.

Tahar Belabes, exlder de la CNDDC, afirma: El hirak de Ouargla puede ponerse enfermo, pero no muere.

A las acusaciones que decan de la gente que protestaba que tena la voluntad de constituir un movimiento integrista para imponer su punto de vista sobre la vida cultural local, la organizacin ha respondido que no eran tanto las y los artistas y la cancin quienes estaban en el punto de mira, sino el momento de estos conciertos, si se tiene en cuenta la situacin de la ciudad, aplastada por una cancula rcord y lastrada por la persistencia de los desbordes de las canalizaciones de desage, cortes de electricidad y carencia de agua potable en varios barrios.

Esta forma de vida cotidiana, que es muy difcil para una amplia parte de la poblacin, hace a sus ojos inapropiado e incluso indecente hacer fiestas cuando otros conciudadanos sufren.

Las autoridades han sido invitadas a revisar sus prioridades y trabajar de forma que la ciudad sea ms vivible en verano para las y los nios y las familias en general, en particular las que no tienen los medios para ir a destinos ms frescos.

El ciudadano de Ouargla querra que el gobierno mostrara ms bien su intencin de dar pruebas de justicia en el desarrollo y la distribucin de las riquezas, subraya para MEE el Dr Djidour Hadj Bachir, investigador en la universidad de Ghardaia (a cerca de 500 km al sur de Argel).

El espritu rebelde de Ouargla

Incluso quienes, al comienzo del movimiento, preferan permanecer neutros han acabado por reconocer que esta nueva accin ilustraba el espritu rebelde de Ouargla, que no acepta ya las polticas del Estado central para con las zonas saharianas que tienen necesidad de un verdadero plan Marshall.

Hamza Talbi, militante poltico del Frente de Liberacin Nacional (FLN, partido en el poder) y luego del Partido de los Trabajadores(PT), nombrado de nuevo dirigente de la Unin Nacional de la Juventud Argelina (UNJA) en Ouargla, seala que el sueo de toda persona de Ouargla es ver que se realice una mayor cohesin entre sus habitantes, desterrando la arouchia, el tribalismo primario que hace que ningn movimiento social logre triunfar ni imponer sus reivindicaciones desde hace una veintena de aos, ni colocarse como interlocutor creble ante los poderes pblicos a partir del momento en que las jvenes generaciones rebeldes se han librado del poder de los notables.

Los diputados y senadores de la wilaya (provincia), que habran expresado su apoyo verbal por la maana, no se habran presentado finalmente al atardecer. Una nueva cita fallida con el pueblo, comenta a MEE Hemim Mohamed, militante del movimiento de personas en paro.

Acabaremos con esta protesta, es una cuestin de tiempo y de paciencia, ha declarado por su parte Abelkader Djellaoui, wali (prefecto/delegado del gobierno) de Ouargla, en su ltima aparicin pblica antes de su marcha de vacaciones.

Nombrado en 2015 con la hoja de ruta de reactivacin de la mquina del desarrollo local detenida, el wali ha sumado rpidamente a su poltica a una amplia franja de notables, jefes de hermandades religiosas, personalidades conocidas y que buscan reconocimiento, y asociaciones de la sociedad civil a las que han sido concedidas subvenciones anuales ms abundantes que nunca.

Trasladado de Ghardaia, donde haba logrado calmar las violencias intercomunitarias entre 2013 y 2014 -wilaya que, por otra parte, ha dejado en manos del ejrcito, encargado por la presidencia de mantener all la paz y la seguridad despus de dos aos de enfrentamientos- ha sabido, de concierto con Yahia Bouselah, el jefe de la seguridad de la wilaya de Ouargla, controlar el movimiento de parados gracias a lo que una parte de la militancia llama represin dura realizada con guantes de terciopelo.

Lderes y militantes han sido obligados a congelar sus actividades, dejando sitio a una nueva generacin ms fcil de engatusar, segn las y los activistas. Algunas figuras, como Nadir Boukhetta, Abdelkader Cheddad, Abdelbaki Malouah, Yassine Rahmani, Smahi Hamza y Mejouel Mouloud, se han metido detrs de las pantallas de los ordenadores para continuar sus acciones a partir del mundo virtual.

Estos sectores activistas que han participado en todos los movimientos sociales que ha conocido Ouargla (gente en paro, gas de esquisto, congelacin de proyectos, reorientacin de los programas de desarrollo, insercin profesional de la juventud), han logrado federar el impulso popular alrededor de la inoportunidad de las veladas musicales estivales y pretenden mantenerlo para constituir una fuerza de oposicin.

El objetivo que se asigna el Foro Social Argelino despus de el pacto de Ouargla sera por tanto transformarse en una organizacin nacional que federe a los colectivos de activistas de todo tipo que hay por todo el pas.

Texto original: https://www.middleeasteye.net/fr/reportages/un-nouveau-vent-de-fronde-souffle-dans-le-sud-alg-rien-176553641

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14150




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